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GALLO ESTRADA: de CAMPEÓN del MUNDO a la SOMBRA… El OSCURO PACTO que DESTRUYÓ su carrera

Cuando ganó sus primeros títulos mundiales, trabajó como ayudante de albañilería. trabajó como jardinero el muchacho que iba a ser campeón del mundo mezclando cemento y podando jardines para que su familia pudiera comer. Piensa en lo que eso significa en términos de la persona que el boxeo después encontró. Un hombre que había entendido desde los 7 años que el mundo no tiene ninguna obligación de darte nada y que lo que quieres tienes que construirlo con lo que tienes disponible.

Esa psicología, la del que aprendió muy temprano que nadie viene a rescatarte, es parte de lo que explica tanto las virtudes de su carrera como las vulnerabilidades que el sistema del boxeo eventualmente encontró la manera de explotar. Empezó a boxear a los 9 años, no porque alguien identificara su talento y lo llevara a un gimnasio de alto rendimiento, sino porque en Puerto Peñasco el boxeo era lo que el deporte ofrecía como salita para los muchachos de ese perfil.

Y el gallito, como lo llamaban sus amigos desde pequeño, encontró en el ring algo que ningún otro espacio le daba. La posibilidad de que el esfuerzo y el talento produjeran resultados que el mundo tuviera que reconocer. Escucha esto. Su carrera a mamater fue de esas que en el boxeo nacional identifican desde temprano que hay algo diferente.

94 victorias y cuatro derrotas, más de 50 knockouts, tres medallas de oro y una de plata en la Olimpiada Nacional. El tipo de registro que hace que cuando llegas al punto donde el boxeo amater ya no tiene más que darte. El profesional te espera con interés genuino. El sueño olímpico no se cumplió. Las circunstancias específicas por las que no llegó a representar a México en unos Juegos Olímpicos no están completamente documentadas en las fuentes disponibles.

Lo que sí está documentado es que esa ausencia no destruyó la carrera que vino después. La construyó de otra manera, desde la realidad del boxeo profesional, que en México tiene sus propios caminos hacia los campeonatos mundiales que no necesariamente pasan por la vitrina olímpica. En 2011 participó en el reality show campeón azteca, round 3 en TV Azteca, filmado en Tuxla Gutiérrez.

ganó cuatro peleas y se llevó el torneo, derrotando en la final a quien después sería campeón mundial del peso mosca por la IBF, Juan Carlos Sánchez Junior. Ese resultado, ganar un torneo televisado de boxeo ante el hombre que después se convirtió en campeón mundial no fue el comienzo de su carrera.

Era el principio de la visibilidad mediática que iba a llevar al Gallo Estrada desde los circuitos regionales de Sonora hasta Las Vegas y Macao y Dallas. El 30 de agosto de 2008 había sido su debut profesional. años antes del reality. Y en esos 3 años entre el debut y el reality, Estrada había estado construyendo el registro y el nivel que hicieron posible que el torneo televisado lo viera de la manera en que lo vio.

Aquí viene la primera revelación que te prometí. El 6 de abril de 2013, el Kotai Arena en Macao, China. Juan Francisco Gallo Estrada con 23 años y un récord de 23 victorias y dos derrotas, se enfrentó al hawaiano Brian Viloria por los títulos WBA y WBO del peso Mosca. Viloria no era cualquier rival, era un excampeón que había sido campeón en dos divisiones distintas, que tenía el apoyo de la comunidad latina en Estados Unidos y que llevaba a la pelea una historia y un nombre que Estrada todavía estaba construyendo.

La pelea fue dominada por el mexicano. Castigó el cuerpo de Viloria con ganchos potentes durante los últimos rounds. La decisión mayoritaria fue para Estrada. El huérfano de Puerto Peñasco, que había mezclado, cemento y podado jardines para que sus hermanos comieran, tenía en sus manos en Macao.

Los cinturones de dos de las organizaciones de boxeo más importantes del mundo. Piensa en lo que ese momento representaba en términos de trayectoria humana. No solo el campeonato, el camino que produjo el campeonato, los 7 años del niño huérfano, los jardines y la albañilería, los 94 combates amaters, los 5 años de profesionalismo y entonces la pelea en Macao al otro lado del mundo con los dos cinturones en sus manos.

El boxeo tiene la capacidad más que cualquier otro deporte de producir ese tipo de imágenes, las del que llega desde donde no se llega a ningún lugar importante y que de alguna manera con la combinación correcta de talento, trabajo y circunstancias que no siempre se pueden controlar, llega al lugar más alto de su disciplina.

Juan Francisco Estrada llegó y después de llegar cinco tres defensas exitosas del título mosca y entonces la decisión de subir de peso para buscar el campeonato supermosca. Una decisión que el boxeo siempre evalúa en términos de si el cuerpo va a responder igual en la nueva categoría y de si el nivel de los rivales en la nueva división va a ser el correcto para el momento específico de la carrera. Grábate.

Esto fue en el peso supermosca donde llegó el primer gran capítulo de la historia que va a definir su legado para siempre. El capítulo del Chocolatito Román El Chocolatito González es nicaragüense. Y para entender la dimensión de la trilogía entre González y Estrada, necesitas entender quién era el chocolatito en ese momento.

Este es su origen, un boxeador que muchos analistas del deporte consideraban el mejor libra por libra del mundo en 2015, cuatro veces campeón mundial, un récord que incluía victorias aplastantes sobre prácticamente todos los contendientes serios que su división y las adyacentes habían producido. El hombre que el mundo del boxeo ponía en su lista de los más grandes de su generación en cualquier categoría.

El primer combate fue el 12 de septiembre de 2015 en el Stap Hub Center de Carson, California. González estaba el punto más alto de su carrera. Estrada, que subió de división para buscarlo, era el retador que el análisis técnico ponía en posición de desventaja. Escucha esto. Estrada perdió esa pelea por decisión mayoritaria.

Pero la manera en que perdió, la manera en que el gallo de Puerto Peñasco le dio al mejor boxeador del mundo, la pelea más difícil que el Chocolatito había tenido en años, fue el tipo de derrota que en el boxeo construye leyendas en lugar de destruirlas. Estrada le demostró al mundo que el mejor libra por libra del planeta tenía que dar lo mejor de sí para ganarle por la mínima diferencia posible. Y el boxeo notó eso.

Los se años que siguieron a esa primeta derrota ante Chocolatito son el periodo más rico y más revelador de la carrera era del Gallo Estrada. En abril de 2019 ganó el campeonato supermoscas del CMB derrotando al tailandés Risaket Sor Rumbisai por decisión unánime. Sorrumbisai era el boxeador que había derrotado al propio Chocolatito y que antes de eso llevaba un récord con pocas manchas.

Derrotarlo en Inglewood fue la declaración de que el gallo había llegado al nivel donde los campeonatos ya no eran sorpresas, sino la confirmación de lo que venía construyendo. Y entonces llegó la revancha con chocolatito que el mundo del boxeo había estado esperando. El 13 de marzo de 2021 en el American Airlines Center de Dallas, Texas, con las restricciones de aforo que la pandemia todavía imponía en ese momento, Estrada y González se volvieron a ver 5 años y medio después de la primera pelea con los roles invertidos en términos de quién era el campeón y quién el retador.

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