Cuenta la leyenda que quedó prendado, fascinado. No podía apartar los ojos de ella. 20 años. Miss España, Miss Europa. Una belleza deslumbrante que hacía que todos los presentes giraran la cabeza cuando pasaba. Y Augusto Algueró, compositor de éxitos, esposo de la mujer más famosa de España, decidió que le escribiría una canción.
¿Qué pasa por la cabeza de un hombre casado cuando se enamora de otra mujer? Augusto no lo ocultó. le dijo a Noelia que su nombre era precioso, que sonaría perfecto en una canción, que sería un éxito como Penélope de Serrat. Y le hizo una promesa, la haría estrella. Imagínate la escena. Una joven de 20 años, recién coronada Miss Europa, escuchando a uno de los compositores más famosos del país que le va a dedicar una canción, que va a inmortalizarla, que su nombre sonará en todas las radios de España y Latinoamérica.
Pero había dos problemas, dos problemas enormes. El primero, Augusto estaba casado con Carmen Sevilla, con la novia de España. El segundo, Noelia ya tenía novio. Su nombre era Santiago Puig Serratusel, empresario catalán. Lo conocía desde los 18 años y no era cualquier novio. Era el amor de su vida. Habían planeado casarse, habían construido un futuro juntos.
Santiago estaba embarcado en un proyecto visionario, desarrollar turísticamente el sur de Tenerife, una zona entonces árida y olvidada que se convertiría en playa de las Américas, uno de los destinos turísticos más visitados de Europa. Y para complicar aún más las cosas, Augusto Algueró y el padre de Santiago eran amigos.
Rafael Puig Yuvina, procurador en cortes bajo franco, conocía bien al compositor. La situación no podía ser más incómoda, pero Augusto no le importó. Llamó a su colaborador habitual, Antonio Guijarro, y le encargó la letra. Él mismo se ocuparía de la melodía. Y así nació Noelia. una declaración de amor convertida en canción, una confesión pública de un sentimiento que no tenía futuro.
La letra que Antonio Guijarro escribió era perfecta, melancólica, romántica. Hablaba de un amor lejano, de una mujer inalcanzable, de un sueño que nunca se cumpliría. Qué bonito es tu nombre, Noelia, que parece una caricia cuando suena. Cada palabra era una carta de amor que Augusto nunca podría entregar en privado, así que la hizo pública para que todo el mundo la escuchara, para que Noelia supiera lo que sentía.
Pero faltaba algo crucial, una voz que pudiera darle vida. Y aquí es donde entra Nino Bravo, Luis Manuel Ferry Yopis, el hombre de la voz imposible, el cantante valenciano que estaba conquistando España con Te quiero, te quiero. Otra composición de Augusto Algueró. Nino Bravo tenía una voz que podía romper corazones y Augusto lo sabía. le entregó la canción.
Nino la escuchó, ensayó y cuando la cantó por primera vez en estudio, todos supieron que tenían algo especial entre las manos. Esa voz de tenor dramático, potente y emotiva, convirtió Noelia en algo más que una canción. la convirtió en un himno. La canción salió en 1971 y fue número uno casi inmediatamente. Las radios no dejaban de sonarla, las ventas se dispararon.
Noelia estaba en todas partes, en las bodas, en las fiestas, en los bares. Millones de españoles tarareaban esa melodía sin saber que era una confesión de amor no correspondido. Y entonces empezó a pasar algo extraordinario. Las parejas que esperaban bebés comenzaron a ponerle Noelia a sus hijas. Miles de niñas, decenas de miles, cientos de miles.
¿Cuántas mujeres se llaman Noelia hoy en día en España y Latinoamérica por culpa de esa canción? Es imposible saberlo con exactitud, pero son millones. Mujeres que rondan los 50 años, mujeres que llevan el nombre que un compositor enamorado le puso a la mujer que no pudo tener. Pero, ¿qué pasó con Noelia Afonso? ¿Cómo vivió ella todo esto? Noelia siempre fue discreta, elegante, educada.
Cuando los periodistas le preguntaban por la canción, respondía con humildad. Yo solo inspiré la canción de Nino Bravo y me enorgullece porque es preciosa. Nunca alimentó rumores, nunca dio pie a especulaciones, nunca permitió que nadie pensara que había algo más entre ella y Augusto Algueró, porque no lo había.
Noelia estaba enamorada de Santiago Puig desde los 18 años y no iba a cambiar eso por nada del mundo. El 8 de enero de 1972, apenas un año después de que saliera la canción, Noelia se casó con Santiago en la Santa Iglesia, Catedral Basílica de Barcelona. Otra boda del siglo, otra ceremonia que dio la vuelta a España.

La Miss Europa casándose con el empresario visionario, los flashes de las cámaras, las portadas de las revistas y Augusto Algueró, seguramente mirando desde lejos. La presentación oficial del disco de Noelia fue en el hotel Melia Princesa de Madrid y Noelia Afonso asistió. Imagínate la escena. La mujer que inspiró la canción, el compositor que se la dedicó, la esposa del compositor observando desde algún lugar.
Los periodistas atentos a cada gesto, a cada mirada, buscando el escándalo. Pero no pasó nada. Noelia estaba con Santiago, Augusto estaba con Carmen y Nino Bravo cantó su canción como siempre con toda el alma. Años después, Noelia contaría, estoy muy orgullosa de que hayan utilizado mi nombre para hacer esta canción.
Me dio mucha pena no haber conocido personalmente a Nino Bravo. Su muerte prematura en un accidente de tráfico fue un shock nacional porque Nino murió el 16 de abril de 1973. Apenas dos años después de grabar, Noelia. Nunca llegó a conocer a la mujer de la canción. Pero, ¿qué pasó con el matrimonio de Augusto Algueró y Carmen Sevilla? El cuento de hadas se había terminado hace tiempo.
Los celos de Augusto, sus infidelidades constantes, las humillaciones públicas. Carmen lo aguantó durante años, pero en 1974, 3 años después de Noelia, Carmen Sevilla dijo basta. El detonante fue Blanca Estrada, una aspirante a actriz con la que Augusto no se molestaba en disimular. Compartieron casa, hicieron escapadas a la costa azul francesa.
Las revistas del corazón recogieron cada detalle. Y Carmen, la mujer más famosa de España, tuvo que leer sobre las infidelidades de su marido en los kioscos. Se divorciaron en 1974, 13 años de matrimonio, un hijo en común y un reguero de canciones que Augusto había compuesto, algunas para su esposa, otras para sus amantes y otras, como Noelia, para amores imposibles que nunca se consumaron.
¿Te imaginas lo que debió sentir Carmen Sevilla cada vez que sonaba Noelia en la radio? Escuchar la voz de Nino Bravo cantándole a otra mujer, una canción escrita por su marido, una declaración de amor que no era para ella, y no poder decir nada, porque la canción era un éxito, porque el país entero la adoraba, porque todo el mundo la cantaba sin saber la verdad.
