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Encontraron una Maleta Abandonada… y Descubrieron un Doble Asesinato

 Parecía llevar mucho tiempo expuesta a la intemperie. estaba parcialmente abierta y algunas prendas sobresalían del interior. A simple vista podía parecer equipaje abandonado por algún viajero o un objeto perdido que había terminado allí por accidente. Sin embargo, había algo extraño en ella que despertó la curiosidad del grupo.

 Al acercarse observaron ropa infantil entre los objetos dispersos. También distinguieron algo blanco oculto entre las telas. Al principio no supieron identificarlo con claridad. Pensaron que podía tratarse de algún objeto de plástico o incluso restos de un animal. Sin estar seguros de lo que habían visto, regresaron a su vehículo y continuaron su camino.

Pero la inquietud no desapareció. Conforme avanzaban, la sensación de que algo estaba mal se hizo cada vez más fuerte. Finalmente decidieron llamar a la policía y describir lo que habían encontrado. Los agentes acudieron al lugar poco después. Al examinar la maleta, descubrieron que en su interior se encontraban los restos esqueletizados de una niña pequeña.

 El cuerpo había sido envuelto en una toalla y colocado cuidadosamente dentro del equipaje. Algunos objetos parecían haber sido utilizados para cubrir parcialmente los restos, como si alguien hubiera intentado ocultar la identidad de la víctima o dificultar el hallazgo. Los especialistas comenzaron inmediatamente a documentar cada detalle.

 Dentro y alrededor de la maleta encontraron varias prendas infantiles, un pequeño vestido, zapatos y otros objetos personales. Entre ellos destacaba un cinturón tejido a mano, un artículo poco común que parecía haber sido confeccionado especialmente para la niña. Mientras tanto, los restos fueron trasladados para realizar la necropsia. Los expertos determinaron que pertenecían a una niña de entre 2 y 4 años.

 El estado de los restos indicaba que llevaba años fallecida y los análisis sugerían que la muerte podía haberse producido incluso alrededor de 2007 u 2008. La pregunta parecía imposible de responder. ¿Cómo podía desaparecer una niña tan pequeña sin que existiera una búsqueda activa capaz de localizarla? Los investigadores revisaron inmediatamente las bases de datos de menores desaparecidos en todo el país, pero ningún caso coincidía con las características de la víctima.

 Tampoco encontraron denuncias recientes que encajaran con la edad estimada de la niña. Era como si aquella pequeña jamás hubiera existido oficialmente. Durante los primeros días, la policía decidió mantener en reserva varios detalles de la escena. Necesitaban conservar información que pudiera servir para verificar futuras declaraciones o identificar a un posible responsable.

Sin embargo, sí hicieron público que estaban intentando averiguar quién era la niña hallada en Winarca. La investigación creció rápidamente. Equipos especializados recorrieron la zona realizando entrevistas puerta por puerta. Los agentes hablaron con agricultores, residentes y trabajadores de las localidades cercanas.

 Mostraron fotografías de la ropa y preguntaron si alguien reconocía los objetos encontrados junto a los restos. Sin embargo, nadie pudo aportar respuestas. Las búsquedas se extendieron a otras regiones. Se revisaron registros médicos, escolares y de vacunación correspondientes a niñas que podían coincidir con la edad aproximada de la víctima.

 También se verificó el estado de numerosos menores para descartar que alguno hubiera desaparecido sin ser reportado adecuadamente. Pero a pesar del enorme despliegue de recursos, la investigación parecía avanzar en círculos. Los objetos hallados junto al cuerpo ofrecían pocas pistas. La mayoría de las prendas habían sido adquiridas en cadenas comerciales comunes y podían encontrarse en cualquier parte del país, por lo que los fabricantes no pudieron proporcionar información útil sobre quién las había comprado.

Por ello, la atención se centró en el cinturón tejido a mano. A diferencia de la ropa industrial, aquel objeto parecía único. había sido confeccionado con dedicación y probablemente entregado como regalo, por lo que los investigadores pensaron que alguien podría reconocerlo. Con esa esperanza, la policía difundió imágenes de las prendas y de los objetos personales encontrados en la maleta.

 Los medios de comunicación nacionales comenzaron a hablar de la misteriosa niña hallada junto a la carretera y las fotografías aparecieron en periódicos, programas de televisión y páginas de internet de todo el país. Con todo esto, las llamadas comenzaron a llegar. Cientos de personas contactaron con las autoridades convencidas de haber reconocido algún detalle.

 Cada pista fue investigada cuidadosamente. Sin embargo, una tras otra terminaron descartadas. Así las semanas se transformaron en meses sin que apareciera una identidad. Ante la falta de respuestas, los medios comenzaron a referirse a ella como la niña de la maleta de Winarka. Era una forma de identificarla mientras la investigación continuaba, pero para quienes trabajaban en el caso, aquel apodo representaba un fracaso temporal.

Fue a comienzos de octubre de 2015 cuando ocurrió algo que cambió el rumbo de la investigación. Una mujer llamada Tania Rebert contactó diciendo que al observar algunos de los objetos encontrados junto a la niña, tuvo una sensación inmediata de reconocimiento. No estaba completamente segura, pero algo le decía que aquella menor podía ser una niña llamada Candaliz.

La mujer explicó que años atrás había sido muy cercana a una joven madre llamada Carly Pierce Stevenson y a su hija pequeña. Pero hacía mucho tiempo que había perdido contacto con ambas. Aún así, ciertos detalles de la ropa mostrada por la policía le resultaban inquietantemente familiares, especialmente el cinturón tejido a mano que aparecía entre las pertenencias de la niña.

Pocos días después, Tanja volvió a llamar. Esta vez tenía algo mucho más importante que una simple sospecha. Había encontrado fotografías antiguas de candaliz. En una de ellas, la niña aparecía usando exactamente el mismo cinturón tejido que los investigadores habían recuperado de la maleta. Aquella evidencia llevó a la policía a investigar a fondo la información proporcionada por Tania.

 Los agentes comenzaron a revisar registros médicos y documentación relacionada con Candalais. descubrieron que la niña había recibido controles de salud y vacunas durante sus primeros años de vida, pero que toda actividad oficial desaparecía repentinamente a finales de 2008. Después de esa fecha, no había más consultas médicas, registros escolares ni documentos relacionados con ella, como si hubiera dejado de existir.

Los investigadores lograron obtener una muestra de ADN conservada desde su nacimiento y la compararon con los restos hallados en Winarca. El resultado confirmó lo que ya sospechaban. La llamada niña de la maleta de Winarka tenía por fin un nombre, el cual era Candaliz Kiara Pierce. Ahora surgía una nueva pregunta, ¿dónde estaba su madre? Pero para poder contestar esa pregunta era necesario que retrocedieran varios años para entender el contexto de vida de Candalis.

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