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EE.UU. HUMILLA A SENEGAL y MÉXICO SE CONVIERTE EN EL HÉROE DEL MUNDIAL 😱

sometidos a revisiones corporales, mientras los funcionarios de seguridad los miraban con la misma frialdad con que miran a cualquier viajero que les genera dudas. Uy, uy, uy. Esas imágenes son de la selección de Senegal llegando a San Antonio para jugar el Mundial 2026. El torneo que Estados Unidos coorganizó y que presentó al mundo como una celebración del fútbol global.

Pero eso no es todo, porque mientras el equipo senegalés pasaba por ese operativo de humillación en el aeropuerto, el árbitro designado por la Confederación Africana de Fútbol para uno de los partidos del torneo recibió una notificación que nadie en el mundo del fútbol esperaba. No le autorizaban la entrada a Estados Unidos. Ay, ¿por qué? ¿Por qué así, amigos? ¿Por qué esto pasa? Contra Senegal, contra este árbitro, contra selección de Irán, ¿por qué? Yo no entiendo.

México recibe con los brazos abiertos y Estados Unidos recibe así. No es normal, amigos. No, no, no. Yo no entiendo esto. México realmente es el mejor anfitrión del mundo y muestra este ejemplo. Pero lo que hace Estados Unidos, amigos, es horrible. Sin explicación pública, sin proceso, sin ningún mecanismo de apelación que pudiera resolverse en un plazo razonable, el árbitro no entraría, no participaría en el mundial.

Y la FIFA se encontraba una vez más con un problema que ningún reglamento de organización había previsto porque ningún país sede lo había causado nunca. El mundo del fútbol reaccionó con una indignación que cruzó fronteras y líneas ideológicas. Y en ese momento, cuando las delegaciones africanas y los medios internacionales buscaban respuestas y alternativas, México levantó la mano.

Quédate hasta el final porque lo que México hizo en ese momento y lo que eso significa para su posición en el mundo es la historia que vale la pena contar completa. Para entender el impacto de lo que ocurrió, hay que entender primero qué representan Senegal y el fútbol africano en el contexto del Mundial 2026.

Porque este no es un incidente aislado, es el síntoma de algo más profundo que lleva décadas sin resolverse en la relación entre el fútbol mundial y los países del sur global. África lleva décadas siendo el continente que aporta a algunos de los jugadores más brillantes del fútbol mundial y que recibe a cambio el trato más prescindible cuando se trata de organización, arbitraje y logística en los grandes torneos.

Los horarios de los partidos africanos en horas imposibles para la audiencia local, los vuelos de conexión interminables que ningún equipo europeo tendría que soportar, las sedes más alejadas, los hoteles de menor categoría, los árbitros asignados con menos experiencia en partidos clave. Todo eso forma parte de una dinámica que el fútbol africano lleva años denunciando.

La promesa de que el Mundial 2026 con sus 48 selecciones y su expansión histórica iba a ser el torneo más inclusivo de la historia fue uno de los argumentos centrales que la candidatura conjunta usó para ganar la sede. Amigos, estoy seguro que muchos aficionados del mundo enfrente de sus pantallas van a ver la organización de mundial.

Porque todavía todavía eh muchos países del mundo no vieron muchos videos, no sabían sobre la situación con Senegal, no sabían la situación con Irán, pero durante el mundial cuando muchos periodistas, mucha prensa va a observar todo lo que pasa en el mundial, esto va a abrir a los ojos a todos los aficionados del mundo, a toda la gente del mundo.

Realmente como México recibe con los brazos abiertos, con mucho respeto a todos los países, a todos los países del mundo, a todos, amigos, hasta los países que no participan en mundial en México como país Irán. Irán no participa en mundial en México. Ellos van a jugar en Estados Unidos, pero México les recibe con los brazos abiertos, con mucho respeto y al revés lo que hace Estados Unidos contra estos países. Amigos, yo no entiendo.

Yo estoy totalmente en shock. Senegal no es un equipo menor, es el campeón de la Copa Africana de Naciones, uno de los mejores equipos del continente con jugadores que militan en los clubes más importantes de Europa. Muchos, muchos jugadores de Senegal están jugando en Europa en Liga de Campeones.

Por ejemplo, Sayo Mané, yo conozco a él, es el jugador muy muy famoso. Llegar a este mundial representaba para ellos y para millones de aficionados en África Occidental el reconocimiento de un fútbol que ha crecido de manera extraordinaria en los últimos años. Tratarlos como potenciales amenazas de seguridad en el aeropuerto de llegada fue un insulto no solo para la delegación senegalesa, para todo el continente africano, para todos los países del sur global que estaban mirando como Estados Unidos gestionaba el papel de anfitrión que había prometido desempeñar con dignidad

y equidad. Y el asunto del árbitro fue todavía peor en términos diplomáticos, porque los árbitros de los grandes torneos son designados por un proceso técnico que involucra a las confederaciones continentales y que responde a criterios de capacidad y experiencia, no a criterios de política exterior de ningún país sede.

Que Estados Unidos bloqueara la entrada de un árbitro designado por la Confederación Africana equivalía a decirle a esa confederación que sus decisiones técnicas estaban subordinadas a la política migratoria de Washington. Eso no tiene precedentes en la historia de ninguna copa del mundo. Yo tampoco escuchaba estos casos.

Ya en el Mundial 2026 hay tres casos de árbitro, de selección de Senegal y de Irán y todo esto es parte de la política de Estados Unidos. Eso es exactamente lo que lo hace tan grave. La FIFA se encontró de nuevo en la misma posición incómoda que ya había experimentado con el caso de Irán, un país sede que usaba su control sobre el territorio y la política migratoria para interferir en decisiones deportivas que no son de su competencia.

Y la misma presión de federaciones de todo el mundo exigiendo respuestas que la FIFA no podía dar sin reconocer que había perdido el control sobre uno de sus anfitriones. Pero esta vez la crisis se desarrolló en un contexto diferente porque México ya había establecido un precedente con el caso de Irán. Ya había demostrado que estaba dispuesto a actuar cuando Washington bloqueaba la participación de delegaciones en el torneo y eso hizo que cuando el caso de Senegal y el árbitro africano estalló, muchas miradas se volvieran de manera casi automática

hacia Ciudad de México. México respondió en menos de 48 horas y lo que ofreció fue más de lo que nadie esperaba. La cancillería mexicana emitió un comunicado que tenía dos partes. La primera fue una oferta concreta de apoyo logístico a la delegación senegalesa para cualquier necesidad que tuvieran durante su estancia en el torneo.

Qué gesto, amigos. Qué gesto de parte de México. Una prueba más, que México es el mejor anfitrión del mundo, incluyendo la posibilidad de usar instalaciones en territorio mexicano para sus concentraciones previas a los partidos que jugaran en sedes mexicanas. La segunda fue una declaración de principio sobre la naturaleza del fútbol como espacio de encuentro universal que no puede ni debe ser usado como herramienta de política migratoria por ningún país sede.

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