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15 CANCIONES de HACE 70 AÑOS que MARCARON TU INFANCIA l HITS DE 1956

 El rock no nació de un manifiesto, nació de alguien harto de esperar su turno.  Hay algo que se te escapa cuando la escuchas. Ahora sabes de dónde viene esa sensación. Número 13, Ray Charles. Drown in my Own Tears.  Esta voz no entraba por los oídos, entraba por el pecho. Rey Charles tomó el gospel de la iglesia negra y lo puso en una canción  de amor.

 Para esas iglesias era una ofensa. Sientes cuando la voz lleva algo más que la letra.  Eso que escuchaste terminó abriendo la puerta a todo lo que llamamos soul. No fue un plan. Fue alguien llevando su fe al único lugar donde podía expresarla sin que nadie se la prohibiera todavía. Lo que viene ahora también fue una respuesta, pero calculada, deliberada y con una trampa adentro.

Número 12, Little Richard, Long Tall Sally. ¿Por qué grabó Little Richard esta canción tan rápido que apenas se entiende? Había un locutor que versionaba  sus canciones para un público que no quería voces negras en la radio. Little Richard encontró la solución. Busca si puede seguir la letra sin perder el hilo.

 Eso que escuchaste era exactamente  una trampa, una velocidad imposible de imitar para alguien que no creciera con esas palabras en la boca. Nadie podía cubrirla sin quedar en ridículo. Nadie lo intentó. El que viene ahora no necesitó ninguna trampa. Le bastó rescatar una canción que nadie recordaba.

  Fats Domino. Blueberry Hill.  Esta canción no la compuso Fats Domino y hoy todos creen que sí. Era una canción de 1940, olvidada por todos. dominó, la rescató, la hizo suya con esa voz y ese piano y la llevó al número uno.  En la manera en que Domino se apropia de esa melodía, la idea de que alguien más la escribió primero no tiene sentido.

 En 1956, apropiarse de algo era hacerlo mejor que el original.  ¿Te acuerdas dónde estabas la primera vez que escuchaste ese piano? La canción tiene eso, aunque no sea de él. Número 10, The Platters, My Prayer.  En 1956, poner esta canción en la radio era  político.  Las emisoras del sur se negaban a emitir música de grupos negros.

 The Platters llegaron al número uno igual y las emisoras tuvieron que elegir poner la canción o quedar fuera de la conversación.   Lo que nadie sabía es que ese número uno forzó la apertura de emisoras del sur que nunca habían puesto  música negra. No hubo declaración política. Hubo una canción que llegó a demasiada  gente como para ignorarla.

El que viene ahora también llegó donde  la industria le decía que no podía llegar. Número nueve, Bill Haley y sus  cometas. See you later, Alligator.  31 años y la industria le decía que era demasiado viejo para esto.  Bill Haley tenía 31 años cuando grabó esto. Para la industria era un anciano.

Le pedían que dejara el género para los jóvenes. Respondió con el mayor éxito de su carrera. Ese momento que acabas de escuchar era la respuesta de alguien que llevaba años siendo  subestimado. No era una declaración artística, era alguien demostrando que todavía podía, con la energía de quien no tiene nada que perder.

 Lo que viene ahora tiene una historia más  oscura. Alguien escribió esta canción y nunca pudo recuperarla. Número ocho, Carl Perkins, Blue Sued Shes. ¿Quién grabó primero Blue Sued Shes? No fue Elvis.  Carl Perkins la compuso, la grabó y la llevó al número uno. Cuando Elvis la versionó y empezó a opacarla, Perkins estaba en un hospital imposibilitado de salir a defenderla.

Lo que nadie sabía entonces es que ese accidente le cerró la única ventana que tenía. Perkins nunca volvió a tener un momento así. La canción  que compuso siguió sonando para siempre con otro nombre delante. Lo que viene ahora también lo hizo solo, sin que nadie apostara por él, pero por elección propia.

Número siete, Paul Anca y Confes.  14 años, dinero de verano y ningún sello que lo quisiera. Así empezó todo. Paul Anka pagó esta grabación con sus propios ahorros porque ningún sello quería invertir en  un adolescente de 14 años. la grabó y la ofreció. Recién entonces alguien la escuchó de verdad.

Un chico de 14 años que financia  su propia carrera porque los adultos no lo ven todavía. Eso que escuchaste es exactamente lo que suena cuando alguien decide no esperar permiso.  ¿Te acuerdas cuando tenías 14 años y sentiste que nadie te tomaba en serio todavía? Número seis, Body Holly.

 Thatl be the day.  La primera versión de esta canción fue rechazada. La que conoces  es la segunda. Holly la llevó a un sello  grande y se la devolvieron. La regrabó meses después y esa versión se convirtió en un hit global. Busca el momento donde la guitarra entra sin pedir permiso.  La versión que rechazaron es la que existe hoy.

 No hubo segunda oportunidad para el sello que dijo que no. La canción siguió sin ellos.  El que viene ahora también fue una apuesta que nadie entendió del todo hasta que  sonó. Número cinco, Jerry Lee Lewis, Crazy Arms. Este no era el Jerry Lee Lewis que todos conocen, era el que venía antes.  Era su primer sencillo y el sello no sabía qué hacer con él.

 Después de esta sesión, el responsable dijo en privado que había encontrado al único artista que podía competir con Elvis.  Eso que escuchaste terminó siendo el ensayo de lo que explotaría  un año después. Crazy Arms era Jerry Lee calibrando  cuánto podía empujar antes de que todo se fuera de las manos.

La respuesta fue que podía empujar mucho.  La primera vez que lo escuchaste, ¿sentiste que esa voz era demasiado para esa canción? Número cuatro, Jean Vincent y sus blue caps. Bob a Lula.  ¿Cómo confundes a Jean Vincent con  Elvis? La centralita colapsó buscando la respuesta.  Capital Records la puso en  la radio sin anunciar el nombre.

 La centralita de Sun Records colapsó  de llamadas preguntando cuándo había grabado Elvis esa canción. No era Elvis, pero nadie podía creerlo. Ese momento que acabas de escuchar confundió a toda una industria. Vincent no imitaba a Elvis. Habitaba el mismo territorio sin que nadie hubiera trazado los límites  todavía.

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