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340 Propiedades en 8 Países: Milei Revienta el ‘K Limpio’ en Cadena Nacional

Porque lo que Niguado y sus defensores más leales sabían era que en ese preciso momento, en una oficina ultrasecreta de la AFIP, ubicada en el cuarto piso de un edificio anónimo de Puerto Madero, un equipo de ocho auditores forenses acababa de terminar de compilar el dossier más devastador en 14 meses de investigación silenciosa. un informe monumental de 1847 páginas que documentaba meticulosamente como Eduardo de Pedro había acumulado 340 propiedades en ocho países diferentes con un valor total estimado de 890 millones dó. Todo mientras

declaraba oficialmente ingresos modestos de funcionario público y vivía, al menos públicamente y ante las cámaras, como un político austero, sin ambiciones materiales aparentes. Eduardo de Pedro había ingresado a la política en 2003, a los 23 años, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia.

Era un estudiante de derecho idealista, apasionado por la justicia social, genuinamente convencido de que la política era el camino para cambiar Argentina. Su ascenso había sido meteórico. En 2007, con apenas 27 años, fue elegido diputado nacional. En 2011 pasó al Senado. En 2019, Alberto Fernández lo nombró ministro del Interior, convirtiéndolo en el funcionario más joven del gabinete nacional.

Durante todos esos años, Guado había cultivado meticulosamente una imagen pública específica. Vivía en un departamento modesto de dos ambientes en el barrio de Almagro. Usaba transporte público cuando las cámaras lo seguían. Vestía trajes sencillos comprados en tiendas de clase media. No ostentaba relojes caros, ni autos lujosos, ni vacaciones exóticas en redes sociales.

Esta austeridad aparente lo diferenciaba dramáticamente de otros dirigentes kirchneristas que habían sido expuestos con fortunas millonarias, propiedades de lujo y cuentas en paraísos fiscales. Mientras Julio Devido enfrentaba acusaciones por enriquecimiento ilícito, mientras Lázaro Baez estaba preso por lavado de dinero, mientras decenas de funcionarios kirchneristas eran investigados por corrupción, Wado de Pedro permanecía impecable.

Yo vivo de mi sueldo de funcionario. Declaraba cada vez que le preguntaban sobre su patrimonio. No tengo empresas, no tengo negocios, mi único capital es mi compromiso político. Y durante años la gente le creyó. Incluso opositores moderados reconocían que Guado parecía diferente, menos corrupto, más ideológico que oportunista.

Pero había señales que algunos periodistas de investigación habían notado sin poder nunca confirmarlas completamente. En 2018, un medio paraguayo había publicado una nota sobre un argentino que estaba comprando masivamente tierras en el norte de Paraguay. El nombre nunca apareció, pero las descripciones coincidían sospechosamente con el círculo cercano a Guado.

En 2020, un portal uruguayo mencionó que inversores argentinos vinculados al gobierno estaban adquiriendo propiedades en Punta del Este, pero nuevamente sin nombres específicos. Estas pistas nunca llegaron a convertirse en investigaciones serias porque Wado de Pedro tenía algo que otros funcionarios kirchneristas no tenían.

Un equipo extraordinariamente sofisticado de abogados y contadores especializados en estructuras offshore, mientras otros políticos corruptos compraban propiedades a su nombre o a nombre de familiares directos. Wado había construido un sistema de sociedades anónimas, fideicomisos ciegos, testaferros profesionales y empresas fantasma distribuidas en 14 jurisdicciones diferentes.

Cada propiedad estaba registrada bajo una estructura legal completamente diferente, sin conexión aparente entre ellas, sin su nombre en ningún documento público. Era un esquema tan complejo que requería de investigación forense internacional coordinada para desentrañarlo. Y eso era exactamente lo que el equipo de Javier Miley había estado haciendo en secreto durante 8 meses.

El 10 de diciembre de 2023, el día que Miley asumió la presidencia, había dado instrucciones específicas a Florencia Misrai, nueva titular de la AFIP. Quiero auditorías exhaustivas de todos los funcionarios kirchneristas de alto nivel, pero especialmente de Guado de Pedro. Algo no me cierra con ese tipo. Nadie es tan limpio en política sin ser extraordinariamente inteligente para esconder las cosas.

Miss Ragi había formado un equipo de ocho auditores forenses especializados. les dio recursos ilimitados, acceso a bases de datos internacionales, coordinación con agencias tributarias extranjeras. Durante 14 meses, este equipo trabajó en absoluto secreto, rastreando cada transacción financiera vinculada directa o indirectamente a Eduardo de Pedro desde 2003 hasta 2024.

Lo que descubrieron superó incluso las sospechas más audaces. No encontraron docenas de propiedades ocultas. Encontraron 340. No encontraron activos por millones. Encontraron activos valuados en 890 millones de dólares. No encontraron un esquema simple de corrupción. Encontraron una arquitectura criminal de escala internacional que había funcionado perfectamente durante 21 años sin ser detectada.

Y ahora, en agosto de 2024, mi ley estaba a punto de hacerlo público de la manera más devastadora posible. El 15 de agosto de 2024, Wado de Pedro llegó a los estudios de C5N con la confianza de quien se sabe intocable. Durante meses había sido uno de los críticos más duros de mi ley desde la oposición.

dictador económico, destructor del Estado, enemigo del pueblo. Sus ataques eran constantes, agresivos, efectivos y dado que su imagen personal permanecía limpia, sus críticas tenían más peso que las de otros kirchneristas manchados por escándalos. Esa tarde el conductor Gustavo Silvestre le dio espacio completo para atacar al gobierno.

Wado no se contuvo. Mi ley está destruyendo Argentina sistemáticamente, declaró con voz firme mirando directamente a la cámara. Está desmantelando el estado que construimos durante años. Está atacando a los trabajadores, a los jubilados, a los más vulnerables. Es el gobierno más cruel en la historia democrática argentina.

Hizo una pausa dramática. Y lo peor es que lo hace desde la soberbia de quien cree que tiene razón moral, pero no la tiene. Mi ley representa los intereses de las corporaciones, no del pueblo. Es un títere del poder económico concentrado. Lo que Guado no sabía era que en Casa Rosada Javier Miley estaba viendo la entrevista en vivo junto a su equipo de comunicación y estaba sonriendo.

Perfecto. Dijo Miley a Manuel Adorni, su vocero presidencial. Dale exactamente lo que necesitábamos. Mañana vamos con todo. A las 22:37 de esa misma noche, mi ley publicó un tweet que inmediatamente se volvió viral. El señor de Pedro me llama títere de las corporaciones. Interesante viniendo de alguien que pronto tendrá que explicar sus 340 propiedades en ocho países.

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