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Elizabeth Taylor: 8 Maridos y Un Amor Que Murió en un Avión

Los médicos los examinan, le diagnostican una mutación genética llamada distequíases, que también le da una doble fila de pestañas en los párpados. Esa combinación, ojos violeta más doble pestaña, va a ser el rasgo que defina a Elizabeth Taylor durante toda su vida. La cosa que los fotógrafos nunca van a poder reproducir bien, la cosa que los críticos van a llamar 40 años después el rostro más extraordinario del siglo XX.

Pero en 1932 en una clínica de Londres, esa niña con ojos violeta es solo una bebé. Crece en Inglaterra. Su padre tiene una galería de arte en B Street. Su madre la lleva a clases de ballet desde los 3 años. La pequeña Elizabeth aprende a hablar inglés con un acento británico perfecto. Aprende a montar a caballo en Hide Park.

Aprende a recitar poesía en francés. Es una infancia privilegiada, refinada, llena de bellezas estéticas que su padre le explica una por una. Pero todo cambia. En 1939 empieza la Segunda Guerra Mundial. Adolf Hitler invade Polonia. Inglaterra entra en guerra. Los aviones alemanes empiezan a bombardear Londres.

La familia Taylor, asustada decide huir a Estados Unidos. Elizabeth 7 años. Cruza el Atlántico en un barco lleno de refugiados. Se instala con sus padres en Los Ángeles en una pequeña casa en Pacific Palisades. Y allí en California todo iba a cambiar para siempre. Porque la madre de Elizabeth, Sarah nunca había superado del todo su antigua carrera de actriz.

Ahora, en Hollywood ve por todas partes la oportunidad que ella misma nunca pudo aprovechar. Lleva Elizabeth, de 8 años a audiciones, le compra vestidos para que parezca mayor. Le enseña a sonreír para las cámaras. Le dice una y otra vez que ella va a ser una estrella. Elizabeth no entiende muy bien. Tiene 8 años.

Solo sabe que su madre se pone contenta cuando ella sonríe en las pruebas. Y la pequeña Elizabeth, como cualquier niña, hace lo que sea para que su madre se ponga contenta. A los 9 años, en 1941, firma su primer contrato cinematográfico con Universal Pictures. Solo dura un año. Universal la considera demasiado seria, pero al año siguiente, en 1942, la contrata el estudio más importante del mundo, la Metro Goldwin Mayor.

conocida como MGM. Y allí empieza, sin que ella lo sepa todavía, una vida que ya no le iba a pertenecer. A los 10 años, Elizabeth firma con MGM un contrato de 7 años. Le pagan $100 a la semana, una fortuna en 1942 para una niña. Pero a cambio, MGM decide todo. ¿Qué películas hace? ¿Qué horario sigue? ¿Qué amigas tiene? ¿Qué dietas hace? ¿A qué hora se acuesta? ¿A qué hora se levanta? ¿Qué dice en las entrevistas? ¿Qué color tiene su cabello? ¿A qué? Hay una escena documentada en la biografía oficial autorizada que resume toda esa

esclavitud dorada. Elizabeth tenía 11 años. Había estado todo el día en el rodaje de una película. Tenía hambre. le había pedido a su madre algo sencillo, un sándwich de queso. Sarah, la madre, le respondió que no podía comer queso porque MGM había decidido que ese mes la actriz tenía que perder 1 kil y medio para una próxima escena con un vestido ajustado.

Elizabeth, según el testimonio recogido años después, le respondió a su madre con una frase que iba a recordar toda su vida. le dijo, “Mami, si yo no puedo comer un sándwich, ¿quién soy yo?” Sara no le respondió. A los 12 años ya no era Elizabeth Taylor, era un producto de MGM, un producto que tenía que cumplir con calendarios, con horarios, con dietas, con peso exacto, con expresiones medidas, con peinados decididos por otra persona, con compañeros de reparto elegidos por otra persona, con declaraciones públicas redactadas por otra persona. Hay un

detalle que muy pocas biografías cuentan. pero que es crucial para entender lo que le pasó después. A los 12 años, los médicos del estudio empezaron a darle pastillas. Sí, a los 12 años eran anfetaminas para mantener el peso bajo. Eran somníferos para que durmiera bien antes de los rodajes.

Eran calmantes para que no se pusiera nerviosa frente a la cámara. Eran sedantes para que aguantara las jornadas de 12 horas. El médico oficial de MGM en esos años, el Dr. Leer Linsk, fue interrogado años después por investigadores de Hollywood, confesó en una declaración casi secreta que MGM tenía un protocolo médico aplicado a casi todas las actrices jóvenes del estudio.

Judy Garland, otra niña estrella, recibió el mismo tratamiento. Es bien sabido lo que le pasó a Judy Garland. murió a los 47 años de una sobredosis de barbitúricos que MGM le había enseñado a tomar desde los 14. Esas pastillas, administradas por médicos del estudio, sin que sus padres lo supieran del todo, iban a crear en la pequeña Elizabeth una dependencia química que nunca iba a poder soltar.

A los 40 años todavía estaba tomando algunas de esas mismas medicinas. A los 60 todavía, a los 70 todavía, a los 70 MGM le robó la posibilidad de tener un cuerpo limpio y le robó algo más. Le robó la posibilidad de tener una infancia normal, de tener amigas de su edad, de ir al colegio con otras niñas, de aburrirse en clase de matemáticas, de pelearse en el patio, de tener crushes de adolescente con compañeros de aula.

Todo eso Elizabeth Taylor nunca lo vivió. Cuando salió de MGM a los 24 años ya había trabajado más de 12 horas diarias durante 14 años seguidos, sin vacaciones reales, sin amigas reales, sin infancia real. Pero en pantalla todo brillaba. A los 12 años, Elizabeth Taylor protagoniza Fuego de Juventud, una película sobre una niña que quiere ganar el gran nacional con un caballo viejo. La película se rueda en 1944.

Cuando se estrena en abril de 1945, el mundo entero descubre algo que no había visto antes. Una niña con ojos violeta y pestañas dobles montando un caballo a toda velocidad por el campo inglés. La película es un éxito mundial. Elizabeth Taylor, a los 13 años ya es una estrella. Las cartas de fans empiezan a llegar a MGM por miles.

Los hombres adultos le escriben pidiendo casarse con ella cuando crezca. Las niñas de su edad cortan sus fotos de las revistas y las pegan en sus paredes. Y los estudios entienden algo. Esa niña no es una niña, es una mina de oro. Durante los siguientes 10 años, Elizabeth Filma, sin parar, Mujercitas, padre de la novia, la gigante, un lugar bajo el sol, cada película más exitosa que la anterior para cuando cumple 17 años, en 1949, Elizabeth Taylor es ya una de las actrices más cotizadas de Hollywood y ahí, a los 17 años llega el primer

hombre. Se llama Conrad Hilton Jr. Pero todos lo llaman Nicki. Es el hijo del fundador de la cadena de hoteles Hilton. Tiene 23 años. Es alto, guapo, rubio. Tiene millones de dólares. Es católico y sobre todo es el tipo de hombre que la madre de Elizabeth, Sara considera adecuado para su hija.

Nicki le pide matrimonio cuando Elizabeth tiene 18 años. Ella acepta. La boda organizada por MGM como un evento publicitario. Se celebra el 6 de mayo de 1950. 700 invitados. La iglesia del buen pastor en Beverly Hills, vestido de Helen Rose, la misma diseñadora que vestiría a Grace Kelly 6 años después. Las fotos del matrimonio recorren el mundo entero.

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