La joven pasó la noche en la casa de su amiga y cuando despertó a la mañana siguiente notó en su celular varias llamadas perdidas de un número desconocido. Cuando finalmente respondió, descubrió que al otro lado de la línea se encontraba su novio. Este se disculpó por lo de la noche anterior y le pidió que se juntaran lo antes posible, pues algo grave había ocurrido y necesitaba su ayuda.
Melissa accedió y le propuso que se reunieran en los estacionamientos donde tenía su negocio, un spa ubicado en un centro comercial en Cypress Lake Drive. Ese parecía ser un sitio seguro en caso de que se comportara de forma violenta. No solo era un lugar concurrido, sino que Amy estaría cerca al interior de una camioneta por si necesitaba ayuda.
La idea de Melissa era encarar a Wilson, recuperar su coche y terminar definitivamente con él. Sin embargo, cuando este se presentó en el lugar, venía conduciendo otro automóvil. Cuando Melisa le pidió explicaciones sobre lo que estaba ocurriendo, Wilson sencillamente le ordenó que subiera al auto.
Como la joven se negó, este bajó del vehículo. Comenzaron a forcejear y ambos cayeron al piso. Amy intentó intervenir para ayudar a su amiga, pero el hombre le advirtió que si se acercaba la mataría. Melissa pudo zafarse y correr hasta su tienda, ubicada en el segundo piso del establecimiento.
Pero antes de abrir la puerta, Wilson la azotó contra uno de los muros, comenzó a estrangularla y le propinó varios puñetazos en el rostro. Fue entonces que Amy y varios locatarios llamaron al 911. Nadie se atrevió a intervenir porque aquel sujeto medía casi 2 m de estatura y parecía estar completamente fuera de sí. En cierto momento, Melissa consiguió escapar y se escondió en uno de los locales cuyo propietario cerró inmediatamente con llave.
Wilson no tuvo más alternativa que marcharse en su vehículo a toda velocidad. La policía contaba con una detallada descripción de Wilson y varios testigos del ataque. Se trataba de un hombre joven, alto, de cabello corto y oscuro, con el cuerpo cubierto de tatuajes y que conducía un Nissan versa de color negro, el cual definitivamente no pertenecía a su novia.
Poco después, Melissa volvió a recibir un llamado telefónico de Wilson. Supuestamente estaba arrepentido y quería pedirle que no presentara cargos contra él. La joven avisó inmediatamente a la policía y estos le propusieron que intentara convencerlo de que se reunieran en algún sitio para así poder detenerlo.
Melissa accedió a colaborar con los agentes y tras devolverle la llamada acordaron juntarse a conversar en la zona de estacionamientos de un restaurante cercano llamado Joe Scraft Shack. A las 11:15 de la mañana, Wilson aparcó su vehículo a las afueras del establecimiento cuando fue sorprendido por un par de agentes de policía que lo estaban esperando.
Le ordenaron que bajara del coche, ya que sería detenido por el incidente que había ocurrido pocas horas antes. Sin embargo, el joven se negó afirmando que no había hecho nada malo, que no quería problemas y que solo estaba allí para recoger a su novia. En cierto momento subió el vidrio de la ventanilla, encendió el motor y sencillamente se dio a la fuga.
Aunque los oficiales lo siguieron durante algunos minutos, el protocolo no permitió dar inicio a una persecución a alta velocidad, ya que en aquel momento los cargos contra Wilson se limitaban a violencia doméstica y evasión de un control policial. Al ser una zona altamente transitada a esa hora, las autoridades decidieron no poner en riesgo a los transeútes ante la posibilidad de un accidente.
Después de todo, Wilson era un sujeto con antecedentes y estaba plenamente identificado. Tarde o temprano sería detenido. Poco después del mediodía, el propietario de una imprenta local, identificado como Joshua Lukic, se comunicó con el 911 para realizar una grave denuncia. Un sujeto al que había conocido hacía poco tiempo se había presentado en su oficina sumamente alterado, sin camiseta y con manchas de sangre en su pantalón.
Sin dar mayores explicaciones, le pidió ayuda para comprar un boleto de avión. Necesitaba abandonar la ciudad cuanto antes, ya que según sus propias palabras había robado un vehículo y matado a algunas personas. Su nombre era Wade Wilson. Gracias a un amigo en común, Lukich estaba al tanto de que Wilson había golpeado a su novia aquella mañana y trató de calmarlo.
Le dio un cigarrillo y le dijo que lo esperara, momento que aprovechó para entrar en otro local y llamar al 911. Cuando los agentes llegaron al lugar, el sospechoso ya se había marchado. Sin embargo, encontraron el Nissan versa de color negro aparcado en el estacionamiento. Desde el exterior se podían ver manchas de sangre en el asiento del copiloto.
Si lo que Wilson le había dicho al testigo era cierto, entonces el asunto había escalado considerablemente. Los oficiales sospechaban que podía haber un cadáver al interior del maletero, por lo que procedieron a abrirlo, pero no encontraron nada. Al consultar las placas del coche, descubrieron que este pertenecía a una mujer de 35 años llamada Christine Melton, quien trabajaba como mesera en un restaurante en la ciudad de Cape Coral, en Florida.
También pudieron probar que las llamadas telefónicas que Wilson hizo a su novia aquella mañana fueron realizadas desde el celular de la dueña del vehículo. En aquel momento, el paradero de Christin Melton era desconocido y se comenzó a temer lo peor. Poco después pudieron contactarse con su mejor amiga, una mujer llamada Stephanie, quien contó a los oficiales que la noche anterior ambas asistieron a un bar llamado Buda para beber un trago.
De pronto, un hombre comenzó a hablar con ellas, mostrando un claro interés por Christin. Se trataba de un sujeto alto, atlético, atractivo y simpático, el cual se presentó bajo el nombre de Jr. Otro joven identificado como Jason también se les unió y conversaron varios minutos hasta que la barra finalmente cerró.
Jason les dijo que podían pasar a la casa de su madre para seguir bebiendo y los cuatro se marcharon juntos. Una vez que llegaron a la vivienda, Christin y JR se encerraron en una habitación en donde mantuvieron relaciones sexuales. Poco después, cerca de las 5 de la mañana, Christine invitó a Jr.
y Stephanie hasta su domicilio. Esta última los acompañó, pero se marcharía una hora más tarde, ya que al día siguiente debía asistir a su trabajo. Dejó a su amiga con el desconocido, pero aquello no la preocupó demasiado. Después de todo, se había mostrado como un sujeto amable y Christine parecía estar fascinada con él.
Esa sería la última vez que la mujer sería vista con vida. En horas de la tarde, un grupo de oficiales llegaron hasta la vivienda de Christin Melton y en vista de que nadie respondió, derribaron la puerta. Al acercarse a la habitación principal encontraron el cuerpo de Christine envuelto en varias sábanas.
Había sido golpeada en el rostro y estrangulada hasta la muerte. También le introdujeron varios objetos por la vagina. Basándose en la evidencia, los detectives determinaron que el asesino posiblemente planeaba trasladar el cuerpo para deshacerse de él en otro sitio, pero ante la dificultad de la tarea optó por dejarlo en la misma escena del crimen.
Finalmente, el atacante robó su celular y su coche y se dio a la fuga. Para los investigadores no había dudas de que JR no era otro que Wade Wilson. La amiga de Christin se presentó en el departamento de policía de Cape Coral y tras ver varias fotografías de posibles sospechosos identificó inmediatamente a Wilson como el sujeto con el que habían compartido la noche anterior.
La novia de Wilson, Melissa Montanés, sería nuevamente interrogada. La joven se mostró sumamente afectada al enterarse de que su novio había cometido un crimen. Y si bien reconoció que este le había dicho que años antes había matado a un sujeto rajándole el vientre con un cuchillo, siempre pensó que era un fanfarrón y que no hablaba en serio.
La policía se encontraba en una situación sumamente compleja. Lo que había comenzado con un simple caso de violencia doméstica había derivado en un brutal asesinato. Wade era realmente peligroso y debía ser detenido cuanto antes. Casi al mismo tiempo, la desaparición de una mujer identificada como Diane Risada por su pareja el 911.
Esta fue vista por última vez cerca de las 10 de la mañana cuando se dirigía a su trabajo en Northwest Terra. Uno de sus familiares había encontrado su bolso al costado de una avenida cercana. Al registrarlo, notó que alguien había robado su teléfono celular. Diane era madre de dos hijos, responsable y una excelente trabajadora.
Su extraña desaparición conmovió a la comunidad y puso de inmediato en alerta a las autoridades. Se realizaron búsquedas con perros policiales en las áreas boscosas. Aviones y helicópteros recorrieron la zona y varios canales de televisión cubrieron la noticia, pero no hubo resultados. El caso tomó un giro dramático cuando uno de los oficiales comenzó a rastrear el celular de Diane y descubrió que pocas horas antes desde el aparato se habían realizado dos llamadas telefónicas.
Estas correspondían al número de Melissa Montanés, la novia de Wade Wilson. Los detectives no solo estaban seguros de que Wilson estaba detrás del asesinato de Christin Melton, sino que además era probable que Diane Ruiz ya estuviera muerta. Múltiples agencias se sumaron a la búsqueda de Wilson, recorriendo bosques, pares y casas abandonadas.
Fue entonces que pudieron contactarse con su padre biológico, un sujeto llamado Steve Testaseca. El hombre afirmó que Wilson lo había llamado dos veces ese día para pedirle ayuda. Necesitaba huir de la ciudad cuanto antes porque aseguraba haber asesinado a dos personas. En un principio, Steve pensó que su hijo estaba exagerando.
Resultaba evidente que había bebido y consumido algún tipo de droga, ya que no se expresaba con claridad y parecía sumamente alterado. Tampoco era extraño que se metiera en problemas. Al enterarse de que su hijo estaba siendo buscado por la policía por el posible asesinato de dos mujeres, Steve se ofreció de inmediato a colaborar.
Si su hijo volvía a contactarlo, intentaría averiguar dónde se ocultaba. Poco después de la medianoche, Steve recibió un nuevo llamado de Wilson. El hombre se comprometió a ayudarlo y lo convenció de que le diera la dirección donde se encontraba para enviarle un Uber. Lo que Wilson no sabía era que su padre tenía el teléfono en altavoz, mientras que al mismo tiempo entregaba los datos a la policía.

Wade sería detenido poco antes de las 12:30 de la noche. Se refugiaba en una vivienda abandonada de la zona y cuando notó que el lugar estaba rodeado de patrullas, salió con las manos en alto y se entregó. Si bien no se registraron mayores incidentes, desde un principio se comportó de forma intimidante y provocativa con los oficiales.
Las medidas cautelares para trasladarlo hasta la comisaría debieron ser extremas, ya que se temía que intentara agredir a alguno de los oficiales para darse a la fuga. Minutos más tarde, Wilson sería interrogado por la detective Patricia Bell en el departamento de policía de Cape Coral. Este aseguró que no tenía idea de por qué lo habían detenido y que no había hecho nada malo.
Desde un comienzo trató de llevar el control de la situación pidiendo que le quitaran las esposas para estar más cómodo, considerando que era un sujeto de casi 2 m de estatura, que estaba siendo investigado por el posible asesinato de dos mujeres y que la agente que lo estaba interrogando estaría a solas con él en el cuarto.
Su solicitud le fue denegada, aunque le permitieron permanecer con las manos esposadas por delante. A pesar de que reconoció haber pasado la noche en casa de Christin Melton después de haberla conocido en el bar Buda, nególa asesinado. Con respecto a Diane Ruiz, tampoco entregó información relevante. caso produjo gran revuelo en los medios de comunicación y la búsqueda de Diane Ruiz apareció en todos los programas de televisión locales.
No solo diversas unidades de rastreo continuaban peinando el área, sino que se realizaron vigilias a la espera de que la mujer apareciera con vida. Los detectives, sin embargo, estaban bastante seguros de que ya estaba muerta. La única forma de encontrar su cadáver era que Wilson confesara dónde lo había escondido.
Dos días más tarde, la mañana del 10 de octubre y a petición de la policía, Steve Testaseca visitó a su hijo en prisión. El padre nuevamente había accedido a colaborar con las autoridades, esta vez con el objetivo de lograr que Wilson entregara la ubicación exacta del cuerpo de Diane Ruiz. Durante la conversación resultó evidente que Wilson sentía un gran respeto hacia su padre.
A pesar de que en un principio intentó recriminarle el hecho de que lo había denunciado a la policía, en ningún momento lo encaró ni se mostró agresivo. De hecho, parecía avergonzado y seguía sin poder explicar los motivos de sus actos, más allá de asegurar que simplemente había perdido el control. Steve le dijo que lo amaba y que su madre estaba devastada después de enterarse de lo que había ocurrido.
También le advirtió que todo el estado estaba al tanto de su caso, que la opinión pública pensaba que era un verdadero monstruo y que la única forma de intentar compensar en parte todo el daño que había causado era ayudar a los investigadores a dar con el paradero del cadáver de Diane Ruiz.
El novio y uno de los hijos de la mujer aparecieron en varios noticieros pidiendo ayuda para encontrarla. Steve le aseguró que aquello le había roto el corazón y que necesitaba que dijera la verdad. Finalmente, Wilson, con lágrimas en los ojos, se comprometió a colaborar con las autoridades. Solicitó a los guardias que le permitieran hablar con el detective Nicolas Jones del Departamento de Policía de Cape Coral.
Cuando este se presentó, Wilson le dijo que lo acompañara a dar un paseo. Si le compraba una hamburguesa con papas fritas, le diría dónde se encontraba el cadáver de la segunda víctima. Con total frialdad, relató cómo recogió en su coche a Diane Ruiz la mañana del 7 de octubre. aseguró que la sedujo para mantener relaciones sexuales y minutos después la estranguló simplemente porque tenía ganas de matar.
Al llegar a un área apartada intentó deshacerse del cuerpo, pero se sorprendió al descubrir que la mujer seguía con vida. Fue entonces que la dejó en mitad de la calle, encendió el motor y le pasó el vehículo por encima entre 10 y 20 veces hasta asegurarse de que estaba muerta. Luego escondió el cadáver entre unos arbustos y se dio a la fuga.
La confesión de Wilson resultaba particularmente indignante, sobre todo porque estaba intentando negociar con el detective Jones para revelar el paradero de la víctima. Lo que el asesino sabía era que Jones fue a visitarlo a la cárcel poco después de estar en la escena del crimen. Casi dos horas antes, un grupo de agentes que recorrían una de las zonas de interés en la investigación sobre la desaparición de Diane Ruiz, notaron un grupo de buitres sobrevolando cerca de unos arbustos.
Cuando se acercaron para registrar el área, encontraron el cadáver triturado y descompuesto de la mujer. Si bien la víctima pudo ser identificada casi de inmediato, se encontraba en un estado horrible. De hecho, en su confesión, el mismo Wilson reconoció que los restos habían quedado como una masa de espaguetti desparramados por el pavimento.
No había dudas de que Wilson era un sujeto agresivo y peligroso, pero los actos de violencia extrema cometidos aquel 7 de octubre de 2019 no parecían tener sentido alguno. Ni siquiera él mismo podía explicarlos más allá de reconocer que estaba drogado el día de los crímenes. Y si bien la historia resultaba desconcertante cuando el asesino compareció por primera vez ante un jurado, su apariencia física causó revuelo en redes sociales.
pecablemente vestido y con el rostro cubierto de tatuajes, parecía sacado de una película de Batman, donde él era claramente uno de los villanos. Wade Stephen Wilson nació el 20 de mayo de 1994 en Fort Myers, en el condado de Lee, Florida. Sus padres biológicos eran un par de adolescentes incapaces de cuidarlo y a las pocas semanas sería dado en adopción.
Creció en Talajasi y tuvo una crianza bastante estable, pasando por una buena situación económica y el apoyo de su familia adoptiva. En la escuela obtuvo buenas calificaciones y sus profesores lo consideraban un alumno inteligente, alegre, tranquilo y carismático. Sin embargo, a la edad de 15 años, su personalidad tuvo un cambio dramático cuando se enteró de que era adoptado.
Steve Testaseca, el padre biológico de Wilson, explicó en una entrevista que él y su novia solo tenían 15 y 14 años cuando la joven quedó embarazada. Al poco tiempo él fue a dar a la cárcel por un asunto de drogas y cuando salió a libertad el bebé ya había sido dado en adopción. Lo cierto es que ninguno de los dos estaba capacitado para criar un niño y aquella parecía ser la mejor decisión.
A pesar de que la familia adoptiva de Wilson lo puso en contacto con sus padres biológicos para que los conociera e intentara formar una relación, el chico estaba furioso, ya que aún no era capaz de entender por qué lo habían abandonado. A partir de entonces, nunca más volvería a ser el mismo. se convirtió en un joven conflictivo, prepotente y rebelde, incapaz de obedecer a las figuras de autoridad o seguir las normas.
Asistía a fiestas, bebía con frecuencia, cometía actos vandálicos y comenzó a consumir todo tipo de drogas. A pesar de su comportamiento antisocial y autodestructivo, parecía despertar un gran magnetismo entre las mujeres. Lo cierto era que se mantenía en forma, era atractivo e incluso podía ser encantador cuando se lo proponía.
Pero detrás de esa fachada se ocultaba un misógino manipulador y narcisista que lo único que buscaba era aprovecharse de sus parejas para obtener dinero fácil. En el año 2012, Wilson sería acusado de hurto, robo y porte de arma de fuego, tras lo cual pasó varios meses en prisión. Al año siguiente sería nuevamente detenido y condenado a un año de cárcel por robo.
En 2015, las cosas empeoraron cuando fue acusado por una joven de agresión sexual y secuestro, cargos que finalmente serían desestimados por falta de pruebas. En 2017 cumplió otra pena de cárcel tras ser encontrado culpable de robar un arma de fuego. A mediados de 2018, Wilson fue investigado en relación al asesinato de la expareja de una de sus novias, una mujer identificada como Denise Williams.
Finalmente, Williams sería encontrada culpable de conspirar para asesinar a su exnovio. Sin embargo, Wilson fue declarado inocente y dejado en libertad tras confirmarse que no estuvo involucrado en los hechos. A finales de ese mismo año, Wilson conoció a Kelly Matthews a través de una aplicación de citas y comenzaron una relación.
Todo parecía marchar bien, pero Kelly no tardó en notar que su nuevo novio tenía algunos comportamientos extraños. le pedía dinero todo el tiempo, salía con sujetos desconocidos y a veces pasaba varios días sin comunicarse con ella. En cierto momento, la joven comprendió que Wilson tenía un grave problema con el abuso de drogas y trató de ayudarlo, proponiéndole que se internara en un centro de desintoxicación.
Y si bien en un principio Wilson se comprometió a asistir, poco después cambió de parecer. El 18 de febrero de 2019, la pareja tuvo una fuerte discusión mientras se encontraban en un estacionamiento. Kelly se bajó enfadada del coche y Wilson intentó atropellarla. Luego la subió a la fuerza al vehículo, la golpeó en el rostro, la violó y la estranguló hasta dejarla sin sentido mientras la amenazaba de muerte con una navaja.
Durante el ataque, incluso le mordió el rostro y la oreja hasta hacerla sangrar. Pocas horas más tarde y luego de conducir varios kilómetros, Wilson simplemente le entregó las llaves del coche y se marchó. Kelly realizó la respectiva denuncia a la policía acusándolo de agresión, violación, secuestro e intento de asesinato.
Y si bien Wilson fue detenido e interrogado, el oficial encargado del caso consideró que aquello no era más que una pelea de pareja y no se levantaron cargos contra él. Tan solo 8 meses más tarde, Wilson sería acusado de dos terribles asesinatos. los de Chris Melton y Diane Ruiz. Era evidente que se había cometido un grave error al dejarlo en libertad.
Según se pudo establecer, la mañana del lunes 7 de octubre de 2019, Wade Wilson golpeó y estranguló a Christin Melton hasta matarla. Tras robar el celular y el vehículo de la víctima, se comunicó con su novia Melisa Montanés y acordaron reunirse en un centro comercial de la zona. Después de intentar hacerla subir al coche y golpearla, se dirigió a otro punto de la ciudad en donde se topó con Diane Ruiz, una mujer que caminaba de camino a su trabajo.
La engañó para que subiera a su vehículo en donde la estranguló y luego la atropelló en repetidas ocasiones hasta provocarle la muerte. Aquello significaba que cuando los agentes lo interceptaron y se dio a la fuga en el estacionamiento de Joe Craft Shack, Wilson ya había asesinado a las dos mujeres. Debido a los inconvenientes logísticos producidos por la pandemia, el juicio contra Wade Wilson comenzaría en junio de 2024.
Sin embargo, cuando el acusado se presentó junto a su equipo de abogados, estos realizaron una solicitud inusual. Tras ser arrestado en 2019, Wilson tenía tatuajes en todo el cuerpo. Esta vez, sin embargo, lucía irreconocible con varios tatuajes en el rostro. La mitad de su cara tenía el diseño de una calavera.
También se había hecho una pequeña, pero notoria esástica en el pómulo derecho, además de otra enorme al costado de la cabeza que era visible a través de su cabello. En sus 100 izquierdas se podía leer la icónica frase Wise Serius del personaje del Joker en la aclamada película de 2008 Batman, el caballero de la noche.
Asimismo, en sus mejillas se dibujaba una enorme sonrisa de Glasgow con costuras que le daban una apariencia aterradora y cínica. La defensa argumentó que aquellos tatuajes podían sugestionar al jurado e influir en su decisión final, por lo que solicitaron una autorización para que su cliente se presentara maquillado durante el juicio y así evitar un cesgo.

Y a pesar que la petición fue aceptada por el tribunal, finalmente Wilson se negó a cubrir sus tatuajes en una clara muestra de arrogancia. era perfectamente consciente de que se le acusaba por dos cargos de asesinato en primer grado y que corría el riesgo de ser condenado a la pena capital, pero aquello no parecía importarle.
Su presencia en el estrado causaría un enorme revuelo en redes sociales cuando los videos se viralizaron. Y es que más allá de los horrendos crímenes de los que se le acusaba, lo que más llamó la atención de los cibernautas fue su singular apariencia. No solo resultaba un sujeto intimidante, sino que, por lo visto, también bastante atractivo para algunas personas.
Durante todo el periodo que había pasado tras las rejas, Wilson recibió el apoyo de docenas de mujeres que lo llamaban a diario y que afirmaban estar enamoradas de él. Sin embargo, cuando las imágenes de su juicio fueron difundidas en plataformas masivas como TikTok, YouTube, Facebook e Instagram, el asunto escaló rápidamente a nivel internacional.
comenzó a recibir cientos de llamados de mujeres de diversas partes del mundo, conversaciones que siempre terminaban con insinuaciones sexuales explícitas. Algunas chicas le enviaban cartas con peticiones de matrimonio, solicitudes para dejarlas embarazadas, ofertas de sexo consensuado en la sala de visitas de la cárcel, fotografías eróticas y todo tipo de material sugerente.
Incluso le depositaban considerables sumas de dinero para costear sus gastos en prisión. A mediados de 2023, Wilson sufrió una sobredosis de droga al interior de su celda, lo que dio inicio a una investigación por parte de las autoridades. Se descubrió que algunas de las mujeres con las que se enviaba mensajes desde la cárcel no solo tenían un interés romántico, sino que lo ayudaron a establecer una pequeña red de tráfico de sustancias ilícitas.
Bonnie Biggins, una joven que afirmaba estar enamorada de Wilson, sería detenida y condenada a 2 años de prisión. A su vez, Wilson y otras cuatro personas también serían acusadas de tráfico de drogas y conspiración. Algunas creadoras de contenido subieron videos hablando sobre Wilson, en donde no solo alababan sus atributos físicos, sino que ponían en duda todas las acusaciones en su contra, argumentando que alguien así de apuesto no podía ser un asesino.
Otras jóvenes sencillamente fantaseaban con tener sexo con él sin importar lo que había hecho, lo que desató una oleada de críticas en redes sociales. Una vez que el juicio comenzó, Wade Wilson se declaró no culpable de los asesinatos de Christin Melton y Diane Ris y sus abogados aseguraron que sufría de un brote psicótico durante los crímenes debido al consumo de metanfetaminas.
Al mismo tiempo, el Dr. Heiman Eisenstein, un psicólogo presentado por la defensa, declaró ante el juez que Wilson había sido diagnosticado con ansiedad, depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y trastorno antisocial de la personalidad, y que por ende ser declarado inimputable. Incluso se mostró un escáner del cerebro de Wilson, señalando supuestos daños producidos por golpes y el excesivo consumo de estupefacientes que podrían haber nublado su capacidad de discernimiento.
Sin embargo, los diagnósticos de Eisenstein no fueron respaldados por ningún otro especialista. De hecho, él mismo hizo mención de un revelador historial médico de Wilson, que jamás fue presentado durante el proceso. Las pruebas contra el acusado eran abrumadoras. La fiscalía había presentado cientos de evidencias forenses y docenas de testigos, incluyendo a Melisa, su exnovia, y a su propio padre.
Todo indicaba que el acusado no solo era un asesino extremadamente peligroso, sino que no estaba arrepentido, no sentía remordimientos y había actuado movido por una enfermiza necesidad de control. Los testimonios de los familiares de las víctimas fueron simplemente devastadores para las pretensiones de la defensa.
El hijo adolescente de Diane Ruiz luchó por mantener la compostura en el estrado, declarando que cuando se enteró de que su madre había sido asesinada, incluso había pensado en quitarse la vida. Poco después, una prima de Christin Melton se dirigió al jurado. En cierto momento, mientras las fotos de la víctima eran proyectadas, se dirigió sorpresivamente al acusado y lo retó a que mirara las imágenes.
Wilson, quien no había demostrado emoción alguna a lo largo del juicio, se mostró incómodo por primera vez y apenas pudo sostener la mirada. Antes del veredicto final, la defensa insistió en que si bien Wilson había matado a ambas mujeres, no hubo una planificación de sus actos y que si el jurado lo consideraba responsable, se sugería acusarlo solo de asesinato en segundo grado.
Por otro lado, la fiscalía sencillamente apeló a la alevocosía y brutalidad de los crímenes, el dolor de los familiares de las víctimas y la necesidad de ejercer un castigo ejemplificador. Finalmente, el 12 de junio de 2024, Wade Wilson sería encontrado culpable de dos cargos de asesinato en primer grado y el 25 de junio sentenciado a la pena de muerte.
Algunos de los miembros del jurado no solo creían que era un asesino desalmado e irrecuperable, sino que se sintieron intimidados durante todo el proceso porque insistía en tener contacto visual con ellos. Si bien Wilson no se mostró sorprendido ante las cámaras, en el fondo estaba sumamente molesto.
Sabía que podía ser acusado de los crímenes y perder el juicio, pero no esperaba que la fiscalía insistiera con tanta vehemencia en solicitar la pena capital. El veredicto final produjo varias reacciones en redes sociales, aunque algunas resultaron desconcertantes. Varias mujeres subían videos quejándose de la condena y exigiendo que se realizara un segundo juicio, argumentando que Wilson no merecía morir porque era demasiado sexy.
A su vez, el mismo Wilson realizó un par de comunicados para sus seguidoras. afirmando que en realidad era inocente y que necesitaba el apoyo de todas contratar a un buen abogado. Una de sus novias virtuales le ayudó a crear una página web donde recibiría cualquier tipo de aporte monetario.
La meta era un tanto elevada, pero no tardó en alcanzarla. Mujeres de todo el mundo le donaron literalmente miles de dólares para ayudarlo. Wilson no solo era un experto manipulador, sino también un embaucador que toda su vida se valió de su atractivo físico y encanto superficial para obtener beneficios económicos.
Incluso estando en prisión por cometer dos cobardes asesinatos, era capaz de seguir engañando a otras personas. Sin embargo, no todas las que lo ayudaban eran mujeres. También algunos hombres lo llamaban por teléfono para elogiarlo o pedirle los datos bancarios para donarle dinero. Incluso uno de sus compañeros de Zelda, identificado como Brandon, estaba tan impresionado por su intimidante apariencia que lo emuló y se tatuó la misma sonrisa de Glasgow en la cara.
El joven saldría en libertad poco tiempo después, pero sería nuevamente detenido por la policía, esta vez acusado de asesinato en segundo grado. En los años siguientes, Wilson continuó con su cruzada para demostrar su inocencia. Al mismo tiempo, sus abogados han solicitado que la pena de muerte sea conmutada por presidio perpetuo.
El juez que dictó la sentencia recibió cientos de solicitudes de clemencia, aunque aquella no era la instancia correcta para una revisión. Pero la macabra notoriedad de Wilson, que lo convirtió en una especie de sexbol del mundo del crimen, se vino abajo poco tiempo después. En 2025, nuevas imágenes del asesino se filtraron por la web y vistaba bastante de aquel sujeto atractivo, elegante y de facciones angulosas que sacudió a las redes sociales solo un año antes.
Se le veía hinchado, había subido de peso y parecía enfermo. En un par de videollamadas con algunos de sus seguidores, afirmaba que estaba siendo envenenado con químicos que ponían en su comida, lo que estaba afectando gravemente su salud. Sin embargo, algunos guardias de la prisión han asegurado que tiene una vida sedentaria, se alimenta de comida chatarra, dulces y consume todo tipo de drogas, vicios que ha podido sustentar gracias a los donativos que aún recibe.

Sin embargo, es un hecho que cada vez menos personas le envían dinero. Aparentemente sus 15 minutos de fama se están agotando. A día de hoy, Wade Wilson sigue encerrado en el corredor de la muerte de la cárcel de máxima seguridad del condado de Lee en Fort Myers. La vigencia de nuevas leyes en el estado de Florida abre la posibilidad de que se repita el juicio, esta vez en dos instancias separadas y con dos grupos de jurados.
En los casos de Christin Melton y Diane Ruiz, los abogados de Wilson tienen la esperanza de que un nuevo proceso que considere el hecho de que en 2024 las votaciones de los jurados no fueron unánimes permitan que la sentencia sea modificada y que de esta forma se le conute la pena de muerte por cadena perpetua. La llamativa apariencia de Wade Wilson no es un elemento aleatorio ni puramente estético, sino una declaración de intenciones.
No busca despertar empatía, sino ser temido y respetado. Al tatuarse esbásticas y la sonrisa del Joker en el rostro, intenta provocar y crear una especie de identidad de super villano al mismo tiempo que se desprende de su propia humanidad. Esa deshumanización le permite actuar como un monstruo sin sentir ningún tipo de culpa.
Es probable que él mismo se sorprendiera al recibir la atención de cientos de mujeres que afirmaban estar enamoradas de él, algo a lo que supo sacarle provecho. No solo se trata de un psicópata violento, impulsivo, manipulador y narcisista, sino también alguien vanidoso que se enorgullece de sus actos y que posiblemente le parecieron excitantes.
En uno de los muros de su celda había pegado una fotografía que mostraba unos arbustos. Si bien aquello no parecía tener demasiado sentido, poco después se descubrió que era el sitio exacto donde fue encontrado el cadáver de Diane Ruiz, su segunda víctima. Alguien le había enviado la foto y la pegó allí a modo de trofeo.
Este tipo de conductas hacen referencia a una enfermiza necesidad de control, reviviendo indirectamente uno de los crímenes, sin que las autoridades carcelarias puedan hacer nada al respecto. Wilson mató a dos mujeres el mismo día simplemente porque quería y podía hacerlo. La banalidad del mal en este caso resulta indignante y perturbadora.
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