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5 ALERTAS desde WASHINGTON — MARCO RUBIO ADVIERTE a GUSTAVO PETRO SOBRE las ELECCIONES

cotidiana, sino una señal que el mundo entero le está enviando a Colombia antes de que sea demasiado tarde para actuar. Imagínense por un momento lo que significa que el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, el hombre que maneja la política exterior de la potencia más grande del mundo, el que habla en nombre del presidente Donald Trump ante todas las naciones, el que tiene acceso a la inteligencia más sofisticada que existe en el planeta, haya decidido poner su nombre y su cargo en una advertencia directa sobre lo que

está pasando con el sistema electoral colombiano, porque ese hombre no habla por hablar, ese hombre no lanza acusaciones sin evidencia. Ese hombre sabe que cada palabra que pronuncia tiene consecuencias diplomáticas, económicas y políticas que se miden no solo en Colombia, sino en toda la región.

Y si ese hombre habló, si ese hombre encendió la alarma roja, es porque lo que encontraron los analistas de inteligencia en los servidores y en los contratos y en los movimientos de dinero del gobierno de Gustavo Petro es tan grave que no podía quedarse en silencio. ustedes que han ido a votar toda su vida, que madrugaron en los días de elecciones para hacer la fila antes de que abrieran los puestos, que guardaron su tarjetón con cuidado, que pusieron su huella con orgullo porque sabían que ese voto era su voz en la democracia, que enseñaron a sus hijos

que el voto es sagrado, que nadie puede robarlo, qué es el derecho más grande que tiene un ciudadano libre. Ustedes tienen que saber lo que está pasando. Tienen que entender lo que el gobierno de Petro está construyendo en las sombras para que ese voto suyo, ese voto que han defendido con honradez durante décadas, no valga nada el 31 de mayo.

Porque lo que Rubio y Trump descubrieron es precisamente un plan para quitarles ese derecho, para convertir su voto en papel mojado. Mientras el sistema electrónico dice otra cosa en Bogotá. Para entender la magnitud de lo que Washington acaba de revelar, hay que empezar por el principio. Hay que entender quién es Marco Rubio y por qué su voz sobre Colombia tiene el peso que tiene.

Porque en política la credibilidad de quien habla importa tanto como lo que dice. Y Rubio no es un comentarista de televisión ni un político de segunda fila que busca atención, sino uno de los hombres más poderosos del mundo en este momento. Un hombre que lleva décadas estudiando a fondo lo que pasa en América Latina, que conoce de memoria cómo funciona el socialismo cuando quiere quedarse en el poder, que vio con sus propios ojos y con los de su familia lo que el castrismo le hizo a Cuba y que desde esa experiencia personal tan dolorosa, juró

que no iba a permitir que lo mismo ocurriera en otros países del continente si estaba en sus manos impedirlo. Marco Rubio es hijo de una familia cubana que tuvo que salir de su tierra por el comunismo, que perdió su forma de vida, sus bienes, sus raíces cuando la revolución de Fidel Castro llegó al poder con promesas de justicia y libertad que luego se convirtieron en décadas de represión, hambre y exilio.

Y esa historia familiar no es un dato biográfico menor, sino la médula de todo lo que Rubio hace en política. El motor que lo mueve cuando ve en otro país las mismas señales que destruyeron a Cuba, las mismas maniobras para controlar las instituciones, para manipular las elecciones, para quedarse en el poder indefinidamente usando el aparato del Estado como arma de guerra contra la democracia.

Y cuando Rubio ve esas señales en Colombia, cuando sus analistas le presentan el informe sobre lo que está pasando en la Registraduría y en el CNI, en los contratos tecnológicos del gobierno de Petro, no puede quedarse callado porque sabe mejor que nadie a dónde lleva ese camino. Y Trump lo respalda porque Trump también sabe lo que está en juego.

Porque la democracia en Colombia no es solo un asunto colombiano, sino un asunto hemisférico. Porque si Colombia cae en el mismo pozo de Venezuela y Cuba y Nicaragua, el equilibrio de toda la región cambia. El narcotráfico se fortalece, la migración se dispara, la influencia de las potencias enemigas de Estados Unidos en el continente crece y Trump llegó a la Casa Blanca para defender los intereses de su país y los intereses de sus aliados.

Y Colombia ha sido aliado de Estados Unidos durante décadas. Y ese aliado está en peligro de ser destruido desde adentro por un gobierno que usa el poder del Estado para eternizarse. Ahora bien, para que ustedes entiendan exactamente de qué habla el informe de inteligencia que Rubio puso sobre la mesa, hay que hablar de algo que suena muy técnico, pero que en el fondo es muy simple.

Y es la pregunta de cómo funciona el sistema de conteo de votos en Colombia. Porque si uno no entiende cómo funciona ese sistema, no puede entender cómo se puede manipular. Y si no entiende cómo se puede manipular, no puede apreciar la gravedad de lo que Washington está denunciando. Cuando ustedes van a un puesto de votación el día de las elecciones y depositan su tarjetón en la urna, ese tarjetón físico es contado a mano por los jurados de mesa al final del día, frente a los testigos de los partidos y frente a cualquier ciudadano

que quiera ver. Y ese conteo se anota en un formulario que se llama E14, que queda firmado por todos. Y ese formulario físico es la prueba realó ese puesto de votación. Eso es lo que no se puede cambiar una vez que los jurados firman. Eso es la garantía del voto físico que Colombia ha tenido durante décadas y que ningún sistema electrónico puede sustituir si está bien vigilado.

Pero el problema empieza después, cuando esos resultados de miles de puestos de votación en todo el país hay que juntarlos, sumarlos y producir un resultado nacional. Y ahí es donde entra el software de escrutinio, el sistema informático que recibe todos esos datos de todo el país y los consolida para dar el resultado final.

Y ahí es donde los expertos en seguridad informática que trabajan para el gobierno de Estados Unidos encontraron las vulnerabilidades que Rubio está denunciando. Porque sí, ese software tiene puertas traseras. Si alguien puede entrar a los servidores donde ese software trabaja y cambiar los números antes de que se publiquen los resultados oficiales.

El tarjetón físico puede decir una cosa y el resultado electrónico puede decir otra cosa muy diferente. Y si el sistema está diseñado para que nadie pueda auditar esa diferencia en tiempo real, el fraude es posible sin que nadie se dé cuenta hasta que ya sea demasiado tarde. Eso es exactamente lo que el informe de inteligencia de Washington describe con lujo de detalles, que el sistema tecnológico que el gobierno de Petro está preparando para las elecciones del 31 de mayo tiene exactamente esas características, que elimina capas de

seguridad que antes existían, que impide que los partidos de oposición auditen el código fuente del programa, que usa servidores que en parte están ubicados fuera del territorio colombiano bajo el pretexto de ser un respaldo de seguridad y que tiene la capacidad técnica de modificar los resultados en los segundos críticos de la consolidación de datos sin dejar rastro visible para los testigos electorales.

ustedes que han vivido suficiente para recordar cuando en Colombia las elecciones se hacían completamente a mano, cuando el tarjetón era de papel y el conteo era en público y el resultado tardaba días en conocerse. Pero era difícil de manipular a gran escala porque había que falsificar físicamente miles de formularios en miles de puestos de votación simultáneamente con miles de testigos mirando.

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