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AMLO: Su Esposa Murió de LUPUS Mientras Él Subía al Poder. Lo Que Pasó Esa Mañana en Copilco

 Lo terminó de escribir en octubre de 2003. En la primera página él escribió de su puño esta frase. Conocí a Rocío en 1976, cuando ella estudiaba en Villahermosa, la licenciatura de ciencias de la educación de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, y yo daba clases en esa escuela como pasante. Pasante. Ese detalle no es menor. En 1976, [música] Andrés Manuel López Obrador no era todavía López Obrador. Tenía 23 años.

Había terminado la carrera de ciencias políticas y administración pública en la UNAM, pero todavía no había presentado su tesis. Por eso era pasante, por eso daba clases como pasante, por eso vivía con el sueldo apretado de cualquier joven que está empezando. Tenía la cara delgada, el pelo más oscuro, los ojos intensos, pero no era nadie.

Y quizá tú que estás escuchando te acuerdas de esa época. Los años 70 en Tabasco, el campus de la Ujat con sus pasillos de cemento y sus salones humildes. Los profesores jóvenes que llegaban en autobús, que sudaban con la guallavera blanca puesta, que daban clase mientras afuera caía el calor como una piedra, los grupos pequeños de estudiantes, las conversaciones de pasillo, los noviazgos lentos de provincia que empezaban con un café en la cafetería de la universidad y se prolongaban durante meses sin que nadie se atreviera a tomar

la mano del otro. Así se conocieron. Él daba clase. Ella estaba sentada en una de las primeras [música] filas. 20 años, pelo largo, mirada quieta. Una mujer que sus propios compañeros de aula describirían después como discreta, callada, observadora, sin intereses políticos, sin ganas de figurar.

 lo opuesto a la mujer, que se podría esperar al lado de un hombre que un día iba a tener millones siguiendo su mañanera. La relación creció despacio, real, de cartas y cafés y reuniones largas en casa de los padres. 3 años de noviazgo y entonces llegó la fecha. 8 de abril de 1979. Villahermosa, Tabasco. Rocío tiene 22 años. Él tiene 25.

Se casan. No hay fotos famosas de esa boda. No hay reportaje en revista. No hay nada que indique que el hombre que está parado al lado de esa novia de Teapa en algún momento del próximo medio siglo va a llegar a Palacio Nacional, acompañado por una multitud que grita su nombre. Lo que sí hay es lo que él escribió casi 30 años después en ese libro que mencioné.

Una frase que pesa más que 1000 discursos políticos. Unirme a Rocío fue la decisión más importante en mi vida. No solo fue el amor, fue la compañía de quien me protegió y aconsejó hasta el final. Nada verdaderamente importante habría hecho sin su apoyo. Léelo otra vez despacio. Nada verdaderamente importante habría hecho sin su apoyo.

Esa frase la escribió el hombre que sería presidente de México, y la escribió sobre una mujer que el periodismo mexicano apenas se molestó en mirar de cerca. Pero antes de seguir, necesito que entiendas el [música] mundo en el que esa pareja iba a vivir los siguientes 24 años, porque el matrimonio López Beltrán se levantó a contracorriente de todo lo que en esa época un hombre normal de Tabasco esperaba para su vida.

A finales de los años 70, [música] Andrés Manuel López Obrador estaba dentro del Partido Revolucionario Institucional, el partido que mandaba en México desde 1929, el partido del orden, del control, de los sueldos seguros. Si te quedabas dentro, sobrevivías. Si te salías, te cerraban todas las puertas. Y Amblo, recién casado, con 25 años, era un militante del PRI que empezaba a hacer trabajo en comunidades indígenas.

Dirigió el Instituto Indigenista de Tabasco. Empezó a viajar a Cajuca, a Centla, a los pueblos Chontales y empezó a ver cosas que no le gustaban. Mientras tanto, en su casa de Villa Hermosa, Rocío esperaba. 30 de marzo de 1981. Nace el primer hijo. Le ponen José Ramón. Le ponen el nombre del hermano que Andrés Manuel perdió cuando tenía 15 años en una zapatería de Villa Hermosa.

Una historia oscura que él casi nunca cuenta y que el público ha intentado olvidar, pero ese nombre le pesa. Llamar al primer hijo José Ramón fue una decisión que llevaba un duelo entero encima. 21 de agosto de 1986. Nace el segundo hijo [resoplido] Andrés Manuel López Beltrán, el que hoy todos conocen como Andy, el dirigente de Morena, y el detalle simbólico que la espectadora atenta debe guardar.

 Andy nació exactamente en el mismo día que Rocío, madre e hijo el mismo 21 de agosto. Esos son los detalles que en una familia normal serían una anécdota. En esta familia, años después iban a ser parte de un mito. Y en 1992 llegó el tercero, Gonzalo Alfonso, el menor, el que iba a tener 10 años cumplidos cuando se quedó sin madre, tres hijos, tres varones y una mujer de Teapa sosteniendo todo.

Porque mientras todo esto pasaba en casa, AMLO ya no era solo un profesor pasante, estaba metido hasta el cuello en la política y la política mexicana de los años 80 absorbía hasta el último resquicio de vida personal de quien se metía [música] dentro. Te tragaba entero. 1988. Amlo compite como candidato a gobernador de Tabasco por el Frente Democrático Nacional. Ya había roto con el PRI.

 se había ido. Y guarda ese detalle porque ahí está la primera de las cuatro cosas que te prometí. Pero todavía no llegamos a esa revelación. Esa primera campaña fue brutal. Marcó a la pareja para siempre. Él recorrió el estado durante meses. Mítines en pueblos donde la gente lo escuchaba de pie bajo el sol. Caminatas largas.

Tập tin:Presidente AMLO 2021.jpg – Wikipedia tiếng Việt

Noches en casas prestadas. vehículos viejos que se les quedaban tirados en caminos de terracería y al final perdió. Perdió por fraude, según los propios documentos que se publicarían años después. Perdió por la fuerza de un sistema que no estaba dispuesto a permitir que un disidente del PRI ganara la gubernatura, pero perdió y volvió a casa derrotado, agotado, con la cara picada de mosquito, con los zapatos rotos.

Rocío lo recibió en VillaHermosa, sin una sola queja, sin reproche, sin preguntarle cuándo iba a parar todo eso. Esto está documentado en los testimonios que aparecen en el libro de familia, [música] escritos años después por la periodista Guadalupe Loaeza, por la activista Rosario Ibarra, por Jaime Avilés, por Germán de Esa.

 Todos coincidieron en la misma palabra para describirla, solidaria. Quizá tú que escuchas conoces lo que es eso. ¿Conoces a una mujer así? Tal vez fue tu mamá, tal vez fue tu vecina, tal vez eras tú. La mujer que sostenía la casa [música] mientras el marido perseguía un trabajo, un sueño, una causa, una idea.

 La mujer que no se quejaba, aunque tenía todo el derecho. La mujer cuya vida quedaba siempre, siempre en pausa, esperando a que él volviera. Esa fue Rocío. No durante un mes, no durante un año, durante 24 años. 24 años cuidando a tres hijos, criando, llevando a la escuela, atendiendo recados, escuchando llamadas, abriendo puertas a desconocidos que llegaban a su casa de Villahermosa, diciendo que necesitaban hablar con el licenciado.

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