Bonsek entendió desde el principio que las restricciones militares de Versalles no iban a ser permanentes y que Alemania debía prepararse para el momento en el que pudiera romperlas. Por cierto, cuando hablamos del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, solemos pensar en tanques, maniobras relámpago y una capacidad de planificación tremenda, pero detrás de eso no había magia, había decisiones estratégicas, gestión de recursos, diplomacia y errores que luego se pagarán caros.
Y justo por eso tiene sentido que el vídeo de hoy esté patrocinado por Supremacy, Call of War 1942. Supremac es un juego de estrategia gratuito ambientado en la Segunda Guerra Mundial en el que no controlas un ejército aislado, sino un país entero. Economía, industria, diplomacia y guerra, todo a la vez en partidas en tiempo real con hasta 99 jugadores reales que pueden durar semanas.

Aquí no se trata de disparar más rápido, sino de pensar mejor qué producir, cuándo atacar, con quién aliarte y cuándo traicionar. Exactamente los dilemas que marcaron a las potencias como Alemania en los años 30 y 40. Puedes desarrollar tu ejército con tanques, artillería, aviación o incluso tecnologías secretas y jugar tanto desde el PC como desde el móvil.
Si te interesa la estrategia a largo plazo, entender como una decisión mal tomada hoy te puede hundir dentro de 10 días o al revés, este juego encaja muy bien con todo lo que vamos a contar en el vídeo. Además, con la nueva actualización, la unidad de Marines añade gran variedad táctica, especialmente en invasiones costeras y operaciones anfibias, algo clave en partidas largas donde cada frente cuenta.
Puedes desarrollar tu ejército con tanques, artillería, aviación o incluso tecnologías secretas y jugar tanto desde el PC como desde el móvil. Continuando tu campaña donde quieras y usando el enlace de la descripción tendrás acceso a lootboxes exclusivas con temática navideña que pueden incluir a los nuevos marines y tienen un valor total de $25.
Ojo porque están disponibles solo durante los próximos 30 días. Te dejo toda la información en la descripción. Y ahora sí, volvamos al plan de Hasbonsect, qué es lo que hizo para transformar al ejército alemán en el mejor ejército de Europa hasta la fecha, pues su visión se tradujo en un modelo de ejército de cuadros muy pero que muy selectivo.
El acceso al Rexberg fue extremadamente restrictivo tanto para soldados como para oficiales, y el entrenamiento se diseñó para que todos adquirieran una formación profunda. No se trataba solo de disciplina o preparación física, sino de comprensión táctica, capacidad iniciativa y flexibilidad en el mando. Konct fue un defensor del principio de mando por misión en el que el oficial recibe un objetivo general y decide cómo alcanzarlo según la situación, rompiendo con la rigidez que había caracterizado a la guerra de trincheras de la Primera
Guerra Mundial. Al mismo tiempo, bajo su dirección, se elaboraron nuevos manuales doctrinales que buscaban analizar de forma crítica el conflicto de 1914 a 1918, es decir, la Primera Guerra Mundial, y proponían una guerra más móvil basada en la coordinación entre distintas armas y en la explotación rápida de las rupturas del frente.
Aunque Alemania no podía desarrollar oficialmente carros de combate ni aviación, estas ideas se trabajaron de forma teórica y práctica mediante simulaciones y sentaron las bases de lo que más tarde se conocería como la guerra relámpago, la Blitz Creek. Un elemento clave de esta preparación de Tapadillo fue la cooperación secreta con la Unión Soviética impulsada tras el tratado de Rapayo en 1922.
Pese a ser regímenes ideológicamente opuestos, ambos países compartían el aislamiento internacional y el interés por librarse de las restricciones impuestas por las potencias vencedoras. En territorio soviético, Alemania puede entrenar pilotos, probar prototipos de carros de combate y desarrollar armas prohibidas.
Todo ello dejos de la supervisión aliada. Los gobiernos de la República de Beymar fueron conscientes de estas prácticas. En muchos casos las toleraron y en otros incluso las respaldaron indirectamente, ya que existía un consenso amplio entre las élites alemanas de que el país germano debía recuperar su estatus internacional y sobre todo su capacidad de defensa.
Y claro, cuando Hitler llegó al poder en 1933, no se quedó parado. El firer aceleró todo ese proceso. Se saltó el tratado por donde pudo, introdujo el servicio militar obligatorio, triplicó el tamaño del ejército y creó dos ramas nuevas, la Luz Buffe, la aviación, y la Cris Marine, la marina. Alemania ya estaba algo armada, pero con Hitler pasó de estar a convertirse en una potencia militar en muy pocos años.
Y vaya si lo notó Europa. Al principio de la guerra, la Bermag parecía invencible. Polonia cayó en apenas un mes y al año siguiente se lanzaron contra Francia y sus vecinos. En solo 6 semanas derrotaron a las fuerzas aliadas y conquistaron Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Luego invadieron los Balcanes y en 1941 lanzaron la operación barbarroja contra la Unión Soviética, llegando a las puertas de Leningrado y Moscú en pocos meses y tomaron Kiev.
Desde el Atlántico hasta Moscú, el tercer rey dominaba media Europa. Desde el punto de vista militar, fue un absoluto hito. En Polonia, en 1939, Alemania logró derrotar a un ejército numéricamente comparable en apenas 5 semanas con unas 16,000 bajas mortales alemanas frente a las más de 66,000 polacas, además de la destrucción o captura de la mayor parte de las fuerzas enemigas y la ocupación completa del país.
En Francia, Bélgica y los Países Bajos. En 1940 el contraste fue más bestia. El ejército alemán sufrió alrededor de 27,000 bajas militares, mientras que Francia perdió más de 90,000 soldados, Bélgica unos 23,000 y el Reino Unido cerca de 11,000. Todo ello en solo 6 semanas y con la caída de una de las principales potencias militares del mundo.
Incluso en operaciones puntuales como la invasión de Noruega o la toma de Países Bajos, las unidades alemanas lograron objetivos estratégicos clave con pérdidas relativamente reducidas gracias a la coordinación entre la infantería, los blindados y la aviación. Estos datos no indican una superioridad moral ni una invulnerabilidad absoluta, pero sí muestran de forma clara que en términos militares el ejército alemán de 1939 a 1941 fue increíblemente eficiente.
Consiguió objetivos políticos y territoriales de una magnitud muy alta, con un coste humano muy inferior al de sus adversarios. Ahora bien, ¿cuál era el secreto de este éxito arrollador? Pues agarraos que vienen curvas. El principal truco de magia se llamaba Blitzc Creek o guerra relámpago, es decir, ataque rápido por sorpresa y con una fuerza abrumador.
Coordinaban tanques, aviones, infantería motorizada y artillería para romper las líneas enemigas antes de que el otro ejército pudiera siquiera reaccionar. Y a eso hay que sumarle la doctrina Ttactic, donde a los mandos medios se les daba libertad para improvisar en combate. El resultado, un ejército ágil, impredecible y muy eficaz.
