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ASI FUE la LUJOSA VIDA de CANTINFLAS – Mansiones, Carros, Negocios

 Películas como Ahí está el detalle, El Padrecito, El Barrendero, El Patrullero 77 y tantas otras que todavía vemos con cariño. En 1956 dio el gran salto a Hollywood al protagonizar la vuelta al mundo en 80 días junto a David Niven. Su interpretación de Paseparout le valió una nominación al globo de oro y lo consagró como una estrella internacional.

 Charles Chaplin llegó a decir que Cantinflas era el mejor comediante del mundo. Imagínense el mismísimo Chaplin reconociendo al mismo de México como el mejor. Durante casi 20 años, Mario Moreno fue el actor mejor pagado de México y uno de los mejor pagados del mundo. Su talento lo llevó a amasar una fortuna impresionante, pero también fue un hombre generoso que ayudó a construir viviendas para familias de bajos recursos, que apoyó sindicatos de trabajadores y que nunca olvidó sus raíces humildes.

 Pero, ¿de cuánto estamos hablando realmente cuando mencionamos su fortuna? ¿Cómo vivía el hombre que hacía reír a millones? Prepárate porque las cifras y los detalles te van a impresionar. La fortuna de Cantinflas. Mario Moreno Cantinflas fue, sin exagerar, uno de los artistas más ricos en la historia del cine mexicano.

 Junto con María Félix, acumuló la fortuna más grande que cualquier actor o actriz haya logrado en nuestro país. Al momento de su muerte en 1993, su patrimonio se estimaba en aproximadamente 100 millones de dólares. En valor actual estaríamos hablando de entre 210 y 230 millones de dólares, lo que equivale a más de 4000 millones de pesos mexicanos actuales.

 ¿Cómo logró acumular semejante riqueza? La respuesta está en su visión como empresario. Cantinflas no era solo un actor que cobraba su sueldo. Era un hombre de negocios inteligente que supo controlar su carrera y sus ingresos desde muy temprano. En sus inicios en el cine mexicano, allá por los años 1939 a 1942, Mario cobraba entre 5000 y 10,000 pesos por película.

 Pero a mediados de los años 40, cuando ya era una estrella consolidada, sus honorarios aumentaron dramáticamente. Ganaba entre 40,000 y 60,000 pes por película. Y para los años 50 su pago había llegado a 1,000 pes o más por cada filme que protagonizaba. Si convertimos esas cifras a valor actual, estaríamos hablando de entre 400,000 pes y 1,200,000 pesos actuales por película.

Pero el gran golpe económico de Cantinflas llegó con Hollywood en 1956, cuando filmó la vuelta al mundo en 80 días, negoció el salario más alto de todo el elenco, incluso más que David Niven, el protagonista principal. Cobró aproximadamente $100,000 más un porcentaje de la taquilla de la película.

 En valor actual, esos $100,000 de 1956 equivaldrían a ,000ón dólares actuales, sin contar el porcentaje que recibió de las ganancias de taquilla, que fueron millonarias. Además del cine, Cantinflas también ganaba muy bien en presentaciones en vivo. En teatros y Carpas Grandes de Los Ángeles, Nueva York y Ciudad de México, cobraba entre 00 y 4000 por función en los años 50.

Hoy esas cantidades equivaldrían a entre 20,000 y 50.000 000 por cada presentación. Las empresas también se peleaban por tenerlo como imagen de sus productos. Participó en campañas publicitarias de cigarrillos, refrescos, ropa y bancos, cobrando entre 10,000 y 25,000 pesos por campaña, lo que hoy representaría entre 100,000 y 250,000 pesos actuales.

 Pero la verdadera genialidad empresarial de Cantinflas estuvo en fundar su propia productora cinematográfica. En sociedad con Santiago Reachi Fayad, creó Posa Films, una empresa que le permitió no solo actuar, sino también controlar las ganancias, los derechos de distribución y los porcentajes de taquilla. Gracias a Posa Films, Mario se quedaba con la mayor parte de las ganancias de sus películas, en lugar de recibir solo un sueldo.

 Además, Cantinflas era un inversionista astuto. Compró propiedades en la ciudad de México, Acapulco, el Estado de México y hasta en Estados Unidos en ciudades como Nueva York y Los Ángeles. Invertía en edificios de renta, locales comerciales, ranchos ganaderos y terrenos de alto valor alrededor de la capital.

 era un empresario completo que sabía hacer crecer su dinero. Las propiedades de Cantinlas, la colección de propiedades de Mario Moreno es verdaderamente impresionante. A diferencia de otros artistas que gastaban todo en lujos personales, Cantinflas invertía inteligentemente en bienes raíces que generaban más ingresos.

 Vamos a recorrer las propiedades más importantes que tuvo el mismo de México. Propiedades en San Miguel de Allende. Cantinfla sintió un amor especial por San Miguel de Allende, esa hermosa ciudad colonial de Guanajuato declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Tanto le gustó que llegó a tener dos propiedades distintas en esa ciudad, ambas espectaculares y llenas de detalles únicos que reflejaban su personalidad.

La primera propiedad que adquirió fue un regalo muy especial para su madre, la señora María de la Soledad Reyes Guizar. El amor de Mario por su madre era tan grande que incluía su nombre en personajes de diversas películas que realizó y hasta nombró doña Cholita al tentadero de su rancho La Purísima, en su honor.

 Esta mansión que le regaló a Doña Soledad se ubicaba en salida Real a Querétaro número 64 y contaba con 24 habitaciones amplias con vistas panorámicas a la ciudad. Esta primera casa se distinguía por suegancia y tranquilidad. era el refugio perfecto para escapar del bullicio de la ciudad de México. Cantinflas la utilizaba exclusivamente para recibir a grandes personalidades como María Félix, Agustín Lara y Dolores del Río.

 Hoy funciona como hotel con el nombre de Posada la ermita y opera también como museo exhibiendo artículos de la infancia de Cantinflas, fotografías con celebridades del cine, un mural dedicado al actor, muebles originales que usó, un piano, una mesa y otros objetos que él valoraba durante su época de esplendor. Las habitaciones conservan sofacama, chimenea, cafetera y todas las comodidades de la época.

 El lugar se encuentra a solo 5 minutos a pie de la plaza principal de San Miguel de Allende y está en venta desde hace un par de años por más de 80 millones de pesos. Para hospedarse ahí el costo es de aproximadamente 4600 pesos por noche, pero la segunda propiedad que construyó en San Miguel de Allende fue todavía más impresionante.

 A finales de los años 70, Mario adquirió un terreno de casi 7 haáreas y construyó lo que se conoció como Villas El Molino, llamada así por el molino de viento, que era uno de los atractivos principales de la construcción y que hacía alusión a su película Un quijote sin mancha. Esta finca la diseñó como un espacio de descanso más amplio y cómodo.

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