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El Explosivo Documento: Exnarco Álvarez Meyendor Rompe el Silencio y Confiesa ser Testigo Contra Gustavo Petro en Estados Unidos

Un Terremoto Político y Judicial desde el Exilio

En el complejo y a menudo oscuro panorama de la política y la justicia colombiana, acaba de detonar una revelación de proporciones mayúsculas. Un documento oficial, celosamente guardado y ahora expuesto a la luz pública, ha puesto sobre la mesa una serie de acusaciones que apuntan directamente a la figura más importante del país: el presidente de la República, Gustavo Petro. Esta historia no proviene de un rival político tradicional, sino de una voz que resurge desde las sombras del pasado, operando ahora bajo el estricto manto protector de la justicia de los Estados Unidos.

La revista Semana logró acceso exclusivo a unos documentos que reposan actualmente en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, el escenario natural y legal donde se debaten y adelantan las investigaciones contra los primeros mandatarios de la nación. Entre la gran cantidad de expedientes que allí se tramitan, uno en particular encendió todas las alarmas. Se trata de un escrito que trasciende las fronteras, avalado y autenticado con sellos notariales emitidos directamente desde los Estados Unidos.

El remitente de este explosivo documento es Juan Fernando Álvarez Meyendor, un hombre cuyo nombre está inscrito en los historiales del narcotráfico colombiano, quien fue extraditado, procesado y condenado en territorio estadounidense. Hoy, tras haber saldado sus deudas carcelarias, se ha transformado en un testigo clave de la justicia norteamericana. Y es precisamente en esta condición que Álvarez Meyendor ha lanzado una advertencia contundente a la Comisión de Acusaciones: afirma, bajo gravedad de juramento en papel notariado, ser testigo en contra del presidente Gustavo Petro, denunciando al mismo tiempo una persecución feroz e implacable orquestada en Colombia con el único fin de silenciarlo.

Para desentrañar la magnitud de este documento, el equipo periodístico logró establecer contacto directo con Juan Fernando Álvarez Meyendor, quien desde su residencia en Norteamérica accedió a romper el silencio y explicar los motivos que lo llevaron a radicar esta denuncia que amenaza con sacudir los cimientos del poder ejecutivo.

La Denuncia de una Persecución Implacable

“Yo hice una denuncia ante la Cámara de Representantes y creo que he hecho muchas denuncias porque yo traigo una persecución del Estado”, confiesa Álvarez Meyendor con un tono que mezcla la resignación con la urgencia de quien se siente acorralado. Sus primeras declaraciones apuntan directamente al corazón del ente acusador en Colombia: la Fiscalía General de la Nación.

Según el testimonio del exnarcotraficante, las acciones del ente investigador han traspasado los límites de la legalidad. Señala con vehemencia que la Fiscalía actúa con un poder desmedido, plagado de irregularidades. “Escondiendo documentos, creándome falsas acusaciones en organizaciones que incluso ya no existen y nunca existieron”, relata Álvarez Meyendor, pintando un cuadro de acoso institucional sistemático dirigido no solo hacia él, sino también hacia su círculo familiar más íntimo.

El documento radicado en la Comisión de Acusaciones es explícito y no deja margen para dobles interpretaciones. En uno de sus apartes más sensibles, el cual fue leído textualmente durante la entrevista, Álvarez Meyendor declara: “Teniendo en cuenta que yo, Juan Fernando Álvarez Meyendor, soy testigo en contra de él en Estados Unidos y la manera de constreñirme a los fiscales aquí en Estados Unidos y no lo delate por las actuaciones de las que soy testigo, ha sido persiguiendo y afectando…”.

Cuando se le interroga directamente sobre a quién se refiere con “él”, el testigo se acoge a las estrictas normativas de confidencialidad de la justicia estadounidense. “Yo vivo aquí en los Estados Unidos, pagué mis condenas y de los temas de colaboración yo no puedo hablar”, explica, dejando claro que las reglas de su acuerdo de cooperación le impiden dar nombres o detalles específicos en una entrevista pública. Sin embargo, el documento firmado por él y presentado ante las autoridades colombianas menciona con todas sus letras que el señor presidente Gustavo Francisco Petro Urrego ha estado involucrado presuntamente en el direccionamiento de procesos de extinción de dominio y lavado de activos en contra de su familia, específicamente contra un hermano.

El Poder en las Sombras y la Desaparición de Pruebas

La narrativa de Álvarez Meyendor dibuja a una Fiscalía instrumentalizada, que actúa de manera direccionada y con una confianza que, a su juicio, solo puede provenir del respaldo de un poder superior. Denuncia hechos concretos y verificables que, según él, están documentados en su ampliación de denuncia. Menciona casos alarmantes, como la desaparición de los registros financieros de su exesposa, con quien asegura no tener contacto desde hace más de 18 años. “A mi esposa le quitaron todas las declaraciones que se hicieron de renta, las borraron… tanta ilegalidad”, enfatiza.

Estas denuncias no se han quedado únicamente en las oficinas del Congreso colombiano. Álvarez Meyendor revela que también ha elevado sus quejas y aportado las mismas pruebas ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos, buscando que las autoridades internacionales pongan una lupa sobre las actuaciones de la justicia en Colombia. Advierte que esta persecución lleva ya 17 largos años, un laberinto judicial sin salida donde, según sus palabras, “no hay una opción donde el Estado hace en derecho algo legalmente”.

La frustración del testigo es palpable. Siente que se enfrenta a una maquinaria institucional que opera por encima de la ley. “Todas esas irregularidades son ilegales y con un poder que llama la atención y que tiene como un poder más grande que la misma Fiscalía”, asegura, sugiriendo de manera velada, pero contundente, que las directrices para perjudicarlo emanan de las más altas esferas del gobierno nacional.

La “Junta del Narcotráfico”: ¿Realidad o Fantasma Mediático?

Uno de los puntos más álgidos de la investigación y del testimonio de Álvarez Meyendor gira en torno a la denominada “junta del narcotráfico”. Este concepto ha sido mencionado de manera reiterativa por el presidente Gustavo Petro en diversas alocuciones y mensajes en redes sociales (especialmente en la plataforma X), describiéndola como una poderosa organización criminal con oscuras intenciones, incluyendo planes para asesinar candidatos e incluso atentar contra la vida del propio mandatario.

Recientemente, una resolución oficial de la Fiscalía General de la Nación vinculó de alguna manera a Juan Fernando Álvarez Meyendor con esta supuesta junta. Frente a esta acusación, el testigo reacciona con firmeza y desmiente tajantemente su pertenencia a cualquier estructura criminal en la actualidad.

“Yo me entregué en el 2013, me entregué voluntariamente y vivo aquí en los Estados Unidos haciendo una nueva vida, agradeciéndole a este país de la nueva oportunidad que me ha dado”, declara. Describe un proceso de contrición personal profundo: “Me arrodillé ante Dios y ante este país a confesar todos mis delitos y yo no hago parte de ninguna organización”.

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