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Andrés García: el GALÁN que ACABÓ SOLO a los 81 Años (DESHEREDÓ a Su Propia Hija) SU HISTORIA OCULTA

Mediados de los años 60, Acapulco, un veañero llamado Andrés García trabajaba como lanchero en la bahía. tenía el cuerpo curtido por el sol y el agua salada. Era alto, era guapo, era el tipo de hombre que llamaba la atención sin proponérselo. Y según ha relatado el propio actor en distintas entrevistas posteriores, fue precisamente aquel físico el que cambió su destino una mañana cualquiera del año 1966.

Mientras estaba en su lancha esperando turistas, un grupo de productores de cine mexicanos lo vio por primera vez. Estaban grabando localizaciones en Acapulco para una película nueva y cuando lo vieron se acercaron a hablar con él. Le preguntaron si quería hacer una prueba de cámara. Andrés, según ha contado posteriormente, aceptó por curiosidad.

La prueba fue un éxito inmediato. Pocos meses después, en 1967, Andrés García debutó en el cine mexicano. La película se llamaba Chanok, una adaptación cinematográfica de la famosa historieta mexicana del mismo nombre. Andrés tenía apenas 25 años cuando estrenó aquella primera película y según ha relatado posteriormente ni siquiera había pensado en serio en dedicarse a la actuación profesionalmente, pero el público mexicano lo recibió con una pasión inmediata.

Las mujeres lo llenaban de cartas, los productores lo llamaban para nuevos papeles. Y en muy pocos años, Andrés García dejó la lancha de Acapulco para siempre y se mudó a Ciudad de México para dedicarse profesionalmente al cine. En 1970, apenas 3 años después de su debut cinematográfico, Andrés García protagonizó su primera telenovela.

Se llamaba La sonrisa del una producción de Televisa que aprovechó su físico de galán para construir un personaje seductor, peligroso y romántico. Aquella primera telenovela abrió una segunda carrera profesional paralela a su carrera en el cine. Pocos meses después llegó otra telenovela, Yo sé que nunca, y en 1971, una tercera velo de novia.

Andrés García empezaba a construir en paralelo dos imperios profesionales distintos, el cine de aventuras y de acción por un lado y las telenovelas de Televisa por el otro lado. Pero el verdadero momento estelar del cine de Andrés García llegó en 1977. Aquel año, el actor protagonizó una película de acción que se convirtió en una de las más taquilleras de toda su carrera.

La película se llamaba Tintorera, una historia de tiburones, sexo, traición y muerte ambientada en las playas de México. Andrés García interpretaba al protagonista y según ha contado el mismo posteriormente, durante el rodaje de aquella película descubrió por primera vez La fama internacional. Tintorera se estrenó en cines de Europa, de Estados Unidos y de toda Latinoamérica.

Andrés García empezó a recibir ofertas de producción desde el extranjero y en pocos años se convirtió en una de las estrellas más reconocibles del cine mexicano de los años 70. Pero mientras la carrera profesional explotaba, en su vida personal estaba ocurriendo otra cosa que iba a marcar para siempre el resto de su biografía.

Andrés se había casado y empezaba a tener hijos. La primera esposa formal de Andrés García fue una mujer llamada Sandra Vale, una belleza mexicana de aquellos años fuera del mundo del espectáculo que conoció al joven actor en Acapulco antes de que la fama lo cambiara todo. Andrés y Sandra Vale se casaron muy jóvenes y según se ha documentado posteriormente en biografías oficiales, fue de aquel primer matrimonio que nacieron los hijos que iban a marcar la vida adulta del actor.

El primer hijo de Andrés García y Sandra Vale fue Andrés García Vale, conocido públicamente como Andrés García Junior, el primogénito del actor, el que iba a llevar su mismo nombre y el que décadas después terminaría protagonizando uno de los pleitos más públicos del espectáculo mexicano por la herencia paterna.

Después del primogénito, Sandra Vale y Andrés García tuvieron un segundo hijo. Se llamó Leonardo García Vale, conocido públicamente como Leonardo García. Aquel niño iba a convertirse ya como adulto en un actor reconocido por derecho propio. Hizo 15 telenovelas como protagonista. Trabajó con figuras internacionales del cine.

Construyó una carrera profesional sólida y durante los últimos meses de vida de su padre intentó visitarlo en la mansión de Acapulco sin éxito repetido. Leonardo iba a ser al final de toda esta historia el único de los tres hijos biológicos que asistiría al funeral de Andrés García en abril del año 2023. Hubo además una hija.

Su nombre completo era Andrea García, una jovencita que ya en edad adulta también se dedicó profesionalmente a la actuación. Andrea García protagonizó papeles en telenovelas mexicanas conocidas, entre ellas Triunfo del amor. Pero según se ha documentado posteriormente en distintas entrevistas, la relación entre Andrea y su padre fue siempre la más turbulenta de todas.

Andrés García jamás registró legalmente a Andrea como su hija. El apellido García, según ha explicado el propio Roberto Palazuelos posteriormente, era el nombre artístico que ella usaba. Pero jurídicamente Andrea no estaba registrada como hija biológica reconocida del actor. Aquel detalle administrativo iba a tener consecuencias enormes décadas después, cuando se leyera el testamento del actor.

Andrea iba a quedar fuera, completamente fuera. Y hubo además un cuarto hijo del actor, pero este cuarto hijo nació en otro país y de otra mujer. Se llamaba Michelle García. Y según se ha documentado en medios mexicanos posteriormente, Michelle vivía en República Dominicana. era hija de una relación que Andrés tuvo durante uno de sus viajes a la isla donde había nacido.

Michelle García, a diferencia de sus hermanos mexicanos, jamás se involucró públicamente en el espectáculo ni en los pleitos familiares posteriores. Mantuvo siempre un perfil discreto desde Santo Domingo. Cuatro hijos, tres en México, una en República Dominicana. Cuatro pruebas vivientes de que el galán más amado del cine mexicano tenía en su vida privada una capacidad de generar familias paralelas que iba mucho más allá de lo que cualquier productor podría haber inventado para una telenovela.

1984, Andrés García tenía 43 años. La carrera profesional había explotado por completo y aquel año el actor protagonizó la película que iba a definir el resto de su filmografía. La película se llamaba Pedro Navaja, una adaptación cinematográfica del clásico tema musical homónimo del salcero panameño Rubén Blades, estrenado en 1978.

La película fue dirigida por Alfonso Rosas Priego Junior y según se documentó posteriormente, Andrés García intervino activamente en [música] el guion para construir un personaje específico. Su personaje se llamaba Pedro Barrios Navajas, un proxeneta, un padrote, un hombre violento que defendía con su navaja a las prostitutas que regenteaba en un barrio bajo de la ciudad.

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