El 4 de julio de 1997, a la edad de 40 años, uno de los narcotraficantes más importantes del mundo moría por una intervención quirúrgica, pero aquello no quedó así. Existieron teorías, hipótesis y una gran cantidad de secretos que salieron a la luz. Su vida enigmática lo acompañó hasta su supuesta partida.
Y aquí en grandes misterios les voy a contar cómo sucedieron los hechos. Pero antes de continuar, si son amantes como yo de los sucesos históricos de crímenes y misterios, quiero recomendarles el canal de Hechos Históricos, donde ya podrán ver videos como la terrible tragedia ferroviaria que se cobró la vida de más de 50 personas o el macabro caso del hombre que fue asesinado en un crimen que sacudió a la sociedad y al mundo político. Por eso, no se lo pierdan.

Les dejo el link en la descripción y en un comentario fijado para que se suscriban. Pero bien, viajemos un poco en el tiempo, más específicamente a la década de los años 70. En aquellos tiempos, nadie sabía mucho sobre él. A los oídos de la gente y las autoridades solo llegaba el boca en boca. Además, ni la policía sabía su edad cuando lo buscaban, ni cómo se veía, porque solo tenían una fotografía vieja de él.
Era un narcotraficante que sabía ver a los demás para tomar buenas decisiones. Carrillo Fuentes tenía un perfil bajo, hacía todo por debajo de la ley y se mantenía siempre al margen de la exposición, por así decirlo, manejándose siempre entre las sombras. Todo lo contrario a Pablo Escobar. Amado Carrillo se introdujo en el mundo del narcotráfico cuidando las plantaciones de marihuana de su tío nieto Fonseca.
Gracias a ese lazo, conoció a los hombres más poderosos del cártel de Medellín, con los que luego terminaría trabajando. El joven amado mostraba obediencia, lealtad, disciplina y discreción a la hora de cumplir los encargos de su tío. Cuando vio que podía seguir con el negocio, su tío lo mandó al poblado de Ojinaga, en Chihuahua, a que aprendiera todo sobre el negocio de la marihuana con Pablo Acosta Villarreal. Sí, el zorro de Ojinaga.
Desde el primer momento, Amado fue el favorito de Pablo Acosta Villarreal, de quien mencionamos hace un momento y durante más de 10 años trabajó a su lado, tanto que pasó de ser su asistente a ser su mano derecha. Pero la alianza se acabó cuando Amado Carrillo Fuentes lo mandó a matar en abril de 1987. La traición vino de la mano de Guillermo González Calderoni, el entonces director de la intercepción aérea, terrestre y marítima de la PGR, acusado años después de proteger a narcotraficantes de diversas organizaciones. Pero bueno, con
todos los datos para ubicarlo y un millón de dólares de pago, Calderoni acribilló a Acosta Villarreal y dejó libre el camino para que Amado Carrillo asumiera el control del grupo narcotraficante que operaba en Ojinaga, que más tarde se convirtió en el cártel de Juárez, uno de los más poderosos en todo México.
Su primer camino estuvo cómodo para sentarse, pero él tomaría otra decisión. A finales de los 80, Carrillo Fuentes dejó Ojinaga y se asentó en Ciudad Juárez, siempre manteniendo el perfil bajo, como ya habíamos mencionado. Y fue para esa época exactamente cuando dejó de ser un simple narcotraficante para convertirse en el Señor de los Cielos.
Su apodo tenía que ver directamente con su gran flota de aviones Boein que transportaban hasta 6 toneladas de drogas. Como para que se den una idea, las ganancias que generaba en 7 días llegaban hasta los 200 millones de dólares. Sí, la cocaína y la heroína eran los pilares de su vida. El gobierno de Estados Unidos estimó en 1994 que el cártel de Juárez manejaba el 60% de la cocaína colombiana que llegaba a ese país desde México.
Pero si hablamos de narcotraficantes conocidos, claramente no pueden quedar afuera Pablo Escobar y el Chapo Guzmán. Para fines de la década de los 80, el sicario y mano derecha de Pablo Escobar, John Jairo Velázquez, más conocido como Popelle, se reunió con el Señor de los Cielos para generar negocios.
El objetivo era trasladar una gran cantidad de cocaína desde Colombia para el cártel de Juárez. Estos luego ingresarían a los Estados Unidos por San Diego, California y El Paso. Aquella alianza entre el Patrón del Mal y Amado Carrillo se formalizó en 1988. Juntos vendían droga en los Estados Unidos de forma desmedida. Se estimaba que alrededor del 80% de la cocaína era consumida por Norteamérica.
Como un tridente del crimen, el cártel de Juárez era liderado de forma operativa por Amado Carrillo. A la par, Pablo Escobar y el Chapo Guzmán manejaban la producción de cocaína y la distribución hacia Norteamérica, Europa, Asia y África. Su modus operandi era sobornar a las autoridades municipales, estatales, federales y hasta las agencias antidrogas.
De aquella manera, su imperio creó una red inimaginable que les permitió lavar el dinero y volverlos multimillonarios. Desde afuera eran una familia criminal. Nadie podía tocarlos porque entre ellos se cubrían las espaldas. Pero siempre y como en toda familia también habían problemas. Y es que el ego y el poder fisuró las relaciones entre Pablo Escobar y Amado Carrillo Fuentes.
Algunos señalan que los problemas llegaron cuando Escobar comenzó a ser vigilado de cerca por las autoridades, ya que se encontraba limitado para poder movilizar su negocio de una manera un poco más suelta, evadiendo así todas las restricciones. El Señor de los cielos manejaba no solo su flota de aviones, sino que también tenía una alternativa marítima.
Amado Carrillo noentaba sus lujos y se movía muy rápidamente. La verdad es que era muy difícil seguirle el rastro, pero ser escurridizo no le quitaba lo despiadado. Incluso llegó a exigirles a los narcos colombianos que le pagaran en cocaína y que además le facilitaran el acceso al mercado en Chicago, Atlanta, Oklahoma y en Sear. Así es.
estaba desplomando al cártel más fuerte y temido que se había visto hasta ese momento. Por eso, ante tanto despliegue, Pablo Escobar se sintió inferior, de manera que no quedó todo allí. Amado Carrillo contaba con otra gran ventaja. Sí, estamos hablando del soborno a las autoridades y funcionarios dentro y fuera de México, lo que le permitía un libre albeldrío y una circulación abierta para poder comercializar su cocaína.
Pero todo cambió cuando las autoridades colombianas hicieron justicia y decidieron terminar con la vida de Pablo Escobar. Tras escaparse de las fuerzas que lo buscaban durante casi un año y medio, finalmente fue interceptado y asesinado. O por lo menos eso es lo que se dice, ya que existen varias teorías que cuentan lo contrario.
Por eso, si querés saber más sobre Pablo Escobar, te recomiendo que veas el video que subí a este canal para que entiendas todo el enlace completo de su historia. Pero bien, como seguíamos contando con la muerte del patrón del mal, a fines de 1993 se modificaron las negociaciones de Amado Carrillo, ya que entonces el señor de los Cielos y el Chapo Guzmán quedarían solos a la cabeza.
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Pero con un socio poderoso afuera y la policía tras sus pasos no tuvieron otra alternativa más que buscar nuevos contactos para continuar con su imperio. El cártel de Juárez seguía siendo el principal proveedor. Sí, el oro blanco, como le decían, estaba siendo explotado por los mejores. Su enorme trascendencia se mantenía sólida gracias a ellos.
Amado Carrillo era muy querido por su pueblo. Siempre ayudaba a familias y escuelas dándoles oportunidades económicas a los necesitados. Algo muy parecido a lo que se dice que también hacía Pablo Escobar en su momento. Pero el héroe del pueblo también tenía a sus enemigos. En 1993 sufrió un atentado que casi le cuesta la vida.
El episodio transcurrió en un restaurante en Bali Hai, al sur de la Ciudad de México. De un momento a otro, mientras estaba comiendo, quedó en medio de un tiroteo organizado por los sicarios del cártel de Tijuana y sobrevivió gracias a su guardaespaldas, que cumplió con su función y lo sacó del lugar. La libertad del negocio del cártel en manos del Señor de los cielos estaba a punto de ser sacudida.
3 años después, en diciembre de 1996, el General Jesús Gutiérrez Rebollo fue designado como director del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas. En aquel momento, Estados Unidos imponía anualmente al gobierno de México una certificación antidroga. Mientras Rebollo trabajó en la inteligencia en contra del narcotráfico, consiguió capturar a Héctor Helguero Palma, Lupercio Cerratos y a Iván Taborda, todos ellos rivales del cártel de Juárez.
Pero al tiempo de todo aquello, una llamada anónima sacudió el suelo de México. Más adelante se supo que el chóer del general, Juan Galván Lara, había denunciado a Amado Carrillo. En su declaración aseguró que habían sobornado al general Gutiérrez Rebollo para que pueda continuar con su actividad sin que lo molestaran.
A la par de la denuncia aparecieron fotos y documentos que atestiguaban lo denunciado. Fue así como en una conferencia de prensa el general Enrique Cervantes Aguirre, el entonces secretario de la defensa nacional, acusó al general Gutiérrez Rebollo de traición a las fuerzas armadas por ofrecer protección a Amado Carrillo. Sí, ya nadie podía confiar en nadie.
Las fuerzas estaban corrompidas y las drogas habían contaminado cada paso que daba a la gente que quería hacer las cosas bien. Al salir a la luz todo aquello se generó un gran revuelo en la prensa. Para tratar de demostrar que la justicia sí estaba funcionando bien, condenaron a Gutiérrez Rebollo a 40 años de prisión bajo la descripción de que atentaba contra la salud al fomentar el traslado de la cocaína y la transportación de armas de uso exclusivo del ejército.
En 1997, el general fue encarcelado en la prisión de La Palma de máxima seguridad, lo que hoy se conoce como el antiplano. murió finalmente en 2013, un día después de que le comunicaran que terminaría su resto de la condena de forma domiciliaria. Luego, el gobierno estadounidense generó presión en el Estado mexicano para que se capturase de forma inmediata Amado Carrillo.
Sí, para esa época todo comenzó a complicarse y los negocios empezaron su declive. El Señor de los cielos no tenía alternativa. Ahora le tocaba a él y su búsqueda era inminente. La DEA había puesto precio por su cabeza y rondaba los millones de dólares. De manera que luego de todo aquello, Amado Carrillo decidió huir a Chile bajo el nombre falso de Jorge Torres.
Para aquel momento estaba en juego su forma de manejarse desde el inicio. Nadie lo había visto en la calle ostentando o mostrando su poder. Siempre manejaba todo desde la sombra y ahora buscaban a alguien que podría ser cualquier persona. Sin embargo, Carrillo se movía con discreción, con la foto real de su rostro en el pasaporte, porque nadie lo podía relacionar con el narco más buscado internacionalmente en aquel entonces.
De manera que al tiempo se movió hacia Argentina y luego a Uruguay, en donde siguió con su red del narcotráfico de drogas sintéticas con destino directo a Europa. Pero la realidad es que no podía seguir huyendo. Si bien las autoridades no tenían mucha información acerca de su apariencia, estaban pisándole los talones, por lo que no tuvo más opción que cambiar su rostro para poder seguir huyendo.
y nos trasladamos hasta el 3 de julio de 1997, nos encontramos con una situación muy extraña. El narco mexicano ingresó en el hospital de Santa Mónica en una zona exclusiva de la ciudad. Allí se sometió a varias operaciones, entre ellas una liposucción y una cirugía plástica de reconstrucción facial para que no pudieran reconocerlo. Las intervenciones quirúrgicas quedaron a cargo de un médico colombiano especializado llamado Ricardo Reyes.
Pero todo tomó otro curso cuando Amado Carrillo no sobrevivió a la cirugía. Sí, el Señor de los cielos había muerto. En el informe de la autopsia se declaró presencia residual de agentes farmacológicos de tipo anestésico, lo que da cuenta de que había sufrido un paro cardiorrespiratorio por exceso de anestesia.
Pero aquello no fue lo que dijeron su gente cercana. Una hipótesis decía de que la operación había sido un éxito y Carrillo estaba con vida luego de la intervención. O sea, todo lo contrario a lo que decían sus médicos personales de que le habían administrado una droga que le produjo la muerte. Esta sustancia se llama dormicum y está contraindicada para pacientes en fase postoperatoria, de manera que de forma oficial el hombre más buscado falleció un 4 de julio de 1997, solo en la habitación 407 del hospital. Por lo que queda identificado
genéticamente dicho cadáver, como el llamado Carrillo Fuentes, alias el Señor de los cielos. Su cuerpo se trasladó a la funeraria García López. Lo raro es que la DEA lo dio por muerto sin haber visto el cadáver. Pero aquello no sería lo único extraño en esta historia. Su final lo llevaría a otros horizontes.
Una semana después del fallecimiento del Señor de los Cielos, se expuso su cadáver de manera pública y sobre el labio superior se veía un crecido bigote negro. Pero, ¿cómo podría ser posible que un cuerpo que ingresó a un quirófano y más aún al cual se le realizó una cirugía plástica en su rostro no estaba afeitado? Bueno, unificando los dichos del hospital con esta consideración todo el mundo dijo que el Señor de los cielos seguía con vida, que estaba escondido y que disfrutaba de su retiro millonario.
Entonces, ¿habría sido aquello un plan de escape? Bueno, un dato y para nada menor es que en los días anteriores a la declaración del fallecimiento desapareció José Luis Rodríguez, apodado El Chiquilín, un comandante de la policía. Este era muy parecido físicamente al capo narco, pero bueno, quizás era eso, solo una coincidencia o quizás no.
La realidad es que nunca se sabrá. Pero bueno, aquella hipótesis de que aún seguía con vida estaba resonando y cada vez más fuerte, escudada en que quizás había fingido su muerte para poder escapar hacia otros países o que podría haberse unido al programa de protección a testigos de Estados Unidos. Bueno, evidentemente algo raro pasaba y el tiempo lo iba a demostrar, pero con sangre.
Y es que sí, pasados los 5 meses de la muerte de Carrillo, los médicos que habían participado de la cirugía aparecieron torturados y asesinados. Los cadáveres mostraban signos de haber sido lastimados violentamente y fueron hallados en tambos repletos de cemento. Y justamente esos tambían sido encontrados en una carretera que une la Ciudad de México con Acapulco.
Además de su contenido, mostraban significativas manchas de sangre. Por otra parte emanaba un olor pestilente que se percibía al estar cerca de ellos. La policía federal de caminos procedió a abrir uno y encontraron restos humanos y cemento. Más tarde se enterarían que se trataba de los cadáveres de Jaime Godoy, Carlos Ávila y Ricardo Reyes.
Sí, los tres médicos, los tres que habían tenido contacto directo con Carrillo Fuentes. Por eso y nuevamente aparecieron preguntas alrededor del narco, incluso tras su supuesta muerte. O sea, de verdad, ¿por qué los habían matado? Bueno, la hipótesis para el asesinato de los médicos recorrió varios medios. Primero se dijo que habían sido asesinados por la gente del cártel de Juárez en venganza por haber asesinado a su líder.
Y la otra opción afirmaba que lo habían matado y torturado para que no delaran quién había sido el que ordenó matar a Carrillo. Y una tercera opción decía que habían sido asesinados porque eran los testigos del escape del capo. O sea, ellos en teoría sabían qué había pasado en realidad con Carrillo. H sido parte de esa sala de operaciones los había condenado a muerte y la mafia narco no conocía de límites.
Mientras las autoridades tenían el cuerpo en su poder, socios y empleados de Carrillo fueron llamados a reconocer el cuerpo. Según ellos, habían dos características inconfundibles. Un lunar oscuro en la espalda con mucho vello y una notoria cicatriz en una nalga. Claramente el cadáver no tenía ninguno de aquellos signos.
Jaime Olvera, quien fue muy cercano al difunto, también aseguró que el cuerpo no era de Amado Carrillo Fuentes. Curiosamente, el colaborador del líder narco fue ejecutado en 1998 mientras era testigo protegido de la entonces Procuraduría General de la República. Demasiada casualidad. Pero bueno, además de todo aquello, también Guillermo González Calderoni, comandante corrupto de la Policía Judicial Federal, dijo que Amado Carrillo seguía con vida en Estados Unidos y finalmente ya se imaginarán cuál fue su final. Sí,
también fue ejecutado en 2003 en Texas. Pero, ¿ustedes qué opinan? O sea, ¿por qué los querían callar? Me gustaría saber su respuesta en los comentarios. Y así como surgieron preguntas por su muerte, con el paso del tiempo se siguieron buscando respuestas. Nadie sabe si realmente murió o si continuó con sus redes de narcotráfico.
Incluso el periodista José Alfredo Andrade en 1999 cuestionó la veracidad de la muerte del capo mexicano mediante un libro. Lo curioso es que el autor también desapareció ese mismo año y sus conocidos lo dan por muerto, pues todos ellos coinciden en que reveló información auténtica. En sus 17 años como narcotraficante, se supone que el Señor de los Cielos llegó a acumular una fortuna aproximada de 25 millones de dólares distribuidos en sus propiedades y negocios.
Hasta el 2014, su madre ocupó la finca de 24,000 m² en Guamuchilito, que su hijo dejó tras su despedida. Carrillo la había adquirido para su familia para darles un mejor pasar del que él había tenido durante su infancia. También dejó la casa Cráter, una mansión de 3,500 m² valuada en casi $,000000. Aquellos son algunos de los artículos que forman parte de su patrimonio.
Además, tenía ranchos, departamentos, mansiones, aviones, joyas y vehículos de todo tipo. Con una historia tan colorida, por decirlo de alguna manera, en 2013 se estrenó El Señor de los Cielos, una serie de televisión que se distribuyó por todo el mundo. Sus siete temporadas y 611 capítulos cuentan las aventuras y delitos que cometió el mexicano Amado Carrillo, cuyo nombre se cambió por Aurelio Casillas en la telenovela.
Y es que, sabiendo cómo se manejaba en la vida real, era mejor prevenir algún ataque. La familia de Carrillo siguió con su legado, pero de muerte. Su hermano Rodolfo, a quien llamaban el niño de oro, fue asesinado en 1997 y a José Cruz, el más joven, lo desaparecieron. A raíz de la muerte de Amado Carrillo, su hermano Vicente, alias Elviseroy, quedó al frente del Cártel de Juárez hasta el 9 de diciembre de 2014, cuando fue detenido por elementos de la policía federal en Torreón.

Pero bien, la realidad es que en el mundo del narcotráfico las heridas nunca sanan y eso está muy claro, ya que una de las últimas muertes de la familia de Carrillo fue la de César Carrillo Leiva. Sí, el hijo del narco, que según dicen esa ejecución abrió una vieja herida de rencor y odio entre los cárteles de Juárez y Sinaloa.
Sí, con todo esto queda muy claro que caminar por las sombras jamás traerá buenos resultados. Pero bien, hasta acá el video de hoy, pero antes de que te vayas, te recomiendo estos dos videos donde verás casos también muy interesantes. Y si no te queres perder ningún video de este estilo, te recomiendo que te suscribas y actives la campana de notificaciones.
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