No es eso. Lo que la Fiscalía General de la República está reproduciendo en estas siete jornadas dentro del SECOT son grabaciones legalmente obtenidas, según se ha reportado, a través de intervenciones autorizadas de comisos de teléfonos y peritajes técnicos que llevan años acumulándose en los expedientes oficiales.
La diferencia no es menor. Estos audios no son un rumor ni un material dudoso. Son piezas procesales con cadena de custodia que durante años nadie en este país tuvo el coraje de mover hasta el banquillo hasta ahora. Y según ha trascendido el primer audio reproducido esta mañana habría salido de un teléfono concreto, un teléfono que su dueño creyó que había desaparecido para siempre.

Y aquí mismo te vamos a contar exactamente cómo terminó en manos del fiscal. Sí, suscríbase ahora mismo si a usted también le indigna pensar. que durante años estos personajes hablaron por teléfono creyendo que estaban por encima del estado salvadoreño, porque aquí vamos a seguir contando cómo se les va cayendo audio por audio, esa fantasía de impunidad que vendieron durante tres décadas.
Este canal está documentando una por una las jornadas de esta audiencia histórica y lo que viene en los próximos días, según las versiones que están circulando, es todavía más fuerte que lo que se ha visto hasta ahora. Acompáñeme hasta el final del video porque hay un detalle del audio número 47 que no ha salido en ningún medio internacional y que cambia por completo la forma de entender lo que está pasando esta mañana dentro del SECOT.
La fiscalía está dirigida por Rodolfo Delgado y en esta jornada concreta el peso de la presentación de pruebas habría recaído, según se ha reportado en el fiscal adjunto Max Muñoz. Dos nombres que durante meses trabajaron en silencio mientras el país ardía con otras polémicas y que hoy están en el centro de la audiencia más impactante que se ha visto en El Salvador.
Frente a ellos, en filas marciales, los 413 hombres que fueron trasladados desde sus celdas a la sala habilitada del Secot. Cabezas rapadas, manos sobre las piernas, mirada al frente, sin moverse, sin hablar, sin la prepotencia que durante años exhibieron en las colonias que controlaban. Y la postura de esos 413 hombres en el momento exacto en que sonó la primera frase del primer audio es el detalle visual que más están comentando los corresponsales que cubren la jornada.
Hablamos de 486 cabecillas procesados en total. De ellos, 413 están en máxima seguridad, principalmente dentro del SEOT, y 73 siguen prófugos en distintos puntos de Centroamérica y Estados Unidos, según ha trascendido en los reportes oficiales. Pero el corazón de este expediente, lo que de verdad sostiene la audiencia única abierta no son los números, son los cinco nombres que cualquier salvadoreño con memoria reconoce inmediatamente.
Misterio de Zaragoza. Lola de City Vago, Smiley de West Light, Master Puppet de Hollywood y El Colocho. Cinco alias que durante años se pronunciaron en voz baja en los barrios. Cinco hombres a los que se les atribuye haber estado en la cima de la jerarquía durante los años más sangrientos de la pandilla.
¿Y tú sabes a cuál de estos cinco pertenecía la voz que se reconoció primero esta mañana en los altavoces del Seot? Yo te confieso que cuando uno escucha la frialdad con la que en estos audios se discuten precios, fechas y métodos, cuesta procesar que sean conversaciones reales de personas reales y no diálogos de una serie. Hablan de matar como quien habla del clima.
Hablan de quemar negocios como quien habla del partido del domingo. Hablan de limpiar colonias enteras con la misma naturalidad con la que un comerciante honesto pediría una factura. Y eso, esa naturalidad para hablar de la muerte ajena es lo que durante décadas los protegió, porque en este país se acostumbraron a que el horror se contara siempre en titulares, nunca en primera persona.
Hoy, por primera vez, el horror se está oyendo en primera persona, con la voz de los que lo ordenaron, con sus propios alias, con sus propios códigos internos y la sala del secot entera lo está escuchando. Hay un dato que vale la pena dejar claro porque resume la magnitud de lo que se está ventilando estos días.
Según las cifras oficiales que la propia fiscalía ha venido publicando, la estructura criminal a la que pertenecen estos 486 cabecillas habría cometido más de 47,000 delitos a lo largo de poco más de una década, incluyendo 525 asesinatos de empleados estatales entre 2011 y 2022. en su mayoría policías, 47,000 hechos delictivos, más de medio millar de uniformados muertos en cumplimiento del deber.
Dos cifras que durante años se manejaron como estadística fría en los informes anuales y que esta semana dentro del SECOT están dejando de ser números para volver a ser nombres, porque cada audio que se reproduce, según ha trascendido, se conecta a un caso concreto, a un expediente, a una víctima identificada. Y entre los expedientes que se están abriendo esta mañana, según las versiones que circulan, hay uno que conecta a un policía asesinado en un mercado capitalino con una llamada de 5 minutos que va a sonar en los próximos días.
Para entender por qué esta audiencia es histórica y no rutinaria, hay que mirar el reloj salvadoreño hacia atrás. 30 años más o menos, desde que la MS13 empezó a consolidarse como estructura dominante en el país, 30 años de gobiernos de Arena primero y del FMLN después que según las versiones que han circulado durante años en distintas investigaciones periodísticas, habrían pactado en oscuro, habrían concedido beneficios, habrían dejado correr expedientes, habrían mirado para otro lado mientras el comerciante de
mexicanos pagaba renta y la madre de Apopa enterraba al hijo. 30 años de creer que esto era inamovible. 30 años de generaciones enteras que crecieron pensando que la mara era parte del paisaje, como las palmeras o los volcanes. Y de repente, en el plazo de unos pocos años, todo eso empezó a desmontarse y la decisión exacta que rompió la inercia de tres décadas, ese punto de quiebre que muchos historiadores van a estudiar dentro de unos años, está conectada con un detalle de marzo de 2022 que vamos a explicar en unos
minutos. Bukele, hay que nombrarlo y nombrarlo bien. Fue quien tomó la decisión política de no negociar. Se ha repetido tanto que casi suena a frase hecha, pero conviene volver a decirlo en este contexto porque sin esa decisión esta audiencia simplemente no existiría. sin la voluntad política de respaldar a la fiscalía hasta el final, sin la decisión de blindar al SECOT como espacio donde no hay margen para que la pandilla siga operando desde adentro, sin la convicción de que el Estado salvadoreño podía recuperar lo que
durante décadas había perdido. Los 125 audios interceptados que hoy se están reproduciendo seguirían en un servidor sin ver la luz. Esa es la diferencia entre tener pruebas y tener la voluntad de usarlas. Y esa voluntad después de 30 años de inacción llegó y yo aquí es donde la historia se pone en su punto más interesante porque lo que está ocurriendo dentro del Seot esta mañana del 5 de mayo no es un acto simbólico, no es una puesta en escena, no es propaganda, es procedimiento judicial puro con los acusados presentes, con las
pruebas reproduciéndose ante ellos, con la cadena de custodia documentada, con peritajes técnicos respaldando cada grabación. Y dentro de esas grabaciones, según ha trascendido, hay una en concreto, la marcada como audio número 47 en el orden interno de la fiscalía, que esta mañana habría provocado la reacción más inesperada de toda la audiencia.
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Una reacción que ningún corresponsal había anticipado, una reacción que rompió por primera vez en siete jornadas la disciplina marcial que se les exige a los procesados dentro del SECOT. Y exactamente lo que pasó cuando ese audio número 47 llegó a su minuto 4. Ese instante que los presentes describen como el momento más cargado de toda la jornada, es lo que te voy a contar ahora mismo.
El audio número 47 empieza según ha trascendido desde adentro de la sala con un saludo cualquiera. Una conversación que en sus primeros segundos parece de lo más banal. Dos voces masculinas hablando con calma, intercambiando frases cortas como si fueran dos compadres organizando una salida de fin de semana. Y de repente, sin transición, sin preámbulo, una de esas dos voces baja un poco el tono y suelta una frase que cambió el aire de la sala del secot esta mañana.
una frase que conectaba directamente con un caso de homicidio que llevaba años sin nombre claro en la prensa salvadoreña. Y los corresponsales que cubrieron la jornada describen lo que pasó después como uno de esos momentos en los que sé. Nota que algo se rompió, aunque nadie se mueva ni hable.
Mira, hay algo que prefiero decirte sin rodeos porque me parece importante. Cuando uno escucha estos audios, según las descripciones que han salido, se da cuenta de un detalle que cambia por completo la forma de entender quiénes eran estos hombres. No hablaban como criminales endurecidos en una película. Hablaban con tono casi familiar, con bromas internas, con risas cortas, con frases hechas que se repetían entre ellos.
Y en medio de esa conversación cotidiana encajaban las órdenes de matar como si fueran un trámite más del día. Esa naturalidad, según diversos analistas que han comentado el material, es lo que hace que estos audios sean tan demoledores como prueba. Porque no estamos oyendo a unos monstruos rugiendo, estamos oyendo a unos señores cualquiera decidiendo quién muere mañana mientras se ríen de una broma del barrio.
Y la risa que se escucha justo después de una de las órdenes más graves del audio número 47 es, según los corresponsales, lo que más impactó a los fiscales presentes en la sala. La cadena de custodia de estos audios, para los que se preguntan cómo llegaron al expediente, es uno de los temas que la propia fiscalía ha venido detallando en distintas comunicaciones oficiales durante los últimos meses.
Según se ha reportado, una parte importante del material proviene de teléfonos decomisados durante operativos de captura entre 2022 y 2024, dispositivos que sus propietarios creían destruidos o irrecuperables. Otra parte proviene de intervenciones telefónicas autorizadas judicialmente en distintas etapas de la investigación y otra parte, según ha trascendido, proviene de testimonios cruzados con pandilleros arrepentidos.
que entregaron número, contactos y referencias que permitieron a los peritos técnicos rastrear conversaciones específicas dentro de servidores que se creían fuera del alcance del Estado. Es decir, no es un material caído del cielo, es el resultado de años de trabajo de inteligencia coordinada. Hay un personaje que merece nombrarse en esta parte de la historia y es el director del SEOT, Belarmino García.
Según las apariciones públicas que ha tenido durante estas siete jornadas, él ha sido la figura institucional encargada de garantizar que la audiencia se desarrolle dentro del propio recinto, sin interferencias, sin canales de comunicación abiertos hacia afuera, sin posibilidad de que ninguno de los 413 procesados presentes pueda mandar mensajes, hacer señales o coordinar movimientos con sus clicas en el exterior.
Eso en un país donde durante décadas las cárceles funcionaron como centros operativos de la pandilla, no es un detalle menor. Es la primera vez en la historia reciente de El Salvador que la cúpula entera de la MS13 está reunida en un mismo lugar sin poder dar una sola orden hacia afuera. Y la diferencia entre eso y lo que pasaba en las cárceles de hace 5 años es la que de verdad explica por qué este proceso es posible hoy.
Yo te voy a ser sincero porque hay un punto que me parece que se está pasando por alto en mucha de la cobertura. Estos audios no solo prueban delitos concretos, prueban algo más profundo. Prueban que durante años, mientras el estado salvadoreño daba la imagen de no tener capacidad para enfrentar a la Mara, la Mara hablaba por teléfono con total tranquilidad.
Mandaba mensajes de voz, creyéndose intocable. Planificaba operaciones sin preocuparse de que alguien estuviera escuchando. Esa confianza, esa arrogancia técnica fue lo que terminó hundiéndolos. Porque cada conversación grabada en frío, cada mensaje de voz mandado sin filtro, cada llamada coordinando una ejecución se quedó archivada en alguna parte y hoy esos archivos están saliendo uno por uno en la sala del SECOT.
La fiscalía habría estructurado los 125 audios reproducidos en estas jornadas, según se ha reportado, en bloques temáticos que corresponden a distintos tipos de delito. Un bloque dedicado a homicidios contra empleados del Estado. Otro bloque dedicado a operaciones de extorsión a gran escala. Otro bloque dedicado a compra y movimiento de armamento.
Otro bloque dedicado a coordinación de ataques contra infraestructura. Otro bloque dedicado a las reglas internas de la pandilla, esos códigos que durante décadas funcionaron como marco legal paralelo al del Estado y dentro de cada bloque los audios estarían ordenados cronológicamente, lo que permite a los fiscales mostrar la evolución de la conducta de cada cabecilla a lo largo del tiempo.
Y tú te imaginas qué cara puede poner un hombre cuando escucha una conversación suya de hace 8 años. una conversación que él mismo había olvidado y descubre que en ese momento ya estaba dejando una huella que iba a terminar mandándolo al Seot. La reacción de los procesados, según describen los corresponsales que cubren la jornada desde adentro, no es uniforme.
Algunos mantienen la postura marcial sin que se les mueva un músculo con la mirada fija en un punto del techo, como si estuvieran ausentes. Otros bajan la cabeza despacio cada vez que se reproduce una frase que reconocen como suya. Otros, los menos, parpadean con frecuencia mientras escuchan en un gesto que los analistas interpretan como una forma de procesar internamente lo que está pasando.
Y unos pocos, según las versiones que han circulado, se han llevado las manos a la cara durante segundos antes de volver a colocarlas sobre las piernas, como les indican las normas internas del Secot. Pero el gesto que hizo uno de los cinco ranfleros principales cuando escuchó por los altavoces a otro de sus propios compañeros, mencionando su alias es el que está marcando esta jornada como diferente a todas las anteriores.
Y aquí entra una capa que pocas coberturas están abordando con la profundidad que merece. Porque en los audios reproducidos esta mañana no solo aparecen los cabecillas hablando entre ellos, aparecen también, según ha trascendido, conversaciones donde mencionan a terceros que no son pandilleros, personas con nombre y apellido, personas que ocupaban o habrían ocupado cargos en distintas instituciones, personas que en el código interno de la pandilla eran identificadas como contactos útiles, como facilitadores, como puentes con
sector del estado a los que la pandilla necesitaba acceder para ciertas operaciones. Esa parte de los audios, esa que conecta el mundo cerrado de la mara con figuras del mundo exterior, es la que más expectativa está generando en la opinión pública salvadoreña. Porque si esos nombres terminan saliendo en jornadas posteriores, lo que se está empezando a abrir es un capítulo que ya no es solo la MS13.
Yo me pregunto y te lo dejo a ti también porque me parece la pregunta que merece hacerse en este momento del proceso. ¿Cuántos de los que durante años miraron para otro lado? ¿Cuántos de los que firmaron beneficios penitenciarios en la sombra? ¿Cuántos de los que pactaron treguas en oscuro? ¿Cuántos de los que dejaron expedientes archivados están hoy esperando a ver hasta dónde llegan estos audios? Porque una cosa es procesar a 486 cabecillas de la mara y otra muy distinta es lo que puede pasar si las grabaciones empiezan a mencionar
a quienes durante décadas funcionaron como muro de protección política para esta estructura. Y según las versiones que están empezando a circular en los últimos días, entre los audios que aún no se han reproducido, habría al menos uno donde se nombra explícitamente a una figura que durante años fue presentada como respetable en este país.
Y entonces, justo cuando la jornada parecía encaminarse hacia un cierre rutinario, según ha trascendido desde adentro de la sala, ocurrió el momento que ningún medio había previsto para esta mañana del 5 de mayo. Uno de los cinco ranfleros principales sentado en su fila correspondiente en el instante exacto en que se reprodujo el audio número 47 al llegar al minuto 4.
hizo algo que rompió la disciplina marcial que durante siete jornadas se había mantenido sin grietas, algo que los corresponsales describen como pequeño en gesto, pero enorme en significado, algo que cambió por completo la lectura institucional del proceso y la decisión que tomó el fiscal adjunto Max Muñoz en los segundos siguientes a ese gesto.
decisión que va a quedar en los registros oficiales como uno de los momentos clave de esta audiencia histórica es lo que vamos a contar a continuación. Punto. Bloque 3. El gesto que rompió la disciplina dentro del SECOT esta mañana fue, según describen los corresponsales que cubrieron la jornada, casi imperceptible para quien no estuviera mirando directamente al cabecilla en cuestión.
Pero para los fiscales presentes, para los agentes que custodiaban la sala y para los pocos periodistas autorizados, ese movimiento mínimo lo dijo todo. Uno de los cinco ranfleros principales, sentado en su fila correspondiente, al escuchar por los altavoces el minuto 4 del audio número 47, habría girado lentamente la cabeza hacia el cabecilla, sentado dos asientos a su izquierda.
Solo eso. Un giro de cabeza, un instante de reconocimiento mutuo, una mirada cruzada que duró menos de 3 segundos antes de que ambos volvieran a fijar la vista al frente, como les habían indicado al entrar. Pero en esa mirada cruzada, según las versiones que han circulado, estaría la confirmación silenciosa de que ambos habían reconocido la conversación que estaba sonando y ambos sabían lo que esa conversación significaba para el resto del proceso.
El fiscal adjunto Max Muñoz, según ha trascendido, ordenó en ese instante repetir el fragmento desde el minuto 3:50. Y el silencio que se produjo en la sala durante esa repetición fue, según los presentes, el silencio más cargado de toda la audiencia hasta hoy. Lo que vino después se prolongó durante el resto de la jornada con un orden que ya nada pudo alterar.
Los 413 hombres rapados permanecieron sentados en sus filas mientras la fiscalía completaba la reproducción de los audios programados para el día sin levantarse, sin protestar, sin que ninguno de sus abogados defensores presentes a un costado de la sala lograra introducir una sola objeción que detuviera el proceso.
Y al terminar la jornada, según las imágenes oficiales que la Dirección General de Centros Penales y la Propia Fiscalía han venido publicando durante estas siete jornadas, los procesados fueron trasladados de regreso a sus celdas en el orden marcial habitual del SECOT. Filas de hombres caminando uno detrás de otro hacia los pabellones. Mirada al suelo, manos por delante escoltados por agentes uniformados hacia las celdas de concreto donde se apaga lo que un día fue su poder.
De ahí no se sale, de ahí no se manda, de ahí no se decide nada. Y eso, después de tres décadas de impunidad es lo que durante años parecía imposible y hoy es la realidad institucional del Salvador. Mientras todo esto ocurre dentro de los muros del Seot, la jornada de hoy ha generado una conversación que ningún medio internacional puede silenciar, porque el material reproducido esta mañana, según diversos análisis que han ido apareciendo en distintos medios salvadoreños y de cobertura regional representa un punto de inflexión en la
forma en la que se va a contar la historia reciente del Salvador, lo que durante años Arena dejó crecer y el FMLN administró sin enfrentar. Hoy está sonando por los altavoces de una sala oficial, lo que durante décadas se manejó como susurro en los barrios. Hoy es prueba documental con cadena de custodia y lo que durante toda una generación se vendió como inevitable, como parte del paisaje nacional, como destino imposible de cambiar, hoy se está desmontando audio por audio frente a sus propios autores. Bukele tomó la
decisión política. La fiscalía hizo el trabajo técnico y el SECOT, ese centro tan polémico para algunos sectores fuera del país, pero tan necesario para los salvadoreños, honestos que durante años pagaron el precio del silencio. Está cumpliendo la función para la que fue diseñado.
Sin pactos, sin treguas, sin negociación. Hay un detalle que no quiero pasar por alto porque me parece que resume mejor que ningún discurso lo que de verdad está cambiando en este país. Mientras los 413 hombres rapados regresaban esta tarde a sus celdas dentro del SECOT, en las colonias que durante años controlaron, la vida cotidiana seguía su curso sin ellos.
La vendedora del mercado central de San Salvador no entregó renta esta semana, ni la entregará la siguiente. El comerciante de Soyapango cerró su persiana a las 9 de la noche sin tener que mirar dos veces hacia la esquina. La maestra de Apopa dio su última clase del día, sin contar los puestos vacíos que durante años marcaron a los chavales reclutados a la fuerza.
La madre de mexicanos preparó la cena para sus dos hijos, los dos vivos, los dos en casa, los dos lejos del peligro que durante una década dictó las reglas de su barrio. y no la del cabecilla rapado escuchando su propia voz dentro del Seot es la verdadera medida de lo que está cambiando en El Salvador porque las cárceles se llenan de criminales en muchos países, pero pocos países pueden decir que sus barrios humildes, los más golpeados, los más olvidados durante décadas, están volviendo a respirar al mismo tiempo. Y mientras los 413
ranfleros ya están de vuelta en sus celdas con la sensación, según se ha reportado, de que el resto del proceso será todavía más duro que lo visto hasta hoy, hay algo que los analistas más atentos están comenzando a comentar y que conviene dejar abierto en este punto, porque dentro de los 125 audios que la fiscalía ha venido reproduciendo en estas jornadas, todavía quedan grabaciones reservadas para los próximos días Y según las versiones que están empezando a circular en distintos espacios informativos, entre esas

grabaciones pendientes habría una conversación donde un cabecilla nombra con alias y apellido a una persona ajena a la pandilla. Alguien que durante años caminó tranquilo por este país. Alguien cuyo nombre nunca apareció en una lista de pandilleros. alguien que si esos audios se confirman tal como están circulando, podría convertirse en el primer eslabón fuera del mundo de la mara que termine arrastrado por este proceso.
Y créeme cuando te digo que el caso que está empezando a destaparse a partir de ese nombre es todavía más grande que lo que acabas de escuchar. Si esta historia te impactó, lo que viene a continuación vas a acudir a El Salvador entero. Dale al siguiente video porque ahí te cuento otra noticia. impactante.