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¿FIDEL CASTRO mandó a matar a CAMILO CIENFUEGOS?

Los hombres querían ser sus amigos. Tenía ese don natural que no se puede enseñar ni comprar. En 1953, cuando Batista dio el golpe de estado, Camilo participó en las protestas estudiantiles. La policía lo golpeó brutalmente. Esa experiencia lo radicalizó. Emigró a Estados Unidos buscando trabajo.

Vivió en San Francisco y Nueva York haciendo de todo, desde lavar platos hasta trabajar en una floristería. Pero la llamada de Cuba era demasiado fuerte. En 1956, Camilo viajó a México. Allí conoció a Fidel Castro, que estaba organizando una expedición para derrocar a Batista. Camilo se unió sin dudarlo. El 25 de noviembre de ese año se embarcó en el yate Granma junto con otros 81 expedicionarios.

El desembarco fue un desastre. El ejército de Batista los estaba esperando. Solo sobrevivieron 22 hombres. Camilo fue uno de ellos. Fíjate bien en esto, porque es clave para entender todo lo que vino después. Durante los dos años de guerra en la Sierra Maestra, Camilo demostró ser un guerrillero excepcional, no por su formación militar, que era nula, sino por su valentía casi suicida y su capacidad para conectar con los campesinos.

donde Fidel inspiraba respeto y el Che inspiraba admiración intelectual. Camilo inspiraba amor. Era el hermano mayor que todos querían tener. Hay una anécdota que los veteranos de la Sierra Maestra contaban en voz baja. En una ocasión, las tropas rebeldes estaban rodeadas por el ejército de Batista. La situación era desesperada.

Fidel ordenó una retirada estratégica, pero Camilo se negó a abandonar a un grupo de campesinos que habían ayudado a los rebeldes y que serían masacrados si los dejaban atrás. Desobedeció la orden directa de Fidel. Organizó una maniobra de distracción arriesgando su propia vida. Salvó a los campesinos y Fidel nunca lo olvidó. No porque estuviera agradecido, sino porque Camilo había demostrado que era capaz de actuar por su cuenta, que tenía criterio propio, que no era un simple seguidor.

Fidel lo ascendió a comandante, el grado más alto del ejército rebelde. Solo había 12 comandantes en total. Camilo se ganó el título en combate. Lideró la famosa columna 2 Antonio Maseo en la invasión de Occidente. Recorrió más de 600 km por territorio enemigo. Tomó la ciudad de Yahuahai.

Después de un asedio épico que duró semanas. Los soldados de Batista lo llamaban el comandante de los 1000 frentes, porque parecía estar en todas partes a la vez. El primero de enero de 1959, cuando Batista huyó de Cuba, Camilo entró triunfante en la Habana junto con el cheegue vara. Fidel llegó días después, pero quien recibió la ovación más estruendosa del pueblo habanero fue Camilo.

Las fotos de ese día son reveladoras. Camilo aparece siempre rodeado de multitudes que lo tocan, que lo abrazan, que corean su nombre. Era una estrella de rock antes de que existiera el concepto. Aquí viene lo que no te dijeron en los libros de historia oficiales. Esa popularidad de Camilo no pasó desapercibida para Fidel Castro ni para su hermano Raúl.

Desde los primeros meses de 1959 comenzaron las tensiones dentro del gobierno revolucionario. Por un lado estaban los que querían una revolución democrática y nacionalista. Por otro, los que querían convertir a Cuba en un estado comunista aliado de la Unión Soviética, Camilo pertenecía claramente al primer grupo.

No era anticomunista, pero tampoco era marxista. Era un revolucionario cubano que creía en la soberanía y la independencia, y eso lo ponía en ruta de colisión con los planes de los hermanos Castro. Raúl Castro, que había sido miembro de las juventudes comunistas desde antes de la revolución, veía a Camilo como un obstáculo. Hay testimonios de personas cercanas a ambos que describen una rivalidad constante entre ellos.

Raúl era frío, calculador, burocrático. Camilo era todo lo contrario. Cada vez que Raúl proponía medidas represivas, Camilo se oponía. Cada vez que Raúl quería fusilar a alguien sin juicio, Camilo intervenía para salvarlo. El historiador Hug Thomas, en su monumental obra Cuba, La lucha por la libertad, documenta varios episodios de esta rivalidad.

Thomas cita testimonios de revolucionarios que presenciaron discusiones acaloradas entre Camilo y Raúl en los primeros meses de 1959. Pero lo peor aún no había ocurrido. El momento que sellaría el destino de Camilo llegó en octubre de ese año y tiene nombre y apellido Huber Matos. Hubert Matos era otro comandante de la revolución.

Había sido maestro de escuela antes de unirse a la guerrilla. Era un hombre culto, respetado y profundamente anticomunista. Para octubre de 1959, Matos estaba alarmado por la creciente influencia de los comunistas en el gobierno. Veía como Raúl Castro y el Cheegueevara estaban purgando a los revolucionarios moderados y colocando a marxistas en puestos clave.

El 19 de octubre, Matos envió una carta de renuncia a Fidel Castro. La carta era respetuosa pero firme. Matos explicaba que no podía seguir formando parte de un gobierno que se estaba convirtiendo en lo mismo que habían luchado por derrocar. No llamó públicamente a la rebelión, no conspiró contra nadie, simplemente renunció.

La reacción de Fidel fue fulminante. Acusó a Matos de traición y conspiración. ordenó su arresto inmediato. Y aquí viene el detalle crucial que cambia todo. Fidel envió a Camilo Cien fuegos personalmente a arrestar a Hubert Matos. Detente un segundo a pensar en esto. ¿Por qué Fidel no envió a Raúl que odiaba a Matos? ¿Por qué no envió al Che, que era el ideólogo comunista del grupo? ¿Por qué envió precisamente a Camilo, que era conocido por sus simpatías hacia los revolucionarios moderados? Muchos historiadores creen que fue una prueba

de lealtad. Fidel quería ver hasta dónde llegaba la obediencia de Camilo. Si Camilo se negaba a arrestar a Matos, quedaría expuesto como un traidor. Si lo arrestaba, quedaría manchado ante sus propios compañeros moderados y perdería credibilidad como voz independiente. Era una trampa perfecta.

Y Camilo cayó en ella. El 21 de octubre de 1959, Camilo llegó a Camagüy con un destacamento de soldados. Arrestó a Huber Matos sin violencia. Los dos hombres se conocían y se respetaban. Según testimonios posteriores del propio Matos, recogidos en su libro Cómo llegó la noche, Camilo estaba visiblemente incómodo durante todo el operativo.

Apenas hablaba, evitaba mirar a Matos a los ojos. En la Habana, Fidel organizó una concentración masiva para denunciar a Matos. Exigió que todos los comandantes subieran al podio a condenar al traidor. El Che habló, Raúl habló, todos hablaron menos Camilo. Camilo se quedó en silencio. Se negó a subir al podio.

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