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Chilindrina: el secreto que MAX jamás contó

Todo eso será respondido en el video de hoy, en el que ahondaremos en lo más insólito de la Chilindrina. Nacida el 4 de diciembre de 1949 en la ciudad de México, su nombre completo era aún más largo que el de los créditos del programa, María Antonieta de las Nieves Gómez Rodríguez. Desde muy pequeña, casi bebé, demostró tener muchísimas habilidades.

Era extrovertida, desenvuelta, histriónica y con una energía inacab. Buscando de qué modo canalizar toda esa fuerza, sus padres la inscribieron a los 3 años en una academia de ballet, pero rápidamente el mundo del espectáculo la captó. Con apenas 6 años comenzó a estudiar actuación y sus habilidades llamaron la atención de actrices consagradas como Carmen Montejo y Prudencia Griffel.

El de María Antonieta era un talento que no podía pasarse por alto y la recomendaron con distintos productores para que comenzara a trabajar como actriz infantil. Ya en 1958 había tenido su debut en una versión cinematográfica de Pulgarcito y en los años siguientes participó en telenovelas hasta que selló un contrato para iniciarse en otra de sus tantas habilidades, el doblaje.

Participó poniendo su voz en las versiones latinas de los supersónicos, los Picapiedras, la familia Munster y los locos Adams, entre muchos otros títulos. María Antonieta actuaba tanto con el cuerpo como con la voz y era tan expresiva y simpática que rápidamente se abrió paso en la industria. Mientras grababa las voces de dibujos animados le llegó la propuesta de sumarse al primer programa de Chespirito llamado Los supergenios de la mesa cuadrada.

A partir de entonces siempre estuvieron juntos. María Antonieta estaba presente en los números cómicos del programa como personaje central de El Chapulín Colorado y finalmente con el debut de El Chavo. A María Antonieta le tocó interpretar a la Chilindrina, un personaje con el que ya venía jugando desde los tiempos del Ciudadano Gómez, el primer sketch que compartió con Bola hasta firmar un contrato permanente.

Los primeros años del Chavo fueron idílicos. El éxito era arrasador y el vínculo entre los actores parecía fuerte e inquebrantable. Pero la contracara de la fama empezó a pasarle factura al elenco y lentamente las cosas se fueron complicando. Entre roces, egos y traiciones que pueden verse en la actual Biopic de HBO Max sin querer queriendo.

María Antonieta rápidamente supo que nada volvería a hacer como al principio. Las tensiones se respiraban en el aire y en paralelo ella venía teniendo que soportar problemas de salud derivados del personaje que todos amaban, problemas que comenzaban a poner en jaque su vida. Aunque interpretar a un personaje infantil no parece una tarea demasiado complicada o que implique algún tipo de riesgo, lo cierto es que para componer a la Chilindrina, María Antonieta se sometió a prácticas que terminarían trayendo consecuencias. En los últimos

años, la actriz contó que se vendaba el busto para simular tener el cuerpo de una niña, pero las largas jornadas de grabación y los muchos años que estuvo en el programa comenzaron a convertir esta práctica en un gran peligro. Pasar tanto tiempo con ese disfraz le provocaba al principio dificultades para respirar, una gran incomodidad y finalmente problemas de salud que fueron escalando por el tamaño natural de su busto y su posterior embarazo.

Cuando tuvo que amamantar a su hijo, enfrentó una serie de infecciones y la aparición de tumores que le dificultaron mucho la lactancia. Más allá de que intentó tratarla a tiempo, la infección se expandió y llegó a tener una inflamación generalizada en todo el cuerpo, que la dejó al borde de una seria operación. Los médicos le dijeron que si no lograban controlar la situación, deberían extirparle el seno más afectado.

Con el correr de los años siguió teniendo problemas y los médicos decidieron operarla. María Antonieta debió ponerse prótesis en ambos pechos, pero cuando los estudios de rutina comenzaron a dar malos resultados, sospecharon que podía estar desarrollando un cáncer de mama. Como las prótesis eran grandes e impedían ver un posible tumor, ella decidió quitárselas.

María Antonieta afirma que todo esto le generó un gran sufrimiento, tanto físico como emocional, y lo adjudica enteramente a su gran compromiso con la Chilindrina. Y aunque en gran medida el personaje le generó enormes conflictos, sigue sosteniendo que no se arrepiente de haberla interpretado por 50 largos años. Sin embargo, así como la Chilindrina era fuerte y combativa en la vecindad, cuando las cosas se pusieron difíciles en el detrás de escena, María Antonieta también demostró que ella se hacía respetar, especialmente contra aquellos

que la calificaban de chuzma. María Antonieta siempre fue una de las más fuertes detractoras de Florinda Mesa y ha hecho público muchas veces que esa pelea se debió a varias causas, pero también contó que en un comienzo eran bastante amigas, ya que hasta el ingreso de Angeline Fernández como la bruja del 71 eran las únicas dos mujeres del elenco.

Pero en poco tiempo, María Antonieta comenzó a detectar actitudes incómodas y competitivas en Florinda. Afirmó que su influencia en las decisiones creativas del programa creció en cuanto mesa formalizó su relación con Chespirito y eso la afectó directamente. La Chilindrina cada vez tenía menos peso en las tramas de los capítulos y en paralelo, María Antonieta sentía que Mesa estaba alejando a Chespirito, de ella, su gran amiga, y de todos los demás.

Otros señalan que de las nieves fue desbancada porque Florinda se pretendía más bella. Los celos, como se imaginarán, no tardaron en aparecer. El punto cúlmine en la pelea de Florinda y Antonieta tuvo lugar tras una gira por Argentina, cuando las dos actrices habían comprado varios trajes de pieles y debían pasarlos por la aduana sin que se los confiscaran.

Habían pergeniado ocultarlos en las maletas y María Antonieta logró pasar los controles sin problemas. En cambio, a Florinda la frenaron y le dijeron que no podía pasar con todo eso. La traición vino cuando Florinda señaló a su compañera y dijo ante las autoridades de la aduana que ella también había hecho lo mismo y no le habían dicho nada.

Para María Antonieta era el colmo, quien creía su amiga, la había expuesto solo para que ambas resultaran perjudicadas. Pero un conflicto mucho más serio estaba por venir. María Antonieta sentía que si no había espacio para que la Chilindrina se desarrollara en todo su potencial dentro de los programas de Chespirito, ella podría hacerlo por fuera.

Al igual que Carlos Villagrán con Kiko y en cierto sentido también Ramón Valdés, María Antonieta comenzó a planificar su salida del programa para tener mayor control sobre el personaje. No imaginaba que su decisión de romper el vínculo laboral con su viejo amigo sería el inicio de una batalla legal interminable.

Aunque el programa ya había terminado hacía tiempo, la guerra entre María Antonieta y Chespirito estalló definitivamente en 2001, cuando la actriz se decidió a quedarse con los derechos del personaje para hacer con la Chilindrina lo que ella quisiera. Tenía una tarea titánica porque del otro lado de la mesa de negociaciones estaba Chespirito.

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