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🔥DURO GOLPE A LA MS-13: CAPTURAN A “FLIPER DE MERLIOT” ASÍ EVITABA SER CAPTURADO

 Lo conocían como Flipper. Y cuando alguien decía Flipper de Merliot, todo el mundo sabía exactamente de quién se hablaba. era el fundador. Era uno de los hombres que estuvo desde el día 1 cuando la clica Merliot Locos Salvatruchos empezó a sembrar terror en la zona oeste de San Salvador. Y para esta historia, antes de seguir, te tengo que decir algo.

 Revisamos la cobertura de más de una docena de medios salvadoreños y los comunicados oficiales que difundió el propio ministro Gustavo Villoro antes de poder reconstruir esta historia paso por paso, porque lo que se ha sabido en las últimas horas conecta puntos que llevaban años sin conectarse. Y entre esos puntos hay uno especialmente fuerte, una fotografía que se filtró del momento exacto de la captura, donde se ve algo que pone la piel de gallina a cualquiera que haya vivido aquellos años de terror.

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 Para entender lo que significa esta captura, hay que parar un momento y entender qué era la clic Merliot Loco Salvatruchos, porque no estamos hablando de cualquier grupito de pandilleros de barrio, estamos hablando de una de las estructuras históricas de la MS13, una de las primeras que se asentó con fuerza en la zona del oeste, en Ciudad Merliot, en los alrededores del centro comercial de la zona, en las colonias humildes que rodean Santa Tecla.

 Mira, yo te voy a ser sincero. Cuando uno repasa lo que esta clica habría hecho durante dos décadas, se entiende por qué la gente del barrio tardó tanto en volver a respirar tranquila. Y según se ha reportado, Flipper no era un soldado más. Era uno de los hombres que daba las primeras órdenes, el que enseñaba a los nuevos cómo cobrar la renta, cómo amenazar, cómo callar a los que se atrevían a hablar.

Imagínate por un momento la zona de Ciudad Merliot a finales de los 2000 y durante toda la década siguiente. Comerciantes que abrían su tiendita a las 6 de la mañana, sabiendo que cada semana tenían que entregar una parte de lo que ganaban, vendedoras del mercado que contaban las monedas en la cocina antes de salir, separando lo que era para la familia y lo que era para ellos.

transportistas que rezaban cada vez que arrancaban la unidad porque sabían que una llamada equivocada, una mirada mal interpretada podía costarles la vida. Y todo eso, según las versiones que han trascendido a lo largo de los años, habría tenido detrás a hombres como este, no pandilleros anónimos, fundadores, cabecillas que llevaban el peso de la estructura desde el principio.

 Y la pregunta que mucha gente se está haciendo en este momento es, ¿cuántos comerciantes de Merliot, cuántas familias humildes dejaron de existir por culpa de las órdenes que este hombre habría dado durante todos esos años? Yo te voy a confesar una cosa y creo que tú lo vas a entender. Cuando uno piensa en el sufrimiento concreto, en personas concretas, no en cifras frías, esta historia pesa todavía más.

 Piensa en una madre soltera que tenía una pupucería en Merliot, que apenas sacaba para mandar a la hija al colegio y que cada viernes tenía que entregar parte de esa plata durante años, durante más de una década. Piensa en el padre de familia que cerró el taller mecánico porque ya no podía con la renta.

 Piensa en el comerciante asesinado en plena calle por negarse a pagar, dejando a tres hijos huérfanos. Esas son las víctimas reales de los que fundaron clicas, como la merliot salvatruchos. Y cuando uno escucha que después de tantos años, uno de esos fundadores cae caminando por un centro comercial intentando hacerse pasar por cualquiera, algo muy adentro se te mueve y entiendes que esta no es una captura más.

 Esta es una cuenta pendiente que se está cerrando, pero volvamos al momento exacto. Según la información oficial difundida por el Ministerio de Justicia y Seguridad, la captura se ejecutó tras un trabajo de inteligencia que la PNC venía realizando durante un tiempo considerable. No fue un golpe de suerte, no fue una redada al azar, fue un seguimiento paciente, sostenido, silencioso, hasta que llegó el momento exacto en que pudieron acercarse sin levantar sospechas.

 Y aquí viene una de las partes que más impresiona de todo el caso. Cuando los oficiales lo identificaron, Flipper no estaba escondido en una casa de seguridad, no estaba en una colonia tomada por la Mara, no estaba huyendo por las montañas, estaba caminando dentro de un centro comercial mezclado entre familias que iban de compras, entre parejas que paseaban un sábado cualquiera y según las versiones que han circulado, llevaba ropa común, ropa de manga larga y los tatuajes que durante años habrían sido su firma criminal

estaban completamente cubiertos. Pero el momento exacto en que un oficial lo reconoció entre la multitud tiene un detalle que casi nadie está contando. Y ese detalle es lo que de verdad cambia toda la historia. Y aquí es donde se entiende por qué este hombre logró esquivar a la justicia durante tantísimo tiempo.

 Porque no se escondió como los demás, se camufló. Aprendió a moverse como cualquier ciudadano. Aprendió a vestirse como cualquier ciudadano. Aprendió, según ha trascendido, a evitar usar teléfonos a su nombre, a no aparecer en cámaras de seguridad de sitios comprometidos, a cambiar de domicilio cada cierto tiempo, a no llamar la atención de ninguna forma.

Mientras otros pandilleros caían por presumir, por subir fotos a redes sociales, por hablar de más, Fliper se había construido un personaje completamente distinto y eso durante años le funcionó. Le funcionó tanto que muchos en su propio mundo creían que ya estaba muerto o que había salido del país o que se había retirado.

 Pero esto no era todo, porque cuando los oficiales se le acercaron esa tarde dentro del centro comercial, lo que vieron al levantarle la manga no solo confirmó su identidad, sino que destapó otra actividad que este hombre estaba desarrollando en paralelo y que casi nadie está contando bien, porque Fiper no se había retirado, no se había convertido en un hombre tranquilo que solo quería pasar desapercibido.

Según se ha reportado, en paralelo a su vida camuflada, este fundador se habría estado dedicando al narcomenudeo, es decir, a la venta al menudeo de droga en la zona. O sea, que el hombre que aparentaba caminar tranquilo entre las tiendas de un centro comercial seguía generando ingresos por la vía criminal.

Yo lo digo claro, cuando uno escucha esto, la primera pregunta que se le viene a la cabeza es, ¿cómo es posible que durante tanto tiempo nadie lo hubiera visto? Y la respuesta es muy simple y muy dura al mismo tiempo, porque durante décadas en este país gente como él era prácticamente intocable.

 Operaban en zonas donde la policía no entraba. Tenían vigilantes en cada esquina, tenían colaboradores en cada cuadra. Y cuando empezaron a apretarles las tuercas con el régimen de excepción, los más listos, los que sabían moverse, hicieron lo que hizo Flipper. Se borraron del mapa visible. Y sabes cuál fue el descuido específico, casi tonto, que un fundador con más de 20 años de experiencia en la calle terminó cometiendo justo cuando creía que ya nadie lo iba a encontrar.

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