hacía radio, participaba en programas de radio donde también recibía pago. En 1935 y nuevamente en 1944 trabajó en radio junto a Joaquín Pardabé. Los actores de radio ganaban entre 200 y 1000 pesos por programa. Sumando todas estas fuentes de ingreso durante sus mejores años, en las décadas de 1940 y 1950, Fernando Soler ganaba entre 80,000 y 100,000 pesos anuales.
En valor actual estaríamos hablando de ingresos de aproximadamente 2 millones de pesos anuales, considerando la inflación acumulada. fueron ingresos sostenidos durante más de 30 años de trabajo constante. Fernando trabajó desde 1934 hasta finales de los años 70 una carrera de 45 años en cine más otros 18 años previos en teatro totalizando 63 años de carrera profesional.

Muy pocos artistas han mantenido una carrera tan larga y productiva. Con esos ingresos sostenidos durante décadas, Fernando construyó un patrimonio considerable que le permitió vivir con comodidad, mantener a su familia, invertir en propiedades y disfrutar de un estilo de vida acordo a su posición como uno de los actores más respetados de México.
Su estilo de vida y propiedades. Fernando Soler vivía en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México. Su residencia principal estaba ubicada en la calle Rocío número 142 en la colonia Jardines del Pedregal de San Ángel, una de las colonias más prestigiosas y modernas de la capital mexicana durante los años 40 y 50.
El Pedregal de San Ángel era el barrio de la élite cultural y artística de México. Solo las grandes estrellas del cine, empresarios exitosos y profesionistas de alto nivel podían permitirse vivir ahí. La zona se caracterizaba por sus casas de arquitectura moderna construida sobre la roca volcánica del Pedregal. con diseños vanguardistas que combinaban la modernidad internacional con elementos mexicanos.
La casa de Fernando Soler en Rocío 142 fue diseñada con la participación del arquitecto José Luis Hernández Mendoza, conocido por su estilo moderno y orgánico característico de la arquitectura mexicana de mediados del siglo XX. La propiedad contaba con amplios jardines aprovechando el paisaje volcánico natural del pedregal y tenía una característica única, una singular sala de la gruta construida aprovechando las formaciones rocosas naturales del terreno.
Esta sala de la gruta era una joya arquitectónica donde las rocas volcánicas se integraban directamente en el diseño interior de la casa, creando un espacio único y dramático. era el lugar perfecto para recibir visitas, para tertulias con otros artistas, para leer guiones en un ambiente de tranquilidad rodeado de la naturaleza volcánica.
La propiedad completa incluía varios niveles adaptados al terreno irregular, múltiples recámaras para Fernando y su esposa sagra del río, sala, comedor, cocina amplia, áreas de servicio y los extensos jardines que rodeaban la construcción. Las ventanas panorámicas aprovechaban las vistas hacia el paisaje del Pedregal y hacia la Ciudad de México a lo lejos.
Una casa de estas características en el Pedregal durante los años 40 y 50 costaba entre 80,000 y 150,000 pesos, cifras muy superiores a las casas de otras colonias. Con los ingresos que generaba Fernando como actor, director, guionista y productor pudo adquirir esta propiedad pagándola en varios años o quizás en efectivo después de décadas de ahorros inteligentes.
En valor actual, considerando la plusvalía extraordinaria que ha tenido el pedregal de San Ángel, esa propiedad valdría entre 25 y 50 millones de pesos. El pedregal se convirtió en una de las zonas más caras de toda la ciudad de México y las casas originales de los años 40 y 50 con arquitectura de esa época son consideradas patrimonio arquitectónico.
Fernando habitó esa casa junto a su esposa Sagra del río durante décadas. fue su refugio, su santuario personal, el lugar donde el mejor actor de Latinoamérica, como se le llamaba, descansaba entre filmaciones. Ahí recibía a sus hermanos actores, a directores como Luis Buñuel, a productores que le ofrecían nuevos proyectos.
La casa estaba decorada con el buen gusto característico de Fernando. Muebles de madera sólida de diseñadores mexicanos reconocidos, alfombras, cuadros de artistas mexicanos en las paredes, una biblioteca privada repleta de libros clásicos y guiones de todas sus películas, un área de estudio donde revisaba libretos y preparaba sus personajes.
No era ostentación vulgar, sino elegancia refinada como correspondía a un caballero de su generación y a un artista de su nivel. Después de la muerte de Fernando en 1979, la propiedad pasó a manos de Sagra del Río, quien vivió ahí durante algunos años más. Posteriormente, la casa cambió de dueños y en años recientes se reportó que la vivienda se encontraba en estado de abandono o sin el mantenimiento adecuado, un triste destino para una propiedad que fue el hogar de una leyenda del cine mexicano.
Fernando tenía varios automóviles propios, algo que en los años 40 y 50 solo podían permitirse las clases altas. Los actores de su nivel conducían autos americanos de marca prestigiosa. Un Wick sedán de lujo, un Chevrolet Deluxe y un Ford modelo premium eran los vehículos que Fernando manejó durante diferentes épocas de su carrera.
Un auto de estos costaba entre 8,000 y 15000 pesos en los años 40 Fernando cambiaba de auto cada 5co o 7 años, manteniendo siempre un vehículo en perfecto estado que reflejara su posición social. No era exhibicionismo, era simplemente el transporte apropiado para un profesional de su categoría. Vestía exclusivamente con trajes hechos a la medida por los mejores astres de la Ciudad de México.
En los años 40 y 50, un traje de alta calidad costaba entre 200 y 500 pes. Fernando tenía al menos 10 trajes de diferentes telas y colores para usar en eventos sociales estrenos de películas, premiaciones y presentaciones teatrales. También tenía ropa casual elegante para el día a día y un vestuario completo que guardaba de sus películas más importantes como recuerdo.
Los actores de la época conservaban piezas icónicas de sus personajes más memorables. Fernando fumaba pipa y cigarros puros como era común entre los caballeros de su época. Tenía una colección de pipas finas importadas de Europa y una cigarrera de plata grabada con sus iniciales. Eran detalles de distinción que reflejaban su estatus.
cenaba en los restaurantes más elegantes de la ciudad de México. En los años 40 y 50 existían restaurantes exclusivos donde los artistas del cine se reunían a discutir proyectos, celebrar éxitos y socializar. Fernando frecuentaba esos lugares donde era reconocido y respetado. Viajaba ocasionalmente al extranjero para festivales de cine o vacaciones.
Cuando su película Pueblito ganó la perla del Cantábrico en el Festival de San Sebastián en 1961, Fernando viajó a España para recibir el premio. Fueron viajes pagados por las productoras, pero que le daban la oportunidad de conocer Europa y ampliar sus horizontes culturales. También trabajó en España en los años 50 filmando películas como Educando a papá.
Fueron temporadas de varios meses viviendo en España, hospedándose en hoteles de calidad y cobrando en pesetas que luego convertía a pesos al regresar a México. Fernando no era un hombre ostentoso. Venía de una familia de artistas itinerantes que conoció la necesidad. Aprendió desde joven a valorar el dinero y a administrarlo inteligentemente.
No gastaba en lujos innecesarios, pero tampoco vivía con tacañería. mantenía un estándar de vida confortable acorde a su posición como uno de los actores más respetados de la industria. Invertía inteligentemente sus ganancias. Además de su casa principal en el Pedregal, tenía ahorros sustanciales en el Banco Nacional de México y una propiedad adicional en Cuernavaca que rentaba generándole ingresos pasivos de aproximadamente 2,000 pesos mensuales.
Los artistas inteligentes de su generación aprendieron a diversificar sus ingresos porque sabían que la fama es efímera y que había que prepararse para la vejez. Su magistral carrera. La carrera cinematográfica de Fernando Soler fue extraordinariamente prolífica. Actuó en más de 100 películas entre finales de los años 20 y finales de los años 70.
Fue medio siglo en la pantalla interpretando una variedad impresionante de personajes que lo consolidaron como uno de los actores más versátiles del cine mexicano. Sus personajes iban desde padres autoritarios y moralistas hasta pícaros vivaces, desde rancheros severos hasta calaveras simpáticos. tenía una habilidad especial para encarnar la moral mexicana de clase media, sus valores, sus contradicciones, sus virtudes y sus defectos.
Trabajó con prácticamente todos los grandes actores de la época de oro. María Félix, Pedro Infante, Sara García, Joaquín Pardabé, Ninón Sevilla, Andrea Palma, Arturo de Córdoba, Jorge Negrete, Dolores del Río y por supuesto con sus hermanos Andrés, Domingo, Julián y Mercedes Oler, aunque curiosamente nunca aparecieron todos juntos en la misma película.
Trabajó con los directores más importantes de la época, con Alejandro Galindo en Refugiados en Madrid y en su obra maestra Una familia de tantas, con Fernando de Fuentes en Papacito Lindo y la Casa de Logro por la cual recibió el premio al mejor actor. Pero su colaboración más celebrada fue con Luis Buñuel.
Fernando protagonizó tres películas del genial director español. El gran calavera Buñuel dirigió esta comedia donde Fernando interpretó magistralmente a un padre errático y alcohólico. La secuencia de su llegada borracho a casa es una de las escenas cómicas más memorables del cine mexicano. Susana, película también conocida como Carne y demonio, donde Fernando actuó junto a Rosita Quintana en un drama rural lleno de tensión sexual y moral.
La hija del engaño completó la trilogía de colaboraciones entre Fernando Soler y Luis Buñuel, consolidando la reputación internacional del actor mexicano. Su papel más importante y el que le valió el premio Ariel a mejor actor en 1951 fue el de Cruz Treviño Martínez de la Garza en dos películas consecutivas. La oveja negra dirigida por Ismael Rodríguez, Fernando interpretó a un ranchero autoritario del norte de México.
Fue un papel que definió el arquetipo del padre norteño severo, pero con honor. No desearás la mujer de tu hijo, la secuela donde retomó el personaje de Cruz Treviño. Su actuación fue considerada su interpretación cumbre, la que resumía décadas de experiencia y maestría actoral. Otras películas importantes en su filmografía incluyen Una familia de tantas de Alejandro Galindo, donde interpretó al padre moralista y autoritario en una de las críticas más agudas a la familia mexicana tradicional, al son de la marimba como un estafador de modales aristocráticos
demostrando su habilidad para la comedia. México de mis recuerdos. Película nostálgica que celebraba la música y las tradiciones mexicanas. Cuando los hijos se van. Un melodrama que tocaba el corazón de los padres mexicanos. Sensualidad de Alberto Gat, donde interpretó a un juez honesto que sucumbe a la pasión por una señorita que vendía su cuerpo interpretada por Ninón Sevilla.
Fue un papel arriesgado que demostraba su valentía artística. Pueblito de Emilio el Indio Fernández, por la cual ganó la perla del Cantábrico en el festival de San Sebastián, demostrando que su talento era reconocido internacionalmente. Como director, Fernando también dejó su marca. Debutó formalmente como realizador, con su amable permiso, aunque no fue un éxito rotundo, le dio experiencia detrás de la cámara.
Posteriormente dirigió, “¡Qué hombre tan simpático!” donde escribió, actuó y dirigió demostrando su capacidad multifacética. Ojos negros. Otra comedia donde controló todos los aspectos creativos. Cuide a su marido, dirigió a sus hermanos demostrando su capacidad para manejar al elenco Soler, educando a Papáo, su última dirección filmada en coproducción con España, el indiano, producida y rodada completamente en Madrid, España, cerrando su etapa como director.
En total dirigió más de 10 películas entre 1940 y 1954, combinando su trabajo como actor con su visión como realizador. Aunque su legado principal es como actor, su experiencia directiva, le dio una comprensión más profunda del proceso cinematográfico que enriqueció sus actuaciones. Presidente de la academia y líder sindical, Fernando Soler no solo fue actor y director, también fue un líder institucional que ayudó a construir las estructuras organizativas del cine mexicano.
En 1934 fue cofundador y el primer secretario general de la Asociación Nacional de Actores el sindicato que protegía los derechos laborales de los actores mexicanos. Ocupó ese puesto durante dos años 1933 y 1934, luchando por mejores condiciones de trabajo, salarios justos y respeto profesional para todos los actores, no solo las estrellas.
También fue representante del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, defendiendo los intereses de todos los trabajadores de la industria, no solo los actores. Pero su rol institucional más importante fue como socio fundador de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas creada en julio de 1946.
La academia fue establecida para promover la excelencia cinematográfica en México y para organizar los premios Ariel, el equivalente mexicano de los premios Óscar. Fernando no solo fue socio fundador, sino que fue elegido presidente de la academia durante 4 años consecutivos de 1946 a 1950. Fueron años cruciales donde la academia consolidó su prestigio y los premios Ariel se convirtieron en la máxima distinción del cine mexicano.
Como presidente, Fernando lideró la organización de las ceremonias de premiación. Medió en conflictos entre productores y creadores. Defendió la calidad artística frente a las presiones comerciales. Fue un líder respetado que usó su prestigio personal para elevar el nivel de toda la industria. Bajo su presidencia se premiaron algunas de las mejores películas del cine de oro mexicano.
El mismo ganó el Ariel mejor actor en 1951 por No desearás la mujer de tu hijo, siendo uno de los primeros actores en recibir ese reconocimiento. Este trabajo institucional demuestra que Fernando entendía que el cine era más que entretenimiento. Era una industria que necesitaba organización profesional, estándares de calidad y respeto mutuo entre todos sus participantes.
Fue un visionario que ayudó a construir las bases del cine mexicano moderno, su vida personal, matrimonio con Sagra del Río. A diferencia de muchos actores de su época cuyas vidas personales estaban llenas de escándalos y romances públicos, Fernando Soler llevó una vida privada discreta y estable. En 1946, cuando Fernando tenía 50 años, se casó con la actriz española Sagrario Gómez Seco, conocida artísticamente como Sagra del Río.
Ella también era actriz, lo que significaba que compartían el mismo mundo profesional y se entendían mutuamente. El matrimonio duró 33 años hasta la muerte de Fernando en 1979. Fue una relación sólida y duradera, algo poco común en el mundo del espectáculo donde los divorcios y las infidelidades eran frecuentes. Fernando y Sagra decidieron no tener hijos dedicándose completamente a sus carreras artísticas.
La pareja permaneció solo ellos dos durante más de tres décadas. Se apoyaban mutuamente en sus carreras, asistían juntos a eventos sociales y construyeron una vida tranquila lejos de los reflectores cuando no estaban trabajando. Sagra acompañó a Fernando en sus últimos años cuando su salud empezó a declinar.
Estuvo a su lado hasta el final demostrando una lealtad y un amor que trascendieron las cámaras y los escenarios. Fernando era un hombre reservado que no hablaba públicamente de su vida íntima. Prefería que su trabajo hablara por él. Esta discreción era característica de los caballeros de su generación que consideraban que los asuntos personales debían mantenerse privados.
Su legado, el patriarca de una dinastía, Fernando Soler, fue mucho más que un actor individual. Fue el patriarca de la dinastía más importante del cine mexicano. Sus hermanos también brillaron. Andrés Soler actuó en 192 películas más que cualquier otro Soler. Fue un actor versátil que trabajó con todos los grandes Jorge Negrete, Cantinflas, Pedro Infante, Tintán, María Félix.
Aunque hizo principalmente papeles secundarios, tuvo una presencia enorme en el cine mexicano. Domingo Soler, famoso por interpretar héroes nacionales como Pancho Villa en Vámonos con Pancho Villa y José María Morelos. Ganó el primer Ariel mejor actor en 1947 por la barraca. Murió en Acapulco en 1961 a los 60 años.
Julián Soler fue más director que actor, aunque también actuó en más de 80 películas. Dirigió 16 películas y escribió guiones. Se casó con Julieta Palavicini y fue padre del actor Fernando Palavicini. Murió en 1977 a los 70 años. Mercedes Soler, la única hermana actriz. Actuó en 24 películas, incluyendo Águila o sol con Cantinflas y cárcel de mujeres.
Se casó con el actor Alejandro Cianguerotti y fue madre de Fernando Luján, uno de los actores más importantes de las siguientes generaciones. Murió en 1971. La dinastía se extendió más allá. Fernando Luján, hijo de Mercedes, tuvo a su vez hijos actores Alejandro Luján y Fernando Luján Junior. El apellido Soler y su legado actoral se transmitieron a través de tres generaciones.
Elvira Soler, otra hermana que no actuó profesionalmente, se casó con Antonio Monsel y fue madre de la actriz Elvira Moncel extendiendo la influencia familiar. Fernando, como el mayor y el más exitoso de los hermanos, fue el líder natural de la dinastía. fue quien estableció el estándar de profesionalismo y excelencia que todos los demás siguieron.
Fue el ejemplo que demostró que se podía tener una carrera larga y respetable en el cine mexicano, manteniendo la dignidad artística. Espero que hayas conocido mejor a Fernando Soler, el primer actor que actuó en más de 100 películas durante 63 años de carrera, que fue presidente de la academia y que construyó el apellido más respetado del cine mexicano, tanto como yo disfruté preparar este recorrido por su vida.
Si conoces alguna anécdota adicional sobre su carrera o su legado, déjamela en los comentarios. Y ahora te pregunto a ti, ¿qué te parece más impresionante que haya trabajado 63 años ininterrumpidos desde 1916 hasta 1979 o que haya sido el patriarca de la dinastía más importante del cine mexicano? Y si te gustan estas historias sobre los grandes del cine de oro mexicano, no te pierdas nuestros otros videos.
Dale click, suscríbete y activa la campanita para no perderte ningún video, porque lo que viene está de no creerse.