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Grace Kelly: La Actriz más Famosa del Mundo Comprada por un Príncipe por 2 Millones

Eso es lo primero que hay que entender. Esa es la herida. Todo lo demás viene de ahí. En 1947 con 17 años, Grace toma la primera decisión propia de su vida. Quiere ser actriz, quiere irse de Philadelphia, quiere matricularse en la Academia Americana de Arte Dramático en Nueva York y por primera vez dice algo que su padre no quiere escuchar.

La reacción de Jack Kelly fue exactamente la que cabía esperar de un hombre que llevaba 17 años sin entender a su propia hija. Le dijo que sí, pero le dio una asignación mínima. una cantidad calculada para que no pudiera vivir cómoda, para que pasara hambre, para que las dificultades de la ciudad la doblegaran y volviera a Philadelphia con la cabeza baja a aceptar la vida que él había planeado para ella.

Y aquí viene la primera revelación de este video, la primera de las siete cosas que la historia oficial ha preferido no contar. Jack Kelly nunca creyó en Grace. Le dio dinero suficiente para fracasar. Esperaba que volviera. Quería que volviera y la mujer que el mundo entero conocería como la elegancia personificada la princesa de Mónaco, la actriz que ganó un Óscar.

La imagen de la sofisticación absoluta del siglo XX. Vivió sus primeros años en Nueva York, en una habitación de 28 m². en el Upper East Side, trabajando como modelo de revista de moda para pagarse las clases de interpretación, porque el dinero que su padre le mandaba no llegaba a fin de mes. Imagínalo por un momento. Una chica de 17 años, recién salida del colegio católico de Philadelphia, durmiendo en una habitación más pequeña que algunos vestidores de hoy, comiendo lo que podía, posando para fotógrafos que le decían cómo poner los hombros,

cómo girar la cabeza, cómo sonreír sin sonreír para sacar el dinero que le faltaba. Y mientras tanto, en Philadelphia, su padre esperaba la llamada en la que ella le diría que se rendía. Esa llamada nunca llegó. Lo que llegó, en cambio, fue otra cosa. Llegó el primer papel pequeño en Broadway. Llegó el primer papel en cine.

Llegó la primera película importante Solo ante el peligro, junto a Gary Cooper en 1952. Llegó Mogambo junto a Clark Gable y Ava Gardner en 1953 y con ella la primera nominación al Óscar como mejor actriz de reparto. Llegó Alfred Hitchcock. Hitchcock fue el que cambió todo. El director más famoso del mundo se obsesionó con Grace Kelly desde el primer momento. Crimen perfecto. 1954.

La ventana indiscreta. 1954. Atrapa a un ladrón. 1955. Tres películas en dos años con el mismo director. Todas ellas obras maestras que el mundo sigue viendo hoy, casi 70 años después. Hitchcock tenía un tipo de mujer que le obsesionaba la rubia fría, elegante, intocable, con un fuego interno que solo él sabía mostrar.

Y Grace Kelly era esa mujer mejor que ninguna otra. Y luego en 1955 llegó la noche del Óscar. 30 de marzo de 1955. Pantalles theater Hollywood. Grace Kelly, nominada a mejor actriz por su papel en por la angustia de vivir, donde interpretaba a la esposa de un cantante alcohólico, sin maquillaje, vestida con ropa pobre, completamente despojada de la imagen de glamour que Hollywood había construido alrededor de ella.

Y cuando William Holden abrió el sobre, dijo su nombre. Grace Kelly, mejor actriz. 1955, 25 años. Y aquí viene la segunda revelación, la que conecta con todo lo demás. En la audiencia esa noche, sentado en una butaca de un teatro al que probablemente no había querido ir, estaba Jack Kelly. Y por primera vez en la vida de su hija, por primera vez en 25 años, la miró con algo parecido al orgullo.

Lo miró durante el segundo y medio que tardó Grace en levantarse, caminar hacia el escenario y recibir la estatuilla. Lo miró durante el discurso de agradecimiento. lo miró durante la fotografía oficial. Y luego esa noche Jack Kelly hizo el comentario que más de un biógrafo de Grace ha recogido en sus libros porque circuló durante años entre la familia y entre los amigos cercanos.

le dijo a alguien refiriéndose a Grace que estaba sorprendido, que no se había imaginado nunca que su hija iba a llegar a algo así, que pensaba que iba a ser Pegy quien lograra cosas grandes. Esa frase pronunciada la noche en que su hija acababa de ganar el óscar a la mejor actriz en una de las profesiones más competitivas del mundo.

Después de 5 años durmiendo en una habitación de 28 m y trabajando como modelo, esa frase resume 25 años de no haber sido suficiente. Y tr meses después de esa noche del Óscar, Grace Kelly va a tomar la decisión que va a destruir su carrera, su libertad y eventualmente su vida. va a aceptar casarse con un hombre al que apenas conoce.

Y solo se entiende esa decisión si entiendes lo que estaba pasando esa noche en el Pantages Theater. Grace Kelly nunca buscó ser princesa. Buscaba ser suficiente. Voy a hacer una pausa un momento. Si llegaste hasta aquí, ya sabes que este canal cuenta las cosas de una manera diferente. No es entretenimiento de domingo por la tarde, es otra cosa.

Suscríbete, no cuesta nada y significa mucho para que podamos seguir contando las historias que otros han preferido enterrar. Mayo de 1955. Festival de cine de Can. Riviera Francesa. Grace Kelly, recién ganadora del Óscar, viaja a K para presentar por Atrapa a un ladrón, la película que había rodado con Hitchcock el verano anterior, precisamente en esa misma costa, en el hotel Carton, donde se aloja con el resto de la delegación de la película, una huelga eléctrica deja sin luz parte del edificio durante varias horas, la mañana del 6 de mayo.

Grace tiene una cita esa tarde, una cita organizada por la revista Paris Match. La idea era simple, una sesión de fotos entre la actriz americana más famosa del momento y el príncipe del país más pequeño y curioso de Europa. Material periodístico para vender revistas. Nada más. Pier Galante, fotógrafo de Paris Match, había convencido a las dos partes de que era una buena idea.

A Grace, porque le venía bien la publicidad, a Rainiero, porque a su asesor personal, un sacerdote irlandés llamado Francis Tucker, le venía bien por otras razones que en ese momento Grace todavía no sabía. Por la huelga eléctrica del Carlton, Grace estuvo a punto de cancelar. No tenía cómo arreglarse el pelo. El vestido de Gibenchi que había pensado ponerse llevaba arrugas que no podía planchar.

Estuvieron a punto de no ir, pero el equipo de vestuario de la película encontró una solución. Le hicieron un recogido sencillo con flores artificiales que había en el hotel. Le dieron un vestido floreado de tafetán que les habían enviado para una sesión de moda. Era un vestido que Grace nunca habría elegido.

Era cursy, anticuado, demasiado florido para alguien tan elegante como ella. Pero no había otra opción. Llegan al palacio de Mónaco y Rainiero no está. El príncipe se retrasa. Lo dice la versión de Pier Galante. Lo confirma la versión de la propia Grace en cartas privadas que se publicaron décadas después. Rainiero esa tarde no estaba especialmente interesado en conocer a esta actriz americana que su asesor le había insistido tanto en presentarle.

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