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YADHIRA CARRILLO: el “RECHAZO” de Televisa… Cuentas congeladas, la MAFIA y su asqueroso VETO

Tercero, las puertas cerradas de San Ángel y los productores que le colgaron el teléfono en la cara por miedo a lo que representaba su apellido en ese momento. Y cuarto, el colapso mediático que la mostró más vulnerable de lo que México jamás había visto a esta mujer. Todo esto con documentos, [música] testimonios y el contexto completo que otros canales no se animaron a dar.

Suscríbete ahora y activa la campanita porque lo que viene es fuerte. Esta investigación sobre la caída de Yadira Carrillo tiene testimonios, contexto y hechos que la industria prefirió enterrar. Y si llegaste hasta aquí [música] buscando la verdad detrás de la historia oficial, no te vas a arrepentir.

Pero antes de entrar en materia, necesitas saber quién era esta mujer antes de que todo se derrumbara, porque ahí empieza todo. Aguas Calientes, 1972. [música] Una ciudad del centro de México conocida más por sus ferias y sus minas que por producir estrellas de televisión. Ahí, el 12 de mayo de ese año, nació Yadira Carrillo en el seno de una familia de clase media que no tenía nada que ver con los pasillos de Televisa ni con el mundo del espectáculo.

Creció en una ciudad caliente y orgullosa, de esas donde la gente se conoce de generaciones y donde los sueños grandes todavía se ven como algo casi extranjero, [música] como algo que le pasa a los de otra parte. Pero Yadira era distinta. Desde muy joven tenía algo que no es fácil de definir, pero que todo el mundo puede reconocer cuando lo ve.

Esa combinación de belleza, inteligencia y aplomo que hace que la gente voltee a verte, aunque no sepan muy bien por qué. Estudió administración en negocios internacionales, lo que ya dice bastante de cómo funcionaba su cabeza desde chica. No era solo bonita, era inteligente y tenía la ambición bien encausada. En 1994 con [música] 22 años se metió al concurso de Nuestra Belleza Aguascalientes y ganó.

Se convirtió en la representante del estado en el certamen nacional y llegó hasta el segundo lugar de Nuestra Belleza, México de ese año, perdiendo ante Luz María Cetina el segundo [música] puesto. Y ojo con ese detalle porque va a marcar el carácter de Yadira Carrillo de por vida. estar a punto de ganar, quedarse muy cerca de la cima y tener que decidir si te conformas con eso o si buscas otra manera de llegar hasta arriba.

[música] Ella eligió otra manera. Poco después del certamen entró al centro de educación artística de Televisa, el famoso CEA, la fábrica de estrellas más poderosa de México. Ahí aprendió a Tacher a moverse, a vech hablar frente a cámara y tuvo buenos [música] maestros. El propio Eugenio Cobo, director de la institución, se convertiría con el tiempo en una figura casi paterna para ella.

Años después, cuando la vida le pegó duro, Yadira lo recordaría públicamente con una emoción que no fingía. “Me dice Jijita y debo ser agradecida”, declaró y eso dice mucho de cómo vivió esos primeros años dentro del sistema Televisa como alguien que encontró una familia artística cuando más la necesitaba. [música] Su debut llegó en 1996 con un papel pequeño en canción de amor.

Nada del otro mundo. El típico primer escalón de cualquier actriz que empieza desde abajo en la televisora. Al año siguiente estuvo en Tigo Amando y en María Isabel y también apareció en el unitario Mujer Casos de la vida real. Ese programa que durante años fue el espejo de los dramas más intensos de la sociedad mexicana.

Yadira estaba construyendo su carrera ladrillo a ladrillo, como se construyen las cosas que [música] duran. En 1998 llegó un momento que resultaría profético. Actuó en el privilegio de amar la telenovela producida por [música] Salvador Mejía, que marcó una generación entera. No tenía el papel principal, pero estuvo ahí en esa producción que años después, en circunstancias muy distintas, [música] volvería a ser central en su vida de una forma que nadie podría haber imaginado.

Entonces, la historia de las telenovelas mexicanas tiene esas ironías que parecen escritas por alguien [música] con mucho sentido del humor. Los años siguientes fueron de trabajo constante. Amarte es mi pecado en 2003 y 2004. Barrera de amor en 2005. Y en medio de todo eso, la obra de teatro Espíritu Travieso, con la que ganó el premio de la Asociación de Críticos y Periodistas de Teatro como Revelación Femenina.

Estaba creciendo en todos los frentes al [música] mismo tiempo. Era la actriz que combinaba el talento dramático con la presencia que exige la televisión y el mercado lo estaba notando. Pero hay algo más que define a Yadira Carrillo de esa época y que muy poca gente recuerda hoy porque la historia posterior lo eclipsó todo.

Era una mujer que tomaba sus propias decisiones, que no necesitaba que nadie le dijera qué proyectos aceptar y cuáles no. Entook que leía guiones, que evaluaba personajes, que tenía criterios sobre lo que quería hacer con su imagen y su carrera. [música] No era simplemente una cara bonita que Televisa ponía donde le convenía.

Era alguien que había construido su posición ladrillo a ladrillo, desde el CA hasta el premio de mejor actriz y que entendía perfectamente el valor de lo que tenía. Y eso, esa conciencia de su propio valor es lo que hace que su retiro en 2008 sea tan desconcertante si lo miras desde adentro. Porque no fue el retiro de alguien que ya no tenía proyectos, ni el de alguien que la industria había descartado.

Fue el retiro voluntario de alguien en el punto más alto de su carrera. Ese tipo de movimiento en el mundo del espectáculo casi siempre tiene un nombre, el del hombre o la mujer que entra en tu vida y te reorienta completamente. [música] No siempre de manera consciente, no siempre con malas intenciones, pero el resultado es el mismo.

La carrera queda en segundo plano y el nuevo proyecto de vida se convierte en la prioridad absoluta. Yadira dice que fue por ese el cansancio y puede que tenga razón, pero los tiempos no mienten. El retiro y el inicio de la relación con Collado sucedieron prácticamente en paralelo y [música] en los años que siguieron, mientras el abogado iba construyendo su fortuna y su influencia, mientras los contratos con los expresidentes llegaban y el dinero fluía, Yadira construyó su vida alrededor de ese mundo, no en los márgenes. [música]

en el centro era la esposa del hombre más influyente de los círculos jurídicos y políticos de México. Y ese rol, aunque invisible en la pantalla de televisión, tenía su propio peso, su propio poder y su propio costo. Pero el momento que la cambió todo llegó en 2002 la telenovela. La otra la puso frente a un desafío que muy pocos actores aceptan y menos aún logran con éxito interpretar a dos personajes completamente opuestos en la misma historia.

Por un lado, Carlota Guillén, la protagonista noble y buena. Por el otro, Cordelia Portugal, la villana calculadora y despiadada, misma actriz, misma cara, personalidades opuestas. Yadira lo hizo tan que al año siguiente se llevó el premio T novelas como mejor actriz protagónica, no como actriz de reparto, no como revelación, como mejor actriz del año.

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