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IMPACTANTE: Asi FUE la LUJOSA VIDA de SARITA MONTIEL y su FORTUNA

 Después vino una etapa difícil. Había escasez, muchos cambios políticos y bastante incertidumbre. Para una muchacha humilde de un pueblo de la Mancha, su futuro parecía ya escrito.  Trabajar la tierra, casarse joven, tener hijos y una vida corta. Pero María Antonia era distinta. Tenía una belleza que resaltaba hasta en la pobreza, unos ojos negros profundos, facciones perfectas y un porte que se hacía notar.

Y era muy ambiciosa, con unas ganas enormes de irse de campo de Criptana, dejar su mundo atrás y no ser solo una campesina más con un destino simple. A los 15 años, en 1943, tomó la decisión que lo cambió todo. Se lanzó a Madrid sola, sin un peso, sin conocer a nadie, armada solo con su belleza y sus ganas de triunfar.

 En 1943, Madrid era una ciudad gris con carencias y aún con las cicatrices de la guerra, pero era donde estaban los estudios de cine. El cine español de entonces hacía películas de propaganda y dramas para que la gente se olvidara de sus problemas. María Antonia empezó a ir a audiciones, buscó oportunidades, agarró papeles chicos, dormía en pensiones de mala muerte y apenas comía.

 Todo lo invertía en su imagen, pues sabía que en el cine eso lo era todo. Debutó en la pantalla grande en 1944 en Te quiero para mí con solo 16 años. Era un personaje secundario, casi una extra con diálogo, pero ella sabía que hasta los papeles chicos eran una oportunidad si los aprovechabas. Luego luego estelarizó.

 Empezó en boda con Fernando Fernán Gómez, un actorazo muy respetado en España. Fue su primer protagónico. Con 16 años, la muchacha de Campo de Criptana ya era la estrella de una cinta. En los años que siguieron no paró de trabajar en el cine de España.  Iso se le fue el novio en 1945, Bambú en 1947 y Locura de Amor en 1948, dirigida por Juan de Orduña.

 Esta última fue clave. Ahí hacía de una princesa mora en una cinta sobre Juana la loca. Y aunque su papel era chico, su presencia imponente contrastaba con la gran actuación de la protagonista Aurora Bautista. Con locura de amor, su imagen empezó a despegar. El público español vio en esa joven de belleza hipnótica a una figura que no podía ignorar.

 No era el prototipo de mujer que se veía en esa época. Tenía una fuerza increíble. Era cautivadora y se hacía notar, pero para ella no era suficiente. El cine en España la encasillaba y le pagaba mal. Era una más del montón. Ella quería más. Y en 1950, con solo 22 años, tomó otra decisión valiente.

 Se fue a México,  donde se consagró y amasó su fortuna. Su llegada ya como Sarita Montiel fue en 1950, justo en la última parte de la época de oro del cine mexicano. En ese entonces, México hacía más películas que nadie en el mundo hispano y las mandaba a toda Latinoamérica y a España. Su primera cinta en México fue Furia Roja en 1951 junto a Arturo de Córdoba y Carlos López Moctezuma.

 El director y los productores quedaron fascinados con esa española de belleza exótica y presencia imponente.  Las ofertas de trabajo le llovieron. De 1950 a 1956, Sarita hizo 15 películas en México. Filmó con los más grandes de esa época, Arturo de Córdoba, Jorge Negrete y sobre todo Pedro Infante. Con él estelarizó tres cintas en 1952.

Necesito dinero. Ahí viene Martín Corona y el enamorado. La química entre Sarita y Pedro Infante era dinamita pura. Él era el ídolo de México, la estrella más grande que ha dado este país. Y ella, la española sensual que traía locos a todos los hombres. Juntos hicieron películas que rompieron la taquilla.

 Aquí en México, Sarita ya ganaba como las grandes actrices de nuestro cine en esos tiempos. Para que se den una idea, Pedro Armendarit ganaba 50.000 1000 pesos por película en los años 40. Así que las protagonistas de los años 50 cobraban entre 30,000 y 60,000 pesos por proyecto. Sarita, al ser una estrella extranjera con éxito garantizado, negociaba contratos por unos 45,000 a 70,000 pes por cada cinta mexicana.

 Esos 70,000 pes de 1952 serían como 850,000 pes de ahora por cada película  y hacía de dos a cuatro por año, nada más. En México sus ganancias al año andaban entre 180,000 y 280,000 pes de ese tiempo, que hoy serían entre 2.2 y 3.4 millones de pesos. Pero el gran brinco lo dio en 1954. Cuando Hollywood le echó el ojo, el director Robert Aldrich la llamó para Veracruz.

 Un western con Gary Cooper y Bert Lancaster, dos monstruos de Hollywood. Para Sarita, que venía de una España pobre y de un México próspero, pero con límites, Hollywood era lo máximo en el cine y no llegó pidiendo permiso. Hizo el papel de una guerrillera mexicana en una producción millonaria junto a leyendas de la actuación.

  Por Veracruz, Sarita cobró $18,000, que hoy serían como $15,000. Era una lana impresionante para una actriz española que 3 años antes ganaba 45,000 pesos por cinta en México. El éxito de Veracruz le abrió la puerta a otras dos películas en Hollywood. Filmó serenata de Anthony Man, que en España fue Dos pasiones y un amor en 1956.

y Yuma de Samuel Fuller, allá llamada Run of the Hero al año siguiente. Justo en Serenata, Sarita quedó flechada por el director Anthony Man,  un romance de película que los llevó al altar en 1957. Aquella jovencita humilde de Campo de Criptana se unía a un reconocido, poderoso y respetado director de Hollywood.

 Pero Hollywood también le trajo sin sabores, solo le daban papeles de mexicana o nativa americana y su inglés nunca fue su fuerte. De hecho, en Yuma la dobló Angie Dickinson en varias partes y los papeles que le daban eran chicos, llenos de clichés y sin futuro. Para 1957, con tres películas gringas y casada con Anthony Man, lo que le daba nombre, pero no alegría profesional, Sarita se tomó unas vacaciones en España  y justo ahí ocurrió el giro de tuerca que marcaría para siempre su carrera y la increíble fortuna de Sarita Montiel.

Para saber cuánto dinero juntó Sarita Montiel, hay que ver sus ingresos de cinco décadas de trabajo. En el cine, entre 1957 y 1972, Sarita estelarizó unas 20 películas españolas de alto calibre. Si le pagaban $600,000 por filme siendo modestos, pues por la violetera ganó un millón, ya hablamos de 12 millones dólar no más por sus actuaciones en la pantalla grande.

12 millones de los 50 y 60. son como $1,000000es de hoy, es decir, unos 2,400,000es de pesos actuales solo del cine, pero la música le dejó igual o hasta más lana. Sarita sacó cerca de 30 discos entre 1957 y 1980. Cada álbum vendía fácil entre 200,000 y 500,000 copias en España, América Latina y otras partes del mundo.

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