Les reitero, soy Mencho. Les quiero aclarar que mi guerra es en contra del abuelo y con la gente que levante un arma en contra de mi gente. Le pido a toda la gente inocente que no salgan de sus casas. No eran los viejos varones del narco, establecidos en haciendas y rodeados de lujos visibles.
Eran algo diferente, más estructurado, más militarizado, más agresivo. Los primeros meses del CJNG estuvieron marcados por una estrategia que nadie había visto en México con esa intensidad. romper toda tregua y enfrentar abiertamente a los setas. Somos el cártel Jalisco Nueva Generación. Estamos atendiendo al llamado de la gente.
Venemos a apoyar al pueblo. No nos metemos con la gente inocente. En 2011, en el puerto de Veracruz, 35 personas sin vida fueron abandonadas desde camionetas en una avenida concurrida en pleno día con una manta que los identificaba como los matacetas. El mensaje era claro y estaba dirigido al país entero.
Había un nuevo poder en México y no tenía intención de ocultarse. La estrategia funcionó. El CJNG capturó la tensión del narco mexicano y comenzó a reclutar con una eficiencia que asombraba a los propios analistas de la DEA. No solo ofrecían dinero, ofrecían estructura, entrenamiento, armamento de grado militar y una promesa de impunidad sostenida por la corrupción sistemática de autoridades locales, estatales y federales.
Todos los que puedan y quieran participar con nosotros tienen la intención y si se pueden alinear con nosotros son bienvenidos. En menos de 3 años el CJNG tenía presencia en más de la mitad del territorio nacional. Jalisco era la base. El fentanilo, que apenas comenzaba a emerger como la sustancia ilícita más rentable del mercado, se convirtió en su principal fuente de ingresos.
Tenían laboratorios en la Sierra de Jalisco capaces de producir cantidades industriales. Los precursores químicos llegaban desde Asia a través del puerto de Manzanillo en Colima. El cártel también transformó sus métodos de intimidación. Donde otros grupos dejaban víctimas, ellos dejaban mensajes. Donde otros ejecutaban, ellos realizaban actos de violencia extrema.
destinados a enviar advertencias públicas y generar impacto mediático. Los llamados narcotanques, vehículos blindados artesanales construidos sobre camionetas comerciales se volvieron su símbolo. Los drones adaptados con artefactos explosivos y las grabaciones de sus enemigos difundidas en internet eran su herramienta psicológica.
Pero el momento que cambió para siempre la percepción del Estado mexicano sobre el CJNG llegó el 1 de mayo de 2015. Lo que ocurrió ese día no tenía precedentes en la historia del narcotráfico en América Latina. ¿Cuánto puede permitir un estado que un cártel lo desafíe abiertamente? Estaban a punto de descubrirlo.
El 1 de mayo de 2015, día del trabajo, las fuerzas federales mexicanas habían lanzado la llamada Operación Jalisco para capturar a el Mencho. Era la primera vez que el estado movilizaba esa cantidad de recursos, especialmente para él. Decenas de vehículos, helicópteros, efectivos de élite, coordinación entre la Sedena, la Policía Federal y la Marina.
El CJNG respondió como nadie esperaba. En el municipio de Villa Purificación, Jalisco, un helicóptero cugar de la Fuerza Aérea Mexicana sobrevolaba la zona en apoyo al operativo cuando hombres armados del cártel abrieron fuego utilizando un lanzacohetes tipo RPG. La aeronave fue impactada y cayó. Nueve elementos de las fuerzas armadas perdieron la vida.
fue el primer derribo de una aeronave militar por parte de una organización criminal en la historia moderna de México. No terminó ahí. Ese mismo día, el CJNG activó una respuesta coordinada que paralizó Jalisco. En 25 municipios simultáneamente bloquearon carreteras con vehículos incendiados. También incendiaron autobuses de transporte público, estaciones de servicio y sucursales bancarias.
Las sesionas parecían extraídas de un país en guerra civil. El presidente Enrique Peña Nieto tuvo que ofrecer condolencias públicas y reconocer que el golpe a las fuerzas armadas había sido real y de gran magnitud. Pero el mencho volvió a escabullirse. Ese día, según revelaría años después el propio ejército, la orden de atacar el helicóptero la dio el Menchito, el hijo del líder criminal, para cubrir la huida de su padre.
El mismo lanzacohetes tipo RPG que provocó la muerte de nueve militares sería encontrado 11 años después en la cabaña de Tapalpa, donde finalmente fue ubicado el Mencho. El 26 de junio de 2020, el CJNG volvió a demostrar que no tenía límites en su nivel de violencia. En plena pandemia, en la lujosa colonia Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México, 28 miembros del cartel armados con rifles de alto calibre y artefactos explosivos emboscaron la caravana de Omar García Harfuch, entonces jefe de la policía
capitalina. Se contabilizaron más de 400 disparos en la escena. Tres personas fallecieron. García Harfuch sobrevivió con múltiples impactos de proyectil en el cuerpo. Meses después, uno de los principales responsables del ataque declaró ante las autoridades que la orden provenía directamente del señor Mencho.
El Estado mexicano no podía seguir mirando hacia otro lado. El problema era que durante años nadie sabía exactamente dónde estaba el Mencho. Era un fantasma. Durante una década larga, Nemesio Ceguera Cervantes fue el hombre más escurridizo del narco mundial. La DEA afirmaba tenerlo identificado, pero no podía encontrarlo. El ejército mexicano lo había tenido a tiro en al menos cinco ocasiones distintas sin poder capturarlo.
Era un maestro de la clandestinidad en un nivel casi sobrenatural. Usaba cientos de documentos falsos con identidades distintas. No se fotografiaba, no usaba teléfonos celulares de forma habitual. Cambiaba de escondites de manera constante, moviéndose siempre por zonas rurales remotas de la sierra entre Jalisco, Colima y Michoacán.
Tenía una red de avanzada de informantes que le avisaban con horas de anticipación cuando algún operativo se acercaba a su zona. Las autoridades sabían que padecía una seria enfermedad renal y que en algún momento alrededor de 2020 había llegado a construir su propio hospital privado en la sierra para recibir tratamiento sin necesidad de acudir a una clínica oficial.
En 2022 circularon rumores de que ya había fallecido. El gobierno tuvo que desmentirlos. un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales del Mencho que que la trasladó a una instalación en el poblado de Tapalpa, Jalisco. Estados Unidos elevó la recompensa por su captura a 15 millones dólar, convirtiéndolo en uno de los fugitivos con mayor precio en la historia reciente.
Desde el Departamento de Justicia en Washington existían dos acusaciones formales en su contra. una desde 2014 por crimen organizado, tráfico de sustancias ilícitas y posesión de armamento de alto poder, otra actualizada en 2021. Los cargos incluían la distribución de metanfetamina y fentanilo a lo largo de 26 años.
En febrero de 2025, el gobierno de Donald Trump designó al CJNG como organización terrorista extranjera. Fue una declaración de guerra simbólica que elevó la tensión diplomática sobre México para que actuara. La presidenta Claudia Shabam, que llegó al poder en octubre de 2024, tomó el asunto como una prioridad de Estado.
Secretaría de Seguridad, eh, de inmediato instruí para poner el puesto de mando para toda la información y obviamente Marina también eh dando todo el apoyo. Eh, estuvieron en coordinación con todos los gobernadores y entonces los trabajos de inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia y de La Sedena, apoyados por el Comando Norte de Estados Unidos y la fuerza de tarea conjunta interagencial.
comenzaron a dar resultados que nadie esperaba tan pronto. La clave era una mujer. En el mundo del crimen organizado, los grandes capos suelen caer por detalles que parecen menores. Una llamada de más, un testigo que habló, un camino que se repite demasiado. En el caso del Mencho, una visita, una visita sentimental.
En 2022, durante el hackeo masivo de documentos del gobierno mexicano conocido como Huacamaya Leak, se filtró información de la Sedena que mencionaba a una mujer llamada Guadalupe Moreno Carrillo como presunta pareja sentimental del Mencho luego de su aparente separación de Rosalinda González Valencia. Su exesposa había sido detenida en 2021 en Zapopan, acusada de operar las finanzas del CJNG, aunque posteriormente fue liberada.
La vida amorosa del capo era, en términos de inteligencia, un flanco potencial. Así que los agentes de La Sedena comenzaron a seguir ese hilo con paciencia. Durante meses rastrearon movimientos, identificaron personas de confianza. Así fue como el 14 de febrero de 2026, día de San Valentín, la inteligencia militar localizó a un hombre cercano a Guadalupe, Moreno Carrillo. El seguimiento se intensificó.
El 20 de febrero, ese hombre de confianza transportó a la mujer hasta un exclusivo fraccionamiento campestre en las afueras de Tapalpa, Jalisco, conocido como el Tapalpa Country Club. Una zona residencial con cabañas de lujo, bosques de pinos y acceso restringido. Exactamente el tipo de lugar donde un capo paranoico podría sentirse seguro.
La pareja se reunió en una cabaña de dos pisos construida en ladrillo, cuatro habitaciones, amplios espacios, rodeada de árboles y ahí, según confirmaría el general Ricardo Trevilla Trejo, días después en Palacio Nacional estaba el Mencho, alias el Mencho, jefes del Calisco Nueva Generación. realizó el seguimiento a la red de vínculos del Mencho hasta que se dieron las condiciones para planear una operación para su detención.
El 21 de febrero, la mujer abandonó el inmueble, pero él se quedó con su círculo de seguridad, probablemente confiando en la discreción del lugar, en su protocolo habitual, en una rutina que por primera vez en muchos años le había fallado. Esa misma noche del 21, mientras la mayor parte del pueblo dormía, las fuerzas especiales del ejército y de la Guardia Nacional fueron desplegadas en silencio hacia los alrededores del Tapalpa Country Club.
Helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana se posicionaron en zonas alejadas. para no levantar sospechas. El operativo fue diseñado principalmente como una misión terrestre de captura, no de eliminación. El general Trevilla lo confirmaría después. El objetivo era detener el Mencho con vida.
Así que aprovecha este momento para suscribirte y activar la campana, porque lo más impactante está por venir. Con las primeras luces del amanecer del domingo 22, las fuerzas especiales avanzaron hacia la cabaña donde se encontraba el mencho. Lo que ocurrió en los minutos siguientes fue de una intensidad extrema. Los escoltas del capo abrieron fuego de inmediato al detectar la presencia militar.
El ataque fue descrito por el propio secretario de defensa como muy violento. No era un grupo improvisado, estaban armados con fusiles y artefactos explosivos. Y entre su arsenal había dos lanzacohetes, uno tipo RPG de fabricación rusa, el mismo tipo de arma que 11 años antes había derribado un helicóptero del ejército en esta misma región del país.
Es imposible no pensar en esa coincidencia como algo deliberado. Mientras el primer grupo de escoltas intentaba contener el avance con un enfrentamiento intenso, el mencho tomó la decisión que probablemente todos los días ensayaba mentalmente. Huir. abandonó la cabaña y se internó corriendo en la zona boscosa que rodeaba el complejo residencial con un segundo círculo de seguridad cubriéndolo.
Fue una carrera desesperada entre los pinos de Tapalpa. El ejército estableció un cerco. Las fuerzas especiales lo persiguieron adentrándose en la maleza entre los árboles colina arriba, alejándose de las cabañas. Y entonces lo encontraron. oculto entre la vegetación, agotado, acompañado de dos de sus guardaespaldas.
Los hombres armados que llevaban otro lanzacohetes consigo no pudieron utilizarlo ante la presión de los militares. Se produjo un nuevo intercambio de disparos. En ese segundo enfrentamiento en la oscuridad del bosque, Nemesio o Ceguera Cervantes resultó gravemente herido. Sus dos escoltas también resultaron lesionados y dos integrantes más del cártel fueron detenidos.
Sin embargo, el helicóptero del ejército que apoyaba el operativo también fue alcanzado por impactos, aunque logró realizar un aterrizaje de emergencia en la ciudad de Sayula. E ya están tirando. Métanse, vete a la boca. No es cierto. Dios santo. No seas cabrón. No puedo creerlo. El costo del operativo para las fuerzas del estado fue de dos militares heridos.
Para el CJNG, ocho miembros neutralizados en el lugar. El personal médico de la Fuerza Aérea llegó al punto donde se encontraba el mencho. Evaluaron su estado y lo que encontraron era crítico. Lesiones incompatibles con la sobrevivencia sin atención médica urgente, decidieron evacuar. Se solicitó un helicóptero para trasladarlo a un hospital en Jalisco.
El helicóptero partió con el mencho, sus dos escoltas lesionados y un oficial militar también herido. Pero dado el nivel de tensión que ya comenzaba a registrarse en Guadalajara, donde el CJNG había empezado a reaccionar casi instantáneamente, las autoridades tomaron la decisión de desviar el vuelo a Morelia, Michoacán, donde un avión de la Fuerza Aérea Mexicana los esperaba para continuar el traslado a la Ciudad de México.
Nemcio Rubeno Ceguera Cervantes, 59 años, originario de Aguililla, Michocán, considerado por autoridades estadounidenses como uno de los objetivos prioritarios, por quien dos gobiernos ofrecían 15 millones de dólares, falleció durante el vuelo. Nunca llegó a la capital. La noticia se filtró antes de que el gobierno lo confirmara.
En el mundo del narco, las malas noticias viajan más rápido que los comunicados oficiales y el CJNG respondió con una violencia que paralizó no solo a Jalisco, sino a prácticamente todo el país. En menos de 2 horas desde el operativo, grupos armados del cartel comenzaron a activar un protocolo de represalia que claramente estaba diseñado y ensayado con anticipación.
Este tipo de protocolos no se improvisan, implican coordinación regional, células listas para movilizarse, vehículos previamente identificados para ser incendiados y rutas estratégicas seleccionadas para maximizar el impacto mediático y económico, como si siempre hubieran sabido que este día podría llegar.
varios autobuses de transporte público incendiados en las principales avenidas de Guadalajara, generando pánico entre miles de ciudadanos que quedaron varados. Camiones de carga volcados y prendidos fuego en las autopistas de acceso a la ciudad, incluyendo la ruta Guadalajara a Puerto Vallarta, un corredor turístico y comercial clave para el occidente del país.
Bloqueos simultáneos en más de 65 puntos de Jalisco, muchos de ellos ubicados en nodos logísticos estratégicos. agresiones contra instalaciones militares y de la Guardia Nacional. El objetivo no era ganar una batalla frontal contra el Estado, sino enviar un mensaje de capacidad operativa y de poder. Pero no fue solo Jalisco.
La respuesta del CJNG se expandió como una onda sísmica a través del territorio nacional. En cuestión de horas se reportaron bloqueos carreteros e incendios en Aguascalientes, estados con realidades criminales distintas, pero donde el CJNG ha construido presencia mediante alianzas, franquicias locales o disputas territoriales abiertas.
En total, más de 250 bloqueos registrados en 20 estados del país. Una demostración de alcance nacional pocas veces vista la historia reciente del crimen organizado en México. No se trataba solo de un cártel regional defendiendo su bastión. era una organización con capacidad de activar células en múltiples frentes casi de manera simultánea.
Ante el nivel de violencia, el gobierno declaró código rojo en Jalisco. El aeropuerto internacional de Guadalajara suspendió operaciones. El de Puerto Vallarta también. Las imágenes de pistas vacías y pasajeros atrapados comenzaron a circular en medios internacionales. Aerolíneas estadounidenses cancelaron vuelos hacia distintos destinos mexicanos.
El Departamento de Estado de Estados Unidos pidió a sus ciudadanos en varios estados de México que permanecieran en sus hoteles hasta nuevo aviso. Detrás del caos había una cabeza visible coordinando la respuesta. Los trabajos de inteligencia de La Sedena lo identificaron casi de inmediato, así que aprovecha este momento para suscribirte y activar la campana porque lo más impactante está por venir.
Hugo H, conocido como el Tuli, el operador logístico y financiero de mayor confianza del Mencho, no era el rostro mediático del cartel, pero sí uno de sus engranajes clave. En organizaciones criminales de esta magnitud, el poder no solo reside en quien dispara, sino en quien mueve dinero, armas, rutas y órdenes.
Desde la ciudad del Grullo, en el sur de Jalisco, una zona estratégica por su cercanía con la sierra y rutas de movilidad desde allí, el Tuli dirigía los bloqueos, ordenaba las agresiones y coordinaba la movilización de células regionales. De acuerdo con reportes de inteligencia, ofrecía 20,000 pesos por cada elemento militar que fuera privado de la vida, buscando incentivar una escalada que obligara al Estado a retroceder.
El mensaje interno era claro. La estructura debía demostrar fuerza, incluso sin su líder. La respuesta del ejército fue inmediata. Una unidad de aeromóvil de fuerzas especiales fue desplegada hacia el grullo, apoyada por inteligencia aérea y monitoreo de comunicaciones. El Tuli intentó huir, no lo logró, perdió la vida durante el enfrentamiento y con él la coordinación centralizada de la represalia perdió su columna vertebral.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Durante horas, el país entero vio lo que significa enfrentar a una organización que, incluso golpeada, conserva capacidad de fuego, logística y alcance nacional. Por otro lado, la presidenta Claudia Shane salió ante las cámaras a dar un mensaje de calma. El día de hoy ya hay más tranquilidad y hay gobierno, hay fuerzas armadas, hay gabinete de seguridad y hay mucha coordinación.
Entonces pueden estar tranquilos de que se está eh resguardando la paz, la seguridad y la normalidad en el El general Ricardo Trevilla Trejo narró los detalles del operativo con la voz entrecortada, dando el pésame a las familias de los elementos fallecidos. También vamos y un reconocimiento a nuestro personal militar que realizó una operación exitosa.
Se puede ver desde muchas ópticas, pero es definitivo, que cumplieron su misión. ¿Y qué es lo que se demostró? La fortaleza del Estado mexicano, de eso no hay duda. Omar García Harfush, el mismo hombre al que el CJNG había intentado atentar contra su vida en 2020, ahora secretario federal de seguridad, confirmó que 25 miembros de la Guardia Nacional habían perdido la vida en los enfrentamientos posteriores al operativo.
La Casa Blanca y el embajador de Estados Unidos en México felicitaron al gobierno de Shambon. El cuerpo del Mencho llegó a Ciudad de México en un avión casa escoltado por un fuerte dispositivo de seguridad. Desde el primer momento quedó claro que no se trataba solo de un traslado forense, sino también de un mensaje político.
El Estado tenía el control. El operativo incluyó vigilancia permanente y un perímetro reforzado desde que la aeronave tocó pista. Al día siguiente, el 23 de febrero, la Fiscalía General de la República confirmó oficialmente la identificación genética de Nemesio Rubén o ceguera Cervante. La prueba de ADN cerraba el espacio a rumores y teorías que durante años rodearon su figura.
Esta vez, la evidencia científica buscaba eliminar cualquier duda. Sin embargo, la confirmación no trajo calma inmediata. La muerte del mencho sacudió los cimientos del propio cártel porque de inmediato surgió una pregunta inevitable. ¿Quién tomaría el mando del CJ? La incógnita era aún mayor si se observaba el estado actual de su círculo más cercano.
El Menchito, su hijo, fue extraditado en 2020 y sentenciado en 2025 a cadena perpetua. Su hija, la negra, fue detenida por lavado de dinero. Su esposa, Rosalinda González Valencia, fue arrestada en 2021. El Tuli fue abatido el mismo día que su jefe y el fundador alterno del cártel, Eric Valencia Salazar, se separó del grupo hace años.
Por otra parte, la sucesión en el CJNG no es sencilla porque no es una organización familiar en el sentido tradicional. A diferencia de Sinaloa, donde los lazos de sangre definen el mando, el CJNG opera como una empresa descentralizada. Sin el centro, que era el Mencho, las facciones pueden fragmentarse. Sin embargo, diversos análisis publicados en medios especializados coinciden en que los posibles escenarios van desde una fragmentación controlada del poder dentro del cártel con figuras cercanas al círculo familiar asumiendo liderazgos
regionales, hasta incluso una eventual guerra de sucesión abierta que podría desencadenar nuevos episodios de violencia en zonas clave del país, especialmente en áreas metropolitanas como Guadalajara y Guanajuato. Pero la historia del narcotráfico en México ha demostrado una y otra vez que la muerte de un gran capo nunca es el fin del problema.

Es el principio de una nueva etapa, generalmente más caótica. La historia de México lo ha demostrado repetidamente. Cuando cayó el Chapo, el cártel de Sinaloa no desapareció, se reorganizó. Cuando murió Nacho Coronel, el vacío que dejó dio lugar precisamente al nacimiento del CJNG. Cuando los caballeros templarios fueron desmantelados en Michoacán, surgieron una docena de grupos más pequeños y más violentos.
El patrón se repite una y otra vez y es justamente ahí donde aparece la pregunta más incómoda. ¿Estamos ante el inicio del debilitamiento real del CJNG o frente a una nueva etapa aún más fuerte? Te leo en los comentarios. Y si piensas que este es un caso aislado, te equivocas. En este canal hemos investigado otros casos igual de impactantes que revelan cómo operan realmente estas estructuras de poder.
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