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KATY JURADO: El ASQUEROSO PACTO con MARLON BRANDO… y el HIJO SECRETO que INTENTARON BORRAR.

La niña creció en un entorno conservador donde las expectativas para una mujer de su clase  eran rígidamente definidas. Se esperaba que estudiara con mums, que aprendiera  francés y piano, que se casara joven con un hombre de buena familia, que tuviera hijos, que llevara una vida apacible en el círculo cerrado de la sociedad jalisiense de los años 40. Katy decidió otra cosa.

A  los 15 años empezó a actuar en grupos teatrales locales. A los 16 fue descubierta  por el director Emilio Elindio Fernández durante una visita a Guadalajara.  A los 17 en 1941 se casó contra la voluntad de sus padres con el actor mexicano  Víctor Velázquez. Tuvo dos hijos con él y a los 20 años empezó a aparecer  en películas que la harían conocida en todo México como una de las actrices más prometedoras de su generación.

El matrimonio con Víctor Velázquez terminó violentamente en 1943. La separación fue oficialmente por incompatibilidad de caracteres.  La versión que circuló en privado entre conocidos de Katis, según referencias que aparecieron años después en  biografías especializadas, sugería algo distinto.

sugería que Velázquez era un hombre violento, que Katy soportó la situación durante  4 años por sus hijos y que finalmente una madrugada de diciembre de 1943, ella tomó a sus hijos y salió de la casa familiar de Coyoacán con apenas lo que cabía en dos maletas. Esa madrugada de diciembre, la mujer que años después  sería nominada al Óscar y que filmaría con los actores más importantes de Hollywood,  presuntamente caminó descalza por la avenida Insurgentes hasta llegar a la casa de su hermana en la colonia Roma. Llevaba a su

hijo Víctor Hugo de  la mano y cargaba a su hija Sandra en brazos. tenía los pies sangrando.  Y según la sobrina de su hermana, que años después contó parte de esta historia en una entrevista que nunca  se publicó completa, traía marcas visibles en el cuello que solo la oscuridad de la madrugada había impedido que los pocos transeútes que la cruzaron notaran con claridad.

Esa imagen, la de una mujer joven huyendo  de escalza con dos niños pequeños en plena madrugada por las calles de la Ciudad de  México es el punto de partida real de la mujer que 8 años después iba a convertirse en la primera actriz mexicana nominada al Óscar. Porque Katy Jurado aprendió esa noche algo que iba a definir el resto de su vida.

Aprendió que el mundo del espectáculo,  el matrimonio convencional, las reglas sociales de la clase media jalisiense, todo eso podía convertirse en una trampa específica cuando una mujer dejaba que otros decidieran por ella. Aprendió que la única protección real era la independencia económica que su carrera podía darle, y aprendió que ningún  hombre, por más famoso o por más adinerado, valía la pena si su precio era renunciar a la autonomía que tanto le había costado conseguir.

Esa lección la llevó a Hollywood en 1951. El director Stanley Kramer había visto sus películas mexicanas y decidió ofrecerle el papel de Helen Ramírez en una película llamada High Noon, coprotagonizada por Gary Cooper. El papel era pequeño en duración, pero gigantesco en presencia. Katy interpretó a una mujer mexicana inteligente, sensual, dueña de su propio negocio en un pueblo del oeste estadounidense, capaz de plantarse frente a un héroe blanco con una dignidad que la cámara registraba como algo nuevo en el cine de

Hollywood. La película  se estrenó en 1952. Katy Jurado ganó el premio Globo de Oro a mejor actriz de reparto. Se convirtió en la primera mexicana en ganar ese premio y Hollywood entero durante los meses siguientes empezó a hablar de la actriz mexicana que había aparecido sin previo aviso para robarle escenas  a Gary Cooper sin pronunciar más de 20 líneas de diálogo.

Entre los que se fijaron en ella esa primavera de 1952, había un hombre de 28 años que en  ese momento era considerado el actor más talentoso y más conflictivo de su generación. un hombre que acababa de protagonizar un tranvía llamado Deseo y que estaba a punto de empezar a filmar una película biográfica sobre Emiliano Zapata en la frontera entre Texas y México. Ese hombre era Marlon Brando.

Cuando Stanley Krammer le mencionó a Brando el nombre de Kaati Jurado durante una cena en Beverly Hills, según testimonios recogidos años después por biógrafos especializados en la era dorada de Hollywood, Brando habría respondido con una frase de seis palabras que define perfectamente lo que iba a venir después.

Quiero conocerla cuanto antes. La oportunidad llegó pocos meses después cuando Elia Cassán, director de Viva Zapata, llamó a Katy jurado para ofrecerle un papel en la película. Brando interpretaría a Zapata, Katy interpretaría a una soldadera. La filmación se realizaría en la frontera mexicano estadounidense  durante los meses de verano de 1952.

Lo que ocurrió en esa filmación entre Katy Jurado y Marlon Brando es uno de los aferes mejor documentados de la era dorada de Hollywood.  Brando lo describió personalmente en su autobiografía Songs My Mother, publicada en 1994, 39 años después  de los hechos. Las frases exactas que Brando usó para describir a Katy Jurado en ese libro son específicas.

Habló de ella como una mujer apasionada y volcánica.  mencionó que la relación entre ellos fue intensa y compleja desde el primer momento y reconoció que había mantenido contacto íntimo con la actriz mexicana  en distintos periodos a lo largo de casi una década, mucho después de que la filmación de Viva Zapata hubiera terminado.

Pero hay algo que Brando dejó por fuera de la autobiografía, algo que sus editores estadounidenses presuntamente le recomendaron omitir durante el proceso de edición del libro en 1993. Algo que solo años después, cuando aparecieron testimonios de personas que habían trabajado en el círculo cercano del actor  durante los años 50, empezó a salir lentamente a la luz a través de biografías no autorizadas publicadas  en Europa.

Lo que Brando omitió fue lo siguiente, que en algún momento del segundo semestre de 1954, 18 meses después de la filmación de Viva Zapata, Katy Jurado le habría comunicado a Marlon Brando que estaba embarazada, que el embarazo presuntamente era resultado de un encuentro entre los dos durante una visita de él a la Ciudad de México en mayo de ese año y que la noticia, según fuentes, que años  después hablaron con biógrafos especializados, habría llegado a Brando en un momento personal y profesional particularmente complicado, porque en

ese momento de 1954, Marlon Brando ya estaba en una relación pública con la actriz india Ana Casfi, una relación que los estudios de Hollywood, específicamente para Mount Pictures,  donde Brando tenía contratos pendientes por millones de dólares, consideraban estratégicamente útil para reposicionar la imagen del actor  que durante los años anteriores se había visto perjudicada por una serie de escándalos  personales.

El embarazo de Katy Jurado, según fuentes que solo hablaron décadas después,  presuntamente complicaba toda esa estrategia. Y aquí es donde la historia entra en zona oscura, zona donde lo que se sabe con certeza convive con lo que se sospecha, pero nunca se ha podido probar oficialmente. Zona donde los testimonios cruzados sugieren cosas que ninguna fuente única ha confirmado de manera definitiva, zona donde la verdad histórica probablemente está en algún  lugar entre lo que los archivos cerrados de los estudios de Hollywood

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