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Grace Kelly: Dejó Hollywood por un Príncipe… y se Arrepintió Toda su Vida

 Ella no es la favorita, no está ni cerca de serlo. Jack adora a Kel, lo lleva al club de remo antes de que pueda caminar. Lo presenta con orgullo en cada evento social. Este es mi hijo, mi campeón. Kell efectivamente llegará a competir en los Juegos Olímpicos. ganará la regata de Henley que su padre nunca pudo correr. La venganza perfecta.

 Jack llorará de felicidad ese día. Grace estará allí observando, siempre observando, porque Grace es la niña que no encaja. Es delgada donde los Kelly son robustos. Es tímida donde los Kelly son ruidos. Lleva gafas. Le cuesta correr. Sign and prefiere las muñecas a los balones. se esconde en su habitación con libros mientras sus hermanos compiten en el jardín.

 Jack Kelly no se molesta en disimular su decepción. No es cruel. Nunca la golpea, nunca le grita. Es algo peor. La ignora, la pasa por alto como si simplemente no la viera. Y ese rechazo silencioso, nunca explícito, nunca violento, pero siempre presente, se convierte en el motor secreto de toda la vida de Grace Kelly.

 Cada decisión que tomará durante los siguientes 40 años tiene su origen en esa casa de ladrillo rojo, en ese padre que no la miraba, en esa necesidad desesperada de ser vista, de ser elegida, de demostrar que ella también valía. Pero hay un momento que lo cambia todo. Grace tiene 10 u 11 años. Un tío suyo viene de visita. Se llama George Kelly.

 es dramaturgo. Ha ganado el premio Pulitzer por una obra llamada Craig’s Wife. George es todo lo que Jack no es. Sensible, artístico, refinado, probablemente homosexual, en una época donde eso no se podía decir en voz alta. Y George ve en Grace, algo que nadie más ve. La observa durante una cena familiar.

 Ve cómo se mueve, ve cómo escucha, ve cómo imita las expresiones de los adultos con una precisión inquietante y le dice tres palabras que cambian su vida. ¿Tienes algo especial? Para una niña hambrienta de reconocimiento, esas palabras son un rayo de luz en la oscuridad. George le habla de teatro, le presta libros, le dice que la actuación es un arte noble, no una vergüenza.

 A partir de ese momento, Grace sabe lo que quiere. Quiere actuar, quiere subirse a un escenario, quiere que la miren como su padre nunca la miró y lo que viene después nadie lo habría predicho. ¿Desde dónde nos estás viendo? Cuéntanos en los comentarios. Nos encanta saber desde qué país nos siguen. A los 18 años, Grace toma una decisión que sacude a toda la familia Kelly.

 anuncia que se va a Nueva York sola, sin permiso real de su padre, que considera la actuación una profesión frívola, casi vergonzosa. Las Kelly no actúan, dice Jack, pero Grace ya ha decidido. Se inscribe en la American Academy of Dramatic Arts, una de las escuelas de teatro más prestigiosas del país. Paga su propia matrícula trabajando como modelo en catálogos de ropa y anuncios de cigarrillos.

 Su belleza es innegable, ojos azul claro, piel de porcelana, un porte que parece heredado de otra época y las agencias se la rifan. Pero Grace no quiere ser una cara bonita, quiere ser actriz, una actriz seria, una artista. Los primeros años en Nueva York son más duros de lo que nadie imagina.

 Grace vive en el Barbon Hotel for Women, un edificio elegante en la calle 63 donde las reglas son de convento. Nada de hombres en las habitaciones. Toque de queda a las 10. Inspecciones sorpresa. Comparte baño con otras seis residentes. Come sándwiches en su habitación porque no puede pagar un restaurante.

 Trabaja en obras de teatro minúsculas en sótanos del Greenwich Village. Hace anuncios de televisión en directo de los que si te equivocas, todo el país te ve equivocarte. No es la más talentosa de su clase. No es la más carismática. No tiene la voz potente ni la presencia física de las actrices que dominan Broadway en esa época, pero tiene algo que ninguno de sus compañeros tiene.

 Una disciplina de hierro forjada en la casa de los Kelly y una determinación silenciosa que nadie ve venir. Mientras otros alumnos salen de fiesta, Grace ensaya. Mientras otros se rinden después del primer rechazo, Grace vuelve a presentarse. No hace ruido, no se queja. solo trabaja. Su primer papel importante llega en 1950 en la serie de televisión The Filco Television Playhouse.

 No es un papel grande, pero alguien la ve. Un productor de Hollywood anota su nombre en una servilleta y aquí es donde la historia empieza a acelerarse. Un productor la recomienda para una prueba de cámara en Hollywood. Grace viaja a Los Ángeles sin muchas expectativas. Tiene 21 años, un par de maletas y un acento de Philadelphia que intenta suavizar.

 Es una desconocida total en la industria del cine, pero cuando la cámara se enciende, algo extraordinario ocurre, algo que los técnicos del estudio no pueden explicar. Grace no actúa como las otras actrices de la época. No gesticula, no grita, no exagera cada emoción como si fuera la última escena de su vida. Hay una quietud en ella, una contención casi hipnótica.

Grace Kelly – Wikipedia tiếng Việt

 Sus ojos dicen lo que su boca calla, la cámara la adora. Cada plano de su rostro parece contener una novela entera que el espectador quiere descifrar. Su primer papel importante en cine es Mogambo en 1953. Junto a Clark Gable y Ava Gardner. La filman en Kenia en el corazón de África. Grace tiene 23 años y está rodeada de las mayores estrellas del mundo.

 La selva, el calor, las noches alrededor del fuego bajo un cielo sin contaminación lumínica. Es durante ese rodaje donde, según múltiples testimonios, Grace tiene una relación con Clark Gable. Él tiene 52 años, ella 23. La diferencia de edad no le importa. Quizás porque Gable, con su presencia imponente y su voz grave le recuerda a alguien, quizás porque Grace siempre busca lo mismo en cada hombre.

 Su actuación en Mogambo le vale una nominación al Óscar como mejor actriz de reparto. Hollywood se da cuenta de que Grace Kelly no es una moda pasajera, es algo completamente nuevo, algo que nunca se ha visto en pantalla. Pero aquí hay que detenerse un segundo para entender algo crucial. En 1953, las estrellas femeninas de Hollywood son Marilyn Monroe, Audrey Heppern, Elizabeth Taylor.

 Mujeres extraordinarias, cada una a su manera. Pero Grace Kelly no se parece a ninguna de ellas. No tiene la sensualidad explícita de Monro. No tiene la fragilidad de Heurn. No tiene el fuego visible de Taylor. Grace tiene otra cosa. Tiene misterio. Cuando la miras en pantalla, sientes que hay algo debajo de la superficie, algo que no puedes alcanzar, algo que ella te está ocultando deliberadamente.

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