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CONFIRMADO: El IMSS te debe hasta $100,000 pesos por Ley 73 — esto es lo que nadie te dijo…

Era un martes ordinario en Guadalajara, don Ernesto llevaba ya 10 años jubilado, 10 años contando los mismos centavos de siempre, calculando con la precisión angustiante de quien ya conoce todos los límites de su presupuesto, si le alcanzaba para las pastillas del corazón antes de que cayera el siguiente depósito mensual.

 Esa mañana su hijo Marco lo llamó agitado con esa urgencia en la voz que uno solo usa cuando algo raro acaba de pasar y no sabe bien si es bueno o malo. Papá, revisa tu cuenta, hay un depósito que no reconozco, un número que no cuadra con lo normal. Don Ernesto pensó lo que cualquier persona razonable piensa cuando le dicen eso, que era un error del banco, uno de esos enredos burocráticos que aparecen sin explicación y que después te cobran con intereses en el momento más inoportuno.

fue a la sucursal más cercana, mostró su tarjeta al cajero con la resignación de quien ya tiene pocas sorpresas positivas reservadas y ahí estaban 43,000 pesos con una leyenda que decía IMES diferencias 43,000 pesos que nadie le había avisado que iban a llegar sin cartas, sin llamada, sin ninguna explicación oficial de ningún tipo.

 y lo que más lo descolocó, lo que lo hizo caminar de regreso a su casa con el comprobante en la mano sin poder quitarse una sola pregunta de la cabeza, no fue la cantidad, fue el por qué, de dónde venía ese dinero, qué había pasado sin que él se enterara. La historia de don Ernesto no es un cuento inventado para ilustrar un punto.

 Es la experiencia real, documentada y repetida de miles de pensionados mexicanos que en las últimas semanas han visto aparecer en su cuenta depósitos inesperados. aumentos en su mensualidad sin previo aviso, correcciones que nadie les explicó y que llegaron silenciosamente como si el sistema estuviera reconociendo en voz baja algo que llevaba años sin decir en voz alta.

 Y hay una razón muy concreta, muy poderosa y muy importante detrás de todo esto. Una razón que tiene que ver con una deuda que el IMES  acumuló en silencio durante años, cobrándole a los pensionados algo que no tenía derecho a cobrarles y que hoy,  con el respaldo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación está empezando a saldar de manera lenta, desigual y sin ninguna comunicación que ayude a los propios afectados a entender lo que les corresponde.

 Y eso es exactamente lo que hay que descubrir hoy, no solo que está pasando, sino si el IMS te debe dinero a ti específicamente, cuánto podría ser según tu situación concreta y qué tienes que hacer hoy mismo. No mañana, no la próxima semana, hoy. Para que ese dinero llegue a tu cuenta, en lugar de quedarse para siempre en las arcas de un instituto que no va a buscarte en tu casa para devolvértelo.

 Para entender de dónde viene esta deuda, hay que remontarse al año 2016, ¿no? a 1997, no al año en que te jubilaste, no a ninguna fecha lejana que suene histórica. Al 2016, que no hace tanto tiempo, fue en ese año cuando el gobierno federal creó una figura llamada la UMA, la unidad de medida y actualización.

 Y esta figura, que en papel tenía un objetivo, que en teoría era perfectamente razonable, se convirtió sin que nadie te avisara, sin ninguna carta en el buzón, sin ningún anuncio en los medios que lo explicara, con claridad para los jubilados, en el mecanismo que comenzó a recortarle la pensión a cientos de miles de mexicanos mes tras mes, año tras año, de una manera tan gradual y tan poco visible, que la mayoría nunca se dio cuenta de lo que estaba pasando.

 Su propósito original sonaba sensato. En México muchos trámites y obligaciones estaban calculados como múltiplos del salario mínimo, las multas de tránsito, los créditos del Infonavid, ciertas cuotas. El problema era que cuando el salario mínimo subía, todas esas cosas subían automáticamente también y eso generaba distorsiones en la economía que el gobierno quería corregir.

 Entonces, la decisión fue separar esas obligaciones del salario mínimo e indexarlas a esta nueva unidad. la UMA que iba a crecer de forma más controlada, ligada únicamente a la inflación. Hasta ahí suena razonable y técnico. El problema, el problema enorme y el que afectó directamente el bolsillo de jubilados que no tienen margen para absorber recortes de ningún tipo viene en el siguiente paso.

 IMES en una decisión que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha calificado de manera contundente como una aplicación indebida de la ley, decidió que la UMA también serviría para calcular los topes de las pensiones del régimen de 1973, es decir, del régimen de la Ley 73, el régimen bajo el cual se jubilaron millones de trabajadores que empezaron a cotizar antes de julio de 1997.

Y ahí está el daño, porque la ley 73 fue escrita en una época donde la referencia era el salario mínimo. Esa ley no menciona ninguna UMA porque la UMA no existía cuando esa ley entró en vigor. Pero el IMS la aplicó de todas formas como si existiera. ¿Y cuál es la diferencia entre usar el salario mínimo o usar la UMA en pesos reales en números  que uno puede entender sin ser economista? enorme, absolutamente enorme.

 Mientras el salario mínimo en México ha tenido aumentos históricos en los últimos años, creciendo a tasas del 15, del 20, incluso del 23% anual, en algunos periodos, la UMA crecía apenas un 3 o un 4%. Atada a la inflación oficial que casi siempre quedaba por debajo de lo que los salarios necesitaban crecer. cada año que pasaba la brecha entre lo que debías cobrar usando el salario mínimo como referencia y lo que el IMIS te pagaba usando la UMA, se iba ensanchando.

 Cada año que el salario mínimo daba un salto y la UMA se arrastraba, el pensionado iba perdiendo dinero. No era visible de un mes al otro porque eran diferencias de cientos de pesos, no de miles. Y a veces la gente lo atribuía a algún ajuste o simplemente no lo notaba entre todas las preocupaciones del presupuesto mensual.

Pero esa pérdida acumulada durante años, ese goteo silencioso de dinero que debió haber llegado y no llegó, se fue convirtiendo en cantidades que pueden cambiarle la vida económica a cualquier familia que vive con una pensión ajustada. Y lo que el IMS hizo no fue legal, no fue un ajuste administrativo válido dentro de sus atribuciones.

 Fue una aplicación incorrecta de la ley que perjudicó durante años a cientos de miles de pensionados que no tenían manera de saber que tenían derecho a más de lo que estaban recibiendo. Hubo jubilados que lo impugnaron, que pusieron amparos, que llevaron sus casos a los tribunales con la teredad y la paciencia de quien sabe que tiene razón.

Aunque el proceso tome años, esa batalla escaló hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Suprema Corte resolvió con una contundencia que no dejó margen para interpretaciones alternativas. Para los pensionados, bajo el régimen de la Ley 73, el uso de la UMA como referencia para calcular los topes de la pensión es inaplicable.

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