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Asi es la SENCILLA VIDA de JAIME MORENO GALVEZ – Historias, Amores, Lujos

 sin colchón, tirado en el piso de cemento frío con cartones como única protección, despertando adolorido, con hambre, sin saber de dónde vendría la siguiente comida. Esa pobreza extrema lo marcó para siempre, porque no era la pobreza digna de una familia trabajadora que lucha pero sobrevive unida. era la pobreza del abandono, de no tener a nadie que se responsabilizara por ti, de estar completamente solo en el mundo a una edad donde deberías estar protegido.

Pero esa misma dureza forjó en él una determinación de hierro, porque entendió desde muy joven que nadie vendría a salvarlo, que si quería una vida diferente tendría que construirla él mismo y que para lograrlo tendría que salir de Chiapas y buscar oportunidades en la Ciudad de México. Así que a los 16 años tomó la decisión que cambiaría su vida por completo y emigró a la capital sin contactos, sin dinero y sin un plan claro, cargando únicamente con un hambre feroz de éxito y la voluntad inquebrantable de no volver jamás a

dormir en autos ni en garajes ajenos. El salto a la fama de la radio al cine. Los primeros años de Jaime en la Ciudad de México fueron de pura supervivencia día a día mientras buscaba desesperadamente su entrada a la industria del entretenimiento. Consiguió trabajo como locutor de radio en cadenas como RCN y XCW.

 En una época donde la radio era un medio poderosísimo que llegaba a millones de hogares y donde los locutores eran voces familiares que acompañaban a la gente durante todo el día. Pronto descubrió que tenía un talento natural para la locución, con una voz agradable y una adicción clara, pero sobre todo tenía una habilidad extraordinaria como imitador, capaz de reproducir las voces de políticos, de actores famosos y de personajes caricaturescos que hacían reír a cualquiera.

 Esas imitaciones lo hicieron destacar inmediatamente. Los programas lo invitaban porque sabían que entretenía a la audiencia y además cantaba con una voz melodiosa que funcionaba perfectamente en la radio. ganaba aproximadamente 800 pesos mensuales como locutor en 1973, equivalente a unos 14 millones de pesos actuales, suficiente para sobrevivir modestamente, pero muy lejos de prosperar.

 Fue durante este periodo que conoció a Sasa Montenegro, actriz y bedet que estaba en pleno ascenso y ella vio de inmediato el potencial en Jaime, lo introdujo con productores y directores y le abrió puertas que él solo jamás habría podido abrir. Gracias a esos contactos, en 1973 llegó su debut en el cine con el Premio Nobel del Amor junto a Angélica María, una de las estrellas más grandes de México, en un papel secundario que le pagó aproximadamente 8000 pes, equivalente a unos 1.4 4 millones de pesos actuales.

No era un protagónico, pero era un crédito cinematográfico real, la validación de que tenía futuro frente a las cámaras. Durante los siguientes 3 años trabajó de manera constante en papeles secundarios, aprendiendo el oficio, observando como las grandes estrellas manejaban cada escena y cultivando relaciones con directores y productores.

 Hasta que en 1976 llegó el momento que lo cambió absolutamente todo. Su primer protagónico en la India. Jaime era perfecto para el papel, alto, bien parecido, con un físico de galán y una presencia que llenaba la pantalla y con un hambre de éxito que se traducía en energía palpable en cada toma. La película fue un éxito comercial rotundo que vendió más de 250,000 boletos solo en su primera semana y por protagonizarla cobró 35,000 pes, equivalente a aproximadamente 6 millones de pesos actuales, 10 veces más de lo que había ganado en toda su vida hasta

ese momento y apenas era el principio. Después de la India, Jaime se convirtió en el galán recurrente del cine mexicano comercial, justo en la época dorada del cine de ficheras. ese fenómeno cultural masivo de películas de albur y picaresca que llenaban los cines de barrio en toda la República.

 El género había nacido como una evolución del cine de Rumberas, pero era más directo, más popular y más conectado con la clase trabajadora mexicana que emigraba del campo a las ciudades y que necesitaba un entretenimiento accesible para escapar 2s horas de sus vidas difíciles, pagando boletos baratísimos de entre 5 y 15es. El primer gran éxito del género había sido Bellas de noche en 1975, que rompió récords vendiendo más de 4 millones de boletos.

 Y los productores entendieron que habían descubierto una mina de oro que necesitaba galanes guapos pero accesibles, masculinos pero con sentido del humor y Jaime encajaba a la perfección. Su consagración definitiva llegó en 1977 con las ficheras, una de las películas más icónicas del género, que vendió más de 3 millones de boletos y la estableció como una de las estrellas principales.

 A partir de ahí, los productores comenzaron a construir películas específicamente alrededor de él, porque su nombre en el póster garantizaba Taquilla y siguieron títulos que se volvieron clásicos populares como Noches de cabaré en 1978, donde además cantaba números musicales que sonaban en la radio Y el sexo me da risa. en 1979.

Con ese título provocativo que prometía exactamente lo que entregaba, compartió pantalla con todas las grandes vedetes de la época, desde Sasa Montenegro, con quien tenía una química natural irrepetible hasta Lin May, Angélica Chaín y Rosa Carmina. Y entre 1976 y 1989 protagonizó más de 40 películas, trabajando a un ritmo brutal de cuatro y hasta cinco producciones al año que se filmaban en apenas dos o tres semanas con presupuestos modestos.

 Pero, ¿de cuánto dinero estamos hablando realmente cuando mencionamos la fortuna que llegó a ganar este galán que dormía en autos? ¿Cuánto cobraba en su mejor época y sobre todo qué fue lo que hizo con todo ese dinero? Prepárate porque los detalles te van a impresionar. La fortuna de Jaime Moreno Gálvez. Hablar de la fortuna de Jaime Moreno Gálvez exige entender primero la economía del cine comercial mexicano durante los 70 y 80.

 El cine de ficheras no pagaba como las grandes producciones de la época de oro, pero generaba ingresos muy respetables para sus estrellas y Jaime supo aprovechar cada fuente posible. Durante finales de los 70, por cada película protagónica en una producción comercial, Jaime cobraba entre 80,000 y 150,000 pes, lo que en valores actuales equivale a entre 14 y 26 millones de pesos por película.

 En sus años más productivos, entre 1978 y 1985, hacía entre cuatro y cinco películas anuales. Y si promediamos unos 115,000 pes por película y cuatro películas y media al año, estamos hablando de ingresos anuales de aproximadamente 517,000 pes de la época, equivalentes a cerca de 90 millones de pesos actuales solo por su trabajo en cine.

 Pero el cine era apenas una de sus fuentes. Las fotonovelas que se vendían por millones en toda Latinoamérica le pagaban entre 25,000 y 45,000 pesos por cada una, equivalente a entre 4 y 8 millones de pesos actuales y hacía entre 6 y 8 al año durante su época pico, generando ingresos adicionales considerables. La televisión era otra mina porque participó en varias telenovelas y programas de variedades donde cobraba entre 12,000 y 25,000 pesos por capítulo durante los 80 en producciones que duraban 100 o más episodios. y las

presentaciones musicales en vivo completaban el cuadro, ya que cantaba en bares, centros nocturnos y eventos privados cobrando entre 8,000 y 20,000 pesos por presentación con aproximadamente 40 presentaciones al año, sumando cine, fotonovelas, televisión y música durante sus mejores años, entre 1978 y 1990, Jaime Moreno Gálvez generaba ingresos anuales de entre 1 y 1.

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