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Luis Miguel terminó en el suelo por ella… lo que pasó esa noche nadie lo cuenta

 Su trabajo era organizar, coordinar, nunca ser el centro de atención. Cuando le pidieron salir en el video de cuando  calienta el sol, su respuesta fue inmediata. No, yo estaba haciendo la producción, diría años después. No se pueden hacer las dos cosas. Además, me daba muchísima pena. Yo no me siento cómoda frente a las cámaras.

 Pero aquí viene lo que nadie te ha contado, lo que cambia toda  la historia. Mariana ya tenía novio y no era cualquier novio.  Un DJ de 25 años, locutor de radio en doble UFM, una de las estaciones más importantes de México en esa época. Lo conocían en el medio como  el negro. Su nombre real, Alejandro González Iñarritu.

Sí, ese Iñarritu, el director de Amores perros, Birtman, el renacido, uno de los cineastas más importantes en la historia del cine mundial. Ese era el novio de Mariana Jasbeck en 1987. Ella estaba completamente enamorada de él. Tenían planes juntos, un futuro. Pero el destino,  el maldito destino, tenía otros planes.

 Acapulco, 1987. Sol, mar, cámaras por todas partes. Luis Miguel tenía 17 años. Ya era la estrella más grande de México. Su álbum Soy como quiero ser rompía todos los récords. Las adolescentes se desmayaban en sus conciertos. Fama. dinero, mujeres a sus pies, lo tenía absolutamente todo, pero nadie sabía lo que ocultaba detrás de esa sonrisa perfecta.

 Luis Miguel era un adolescente completamente  solo. Su padre, Luisito Rey, controlaba cada segundo de su vida, cada entrevista, cada canción, cada peso que ganaba. No le permitía tener amigos, no le permitía salir, no le permitía enamorarse de nadie. Para Luisito Rey,  el amor era una distracción peligrosa.

 Luis Miguel tenía 17 años y jamás había conocido el amor verdadero hasta que la vio a ella. Pedro Torres, el productor  del video, lo recuerda con claridad. Mariana trabajaba en mi oficina. No iba de actriz ni de modelo, pero tenía un cuerpo escultural como buena bailarina de flamenco. Cuando la vimos dijimos, “Wow, que salga en el video.

” Y entonces pasó algo que cambiaría todo para siempre. Desde el primer momento en que Luis Miguel la vio, no pudo quitarle los ojos de encima. No le importaban las otras modelos, no le importaban las cámaras, solo podía verla a ella. Platicábamos mucho, recordaría Mariana después. Nos moríamos de risa, había muy buena conexión, lo que empezó como una simple conversación entre tomas, como una risa compartida, como una mirada que duró más de lo normal.

 Terminó en besos en una discoteca de Acapulco. Jorge, el burro,  Van Ranking, el mejor amigo de Luis Miguel, fue testigo de todo. Mariana, la mujer que tenía novio, la mujer 7 años mayor, la mujer que no quería fama ni reflectores, cayó en las redes del cantante más deseado de México y Luis Miguel, por primera vez en sus 17 años de vida, se enamoró perdidamente  como nunca antes, como nunca después.

Pero esto apenas estaba comenzando. Lo que vino después fue tan intenso que nadie lo podía creer. Pocas semanas  después, Luis Miguel hizo algo que sorprendió a todos. Le pidió a Mariana que se mudara con él. No estamos hablando  de un noviazgo normal. No estamos hablando de salir a cenar los fines de semana.

 Luis Miguel había comprado una casa en Tecamachalco, una de las zonas más exclusivas de Ciudad de México, una casa  solo para los dos y Mariana, contra todo pronóstico, aceptó, dejó todo, absolutamente todo, su trabajo, su independencia y sí dejó a Alejandro González yarrito. Terminó con el hombre que la amaba irse a vivir con un cantante  de 17 años.

 ¿Por qué lo hizo? ¿Qué vio en Luis Miguel? Eso quizás solo  ella lo sabe. Fue una parte de mi vida muy divertida, diría Mariana después tratando de restarle importancia. Hacíamos lo normal, amigos,  comida, cine. Pero los que estuvieron cerca, los que vieron esta relación de primera mano, saben que  fue mucho más que eso.

 Luis Miguel estaba completamente obsesionado con ella. Para él, Mariana era todo lo que nunca  había tenido en su vida. Una mujer real, madura, que no lo trataba como una estrella, que no le pedía autógrafos, que no gritaba cuando lo veía, lo trataba como un ser humano, como un igual. Pedro Torres lo describe así.

 Fue muy honesto, muy bonito, muy real. Yo  fui testigo de ese romance, pero aquí es donde la historia se complica, porque para Mariana la relación no era tan seria, no sentía lo mismo que él. En mi interior yo sabía que esto era una corta historia.  Confesaría años después con una frialdad que hiela la sangre por las carreras de los dos, porque éramos muy jóvenes.

¿Escuchaste eso? Luis Miguel entregaba su corazón por completo, viviendo lo que él creía era el amor de su vida. Mariana estaba jugando, son sus propias palabras.  Y había alguien más que odiaba esta relación con todas sus fuerzas. Luisito  Rey. El padre controlador veía a Mariana como una amenaza, una distracción imperdonable, un problema que estaba arruinando la carrera de su hijo.

 Hizo todo lo posible por separarlos, presionó, manipuló.  Pero no fue Luisito Rey quien destruyó este romance. No fue algo mucho peor. Fue una traición. La boda de Yuri con Fernando Iriarte, el evento del año. La crema inata del espectáculo mexicano estaba ahí. Cantes, actores, productores. Luis Miguel llegó con Mariana del Brazo, orgulloso, enamorado, mostrándole al mundo a la  mujer que amaba, sin sospechar absolutamente nada de lo que estaba por venir.

 Pero había alguien más en esa fiesta, alguien que Mariana no esperaba encontrar. Alejandro González Iñarritú, su exnovio, el hombre al que había dejado por Luis Miguel apenas  unos meses antes. Nadie sabe exactamente qué pasó esa noche. Las versiones varían dependiendo de quién las cuente. Pero esto sí está confirmado  por múltiples testigos.

 Luis Miguel vio a Mariana hablando con Iñarritu. La vio acercarse a él,  la vio tomándole fotografías, la vio riendo, tocándose el cabello, inclinándose hacia él, y algo dentro del joven cantante se rompió para siempre. Esa noche, Luis Miguel confrontó a  Mariana. Estaba ebrio, los ojos rojos, las manos temblando, estaba llorando.

  El Sol de México, el hombre más deseado del país, el cantante que hacía gritar a millones. llorando como un niño frente a la mujer que amaba y le dijo una frase que quedaría grabada en la historia. Ya vi a tu ex y aunque esté más grande que yo,  está bien feo. Mariana trató de explicar, solo conversaban.

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