Posted in

SILVIA PINAL: Todos Juraron Callar… Pero Frida Sofía ROMPIÓ el Pacto

Los empresarios se peleaban por contratarlo. Y cuando se lanzó como solista con canciones como Tu cabeza en mi hombro y mi corazón canta, el éxito [música] se multiplicó. Era guapo, era carismático, era divertido y era, según contarían después las mujeres que lo conocieron de cerca, Anne un hombre completamente distinto cuando se apagaban los reflectores.

Tú probablemente lo recuerdas cantando en la televisión. Quizá tenías su disco en tu casa. [música] Quizá tu mamá o tu hermana mayor estaban enamoradas de él. Quizá tú misma lo estabas. Esa imagen que tienes en la cabeza, ese hombre simpático que sonreía en el escenario, es real. Pero lo que no viste era lo que pasaba cuando se apagaban las cámaras.

Silvia y Enrique se conocieron en una cena. Según lo que ella escribió en su autobiografía Esta soy yo, publicada en 2016, él empezó a tocarle la pierna por debajo de la mesa. [música] Yo decía, “Bueno, este va muy rápido, pero como era simpatiquísimo, me encantó”, confesó. Ella tenía 36 años, [música] era la actriz más importante de México.

Venía de trabajar con Buñuel, venía de ganar una palma de oro. Él tenía 25. [música] Mo era el rockero del momento y tenía un atrevimiento que a ella le resultó irresistible. [música] La diferencia de edad escandalizó a la sociedad mexicana de los años 60, 11 años ella [música] mayor que él. En esa época eso era un escándalo, pero a Silvia Pinal [música] nunca le importaron los escándalos.

Se casaron en 1967. Alejandra Guzmán, la primera hija de ambos, ya venía en camino. [música] Nació el 9 de febrero de 1968. 3 años después, [música] en 1970, nació Luis Enrique. Los primeros años fueron, según las propias palabras de Silvia, de felicidad [música] completa. Casi una eterna luna de miel. Juntos [música] se convirtieron en la pareja más famosa de México.

Hicieron un programa de televisión llamado Silvia y Enrique, [música] que se transmitió de 1968 a 1972 [música] y que los convirtió en algo así como los Sony y Cher del espectáculo mexicano. Él hacía personajes cómicos. Ella [música] brillaba con su elegancia y juntos entraban a los hogares de millones de [música] mexicanos cada semana.

Fue en ese programa donde una Alejandra Guzmán bebé apareció en televisión por primera vez, presentada por sus padres [música] ante un país que los adoraba. ¿Te acuerdas de ese programa? ¿Te acuerdas de ellos dos sonriendo en tu pantalla? Esa imagen que tienes en la memoria es real, pero era solo la mitad de la historia.

La otra mitad estaba pasando detrás de las cámaras y esa mitad, Silvia Pinal, tardó 40 años [música] en contarla. Y porque lo que nadie supo durante décadas fue que la relación que México veía como perfecta se estaba convirtiendo en un infierno. Silvia Pinal escribió con todas las letras en su autobiografía 40 años después. [música] Al principio era esporádico y nunca imaginé que tuviera la magnitud que después alcanzó.

se convirtió en un hombre violento, primero [música] verbalmente, y luego vino lo que siempre viene [música] después de las palabras. Los celos seguían aumentando, las discusiones verbales eran cada vez más violentas y sin saber cómo llegó el primer golpe, [música] violencia física. Primero un empujón, un jalón, luego un manazo, [música] la primera bofetada, la primera golpiza.

Eso lo [música] escribió Silvia Pinal, la mujer que había trabajado con Buñuel, la mujer que había ganado una palma de oro, la mujer [música] más poderosa del espectáculo mexicano, escribiendo o a los 84 años que su marido la golpeaba. [música] Y nadie hizo nada. Y nadie dijo nada. Y ella misma tardó 40 [música] años en decirlo. Recuerda esa frase frente a ti.

Silvia Pinal estuvo frente a México durante décadas, pero lo que le pasaba a ella [música] detrás de las cámaras era invisible, como si la pantalla fuera un muro. Lo que estaba frente a ti era una sonrisa. Lo que estaba detrás era [música] esto. Pero no podemos entender la magnitud de lo que pasó en esa casa [música] sin entender cómo funcionaba la industria del espectáculo en el México de los años 60 y 70.

Porque lo que le pasó a Silvia Pinal no fue un accidente [música] doméstico aislado. Fue el producto de un sistema que estaba diseñado para que exactamente eso ocurriera [música] y para que nadie lo supiera. Quizá tú [carraspeo] conoces lo que es callar para proteger una imagen y quizá tú también sabes lo que se siente [música] cuando todos creen que tu vida es perfecta y tú sabes que no lo es.

Pero no [música] puedes decirlo porque si lo dices, todo lo que construiste se derrumba. Quizá conoces a alguien [música] que vivió exactamente eso. Lo que vas a escuchar ahora es la historia de una mujer que vivió exactamente eso, pero delante de millones de personas que no hicieron nada.

Aquí viene lo primero que te prometí. Lo que Enrique Guzmán le hacía a Silvia Pinal [música] dentro de su propia casa mientras México los veía sonreír en la televisión. En la década de los 60 y 70, [música] la industria del entretenimiento mexicano funcionaba bajo un código [música] no escrito, pero absolutamente rígido. La imagen pública lo era todo.

Las parejas famosas [música] tenían que parecer perfectas. Los escándalos se resolvían con dinero, con silencio o con amenazas, [música] o las revistas de espectáculos publicaban lo que las disqueras y las televisoras les permitían [música] publicar. Y los hombres del espectáculo tenían un poder que hoy cuesta imaginar.

Un cantante [música] como Enrique Guzmán no era solo un artista, era una marca, era un producto. Y si ese [música] producto se dañaba con un escándalo de violencia doméstica, toda la maquinaria que dependía de él, los [música] empresarios, los productores, los managers, los programadores de televisión, se activaba para protegerlo, no para proteger a la mujer que estaba siendo golpeada, para proteger el negocio.

Silvia Pinal describió en su libro Cómo la violencia fue escalando. No fue de un día para otro. Fue gradual. [música] Los celos de Enrique se volvieron obsesivos. Empezó a celarla de todo y de todos, a pesar de que era él quien le era infiel. Ella descubrió las infidelidades y cuando lo confrontó, [música] la respuesta no fueron disculpas, fue más violencia.

La situación era ya insoportable. Celos, maltrato, su inestabilidad emocional y la inseguridad en la que yo vivía me hicieron perder el piso”, escribió. Y luego añadió algo que revela la trampa psicológica en la que estaba atrapada. Quería separarme, pero no encontraba [música] la forma ni la fuerza para hacerlo.

Read More