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🚨 ESCÁNDALO MUNDIAL: FIFA CONFIRMA INSULTO RACISTA A VINICIUS Y EXPULSA A PRESTIANI DEL FÚTBOL

 El brasileño recibió un pase filtrado en el minuto 50, controló con clase, se deshizo las dos defensas como si no estuvieran y soltó un derechazo imparable que se coló por la escuadra dejando al portero sin ninguna opción. La celebración de Vinicius fue la que todo el mundo conoce, su baile característico en el corner que ha repetido docenas de veces a lo largo de su carrera y que forma parte de su manera de expresarse en el campo.

 Pero esta vez algo fue diferente porque la greda del Daluz no reaccionó con simples sisbidos, reaccionó con una hostilidad tan brutal que varios jugadores del Madrid tuvieron que acercarse a pederles que pararan. El árbitro, Fran Texier se acercó a Vinicius para advertirle sobre su celebración, algo que el brasileño no entendió porque no había hecho nada diferente a lo habitual.

 Vinicius protestó la advertencia argumentando que solo estaba celebrando su gol de la forma en que siempre lo hace y el colegiado francés decidió mostrarle tarjeta amarilla por protestar. Ahí la situación empezó a escalar de forma peligrosa porque la grada interpretó la tarjeta como un castigo merecido y empezó a caer de todo desde las tribunas.

 Insultos, gritos, objetos lanzados al campo. Una hostilidad generalizada que hizo que Rudiger y Güller se acercaran a la banda para reclamarle a los aficionados que se calmaran. Lo que nadie vio venir es lo que pasó justo después, porque varios jugadores del Benfica fueron directamente a por Vinicius para recriminarle su celebración y su protesta al árbitro.

 Entre ellos estaba Gianluca Presteni, un jugador argentino nacido en Buenos Aires que se formó en las inferiores de Vélez, Sarsfield y que llegó el Benfica hace un par de temporadas buscando consolidarse en el fútbol europeo. Presteni fue directo hacia Vinicius con una actitud claramente agresiva, señalándole con el dedo y diciéndole algo que nadie pudo escuchar en ese momento, pero que las cámaras captaron perfectamente.

 El argentino se tapó la boca con su camiseta justo antes de hablar. Un gesto que inmediatamente levantó todas las alarmas porque es exactamente lo que hacen los jugadores cuando van a decir algo que no quieren que se lea en sus labios. Vinicius escuchó lo que Presten le dijo y su reacción fue instantánea. Echó a correr hacia Francois Texie con los brazos abiertos y una expresión de absoluta indignación en la cara, gritándole al árbitro que acababan de insultarlo de forma racista.

 El colegiado francés no dudó ni un segundo. Crució los brazos en forma de X por encima de su cabeza activando el protocolo antiracista de UEFA que obliga a detener el partido de inmediato. En ese momento, el estadio Daluz se convirtió en un polvorín a punto de explotar. La grada entera se volvió loca contra Vinicius.

 Los jugadores del Benfica se acercaron en masa a reclamarle al brasileño que estaba mintiendo. Mbappé salió corriendo desde el otro lado del campo para defender a su compañero y empezó a gritarle a Presteni, acusándolo directamente de haber dicho la palabra mono. Rudiger intentaba sacar a Vinicius de más problemas, agarrándolo del brazo y arrastrándolo a la banda, pero el brasileño estaba completamente fuera de sí, señalando a Presteni una y otra vez mientras le gritaba algo que las cámaras no pudieron captar con claridad. Guler

también se metió en medio tratando de calmar los ánimos, pero la bronca ya era generalizada con jugadores de ambos equipos empujándose y gritándose en varios puntos del campo. Mbappé estaba teniendo su propia batalla con Otamendi, que le recriminaba al francés que estaba defendiendo una mentira de Vinicius sin tener pruebas de nada.

 El argentino del Benfica le decía a Mbappé que Presteni no había dicho nada racista, que todo era una estrategia de Vinicius para victimizarse como siempre hace, que el brasileño estaba acostumbrado a montar estos numeritos cada vez que las cosas no le salían como quería. Vinicius se fue hacia su banquillo con un par de gestos que parecían indicar claramente que quería irse del campo, que no estaba dispuesto a seguir jugando después de lo que acababa de escuchar.

 Aquí está donde todo toma un giro inesperado, porque en ese momento apareció alguien que nadie esperaba. José Mouriño salió de su área técnica, caminó directamente a donde estaba Vinicius y lo agarró del brazo para hablar con él cara a cara durante varios minutos. Las cámaras captaron la conversación desde lejos, sin poder escuchar lo que se decían, pero el lenguaje corporal era clarísimo.

Mourinho le hablaba con tono serio, pero tranquilo. Ponía su mano en el hombro del brasileño como gesto de cercanía. asentía mientras Vinicius le contaba su versión de lo ocurrido. El técnico portugués parecía estar intentando convencer al jugador del Madrid de que no abandonara el campo, de que lo mejor era quedarse y terminar el partido.

Arbeloa también se acercó para tomar a su jugador y tratar de calmarlo desde la perspectiva del entrenador que necesita mantener a su estrella en el campo para poder ganar el partido. Entre Mourinho y Arbeloa consiguieron que Vinicius aceptara continuar jugando, aunque su cara dejaba claro que emocionalmente estaba destrozado por lo que acababa de vivir.

 Mientras todo esto pasaba en el campo, el equipo arbitral estaba rebobinando las imágenes en busca de pruebas claras del insulto que Vinicius denunciaba. Las cámaras de televisión mostraban una y otra vez la secuencia donde Presteni se tapa la boca con la camiseta antes de hablar, pero no había ningún audio disponible en ese momento que permitiera confirmar qué palabras exactas había usado el argentino.

 Let consultó con el bar durante varios minutos tratando de encontrar algún ángulo que mostrara con claridad lo que Prestenia había dicho, pero las imágenes disponibles no eran concluyentes. El protocolo antiracista de UEFA establece que cuando hay una denuncia de este tipo, el árbitro debe detener el partido durante al menos 10 minutos para investigar lo ocurrido y determinar si hay elementos suficientes para tomar medidas inmediatas.

 Durante esos 10 minutos, el clima en el Daluduz era absolutamente tóxico. Cada segundo que pasaba, la tensión aumentaba con la grada rugiendo contra Vinicius y los jugadores del Madrid formando un círculo protector alrededor de su compañero. Mbappé no se separó ni un metro del brasileño en todo ese tiempo, mandando un mensaje muy claro de que estaba dispuesto a defender a Vinicius costara lo que costara.

 Finalmente, Letexier decidió reanudar el partido porque no tenía pruebas suficientes en ese momento para expulsar a Presteni o para tomar cualquier otra medida disciplinaria inmediata. El protocolo establece que cuando no hay evidencia clara, el partido debe continuar, pero toda la información recogida se envía a UEFA para que investigue el caso con más profundidad después del encuentro.

 Los últimos 40 minutos del partido fueron un sufrimiento absoluto con cada balón que tocaban Vinicius o Mbappé, generando un rugido ensordecedor de la grada. El Benfica intentó empatar el resultado con todo lo que tenía, pero el Madrido aguantó el 0 a1 con una defensa sólida que no concedió casi nada en todo el segundo tiempo.

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