Posted in

La TRAGEDIA que VIVE FRANKIE GAMEZ en 2026 (CONDENADO A 100 AÑOS)

 La soledad de Frankie Gámes en esa prisión de Arizona es total. Un hombre que cantó 180 canciones, que llenó escenarios, que tuvo su nombre en las marquesinas de los mejores recintos del país. Vive hoy sin que casi nadie recuerde lo que hizo y los pocos que lo recuerdan no tienen los recursos para ayudarlo. Esa es la imagen con la que hay que arrancar esta historia, de escenario a celda, de aplausos a silencio absoluto.

 Pero para entender lo que se perdió y lo que le pasó a Franky Gáes, hay que entender quién fue realmente, porque no estamos hablando de un músico más. Estamos hablando de uno de los artífices del rock fronterizo mexicano, de un hombre que a finales de los años 50, desde un pequeño pueblo del norte de México, sin escuela formal de música, sin contactos en la industria y sin dinero, construyó desde cero una de las bandas más influyentes que ha dado este país.

 Lo que logró Frankie Gámes en los años 60 no tiene parangón en la historia del rock nacional. Y el hecho de que hoy casi nadie lo sepa dice mucho más de la industria que de él. México tiene una historia de rock que a veces sus propios aficionados no conocen bien. Se habla de los team tops, de los locos del ritmo, de los hooligans.

 Se habla de la ola inglesa que sacudió el país en los 60, pero muy pocas veces se habla del fenómen específico del rock fronterizo, ese sonido que nació en las ciudades del norte, donde dos culturas chocan y se mezclan todos los días. Ese sonido es distinto al de la capital. tiene más filo, más tierra, más frontera y quien mejor lo representó, quien lo hizo grande y lo llevó al resto del país, fue Frankie Gámez con los apson.

Eso es lo que está preso en Arizona. Eso es lo que se está apagando en silencio. El pionero del rock fronterizo, Francisco Gámez García, Frankie para todos, es el fundador y voz original de los apson, la banda que protagonizó lo que la prensa musical de los años 60 llamó la invasión norteña del rock mexicano.

  Junto a los locos del ritmo y los Tetin Tops, los APSON son uno de los tres pilares sobre los que se construyó el rock en México. La diferencia es que los apson llegaron desde la frontera, desde agua prieta, sonora, con un sonido que mezclaba el rock estadounidense con la identidad norteña de una manera que ningún grupo de la capital podía replicar porque ninguno de ellos la había vivido.

 Ese sonido era Frankie Gámez. Él lo  entendió, él lo armó, él lo enseñó a los demás. Fue vocalista, requintero y arreglista. El cerebro musical del grupo,  el que asignó los instrumentos a cada integrante cuando los hermanos Durazo no sabían ni cómo tomar una guitarra. El que diseñó el estilo de los ensayos y el sonido del grupo, y el que con su voz grave y expresiva convirtió cada canción en algo que la gente no podía dejar de escuchar.

Frankie Games no fue uno más de losson. fue los apson y esa es exactamente la razón por la que lo que vino después fue tan devastador. El ascenso, el camino desde el norte. Frankie Gámes nació en 1945 en el barrigón de Nacosari de García, un pequeño pueblo rural de Sonora donde la economía giraba alrededor de la minería y la ganadería y donde las opciones para un joven con inquietudes artísticas eran prácticamente cero.

 Como tantas familias de la región, los Games emigraron hacia Agua Prieta, la ciudad fronteriza sonorense que colinda directamente con Douglas,  Arizona. Esa ubicación geográfica fue determinante para todo lo que vino después. Agua Prieta es una ciudad atrapada entre dos culturas, entre el norte mexicano y el sur estadounidense.

 Y esa mezcla produce un tipo de identidad que no existe en ningún otro lugar del país. Franky creció en ese ambiente y lo absorbió todo. A los 8 años ya tocaba la guitarra. No porque alguien lo hubiera inscrito en una academia o le hubiera dado clases formales. Lo hacía porque tenía talento natural y porque en esa época, en ese lugar, la música era la manera en que los jóvenes se expresaban.

A los 10 años ya formaba parte del mariachi juvenil Los Aguiluchos. Entre los 11 y los 13 tocó el bajocesto en conjuntos norteños y a los 15 años perfeccionaba el requinteo en guitarra eléctrica, ese instrumento que después se volvería su sello personal dentro de los apson. El apodo de Frankie también tiene su historia.

 Era admirador de Frank Sinatra desde joven y quiso que su nombre fuera Frank en homenaje al cantante americano. Fue al Registro Civil, pero lo más que aceptaron fue el cambio a Francisco. De ahí en adelante, por decisión propia, se hizo llamar Franky para todo, para lo personal y para lo artístico. Un detalle que dice mucho de quién era.

 Un hombre que desde joven sabía que quería y que buscaba la manera de conseguirlo, aunque no siempre fuera el camino más directo. El nacimiento de los apson y el éxito masivo. A finales de 1959, Franky Gáes formó parte del grupo que se convertiría en los apson junto con los hermanos Arturo y Francisco Durazo Barraza, Raúl Hernández el cubano Cota, José Luis Lichi García y Gilberto Maldonado.

 Fue Frankie el que asignó los instrumentos a cada uno porque era el único que ya tocaba en forma. A Francisco Durazo le puso la batería y a Arturo la guitarra armónica y les enseñó a tocar prácticamente desde cero. Los ensayos que diseñó eran reiterativos y extenuantes. No había atajos. El nombre llegó gracias al locutor Ricardo Rivas de la estación CEF de Agua Prieta, que le sugirió usar las siglas de su municipio, Agua Prieta sonora.

 La mamá del locutor completó la palabra con Boys y así nacieron losson Boys. El primer trabajo fue amenizar una fiesta de 15 años. cobraron. Después vinieron las presentaciones en el Silver Dolar y el Copacabana de Agua Prieta. El grupo decidió apostar todo y moverse hacia la Ciudad de México buscando un contrato discográfico.

 El camino fue duro. El auto se desvió en Ciudad Obregón. Viajaron en camiones casi sin dinero, pasando hambre de ciudad en ciudad, tocando donde podían para sobrevivir. En Culiacán se incorporó Leopoldo Polo Sánchez, un joven de 14 años que resultó ser un vocalista extraordinario. Finalmente llegaron al Distrito Federal y consiguieron el contrato con la disquera Pirl, el inicio del quiebre, el nombre que lo costó todo.

 Hacia 1967 con los apson en la cima de su popularidad, Frankie Gámes propuso algo que parecía lógico desde su punto de vista, cambiar el nombre del grupo a Frankie y los Hapson. La idea era simple, reflejar en el nombre lo que él consideraba que era la realidad, que él era la figura central y que el resto eran sus acompañantes.

 La  propuesta fue rechazada de manera inmediata y contundente por la mayoría de los integrantes. El único que la respaldó fue Raúl el cubano Cota, el bajista, nadie más. Lo que siguió fue la ruptura definitiva. Frankie Gámez y el cubano Cota salieron del grupo. De un día para el otro, los apson se quedaron sin vocalista, sin requintero y sin bajista.

Read More