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CHICHARITO CONFESÓ LA SINIESTRA TRAICIÓN DE CAMILA SODI

Cuando un niño de 5 años de edad cumplidos veía partidos del tri sobre la televisión a blanco y negro del comedor familiar mexicano junto a su abuelo paterno Tomás Balcázar, el mismo hombre que jugó el Mundial del 54 sobre el fútbol internacional con la selección mexicana del Tri. El mismo hombre que le anotó al tri argentino sobre la Copa del Mundo del 22 de junio del 54.

El mismo hombre que llegó a la casa familiar del centro de Guadalajara durante la tarde del primer cumpleaños del nieto Javier Hernández Balcázar y le pronunció una frase exacta sobre la cocina familiar mexicana, una sola frase del abuelo Tomás, cinco palabras del jugador histórico del tri, cinco palabras del mundial del 54 sobre el oído del nieto que iba a convertirse en el máximo goleador histórico del tri internacional.

Vamos a volver a esa frase del abuelo Tomás. Porque lo que el abuelo histórico del nieto Javier le pronunció sobre la cocina familiar del centro de Guadalajara durante el día del primer cumpleaños del niño es la misma frase que el Chicharito Hernández pronunció en vivo sobre la rueda de prensa del Mundial del 14 sobre el territorio brasileño internacional 30 años después.

Pero antes hay que entender al padre, porque entre el abuelo Tomás Balcázar y el nieto Javier Hernández hay otro hombre, un mediocampista del Club Deportivo Guadalajara del centro de Jalisco, un jugador del Mundial del 86 sobre el fútbol internacional mexicano, Javier Hernández Gutiérrez, el Chícharo padre, el hombre que jugó el mundial del 86 sobre el Estadio Azteca del Centro de México con la selección mexicana del Tri, el hombre que entró en la cancha del estadio Azteca durante el partido del 24 de junio del 86 contra el trial

alemán internacional, el hombre que se retiró del fútbol profesional durante el año 90 sobre el centro del territorio mexicano, sin saber que su único hijo varón iba a llegar más alto que él, sin saber que iba a llegar más alto que el propio abuelo Tomás, sin imaginar que el apellido Hernández iba a convertirse en el apellido más exportado del fútbol mexicano contemporáneo.

Tres generaciones del tri, abuelo, padre, nieto. Tres camisetas verdes del centro del territorio mexicano sobre los mundiales del fútbol internacional. Suecia 54, México 86, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, la única familia mexicana del fútbol internacional con tres generaciones mundialistas seguidas.

Y ese hijo nieto, Javier Hernández Balcázar nació exactamente el primero de junio del año 1988 sobre el centro hospitalario de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, sobre el territorio mexicano. Dentro del seno de la familia Hernández Balcázar del fútbol tapatío, le pusieron Javier por el padre, le pusieron el Chicharito por el padre, porque cuando el padre Javier Hernández Gutiérrez debutó sobre el fútbol profesional mexicano durante los años 70 del siglo XX, le decían el chícharo por el color verde de los ojos del mediocampista del Club Deportivo

Guadalajara y cuando nació el hijo Javier le pusieron el diminutivo del padre Chicharito. el hijo del Chícharo, el nieto del histórico del 54. Y eso fue lo que el Chicharito Hernández cargó sobre la espalda durante los siguientes 37 años seguidos del proceso histórico nacional.

El peso del apellido, el peso del mundial del 54, el peso del mundial del 86, el peso de tres generaciones del tri sobre el corazón de un solo niño de la colonia Las Chivas del centro de Guadalajara. Y cuando aprendió a caminar, el niño Chicharito ya tenía un balón de fútbol entre los pies y cuando aprendió a hablar, el niño Chicharito ya conocía la palabra mundial del fútbol internacional.

Y cuando aprendió a leer a el niño Chicharito ya conocía el nombre exacto de cada jugador del tri, del mundial del 86, sobre la mesa del comedor del centro de Guadalajara, sobre la cocina familiar de la colonia Tapatía, sobre la sala de televisión del barrio mexicano. Pero algo ocurrió, algo que cambió la historia del fútbol mexicano contemporáneo durante los siguientes 30 años seguidos del proceso histórico nacional, algo que ocurrió sobre la cancha del estadio Omnilife del centro de Guadalajara durante la tarde del 26 de septiembre del año 2006, el

día del debut del Chicharito Hernández sobre el fútbol profesional mexicano. El día que el hijo del Chícharo y nieto del histórico del 54 se convirtió en jugador del Club Deportivo Guadalajara del Centro de Jalisco sobre el fútbol mexicano profesional a los 18 años de edad cumplidos con el número 37 sobre la espalda de la camiseta rojiblanca del centro de Guadalajara con el apellido Hernández cocido sobre los hombros del fútbol tapatío con la mirada del padre Chícharo sobre las gradas del estadio Omnilife del Centro. dentro de Jalisco y

con una sola palabra del abuelo Tomás Balcázar sobre el oído del nieto. Pero esa noche del 26 de septiembre del 6, Anotó, no participó del marcador, no fue figura sobre la cancha del estadio Omnilife. Entró durante los últimos 10 minutos del partido oficial y se retiró del campo sin haber tocado el balón sobre el área rival.

El debut más anónimo de la historia familiar Hernández sobre el fútbol mexicano contemporáneo. Y eso fue lo que el Chicharito Hernández pronunció esa misma noche sobre la cocina familiar del centro de Guadalajara. Una sola frase del muchacho de 18 años cumplido sobre la mesa del comedor del centro de Jalisco.

Una sola frase del Chicharito sobre el padre Chícharo. Una sola frase que iba a marcar para siempre la historia del fútbol mexicano contemporáneo durante los siguientes 19 años seguidos del proceso histórico nacional. y guárdate esto en tu mente porque la frase exacta del Chicharito Hernández sobre la cocina familiar del centro de Guadalajara durante esa misma noche del debut del seis es la misma frase que pronunció 10 años más tarde sobre el hospital del centro de Madrid donde estaba internada la periodista deportiva española Lucía Villalón. La

prometida que le descubrió la siniestra infidelidad en vivo con la actriz mexicana Camila Sodi sobre las páginas. Pero vamos a llegar a esa noche del hospital de Madrid. Antes hay que entender una cosa, porque entre el debut del Chicharito sobre el estadio Omnilife del 6 y el internamiento de Lucía Villalón sobre el hospital del centro de Madrid del 16, hay exactamente 10 años seguidos del proceso histórico nacional del fútbol mexicano.

10 años que cambiaron el apellido Hernández. 10 años que llevaron al hijo del Chícharo y nieto del histórico del 54 desde el banquillo del estadio Omnilife del centro de Guadalajara hasta la cima absoluta del fútbol mundial profesional. El Manchester United del fútbol inglés internacional, el Real Madrid del fútbol español internacional, los dos clubes más prestigiosos de la historia contemporánea del fútbol mundial, los dos clubes que contrataron al máximo goleador histórico del tri mexicano durante la primera mitad de la década

del 2010 del fútbol internacional. Los dos clubes que pagaron millones de euros por la firma del nieto del histórico del 54. Y todo empezó sobre la noche del 6 de abril del año 2010, la noche que cambió la vida del Chicharito Hernández durante los siguientes 15 años seguidos del proceso histórico nacional.

La noche que el Manchester United del fútbol inglés internacional anunció oficialmente la firma del delantero mexicano del Club Deportivo Guadalajara. 22 años de edad cumplidos, 17,0000 sobre el contrato internacional. El primer mexicano de la historia del fútbol que firmaba con el Manchester United del fútbol inglés mundial, Sir Alex Ferguson personalmente sobre el banquillo del Old Trafford del centro de Manchester.

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