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“EL CASO DE JACK EL DESNUDADOR”

Aparentemente Tilford no se encontraba en buen estado e incluso les había insinuado que no quería seguir viviendo. Las pesquisas continuaron en los días siguientes y se interrogó a unos 700 testigos, pero ninguno colaboró abiertamente. Tailford trabajaba como camarera un par de días a la semana, aunque la mayor parte del tiempo se dedicaba a la prostitución.

se involucraba con hombres que realizaban prácticas sexuales perversas y ninguno de ellos quiso entregar demasiada información por temor a ser encarcelados. Dos meses más tarde, el 8 de abril, otro cadáver sería encontrado a las orillas del Tammesis en el distrito de Cheiswick. Se trataba de Irene Lockwood, una trabajadora sexual de 26 años.

Su cuerpo estaba completamente desnudo, le faltaban varios dientes y, si bien tenía una pequeña contusión en la cabeza, la causa de muerte parecía haber sido la asfixia. Era pelirroja, medía tan solo un met y medio de estatura y, al igual que la primera víctima, también estaba embarazada. Las similitudes entre los dos casos eran evidentes y los detectives los vincularon de inmediato.

Fue entonces que surgió una teoría.  Según se pudo averiguar, en el pequeño apartamento que rendaba Anna Tilford se encontraron luces y equipo fotográfico. Los investigadores supusieron que como se dedicaba al comercio sexual era probable que también posara para fotografías de corte erótico.

Por otro lado, Irene Lockwood participó en un par de cortometrajes pornográficos y tenía una compañera de cuarto identificada como Vicky Pender, la cual había sido asesinada a golpes un año antes, ya que supuestamente había fotografiado a unos clientes sin que estos lo supieran.  Por aquel entonces, algunas trabajadoras sexuales del oeste de Londres participaban en una red dirigida por la mafia que se dedicaba a extorsionar y chantajear a aquellos sujetos que recorrían el barrio rojo y se acostaban con mujeres, fotografiándolos en

situaciones sexuales comprometedoras. Dicha práctica era conocida como Badger Games. Aparentemente tanto Tailford como Lockwood de alguna u otra forma estaban vinculadas a este tipo de actividades ilegales y frecuentaban fiestas clandestinas a las cuales asistían hombres adinerados, por lo que los investigadores sospechaban que alguien se había visto afectado y estaba tomando represalias por ello.

La extracción de los dientes podía tratarse de una tortura previa a los asesinatos. El 24 de abril, un nuevo cuerpo fue hallado, esta vez en un callejón cerca de Swimcom  Avenue en Brentford. La víctima sería identificada como Helen Bartelemy de 22 años. Su cadáver desnudo estaba tendido boca abajo sobre un montón de basura.

Le habían arrancado los dientes y si bien mostraba abraciones en el cuello, la causa de muerte no pudo ser confirmada como estrangulación.  Los forenses pensaban que podía haber sido sofocada con una bufanda o incluso un almohadón.  No se encontró ninguna prenda de vestir de la víctima en la escena, aunque su cuerpo tenía pequeñas partículas de pintura en aerosol de color verde, amarilla, naranja y negra sobre la piel.

Aquella sería la primera pista importante del caso. Partelemi tenía antecedentes penales por colaborar con unos sujetos a perpetrar un asalto con una navaja, asunto por el cual sería condenada a una pena de 4 años de prisión, aunque solo estuvo un par de semanas encarcelada antes de ser dejada en libertad.

También era conocida por prestar servicios sexuales poco convencionales a hombres adinerados de la ciudad.  El asesinato de Helen Bartelemy era el tercero registrado en tan solo 3 meses, lo que inquietó a los detectives, pues toda la evidencia indicaba que habían sido cometidos por el mismo individuo.

De hecho, relacionaron estos tres casos con otros dos hallazgos realizados en Hammersmith, que no habían sido vinculados en un comienzo. Primero había ocurrido 5 años antes, el 17 de junio de 1959. Elizabeth Fig, una prostituta de 22 años, fue hallada muerte en Dux Midows, un parque ubicado en la orilla norte del río Thesis.

Si bien la joven no estaba completamente  desnuda, el asesino le había robado la ropa interior, los zapatos y rajó su vestido, dejando sus pechos expuestos. La causa  de muerte parecía haber sido estrangulamiento manual. El 8 de noviembre de 1963, Ginette Ris, una prostituta de 22 años, había sido encontrada en un vertedero de cenizas cerca del puente de Cheeswick.

Su cadáver, desnudo y en avanzado estado de putrefacción, no mostraba señales de agresión evidentes y los especialistas fueron incapaces de determinar la causa de muerte. Por lo visto, el cuerpo llevaba casi 6 meses  descomponiéndose a la intemperie. Cuando los crímenes de Tailford, Lockwood y Bartelemy fueron vinculados, los casos de  Elizabeth Fig y Ginet Reis fueron inmediatamente reabiertos por los investigadores y no tuvieron demasiadas dudas.

A pesar de que el modus operanti y la manipulación de los cadáveres no eran exactamente iguales, parecían haber sido las dos primeras víctimas del asesino al que estaban buscando. El asunto había escalado rápidamente y los medios de comunicación se enteraron de la noticia, aunque en un comienzo el nombre de Elizabeth Fig no figuraba dentro del listado oficial de víctimas.

El hecho de que un sujeto recorriera las calles de Londres matando prostitutas y que las autoridades no contaran con ningún sospechoso a quien seguirle la pista traía a la memoria el infame caso de Jack el destripador, aunque guardando las distancias. Este nuevo criminal no destripaba a sus víctimas ni tampoco enviaba cartas desafiantes a la policía, por lo que en un comienzo fue apodado por la prensa como Jackel invisible.

A medida que se fueron filtrando otros detalles, como el hecho de que los cadáveres eran encontrados completamente desnudos, algunos columnistas lo bautizaron como Jack el desnudador o Jack de Striper, un juego de palabras que hacía una burda referencia a Jack de Reaper. Habían transcurrido solo tres días del hallazgo del cuerpo sin vida de Helen Bartelemy, cuando el 27 de abril de 1964 un sujeto se presentó en la comisaría de Nothing Hill asegurando que había matado a una mujer.

Kenneth Archival, de 54 años, trabajaba como vigilante del club de tenis de Holland Park Lo  y vivía en el distrito de Hammersmith. Según su declaración, a principios de abril se encontró con Irene Lockwood en un bar y posteriormente salieron a la calle en donde comenzaron a discutir por  dinero.

Archival reconoció que perdió el control y tras estrangularla desnudó su cuerpo y lo lanzó desde lo alto de un puente. Luego se llevó la ropa de la víctima a casa en donde la quemó para borrar toda evidencia del crimen. Aunque los detectives lo interrogaron insistentemente por los otros cuatro asesinatos, el hombre fue enfático en asegurar que solo se responsabilizaba por el asesinato de Irene Lockwood.

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