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MR. NIEBLA: la HUMILLACIÓN de la MÁSCARA arrancada… la PUDRE del ALCOHOL y la MUERTE APESTOSA

Fue una lucha de máscara contra  máscara. Efrén ganó desenmascarando a Miguel Ángel Guzmán. Un mes después volvió a exponer su incógnita contra Shocker en una de las funciones de aniversario más recordadas. Ganó de nuevo. Mr. Niebla era el estelarista absoluto, el hombre que no podía perder. En abril de 2003 alcanzó  el punto máximo del éxito deportivo al derrotar a Universo 2000 para convertirse en campeón mundial de peso completo del CML.

Mantuvo ese cinturón durante 543 días. Grábate ese número. Fue una época de contratos jugosos, de portadas de revistas y de una fama que empezaba a desbordarse. Pero la fama en México viene acompañada de la noche y la noche es una trampa para los que no tienen raíces firmes. Empezó a ganar miles de pesos a la semana, más de lo que su familia  había visto en generaciones.

Y con el dinero llegaron los amigos de ocasión, los brindies después de las funciones y la creencia de que era invencible. Pasó de ser un técnico disciplinado a un hombre que buscaba nuevos aires. En 2007 dio el salto a la empresa rival, la aaa. Llegó como una superestrella integrándose a los Vipers junto a abismo negro.

Fue un choque de egos y personalidades, pero en ah a ah a ah algo empezó a fracturarse. No recibía las oportunidades que quería y los rumores sobre su comportamiento errático fuera del ring empezaron a circular en los vestuarios.  Se decía que llegaba tarde, que a veces no llegaba, o que su aliento delataba las largas noches de fiesta.

En junio de 2008 decidió regresar a su casa el Consejo Mundial de Lucha Libre. A su regreso, Efrén tomó una decisión que cambiaría la historia de la lucha libre. Creó la peste negra. Junto al negro Casas y el felino rompió  todos los moldes. Ya no era el técnico elegante, ahora era el apestoso mayor. Se ponía una peluca afro, se pintaba la cara, bailaba música de cumbia y guahuancó y cometía asquerosidades en el ring que encantaban a los niños y horrorizaban a los puristas.

Escucha esto. Se llevaba las manos a las axilas, se las pasaba por la boca y lanzaba un gargajo al aire para luego cacharlo. Era una locura. La Arena México rugía cada vez que sonaba su música de entrada. Mr. Niebla se convirtió en un fenómeno cultural.  Vendía máscaras, pelucas y llenaba recintos por sí solo.

Era el rey de la pudre, pero detrás de ese personaje cómico y desaliñado, la realidad era mucho más  oscura. La línea entre el personaje que apestaba y el hombre que se estaba descuidando empezó a borrarse.  Sus compañeros notaban que ya no entrenaba igual. Su agilidad, esa que lo hizo famoso en los 90, estaba desapareciendo bajo una capa de peso extra y una evidente falta de aire.

El alcohol ya no era un compañero de fiesta, se había convertido en su combustible. Grábate esto, Mr. Niebla estaba en la cima de la popularidad, pero en el fondo de su propia voluntad. El personaje de la peste negra le permitía ocultar su deterioro físico bajo la excusa de ser un mugroso, un apestoso.

Pero el cuerpo no sabe de personajes, solo sabe de abusos. En 2015, durante una gira en Japón para el evento Fantástica Mania, el mundo vio la primera señal de alarma real, fue retirado de las funciones y hospitalizado de emergencia. La versión oficial habló de problemas de salud generales, pero en el gremio se sabía la verdad.

Su dependencia era tal que su cuerpo ya no funcionaba sin la sustancia. El CML, harto de las indisciplinas, decidió despedirlo. Fue un golpe brutal. El rey del Guahuancó estaba en la calle sin máscara y sin empleo, pero el carisma de Efrén era tan grande que la empresa lo recontrató tiempo después, dándole otra oportunidad. Una oportunidad que sería la penúltima antes del desastre final.

Aquí viene lo primero que te prometí, la noche donde el velo se rasgó y el ídolo quedó desnudo frente a su propia tragedia. Grábate esta fecha. 28 de agosto de 2018. La Arena México, la Catedral de la Lucha Libre, estaba lista para una función de martes popular. En el turno estelar, un duelo de relevos increíbles. Mr.

Niebla, Bárbaro Cavernario y Negro Casas contra Volador Junior, Matt Taen y King Phoenix. Era una cartelera de lujo diseñada para el espectáculo. Pero desde que niebla apareció por la pasarela, el ambiente se puso tenso. Escucha esto. No era el caminar rítmico y burlón del Rey del Peste. Era un hombre que arrastraba los pies, que se tambaleaba antes de bajar los escalones.

El público que tanto lo amaba. Al principio pensó que era parte del show, que estaba exagerando su personaje de parrandero, pero los que estaban en la primera fila vieron sus ojos a través de la máscara. Estaban perdidos, desenfocados. Mr. Niebla no estaba actuando. Estaba bajo los efectos de una intoxicación etílica tan severa que apenas podía mantenerse en pie.

Cuando sonó el silvato, la pesadilla comenzó. Piensa en eso un momento. Estás en el ring más importante del país, frente a cámaras de televisión y miles de personas. Y no puedes coordinar un solo paso. Niebla intentó interactuar con Volador Junior, pero sus movimientos eran lentos, torpes, peligrosos. En un momento de la lucha intentó subir a la tercera  cuerda, una maniobra que en sus años de gloria hacía con los ojos cerrados.

Esta vez sus manos resbalaron. Se quedó colgado, balanceándose como un muñeco de trapo mientras el público pasaba de la risa al silencio sepulcral. No era divertido, era degradante. Volador Junior, un luchador que lleva la disciplina en la sangre y es heredero de una dinastía respetada, no pudo contener la rabia.

Para un profesional, subir al ring en ese estado no es solo una falta de respeto al público, es poner en riesgo la vida de los compañeros. Un mal movimiento, un peso mal distribuido y alguien termina en una silla de ruedas. La atención explotó. Volador Junior decidió que no iba a seguir con la farsa. En un arranque de furia legítima, se fue sobre niebla y le arrancó la máscara sin que hubiera una puesta de por medio.

Grábate este detalle. Al quitarle la máscara, Volador no solo reveló el rostro de Frenty Burcio, reveló su miseria. La imagen recorrió el mundo en cuestión  de minutos. Un míst. Niebla con el rostro desencajado tratando de cubrirse con las manos mientras sus propios compañeros, Negro Casas y Cavernario, lo miraban con una mezcla de lástima y frustración.

La función terminó en un caos de abucheos. La empresa LCML no tuvo otra opción ante la presión mediática y el escándalo internacional. Esa misma noche se anunció su suspensión indefinida. El Olimpo le cerraba las puertas al apestoso mayor. Esta  fue la segunda revelación que te prometí. La caída no fue solo física, fue moral.

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