Para 1982 ingresaban, según estimaciones de la DEA, unos 60 millones de dólares al día. Sí, estás escuchando muy bien. 60 millones de dólares [música] al día. Escobar tenía un código brutal, pero claro. Plata o plomo, [música] sobornas o mueres. Y funcionaba. compraba jueces, compraba policía, compraba militares, compraba periodistas, compraba alcaldes.
La impunidad era absoluta. Y entonces, en 1982, cometió el primer error, el que abrió todos los demás. En 1982, Pablo Escobar fue elegido representante suplente a la Cámara de Representantes de Colombia por el Movimiento Liberal Renovador. Una facción del Partido Liberal liderada por el político antioqueño Jairo Ortega.

Tomó posesión el 20 de julio de 1982. Para Escobar, esto era el sueño completo, dinero, poder y ahora respetabilidad de los políticos. La inmunidad parlamentaria le blindaba contra cualquier proceso judicial. Podía caminar por el Capitolio del brazo de los políticos del establishment colombiano, pero hizo dos cosas que destruyeron la jugada.
La primera se obsesionó con que lo aceptaran. construyó casas para los pobres en Medellín en el proyecto Medellín sin tuburios. Quería ser amado, no solo temido. Eso lo hizo público, visible, fotografiable, palpable para la prensa y los demás políticos. La segunda subestimó al joven líder del nuevo liberalismo, Luis Carlos Galán.
Galán, de 39 años, carismático con vocación presidencial, identificó a Escobar como lo que era, un narcotraficante. Y el 12 de agosto de 1983, en pleno meeting en Medellín, Galán expulsó a Escobarde su movimiento desde el escenario ante miles de personas, la humillación en el rostro de todo Colombia. Días después, el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, denunciaba escobar en el Congreso.
Su origen narco quedó al descubierto. La inmunidad se evaporó. La revista Semana publicó Portada. Estados Unidos abrió expediente formal de extradición. Escobar había convertido un secreto rentable en un escándalo nacional. [música] El 30 de abril de 1984 a las 7:30 de la noche, dos sicarios en una motocicleta Yamaha 500 abrieron fuego contra el Mercedes-Benz blindado de Rodrigo Lara Bonilla en la avenida 127 de Bogotá.
El ministro de justicia recibió siete impactos de subfusil MAC 10. murió en el acto. Esto cambió Colombia para siempre. Hasta ese momento, el narcotráfico era un crimen económico. Después del 30 de abril de 1984 fue un acto de guerra contra el estado. El presidente Verisario Betancur, desde el avión que lo traía de regreso a Bogotá esa misma noche, anunció una decisión que Escobar no esperaba, activar el tratado de extradición con los Estados Unidos de Norteamérica, firmado en 1979.
y que nunca se había aplicado. A partir de ese momento, los narcos colombianos podían ser enviados a tribunales estadounidenses, donde no había soborno posible ni jueces comprables. Escobar entendió tarde la magnitud de lo que había hecho. Huyó a Panamá, luego a Nicaragua, intentó negociar entregándose a cambio de no ser extraditado.
El gobierno colombiano dijo que no. El tema de la extradición se convirtió en su obsesión principal y para combatirla fundó el grupo Los extraditables con un lema famoso: “Preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en los Estados Unidos”. Mató un ministro y se ganó dos enemigos que no podía vencer, el Estado colombiano y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
[música] 5 años después, el 18 de agosto de 1989, Pablo Escobar cometió el error que lo dejó sin nación. Esa noche, en la plaza principal del municipio de Sobacha, a las afueras de Bogotá, Luis Carlos Galán subió a una tarima de madera para dar un discurso ante 10,000 personas. Era el favorito absoluto para ganar las elecciones presidenciales de 1990.
3 años antes había prometido públicamente que si ganaba mantendría la extradición. Para Escobar eso era una sentencia a muerte. 10 segundos después de subir al escenario, dos sicarios entre la multitud abrieron fuego con metralletas. Calán recibió varios impactos en el pecho. Murió camino al hospital.
Escobar pensó que con Galan fuera ganaría un candidato manejable. Lo que pasó fue exactamente lo contrario. El sucesor de Galán, César Gaviria, asumió la bandera de la extradición con más fuerza. El presidente Virgilio Barco declaró la guerra total contra el cartel. Escobar respondió con una campaña de terror sin precedentes.
El 27 de noviembre del 89, una bomba explotó a bordo del vuelo 203 de Avianca, un Boeing 727 que cubría la ruta Bogotá, Cali. Murieron 107 personas a bordo y tres más en tierra por la caída de los restos. El objetivo claro era el candidato presidencial César Gaviria. Gaviria, evidentemente no estaba en ese avión, lo habían avisado a última hora, pero entre las víctimas habían dos ciudadanos estadounidenses.
Eso fue todo lo que la DEA necesitaba para [música] activar el operativo internacional más grande jamás montado contra un solo hombre. Llegaron a Colombia los agentes Steve Murphy y Javier Peña. Comenzó la cooperación directa con el Search Block. Una semana después, el 6 de diciembre, otra bomba, 500 kg de dinamita en un autobús, estalló frente al edificio del DAS en Bogotá.
Murieron alrededor de 70 personas, cientos de heridos. Escobar había convertido a Colombia entera en su enemiga y a Estados Unidos en su máximo perseguidor. En 1991, agotado por la guerra, Escobar negoció con el gobierno de Gaviri a un acuerdo histórico. Él se entregaba a cambio de no ser extraditado y de cumplir una condena en una cárcel construida bajo sus propias condiciones.
Esa cárcel la llamó la catedral. Ubicada en Envigado sobre el papel era una victoria para Escobar. Tenían cancha de fútbol, jacuzzi, bar y una brista privilegiada del valle, guardias elegidos por él. Desde dentro seguía dirigiendo el cartel y absolutamente toda Colombia, pero ahí dentro cometió el error que lo dejó sin aliados.
En julio de 1992, Escobar mandó a secuestrar y torturar dentro de la cárcel la catedral a Fernando Galeano y Gerardo Quico Moncada, dos de sus principales lugarenientes y socios. Los acusó de no entregar parte del dinero pactado, los mató. descuartizó y enterró en el patio de la cárcel. Cuando la familia Galeano y la familia Moncada se enteraron, rompieron con Escobar.
Se aliaron con sus enemigos históricos, el cártel de Cali, liderado por los hermanos Rodríguez Orejuela y con los hermanos Fidel y Carlos Castaño, que también tenían cuentas pendientes con Escobar. En enero de 1993 nació un nuevo grupo en Colombia, los Pepes. Las siglas significaban perseguidos por Pablo Escobar. Su estrategia era replicar exactamente los métodos de Escobar contra él.
