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Asi FUE la LUJOSA VIDA de GERMAN “Tintan” VALDEZ – Ranchos, Carros, Lujos

 El puerto caribeño, con su mezcla de culturas, su música afrocaribeña, su ambiente festivo dejó una huella profunda en el pequeño germán. Después, cuando tenía alrededor de 4 años, la familia fue trasladada a Ciudad Juárez, Chihuahua, en la frontera con Estados Unidos. Ciudad Juárez cambiaría la vida de Germán para siempre.

 Creció en plena frontera, viendo constantemente la interacción entre la cultura mexicana y la estadounidense. Veía a los jóvenes pachucos, mexicanos de segunda generación nacidos en Estados Unidos o mexicanos que habían crecido en la frontera con su forma única de vestir, su manera particular de hablar mezclante español e inglés, su actitud desafiante ante ambas sociedades que los rechazaban.

 Los pachucos usaban pantalones holgados ceñidos a la cintura y tobillos, tirantes, sacos largos con amplias solapas y hombros exagerados, sombreros de estilo italiano adornados con plumas, zapatos bicolor generalmente en blanco y negro.  Hablaban spanglis, esa mezcla de español e inglés que las sociedades respetables de ambos lados de la frontera consideraban vulgar.

 Eran marginados, discriminados, considerados delincuentes por el simple hecho de existir. Germán quedó fascinado con los pachucos. No los veía como delincuentes, los veía como rebeldes, como gente que se negaba a hacer lo que la sociedad quería que fueran, que inventaban su propia identidad en un mundo que no los aceptaba.

 Sin saberlo, Germán estaba observando lo que después se convertiría en su personaje más famoso. A los 19 años, en 1934, Germán entró a trabajar en la radiodifusora local XCJ. Empezó como pegador de etiquetas, el trabajo más bajo en la estación, pero tenía un talento natural para imitar voces y hacer reír a la gente. Un día,  cuando pensaba que el micrófono estaba cerrado, empezó a imitar a Agustín Lara.

No sabía que estaba al aire. Pedro Mences,  dueño de la emisora, lo escuchó y quedó fascinado por su ingenio. Meneces le dio su oportunidad como locutor en el programa El barco de la ilusión. Ahí Germán creó el personaje de Pachuco Topillo Tapas. Topillo Tapas era argot Pachuco para alguien que hace trampas, un tipo listo que se la sabe todas.

 Germán cantaba, hacía imitaciones, mezclaba español e inglés de manera natural.  Durante 10 años desarrolló su estilo cómico en la radio, perfeccionando su timín, su improvisación, su capacidad para conectar con el público. En julio de 1943 llegó el momento que cambiaría todo. La compañía Paco Miller llegó a Ciudad Juárez buscando talento nuevo para una gira por California y México.

Escucharon a Germán en la radio y fueron a verlo en vivo. Quedaron deslumbrados. Le ofrecieron unirse a la compañía para la gira, pero le dijeron que Pachuco Topillo Tapas no sonaba bien comercialmente. Necesitaba un nombre artístico mejor. Germán recordaba a un comediante peruano que había visto años atrás.

 Decidió tomar el nombre artístico de Tin Tan. Los empresarios Jorge Maulmer y Paco Miller le asignaron a Marcelo Chávez como guitarrista y compañero de escena. Marcelo lo acompañaría en la guitarra, le daría réplica, acoplaría su voz a la suya. Serían Tintán y su carnal Marcelo,  una dupla inseparable. Su debut fue en el teatro Aldama de Guadalajara.

Tintan salió al escenario vestido como pachuco completo, pantalón holgado, saco largo, sombrero con pluma, cadenas de oro colgando. Cantó su primer número mezclando español e inglés, moviéndose con ese estilo pachuco único, haciendo reír al público con su verborrea imparable. El público estalló en aplausos.

 Tuvieron que repetir la misma canción tres veces porque la gente no paraba de aplaudir. La gira continuó con éxito abrumador en cada ciudad. Llegaron a la ciudad de México y se presentaron en el teatro Esperanza Iris. El público capitalino, más sofisticado y difícil de impresionar, también cayó rendido ante Tin Tan.

 Los productores de cine que asistieron a verlo se dieron cuenta de que tenían frente a ellos a la próxima gran estrella del cine mexicano. Pero había un problema. El personaje del Pachuco estaba tan marginado por la sociedad que muchos lo consideraban inapropiado para el cine. José Vasconcelos, el intelectual más respetado de México, criticó duramente a Tintan, llamándolo vulgar y una mala influencia.

 Decía que glorificaba a los delincuentes y corrompía el idioma español. Sin embargo, otros intelectuales como Salvador Novo y José defendieron públicamente a Tin Tan. Argumentaban que el Pachuco era una realidad social que no se podía negar, que Tin Tan estaba retratando con honestidad una cultura que existía, pero que la sociedad respetable prefería ignorar.

 El debate público solo aumentó la curiosidad del público. En 1945, Tin Tan debutó en el cine con el hijo desobediente. La película fue controversial pero exitosa. El público adoraba ver en pantalla Grande al Pachuco que ya conocían del teatro. Entre 1945 y 1948, Tin Tan filmó varias películas que lo fueron estableciendo como estrella,  pero fue hasta finales de los años 40 cuando llegaron sus papeles consagratorios.

 Películas como El rey del barrio en 1950, considerada su obra maestra donde comparte créditos con Silvia Pinal, sin badel mareado en 1950, calabacitas tiernas en 1949 con la música por dentro en 1947 lo convirtieron en una superestrella. A diferencia de otros cómicos que dependían de guiones rígidos, Tintan improvisaba constantemente durante las filmaciones.

 Su desbordada verborrea, sus movimientos físicos perfectos, su facilidad excepcional para improvisar le daban a sus interpretaciones una frescura y espontaneidad única. Durante la década de 1950, Tin Tan era imparable. Filmaba entre cinco y ocho películas al año. Películas como El Visconde de Montecristo en 1954, El Sultán Descalzo en 1956, Los Tres Mosqueteros y Medio en 1956, Músico, poeta y loco en 1946 donde canta magistralmente bonita de Luis Arcara, quien después declaró que la mejor interpretación de su obra se la debía al cómico Pachuco. Su grabación

más famosa fue precisamente Bonita, que interpretaba en músico poeta y loco tratando de enamorar al personaje de Meche barba. Igual de memorable fue su interpretación de Contigo en el rey del barrio, buscando el corazón de su vecina Carmelita interpretada por Silvia Pinal. También se hizo famosa cantando en el baño.

 Tinta no solo era actor, era cantante extraordinario con una voz versátil que podía ir del bolero romántico a la rumba festiva. En la década de 1960 llegó una nueva dimensión a su carrera, el doblaje para los estudios Disney. Tin Tan fue el narrador y cantante de la leyenda de Sleepy Hallow. Después prestó su voz al gato Oma en los aristogatos, pero su trabajo más memorable fue como la voz del oso valoó en el libro de la selva.

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