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HUMBERTO ZURITA: Por ESTO Calló 4 Años la Verdad de Christian Bach

Recuerda ese detalle, la disciplina  de no quejarse la vas a necesitar más adelante. A los 17  años, mientras estudiaba la preparatoria, Cristian consiguió su primer papel en una telenovela argentina. Se llamaba El amor tiene cara de mujer. Era el año 1976. En  Argentina gobernaba la dictadura militar, pero esos detalles se los reservaba la realidad.

En la pantalla, Christian aprendía a moverse, a llorar a cámara, a sonreír cuando le decían acción. Después de la preparatoria, Cristian hizo algo raro. Se metió a la Universidad de Buenos Aires a estudiar derecho.  Sí, derecho. 5 años de carrera, materias  durísimas, códigos civiles, tribunales.

Y  mientras estudiaba seguía haciendo telenovelas. Brigada en acción. La mujer frente al amor, propiedad horizontal, se graduó de abogada en 1979  a los 20 años. El detalle no es menor. Christian  Bach era abogada, entendía de contratos, entendía de letras pequeñas, entendía mejor que nadie en la industria  cómo funcionaba el sistema.

Por eso lo que le pasó después no fue un accidente. Por eso lo que ella y Humberto hicieron  con su carrera tampoco lo fue. El mismo año que se graduó, Christian se subió a un avión a la Ciudad de México. Tenía 20 años. Una belleza que cortaba el aire de Polanco al pasar y una decisión ser actriz en el país que en esos momentos producía las mejores telenovelas del mundo.

México en 1979  era otro planeta. Era el México de López Portillo. Era el México del estallido del petróleo  y de la crisis que vendría 3 años después. Era el méico de las antenas  parabólicas que aparecían en los techos de las casas y  sobre todo era el México de Televisa. Televisa  en esa época era todo.

No era  una televisora, era un país dentro del país, un monopolio que producía telenovelas para toda América  Latina, que exportaba hasta Rusia, hasta China, hasta Europa  del Este. Eran las novelas que tú veías en tu casa y que también veían en Corea, en Polonia, en Marruecos.

Y en medio de todo eso había un hombre que decidía quién  sería estrella y quién no. Ese hombre se llamaba Ernesto Alonso. Le decían el señor telenovela. Y no era exageración. Ernesto Alonso producía las telenovelas  más importantes de la cadena. tenía relación directa con la familia Azcárraga, los  dueños de Televisa y tenía algo más importante.

Tenía el  ojo, el ojo para detectar a la actriz que iba a ser estrella en 6 meses. Ese  ojo se posó sobre Christian Bach un día de 1979.  Don Ernesto la mandó llamar. le dio un papelito en Los ricos también lloran. Esa novela que tú probablemente recuerdas con Verónica Castro. Christian apareció apenas, pero lo que importaba ya  había pasado.

Don Ernesto le había abierto la puerta. Un año después, en 1980, llegó otra novela. Se llamaba Soledad. Estaba  protagonizada por la grande libertad la marque. Y en el set de soledad, Christian Bach conoció a un hombre, un actor mexicano de Torreón, Coahuila. Tenía 29 años. Era moreno,  alto, con esa mirada intensa que iba a hacer llorar a millones de mujeres.

Se llamaba  Humberto Zurita. Recuerda ese año 1980. Christian tiene 20, Humberto  tiene 29. No se enamoran enseguida. Eso vendrá. Pero esa primera mirada en el set de Soledad en los foros de Televisa  va a definir los siguientes 39 años de la vida de los dos.  En 1983 llegó la novela que iba a cambiar la carrera de Cristian para siempre.

Se llamaba Bodas de odio. Era una historia  de caridad Bravo Adams, una de las grandes guionistas de melodrama latinoamericano.  Estaba ambientada en el porfiriato, producida por don Ernesto Alonso en persona. Y en bodas de odio,  Cristian protagonizaba por primera vez. ¿Tú te acuerdas de bodas de odio, verdad? Te acuerdas del vestido  blanco, del peinado alto, de los ojos de Cristian, envidiando a Frank Moro y a Miguel Palmer que peleaban por ella.

¿Te acuerdas de esas noches en que tu mamá te decía, “Mi hija, ven a ver lo que le van a hacer a Mariana hoy. Mariana  era el personaje de Cristian. Ese personaje la hizo  estrella. Ese personaje la hizo tuya. Bodas de odio le dio a Cristian su primer premio TV y novelas a los  24 años en la cima de Televisa.

Y  mientras tanto, su relación con Humberto Surita iba creciendo en silencio. 3 años de noviazgo, 3 años  de citas que la prensa rosa de la época, las revistas Teleguía, ITV y novelas registraban con fotos discretas. En 1986,  Cristian y Humberto protagonizaron juntos de pura sangre y ese mismo año se casaron.

La boda fue en mayo. Las fotos del matrimonio aparecieron en todas las revistas del medio.  Era oficialmente la pareja más vista del momento. Y pocos meses después llegó otra novela Bajo un mismo rostro. Aquí cambia todo, porque en bajo  un mismo rostro, Cristian y Humberto no solo eran los protagonistas, también eran los productores ejecutivos.

Es decir, ya no eran empleados de Televisa,  eran socios. Entiende  lo que acaba de pasar. Christian Bach, a  los 27 años, abogada de formación, casada hacía 2 años, acababa de convertirse en una de las primeras  productoras mujeres de Televisa. Eso no era normal en los años 80.

Eso era un golpe en la mesa. Una mujer argentina en una industria dominada por hombres  mexicanos, negociando de tú a tú con los ejecutivos del mayor monopolio de televisión de América Latina. De ahí en adelante ella escribiría su propia historia, ¿o eso parecía?  Aquí necesito que te detengas un segundo y respir porque lo que sigue  es importante.

La pareja Zurita Bach, como los llamaba la prensa de la época,  montó una productora propia, Cinco estrellas producciones  empezaron a producir sus propias novelas dentro de Televisa. Encadenados en 1988.  Cañaveral de pasiones en 1996. Eran ellos los que decidían el elenco, los horarios, las entrevistas, las fotografías que se publicaban, todo.

Y aquí es donde aparece la primera víctima nombrada de esta historia. Pero no es Cristian. Esa  víctima es la propia Adela Adamowa Botino, la madre de Cristian, la bailarina  del teatro Colón. La mujer que viviendo en Buenos Aires a  más de 7,000 km de distancia tuvo que enterarse durante años por la prensa de cómo iba la vida  de su única hija.

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