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CHABELO: La Grabación que Desató las Peores Acusaciones Tras su Muerte

Aquella persona era su hermana mayor, Marina López Rodríguez. Marina tenía 9 años más que Xavier. Compartía cuarto con él dentro del departamento pequeño de la familia. Le contaba cuentos cada noche cuando el resto de la casa dormía. le enseñó a leer a los 4 años y le decía, “Cada noche antes de apagar la lámpara pequeña del cuarto compartido.

” La misma frase que Xavier iba a recordar durante los siguientes 80 años de su vida. “Tú eres especial, Chavi. Los demás no lo entienden todavía, pero yo sí.” Marina murió cuando Xavier tenía 7 años. Tuberculosis pulmonar avanzada, diagnosticada demasiado tarde, tratada con los medios limitados que una familia mexicana inmigrante podía pagar dentro del Chicago del año 1942.

Xavier estuvo presente dentro del cuarto de hospital en el momento exacto en el que Marina dejó de respirar. Estaba sentado dentro de una silla de madera junto a la cama del séptimo piso del Cook County Hospital, sosteniéndole la mano derecha con las dos suyas. le contó a Ricardo Rocha 38 años después dentro de aquella entrevista que nunca fue emitida, que Marina abrió los ojos por última vez 3 minutos antes de morir.

Lo miró directamente y le repitió con un hilo de voz apenas audible, exactamente la misma frase que le había dicho cada noche durante 7 años. Xavier López Rodríguez tenía 7 años cuando la única persona que se lo había dicho murió y algo se rompió dentro de él aquella tarde que Televisa iban a intentar tapar durante los siguientes 57 años.

Porque desde ese día, según él mismo confesó dentro de aquella entrevista con Ricardo Rocha, empezó a buscar dentro de otras personas la voz de su hermana. Primero dentro de sus compañeros de escuela, luego dentro de sus primos, luego dentro de sus profesores. Y cuando entendió que ningún adulto le iba a decir jamás lo que le había dicho, Marina, empezó a buscarlo donde sí podía encontrarlo, dentro de niños más pequeños que él.

El primer caso documentado ocurrió cuando Xavier tenía 16 años, ya viviendo dentro de la colonia Doctores de la Ciudad de México, a donde su familia había regresado en 1945. Xavier acompañaba cada tarde después de la escuela a un vecino de 7 años llamado Benjamín Ortiz López, hijo de la señora que administraba la vecindad donde vivían los López Rodríguez.

Xavier le llevaba dulces cada tarde, le contaba historias y le hacía preguntas específicas sobre lo que Benjamín pensaba de él. La madre de Benjamín, según relató décadas después, dentro de una entrevista breve al programa Ventaneando, durante el año 2014, prohibió a su hijo volver a subir al departamento de la familia López Rodríguez durante el mes de agosto del año 1951.

No dio nunca la razón exacta en público, pero dijo una sola frase que fue transmitida al aire durante los últimos 30 segundos del programa. Había algo en Xavier que a las demás madres del edificio no nos gustaba y todas dejamos de mandar a nuestros hijos con él. Ese fue el primer día que aquella frase empezó a circular entre madres mexicanas en una vecindad de la colonia Doctores en el año 1951.

18 años antes de que Chabelo apareciera por primera vez dentro de una pantalla de Televisa, Xavier López Rodríguez descubrió durante esos años que la única manera de asegurar que un niño le dijera la frase que su hermana Marina le había repetido antes de morir era ponerse él mismo a la altura de aquel niño, hablarles como ellos hablaban, vestirse como ellos vestían, reírse como ellos se reían y crear dentro de un personaje construido específicamente para eso, un adulto que había decidido ser niño para siempre.

Aquel personaje se llamó Chabelo y fue creado el 14 de septiembre de 1959 cuando Xavier López Rodríguez tenía 24 años. Durante los primeros 9 años del personaje, entre 1959 y 1968, aquello funcionó exactamente como Xavier había imaginado. Los niños que se acercaban al set le decían la frase, Xavier la escuchaba.

Y por un momento, cada domingo, volvía a tener 7 años dentro del cuarto compartido con Marina. Pero en el año 1968, cuando en familia con Chabelo, se estrenó oficialmente dentro de la programación semanal de Televisa y Xavier empezó a tener acceso a más de 200 niños distintos dentro de un set cerrado cada domingo.

Algo empezó a cambiar dentro de él. La búsqueda dejó de ser solo la voz. empezó a hacer el contacto y ese contacto es lo que Televisa iba a tener que empezar a tapar exactamente 9 años después del estreno oficial del programa. La primera vez que Enrique Segoviano Ruiz sacó a un padre del set del programa fue el domingo 29 de septiembre de 1968, exactamente una semana después del estreno oficial de En familia con Chabelo dentro del canal 2 de Televisa.

El padre se llamaba Rogelio Almazán Vega. Era empleado de la fábrica textil la aurora del barrio de Tacuba, y había acompañado ese domingo a su hijo Rogelito de 9 años dentro del set, porque el niño le había pedido durante toda la semana anterior que se quedara con él durante la grabación. Segoviano se acercó al padre a las 10:40 de la mañana, 20 minutos antes de que empezara la transmisión en vivo.

Le dijo, sin mirarlo directamente a los ojos, que los padres no entraban al set, que era una regla del programa, y que si no se retiraba dentro de los siguientes 3 minutos, su hijo no iba a poder participar durante aquella emisión. Rogelio Almazán se retiró. Rogelito se quedó dentro del set con Xavier durante las siguientes 54 horas de grabación.

Cuando volvió a casa esa tarde, no le contó a su padre absolutamente nada de lo que había ocurrido durante ese tiempo. Y Rogelio Almazán, según relató décadas después, dentro de una entrevista breve al programa Ventaneando, durante el año 2011, nunca volvió a llevar a su hijo al programa. Fue la primera de decenas de veces que Enrique Segoviano Ruiz iba a aplicar personalmente aquella regla dentro del set durante los siguientes 21 años de su carrera dentro de Televisa.

Y aquella regla, según pudo reconstruir el periodista Álvaro Cueva dentro de una investigación publicada por él mismo dentro de su columna de milenio durante el mes de mayo del año 2023. No fue una decisión creativa del propio Segoviano. Fue una condición explícita que Xavier López Rodríguez había puesto sobre la mesa antes de aceptar firmar el contrato original del programa.

Xavier no quería padres. Xavier quería estar solo con los niños y Televisa, dentro de aquella primera reunión ejecutiva del año 1968 dentro del sexto piso del edificio de Chapultepec. aceptó, porque el programa iba a producir durante los siguientes 47 años más ingresos publicitarios que cualquier otra producción semanal de la historia del canal.

El contrato original que Xavier López Rodríguez firmó con Televisa el 8 de agosto de 1968 tenía tres cláusulas específicas que ningún otro contrato del canal había tenido nunca antes en su historia. Los niños dentro del set en cada grabación debían ser menores de 12 años. Los padres de esos niños no podían acceder físicamente al perímetro del set durante ningún momento de la producción y ningún productor, director técnico ni miembro del equipo del programa podía cuestionar públicamente ninguna de las decisiones que Xavier tomara sobre la conducta

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