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SASHA SOKOL: The Timbiriche Girl Who Kept This Secret for 40 Years…

Y dentro del grupo, Sasha era una de las más queridas. tenía algo distinto a las otras, una voz limpia, una mirada seria, una elegancia rara para una niña que apenas había pasado los 14 años. Mientras Paulina Rubio era la rebelde, Sasha era la dulce. Mientras Mariana Garza era la dramática, Sasha era la serena.

Cada una tenía un papel y Sasha hacía el de chica buena. Y entonces, en 1984, Luis Deano decidió montar una nueva apuesta para el grupo, La versión mexicana en español de gris, la película de John Travolta y Olivia Newton John, la de los años 50, la del baile final con los pantalones negros. Si te imaginas el Centro Cultural Telmex aquellas noches del verano del 84, te lo cuento.

Las funciones llenas, los aplausos. Las niñas de 12, 13 años con la cara pegada al escenario queriendo ser Sandy, queriendo ser Sasha. En México la versión se llamó Vaselina y se presentó en el centro cultural Telmex, uno de los teatros más importantes de Ciudad de México. La protagonista, la chica buena que se transforma al final, la Sandy Olson de la película original, le tocó a Sasha. Sasha tenía 14 años.

Vaselina con Timbiriche fue uno de los éxitos teatrales más grandes del México de los 80. Llenó funciones durante meses. Hicieron temporadas y temporadas. Las niñas de Latinoamérica querían ser Sandy, querían cantar como Sandy, querían terminar la obra como Sandy, con las medias negras, el chaleco de cuero, los labios pintados de rojo.

Y según lo que Sasha contó muchos años después, en aquel 8 de marzo de 2022, fue exactamente entonces, durante Vaselina, cuando empezó la relación con Luis de Llano. Ella tenía 14, él tenía 39. Aquí vamos a parar un momento porque sobre lo que pasó durante aquellos 4 años hay dos versiones públicas y nosotros aquí en el precio de ser no estamos para juzgar ninguna.

Para eso ya está la justicia mexicana que tomó su decisión años después. Lo único que vamos a hacer es contar las dos versiones, las palabras exactas y dejarte a ti que pienses lo que quieras. La versión de Sasha, escrita por ella misma aquel 8 de marzo de 2022, dice así, que la relación fue ilícita y asimétrica por la diferencia de edad y el rol jerárquico que él ejerció, que ella era claramente una niña, que él casi le triplicaba la edad, que durante años ella misma se sintió responsable de lo que pasó y que hoy con 51 años entendía que su única

responsabilidad fue guardar silencio. Esas fueron sus palabras. La versión del señor de Llano dada en una entrevista pública días después de la denuncia fue distinta. Él aseguró que la relación entre ellos fue transparente y respetuosa, que no había cometido ningún delito y que la duración de la relación, según él, no había sido la que Sasha decía.

Esas fueron sus palabras, dos versiones y casi cuatro décadas de distancia entre que la cosa pasó y se contó en público. Pero según lo que Sasha sí ha contado en entrevistas posteriores, hay algunos hechos concretos que sí están documentados y esos sí los podemos contar. Por ejemplo, que su familia, según ella misma escribió, se enteró cuando ella tenía 16 años y la reacción, según las palabras de Sasha, fue exacta.

La cita textual es: “Se volvieron locos y no era para menos. Imagínate la escena. una niña de 16 años en una casa de Ciudad de México. Su madre Magdalena, francesa, mujer de mundo. Su padrastro Fernando, ejecutivo de Televisa, gente que se movía por la cadena que conocía a todos y la noticia de que la niña llevaba 2 años manteniendo una relación con el productor del grupo en el que cantaba.

Un hombre que tenía la misma edad que la madre, un año más que el padre biológico. Lo que pasó en aquella casa, lo que se dijo, lo que se gritó, lo que se cayó, Sasha no lo ha contado en detalle, pero lo que sí se sabe es lo que pasó después, que la familia decidió mandar a Sasha lejos, a Boston, 1986. Sasha tenía 16 años.

La metieron en una escuela de las buenas en Estados Unidos, la Walnut Hill School, en las afueras de Boston, en el estado de Massachusetts, una escuela de artes para adolescentes, de las prestigiosas, de las caras. Si has estado en Boston en invierno, ya sabes lo que es eso. El frío que se mete en los huesos, la nieve, los días que se hacen de noche a las 4 de la tarde y una niña mexicana de 16 años, recién sacada de las luces del escenario de vaselina intentando aprender inglés a mitad del curso.

Allí Sasha iba a estudiar actuación con Uta Hagen, una de las profesoras más reconocidas del método de actuación americano de aquella época. Una eminencia. Una mujer que había enseñado a actores como Alpacino o Wopi Goldberg era una salida elegante para la familia. Por un lado, le servía a Sasha para empezar a formarse como actriz fuera del ambiente de Timbiriche.

Por otro, le permitía a la familia poner océano de por medio con todo lo que estaba pasando en Ciudad de México. Y de paso, Sasha salía de Timbiriche. Cuando ella se fue del grupo, la sustituyó otra niña que después acabaría siendo una de las grandes del pop mexicano, una niña de 14 años llamada Ariadna Talia Sodi Miranda.

Talia. Pero según lo que Sasha contó muchos años después, en aquella declaración pública de 2022, la relación con Luis de Llano no terminó en Boston. Siguió dos años más, según las palabras textuales de Sasha, hasta que ella cumplió los 18. ¿Cómo era posible que una relación así continuara con la chica viviendo en otro país y la familia ya enterada? Es una de las muchas preguntas que el caso dejó abiertas.

Sasha no ha dado más detalles públicos. Lo que sí dijo en aquella declaración pública es que durante aquellos años ella misma creía que era responsable de lo que pasaba. Una niña de 16 años internada en Boston hablando inglés a medias, lejos de su familia, creyendo que la culpa de la relación con el hombre que tenía la edad de su padre era de ella.

Eso es lo que Sasha contó. ¿Y cómo continúa una relación así? Según las propias palabras de Sasha, incluso después de que la familia la haya separado físicamente con un océano de por medio. Esa es una pregunta que el caso dejó abierta y que ni los tribunales han llegado a responder en detalle. Pero por aquellos años de Boston, Sasha también había vivido otra cosa, algo que en su momento fue rumor y que años después confirmó otra mujer del medio, Sasha Socol y Luis Miguel.

Sí, aquellos dos, Sasha y Luis Miguel, salieron juntos durante una parte de los años 80. En aquel momento, ninguno de los dos confirmó nada. Solo posaron juntos en la portada de la revista Eres y se les vio en algunos eventos. Años después, otra actriz mexicana, Rebeca de Alba, confirmó públicamente que sí, que Sasha y Luis Miguel tuvieron una relación y dijo, según se publicó en aquellas entrevistas, que el Sol de México le había hecho serenata a la puerta de la casa de Sasha, como en las películas.

Aquella relación fue corta, no duró y Sasha, una vez más eligió no hablar de ella en público, ni para confirmarla, ni para negarla. Esa decisión, mira, de no hablar de su vida personal iba a ser una constante en Sasha desde aquellos años de Boston hasta hoy. Pero el peso aquel, el peso de los 14 años, el de la relación que según ella había sido ilícita y asimétrica, seguía sin tener nombre.

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