Seis décadas en el ring. Primer campeón mundial de la WWF, maestro del Hijo del Santo. Y ese mismo hombre, viendo asesinado en el ring a su propio hijo en un combate planeado por la empresa, 2 minutos colgado en las cuerdas, mientras le golpeaban cuando ya era un cadáver, le hicieron el 619 a su cuerpo sin vida.
Te lo advierto, no fue un accidente. Lo mataron. Hoy vas a saber la verdad sobre la inyección que le pusieron a su hijo minutos antes del combate y la macabra razón por la que le prohibieron entrar a los médicos al ring cuando cayó desplomado. Y lo más nuevo, lo que acaba de revelar Alberto del Río sobre ese oscuro combate.
Confesó por qué lo mataron y por qué humillaron al perro aguayo padre durante 4 años seguidos. Los gritos sobre el hijo muerto y la cabellera que le raparon. Y lo más oscuro de toda esta historia. Quédate hasta el final. Pero antes debes saber cómo llegó esa leyenda zacatecana hasta el cuadrilátero de Tijuana, donde su propio hijo murió esa noche de marzo.
Porque lo que pasó la noche del 20 de marzo del año 2015 no empezó esa misma tarde, empezó 70 años antes en un pueblo polvoriento del altiplano zacatecano, donde un niño campesino aprendió a pelear antes que a leer. Pedro Aguayo Damián nació el 18 de enero del año 1946 en Nochislán de Mejía.
Zacatecas, hijo de José Santana Aguayo, padre campesino, y de Gabina Damián Puentes, madre ama de casa. 16 hijos en total bajo el mismo techo de adobe. Pedrito era el más rudo de todos los hermanos, el más callado también. Crecer entre 16 hijos significaba pelear todos los días por el plato, por el catre, por la atención de los padres.
Y Pedrito aprendió a usar los puños antes que las palabras. Cuando tenía 8 años, la familia entera tuvo que emigrar del pueblo natal por carencias económicas extremas. La tierra rendía cada vez menos, los precios del trigo bajaban cada año y los padres tomaron la decisión más dura del clan rural, abandonar Nochislán para siempre. Cargaron las pocas pertenencias del hogar, subieron a los hijos a un camión de redilas y emprendieron el camino hacia el pueblo de Tala, en la zona azucarera de Jalisco.
Recuerda ese pueblo del occidente mexicano, porque sobre Tala descansa la primera clave brutal del destino del perro Aguayo. Y porque en ese mismo pueblo de Jalisco terminaría muriendo el ídolo del pancracio. 65 años después. La pobreza obligó a Pedrito a empezar a trabajar a los 12 años en una panadería local llamada La Puerta del Sol, 15 horas diarias amasando el pan del pueblo, salario miserable que entregaba completo a la madre Gabina.
Después de la panadería, Pedrito trabajó de zapatero. Aprendió a reparar las botas viejas de los campesinos del ingenio Cañero y esa habilidad zapatera marcaría toda su carrera futura en el cuadrilátero. Porque las famosas botas afelpadas del perro aguayo nacieron de la propia mano del muchacho zapatero del pueblo jaliciense.
A los 14 años empezó a boxear en los gimnasios improvisados de la zona azucarera. Sin entrenador profesional, por cada victoria le pagaban 20 pesos. Apolo Romano, exluchador retirado y casatalentos del Consejo Mundial, lo vio una de esas tardes. Le dijo cuatro palabras que cambiaron su vida. Cito literal a Apolo Romano. Muchacho, tú eres luchador.
Cierro la cita. Pedrito tenía 16 años cuando aceptó la invitación. empacó la única maleta del hogar, se despidió de Gabina y los 15 hermanos y emprendió el camino hacia Guadalajara para entrenar con Cuautemok, el Velasco, el maestro más brutal del pancracio mexicano. Velasco le enseñó tres reglas que marcarían toda su carrera.
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Regla uno, en el cuadrilátero nunca se llora, aunque te rompan los huesos. Regla dos, al rival se le da hasta la última gota de sangre, aunque sea tu hermano. Regla tres. La cabellera del luchador es lo único sagrado del oficio. Si te la quitan, empiezas de cero. Esas tres reglas marcarían las cuatro humillaciones públicas más brutales del perro Damián.
Pero esa revelación la conocerás más adelante en el guion. El 10 de mayo del año 1970, Pedro Aguayo debutó en la Arena Olímpico Coliseo de la Ciudad de México, 24 años de edad, 78 kg de peso, botas afelpadas hechas por su propia mano y un nombre artístico que Apolo Romano le había puesto. El perro Aguayo, el can de Nochislán, cobró 200 pesos esa primera noche.
ganó contra un rival de tercera categoría y supo de inmediato que lucharía dentro del cuadrilátero el resto de su vida adulta. La verdadera explosión llegaría exactamente 5 años después, 3 de octubre del año 1975. Arena México del Distrito Federal, función estelar del Consejo Mundial. Pelea de máscara contra cabellera entre el enmascarado de plata y el C de Nochislán.
25,000 aficionados en las gradas de la catedral del Pancracio y el perroayo hizo lo impensable. Paliza brutal al ídolo nacional. Le destrozó la máscara plateada del santo, le sacó sangre de la frente, lo dejó tirado tres veces en la lona y le propinó una golpiza memorable que pasó a los archivos del Salón de la Fama. Hijo del Santo lo confirmó textualmente décadas después. Cito literal a Hijo del Santo.
El perro está entre los mejores rudos. Tal vez de los mejores que he visto en toda mi vida. Ya no hay de esos rudos. Cierro la cita, pero la victoria brutal tenía un precio macabro porque la apuesta de la noche estelar era máscara contra cabellera. Y aunque el perroayo destrozó la máscara del santo en las tres caídas, el conteo final del referí Grand Davis dio la victoria al enmascarado de plata.
Primera humillación pública. Lo subieron a la silla del centro del cuadrilátero. La barbera oficial encendió la máquina rasuradora. Mechón tras mechón cayó al piso. Su melena negra de 29 años cayó por completo. 25,000 personas vieron la humillación. El candenoislán quedó calvo en la lona principal.
Recuerda esa primera humillación porque durante el calvario del año 75 apenas empezaba el camino brutal de las cuatro cabelleras perdidas del perro Aguayo Damián. Pero todavía falta para esa segunda humillación. Por ahora hay que volver al año 1979 porque el 23 de julio del año 79 nació en la Ciudad de México el hijo único oficial del perro Aguayo Damián.
Pedro Aguayo Ramírez, hijo de Luz Ramírez, esposa única del ídolo zacatecano. Recuerda esa fecha porque el muchacho que nació esa madrugada terminaría muerto en un cuadrilátero de Tijuana 35 años después. El perroayo cargó al recién nacido en sus brazos rudos, lo besó en la frente y le susurró unas palabras textuales que él mismo contaría décadas después.
Cito literal al perro aguayo Damián. Mi hijo, tú vas a ser luchador, pero por favor no escojas el cuadrilátero como destino. Es un camino que te puede costar la vida. Cierro la cita. Esas palabras del padre zacatecano durante el bautizo del Hijo resonarían como una premonición. Una premonición que tardaría 36 años exactos en cumplirse.
¿Por qué le pidió al hijo recién nacido no dedicarse al pancracio? Porque el padre sabía la verdad brutal del oficio. Sabía las muertes ocultas del Consejo Mundial. Sabía los paralíticos olvidados del toreo de Cuatro Caminos, sabía las viudas hambrientas de los gimnasios profesionales y sabía que Pedrito Ramírez tenía toda la sangre rudística del clan campesino zacatecano, lo que lo convertía en el blanco directo de las desgracias del cuadrilátero.
Pero el destino ya estaba escrito. y el propio Pedro Aguayo Ramírez contra la voluntad expresa del Padre. El toreo de Cuatro Caminos el 18 de junio del año 1995 a los 15 años de edad, sin permiso del padre, sin entrenamiento formal, a escondidas del propio perro Damián. El padre se enteró días después, lo confrontó en la sala familiar, le gritó tres horas seguidas y le exigió retirarse del pancracio de inmediato.
Pero el muchacho ya estaba enamorado del cuadrilátero. Cito literal al hijo del perro Aguayo. Papá, yo nací para el cuadrilátero. Tú no me vas a apartar del oficio, aunque te cueste verme caer en el ring. Cierro la cita. El perro Damián lloró esa noche en la sala familiar. Era la primera vez en 70 años de vida que el rudo del altiplano lloraba en su propia casa y supo de inmediato que iba a perder a su hijo único en los cuadriláteros del pancrácio mexicano.
La pregunta era, ¿cuándo y en qué función específica? Te lo advierto, lo que pasó las siguientes dos décadas confirmó la peor pesadilla del padre zacatecano. Porque Pedro Aguayo Ramírez, conocido como el hijo del perro Aguayo, se convirtió en menos de 10 años en uno de los luchadores rudos más populares del pancracio mexicano.
Campeón nacional en parejas con su propio padre, desenmascarador de picudo y texano junior, fundador del clan más temido del calendario contemporáneo Los perros del mal. Recuerda esa facción, porque sobre los perros del mal descansa la maldición más oscura de toda la historia reciente del pancracio. Y porque sobre los seis fundadores originales del clan rudístico, tres, terminarían muertos en exactos 6 años seguidos.
Pero todavía falta mucho para esa revelación. Por ahora hay que volver al año 2015. 20 de marzo del año 2015, viernes por la noche, Tala, Jalisco. Recuerda esa fecha exacta. Porque la noche del 20 de marzo del año 2015 empezó el calvario más oscuro del clan Aguayo Ramírez. El perro Aguayo Damián, 69 años de edad, vivía en la casa familiar del pueblo de Tala, 4 años retirado del pancracio, una vida tranquila de jubilado y un teléfono celular que no paraba de marcar al hijo toda esa semana.
Cinco llamadas en seis días consecutivos. Cito literal al perro Aguayo Damián. Mi hijo, no vayas a Tijuana este fin de semana. Algo no está bien. Cancela la función. Diles que estás enfermo del cuello. Yo te pago el dinero que dejas de cobrar. Cierro la cita. El hijo del perro Aguayo se reía en cada llamada del padre.
Cito literal al hijo del perro Aguayo. Papá, ¿estás paranoico? Ya están vendidos los boletos. La empresa me mata si no aparezco. Es una lucha de rutina. Cierro la cita. Esa fue la última conversación oficial entre el padre y el hijo. 4 días después, el sábado 20 de marzo, en el auditorio municipal de Tijuana, Baja California, el hijo del perro Aguayo subió al cuadrilátero para enfrentar a tres rivales en la función las cuatro esquinas de la empresa estadounidense de Crash lucha libre y nunca más bajó vivo del propio cuadrilátero norteño.
10:45 de la noche del 20 de marzo. Hijo del perro Aguayo y Manic contra Rey Misterio Junior y Extreme Tiger. Boletos agotados desde una semana antes, cámaras de televisión grabando el evento y el hijo del perro Aguayo cojeando sobre la entrada al cuadrilátero. Recuerda ese detalle porque sobre la cojera del muchacho del Distrito Federal descansa la primera prueba de lo que Alberto del Río revelaría 10 años después.
Esa noche en el camerino se vivió un ambiente extraño. El propio hijo del perro Aguayo llegó cojeando del cuello cervical. Tres semanas de lesiones previas, imposibilidad de girar el cuello hacia la derecha y un dolor lumbar que le impedía agacharse normalmente. El médico de cabecera de la empresa le pidió bajarse de la función.
Cito literal al médico de The Crash. Pedro, ¿no estás en condiciones de luchar esta noche. Las cervicales no responden. Yo firmo el certificado médico ahora mismo. Cierro la cita. Pero la empresa fronteriza insistió en la lucha estelar. El show debía continuar. Los boletos estaban vendidos, la transmisión televisiva estaba contratada y el hijo del perro Aguayo se puso las botas afelpadas heredadas del padre, sabiendo que el cuerpo le fallaba.
sabiendo que el cuello no respondía, sabiendo que algo no estaba bien y la empresa lo sabía también. Todos en el camerino lo sabían, pero nadie del clan rudístico lo detuvo. Y sucedió lo más asqueroso de toda esta historia. Antes de subir al cuadrilátero, un médico anónimo le aplicó una inyección específica al hijo del perro Aguayo.
Una inyección para soportar el dolor cervical durante la lucha. Una inyección que adormeció los sentidos defensivos del muchacho. Una inyección que selló su destino esa misma noche. 10:52. El hijo del perro Aguayo subió al cuadrilátero inyectado del cuello, cojeando del costado con la mirada perdida.
La pelea empezó normal los primeros minutos. Hijo del perro y Manik intercambiando golpes con Rey Misterio y Extreme Tiger. Llaves técnicas. Caídas controladas, movimientos coreográficos del pancracio profesional y entonces sucedió el momento exacto que cambió la historia para siempre. El hijo del perro Aguayo cayó en la primera cuerda tras recibir una patada lateral del costado derecho, una patada normal del pancracio, una patada que cualquier luchador sano hubiera resistido.
Pero el hijo del perro no estaba sano esa noche. Las cervicales lastimadas se dieron tras el impacto. La inyección anestesiante impidió que el cerebro registrara el dolor y el muchacho quedó colgado sobre la segunda cuerda. inconsciente del cuerpo entero, sin pulso visible del corazón rudístico, sin oxígeno en los pulmones del clan campesino, cadáver en la lona del auditorio municipal y entonces vino la peor parte.
Rey Misterio Junior, sin saber el estado real del rival, ejecutó la siguiente coreografía. Una patada voladora directa al rostro del cadáver colgado de las cuerdas y el famoso movimiento del 619 sobre el cuerpo sin vida. Le pegaron a un cadáver, le hicieron el 619 a un cuerpo sin vida y la lucha siguió 2 minutos completos en la lona, 2 minutos brutales, 2 minutos en que el cuerpo del hijo del perro colgaba inerte en la segunda cuerda.
2 minutos en que Rey Misterio y Extreme Tiger seguían intercambiando golpes con Manic. 2 minutos en que el referí oficial no se dio cuenta del estado real del muchacho y 2 minutos en que el padre zacatecano en la casa familiar del pueblo de Tala empezó a llorar sin razón aparente en la sala principal. 10:55 de la noche, la esposa Luz Ramírez vio al perro Aguayo Damián derrumbarse en el sofá familiar.
Cito literal a Luz Ramírez. Pedro empezó a llorar de pronto, sin saber nada de Tijuana, ni haber visto la pelea televisiva y sin que nadie le hubiera marcado del puerto fronterizo. Solo dijo unas palabras que se me quedaron grabadas para toda la vida. Cierro la cita. Las palabras del perro Aguayo Damián en el sofá del pueblo jaliciense fueron las siguientes textuales.
Mi muchacho ya está con Dios. Cinco palabras del padre zacatecano. Cinco palabras de la premonición brutal del clan Aguayo Damián. Cinco palabras que se cumplirían oficialmente 40 minutos después. 11:35 de la noche del puerto fronterizo. Por fin alguien sobre la esquina rudística notó que el hijo del perro Aguayo no respondía al palmeo del compañero Manik.
Conan, sobre la esquina del bando rudo, corrió hacia el centro del cuadrilátero, sacudió el cuerpo inerte y gritó órdenes brutales en la lona principal. “Tráiganme a los médicos ahora mismo.” Pero los médicos oficiales jamás pudieron entrar al ring esa noche. La macabra razón es algo que conocerás más adelante en el guion.
Bajaron el cuerpo del hijo del perro Aguayo en los brazos de los compañeros del clan rudístico. Lo llevaron al hospital del Prado del Puerto Fronterizo. Intentaron reanimarlo durante una hora completa sin éxito brutal. Y a la 1:30 de la madrugada del 21 de marzo del año 2015, los médicos declararon el deceso oficial de Pedro Aguayo Ramírez, 35 años de edad, causa oficial.
paro cardiorrespiratorio por traumatismo cervical alto. El hijo del perro Aguayo había muerto en el cuadrilátero y el padre zacatecano en la casa familiar del pueblo de Tala recibió la llamada brutal a las 11:35 de la noche. Conan del otro lado del teléfono. Voz quebrada del bando rudístico. Don Pedro, su hijo está en el hospital.
Esas seis palabras del muchacho cubano. Y el perro Aguayo Damián. supo de inmediato sobre el destino del clan Aguayo Ramírez. Su hijo único ya estaba muerto. La premonición de cinco palabras del padre se había cumplido. 10 años después de aquella noche brutal, en noviembre del año 2025, en el programa La Granja Miminope de la televisión nacional, Alberto Rodríguez, conocido oficialmente como Alberto del Río, rompió el silencio público sobre lo que realmente pasó esa noche. Cito literal a Alberto del Río.
Hicieron un movimiento antes de lo que sacaron en la televisión. Rey Misterio no tuvo nada que ver. Ya estaba muy lastimado de las cervicales y de toda la zona lumbar. Cierro la cita. 10 años exactos de silencio público. 10 años en que la empresa fronteriza ocultó la verdad brutal del calendario contemporáneo.
Y la pregunta más oscura queda abierta en los archivos del puerto fronterizo hasta el día de hoy. ¿Por qué la empresa de Crash Lucha Libre obligó al hijo del perro Aguayo a luchar lastimado del cuello esa noche del 20 de marzo del año 2015? Y la respuesta más asquerosa apenas empezaba a tomar forma. La verdadera razón de la orden empresarial era el dinero del puerto fronterizo.
Tres semanas antes del 20 de marzo del 2015, la empresa de Crash Lucha Libre había firmado un contrato de transmisión televisiva con un canal de cable estadounidense, $300,000 por la función estelar del auditorio municipal de Tijuana. La cláusula del contrato exigía la presencia obligatoria del hijo del perro Aguayo como cartel principal.
Si el muchacho del Distrito Federal cancelaba la función oficial, la empresa fronteriza perdía los $00,000 del contrato televisivo y la productora norteamericana podía demandar civilmente a The Crash lucha libre por incumplimiento contractual del calendario nacional. Esa fue la verdadera razón macabra de la decisión empresarial.
$300,000 pesaron más que la vida del hijo del perro Aguayo en la balanza ejecutiva. Y la inyección anestesiante del camerino oficial fue la solución brutal. que encontraron los responsables del calendario contemporáneo para que el muchacho del clan Aguayo Ramírez pudiera subir al cuadrilátero esa noche del 20 de marzo. Te lo advierto, lo que pasó las semanas siguientes a la muerte del hijo del Distrito Federal cambió completamente al perro Aguayo Damián sobre el pueblo jalisiense de Tala, porque el padre zacatecano regresó del funeral del
muchacho con el corazón destrozado del clan campesino, pero también con una decisión personal brutal. iba a investigar la muerte de su hijo por su propia cuenta, aunque la empresa lo amenazara, aunque la AAA lo bloqueara, aunque la televisión nacional le cerrara las puertas, iba a saber la verdad oficial, iba a saber quién mató a su muchacho del cuadrilátero estelar y iba a hacer pagar al responsable directo de la tragedia del auditorio municipal de Tijuana. Abril del año 2015.
Un mes después de la muerte del hijo del perro Aguayo, el padre zacatecano compró una libreta verde de pasta dura sobre una papelería del centro de Guadalajara, 73 páginas en blanco, pluma de tinta negra y empezó a anotar todo lo que sabía la noche del 20 de marzo. Recuerda esa libreta verde de pasta dura porque sobre esa libreta específica descansa la última prueba documental de la investigación personal del padre zacatecano y porque la hija Yuriria Aguayo Ramírez conserva la libreta verde hasta el día de hoy. El
perro Aguayo Damián empezó a escribir 42 cartas dirigidas a los compañeros de lucha del hijo del Distrito Federal. 42 sobres con timbre postal mexicano enviados desde la Oficina de Correos del Pueblo de Tala. 42 preguntas idénticas la noche del auditorio municipal de Tijuana. ¿Qué pasó realmente esa noche del 20 de marzo del 2015? Solo tres luchadores respondieron las cartas del padre zacatecano.
Conan, el cubano del clan rudístico, cibernético, excompañero de pareja del hijo del Distrito Federal y la Parca original, gladiador veterano del Consejo Mundial. Los tres respondieron por carta postal durante las semanas siguientes, pero la verdadera bomba informativa la entregaría Conan personalmente.
Junio del año 2015, 3 meses después de la muerte del hijo del perro Aguayo, Conan tomó un vuelo desde la Ciudad de México hacia Guadalajara y se presentó sin avisar en la casa familiar del pueblo de Tala, del estado jaliciense. El perro Aguayo Damián lo recibió en la sala principal del hogar zacatecano. Le sirvió un vaso de agua.
le ofreció una silla del comedor familiar y le pidió textualmente que dijera la verdad oficial. Cito literal al perro Aguayo Damián sobre el testimonio posterior de Conan. Conan, yo entrené a tu maestro Apolo Romano. Yo te di tus primeros consejos del pancracio nacional. Yo te traté como un hijo durante 20 años seguidos del Consejo Mundial.
Te pido por favor que me digas qué pasó esa noche del 20 de marzo. Tengo derecho a saber la verdad oficial sobre la muerte de mi muchacho. Cierro la cita textual del padre zacatecano. Conan lloró 45 minutos seguidos en la sala familiar del pueblo de Tala y entonces le contó al perroayo Damián la verdad brutal que había callado durante tres meses.
Pedro llegó al camerino oficial cojeando del cuello cervical. Lo vio entrar todo el clan rudístico de la función estelar. La empresa fronteriza sabía perfectamente sobre las lesiones previas de las cervicales. Le habían pedido bajarse de la función estelar, pero la empresa amenazó con cancelar contratos futuros si no luchaba esa noche del 20 de marzo.
Y la verdadera bomba informativa. El propio Pedro Aguayo Ramírez había escrito en el camerino oficial una nota textual en un pedazo de papel del bote de basura del auditorio municipal. Una nota que Conan rescató del bote después del cuerpo del muchacho llegara muerto al hospital del Prado. Una nota que el perro Aguayo Damián guardó dentro de la libreta verde sobre la cocina del pueblo de Tala.
¿Qué decía exactamente esa nota brutal del hijo del perro Aguayo? 12 palabras escritas con tinta azul en el pedazo de papel arrugado. Cito literal la nota del hijo del perro Aguayo en el bote de basura del camerino. Si me pasa algo esta noche, díganle a mi padre que perdone a Pedro Aguayo Ramírez. Cierro la cita textual de la nota oficial.
El hijo del perro Aguayo sabía que iba a morir esa noche y le pidió perdón anticipado al padre zacatecano en la propia hoja arrugada del camerino del auditorio municipal. Te lo advierto, esa nota brutal del muchacho cambió completamente la mentalidad del perro Damián sobre la investigación personal, porque el padre zacatecano se dio cuenta de algo brutal sobre la investigación independiente del clan Aguayo Ramírez.
Su hijo único no había muerto por accidente. Su hijo único había muerto sabiendo el riesgo brutal y su hijo único había aceptado luchar esa noche del 20 de marzo. A pesar de la advertencia del cuerpo cervical. ¿Por qué exactamente el hijo del perro Aguayo aceptó luchar lastimado del cuello sabiendo el riesgo brutal del cuadrilátero? Porque la empresa fronteriza le había prometido 40,000 pesos extra sobre el salario base de la función estelar, sumando un total de 90,000 peschitaba el dinero brutal para pagar los gastos
médicos de la esposa embarazada del segundo hijo del clan Aguayo Ramírez. Esa información secreta había sido ocultada por la empresa fronteriza durante 10 años seguidos, hasta que Alberto del Río la confirmó indirectamente en el programa La granja Pumirope de la televisión nacional en noviembre del año 2025.
Pero todavía falta más sobre la investigación personal del perro Aguayo Damián, porque después del testimonio de Conan sobre el pueblo de Tala, el padre zacatecano empezó a recibir amenazas anónimas en la casa familiar del clan Aguayo Ramírez. Cartas sin remitente, llamadas con números bloqueados y mensajes específicos por correo electrónico desde cuentas falsas.
Tres semanas exactas después de la visita de Conan al pueblo jaliciense. Cito literal una carta anónima específica del perro Aguayo Damián. Don Pedro, deje de hurgar sobre la muerte de su hijo. Eso ya quedó cerrado en los archivos oficiales. Si sigue investigando, va a pasarle lo mismo a usted que a su muchacho. Cierro la cita textual de la amenaza anónima.
El perro Damián guardó esa carta específica dentro de la libreta verde de pasta dura junto a la nota arrugada del hijo del perro Aguayo en el camerino del auditorio municipal y siguió investigando sobre la muerte oficial del hijo durante los siguientes 4 años seguidos. Pero la investigación personal del padre zacatecano tendría un costo personal brutal sobre la vida pública del ídolo nacional, porque durante los meses siguientes del año 2015 empezaron a llegar las consecuencias del activismo personal del perro Aguayo Damián. La AAA
lo bloqueó oficialmente del backstage de todas las funciones nacionales. El Consejo Mundial le retiró la invitación de honor del salón de la fama anual y la televisora oficial del país canceló las entrevistas pendientes del ídolo zacatecano. Una a una. Las puertas del pancracio mexicano se cerraron en el rostro del padre zacatecano y el silencio empresarial sobre la muerte del hijo se volvió absoluto.
Pero te lo advierto, el silencio empresarial fue apenas el principio del castigo brutal contra el perro aguayo Damián, porque la verdadera humillación pública contra el ídolo apenas empezaba en las arenas de lucha libre del país. Y la humillación brutal traía un eco macabro de 40 años antes del calendario nacional.
Recuerda las tres reglas brutales que Cuautemocok, el Velasco, le había enseñado al joven perro Aguayo sobre el gimnasio Tapatío. Regla número uno, sobre el cuadrilátero Nunca se llora. Regla número dos, al rival se le da hasta la última gota de sangre. Regla número tres, la cabellera del luchador. Es lo único sagrado del oficio brutal.
Esa tercera regla específica del maestro Tapatío marcaría las cuatro humillaciones públicas más brutales de toda la carrera del perro Aguayo Damián. Imagínate por un momento el peso emocional brutal de perder cuatro veces la melena negra en el cuadrilátero principal del país. Cuatro veces sentado en la silla del centro del ring.
Cuatro veces escuchando la máquina rasuradora del barbero oficial. Cuatro veces viendo caer los mechones en la lona del Consejo Mundial. cuatro veces quedando calvo frente a decenas de miles de personas del calendario nacional. Esa fue la verdadera tragedia personal del perro Aguayo Damián sobre el pancracio mexicano contemporáneo.
Primera humillación. 3 de octubre del año 1975. Arena México. Lo rapó el Santo, el propio enmascarado de plata. 25,000 personas presenciaron la primera caída pública del ídolo. Segunda humillación. 14 de noviembre del año 1983. Toreo de cuatro caminos del Estado de México. Lo rapó Rey Arturo, el luchador técnico del Consejo Mundial.
20,000 personas presenciaron la segunda caída del ídolo de Nochislán en el cuadrilátero principal. Tercera humillación. 22 de marzo del año 1991. Arena México. Lo rapó su propio pupilo. Recuerda ese tercer nombre brutal. sobre la lista de humillaciones del perro Damián Conan. El mismo Conan que le entregó la nota del hijo del perro Aguayo 24 años después en la sala familiar del pueblo de Tala.
El mismo Conan, que el padre había entrenado durante 10 años seguidos sobre el gimnasio Tapatío. El mismo Conan, que lo respetaba como un padre profesional. Conan lo había rapado en el cuadrilátero principal en 1991. Cito literal a Conan en las entrevistas posteriores. Yo me consagré gracias al perro Aguayo Damián.
Él me dio muchos consejos. Él era como mi propio padre del pancracio, un ser humano fuera de serie. Ya no hacen gente como él del deporte mexicano contemporáneo. Cierro la cita textual del cubano del bando rudo. Pero aquella noche del 22 de marzo del año 91, Conan le quitó la cabellera al propio perro Aguayo Damián sobre la catedral del Pancracio Nacional.
Aprovechó una distracción del referí Grand Davis del Consejo Mundial. Tomó las espaldas planas del maestro en la lona principal y consumó la tercera humillación pública. El perro Damián tenía 45 años de edad sobre esa noche brutal y la traición de Conan le dolió más profundo que las dos cabelleras perdidas anteriores, porque era su propio pupilo personal sobre el gimnasio Tapatío era el muchacho cubano que había llegado de la Habana sin saber pelear lucha libre internacional.
era el aprendiz directo del C de Nochislán durante los 10 años seguidos del Consejo Mundial y lo había rapado en el cuadrilátero principal, pero todavía faltaba una cuarta humillación sobre la carrera del ídolo. La cuarta humillación, la más dolorosa de todas las caídas públicas del perro Aguayo. Damián contemporáneo. 30 de marzo del año 2001.
Arena Coliseo de Guadalajara del estado jaliciense. La función llamada El juicio final del pancracio nacional. 70,000 aficionados en las gradas del cuadrilátero principal y la pelea de retiro oficial del perro Aguayo Damián contemporáneo. Cabellera contra Cabellera. Universo 2000 del bando rudístico versus el can de Nochislán del bando rudo veterano.
El perro Aguayo Damián tenía 55 años de edad sobre esa noche del retiro oficial, 31 años de carrera profesional del Consejo Mundial, cuatro campeonatos mundiales, 11 cabelleras arrancadas al rival y un total de 240 peleas estelares sobre los cuadriláteros del país. Aquella noche del 30 de marzo del año 2001. El perro Damián perdió la pelea estelar contra Universo 2000 sobre la Arena Coliseo del Estado Jaliciense.
Cuarta humillación pública del ídolo. Lo subieron a la silla del centro del cuadrilátero. La barbera oficial encendió la máquina rasuradora del pancracio nacional. Mechón tras mechón cayó al piso del coliseo. Su melena, de 31 años de carrera profesional cayó por completo. 70,000 personas presenciaron la cuarta humillación del clan campesino en la lona principal.
Y el perro Aguayo Damián lloró en el centro del cuadrilátero principal del coliseo por primera vez sobre 55 años de vida zacatecana, por primera vez sobre 31 años de carrera profesional, por primera vez sobre las cuatro cabelleras perdidas contemporáneo. Pero lo más asqueroso vino las semanas siguientes a la cuarta humillación de la Arena Coliseo.
Porque después de la muerte del hijo en la madrugada del 21 de marzo del año 2015, el público mexicano empezó a recordar las cuatro cabelleras perdidas del padre en las arenas de lucha libre del país y empezaron a gritarle cosas en cada aparición pública. Imagina por un momento la humillación del padre en las arenas del país después de la muerte de su hijo.
Imagina la voz de un aficionado anónimo sobre la grada principal del Consejo Mundial. Imagina las palabras textuales de 15,000 personas gritando al mismo tiempo sobre la cabeza calva del perro aguayo Damián. Las frases fueron las siguientes textuales del público anónimo: “Tu hijo se lo merecía. Tu propia maldición se lo llevó al panteón. Es el karma del clan campesino.
Mereces estar tu muerto y no tuo. Pásale el 619 a tu propio padre perro. Vete a llorar al panteón de tu hijo. Cierro las citas textuales del público anónimo en las arenas. Pero la peor humillación pública del perro Aguayo Damián después de la muerte del hijo sucedió sobre una fecha específica, 12 de noviembre del año 2017. Arena México.
Función estelar del Consejo Mundial de Lucha Libre. Homenaje a las leyendas del pancracio mexicano. El propio perro Aguayo Damián fue invitado a subir al cuadrilátero principal de la catedral. 71 años de edad, 2 años de duelo personal por la muerte del hijo y la primera aparición pública del padre en el centro de la lucha libre nacional.
Subió al cuadrilátero principal cojeando del costado derecho del cuerpo. Le costó 3 minutos pasar la segunda cuerda del ring principal y cuando finalmente quedó parado en el centro del cuadrilátero de la Arena México, empezó la humillación brutal del público anónimo. 15 minutos seguidos de gritos macabros sobre la catedral. Tu hijo se lo merecía.
Es la maldición de los perros del mal, el karma del clan campesino. Mereces estar tú muerto en el cuadrilátero. Vete a llorar al panteón del hijo de Tijuana. Pásale el 619 a tu propio padre. 15 minutos brutales de humillación pública sobre la Arena México. El perro Aguayo Damián intentó hablar por el micrófono del Consejo Mundial.
intentó saludar al público anónimo. Intentó hacer la señal de los rudos del clan campesino, pero las gradas estallaban con gritos sobre la muerte del hijo del perro. 15 minutos exactos. Y entonces sucedió el momento más de toda la carrera personal del perro aguayo Damián sobre el pancracio mexicano. El propio perro empezó a llorar sobre el centro del cuadrilátero principal de la Arena México.
71 años de edad, 47 años de carrera profesional. Cuatro humillaciones públicas anteriores y por primera vez en la historia, el can de Nochislán. Lloraba en el cuadrilátero principal del Consejo Mundial. bajó del ring principal cojeando del costado derecho del cuerpo. Las lágrimas le corrían sobre la cara surcada por las cicatrices de la frente del clan campesino.
Salió del backstage de la catedral sin saludar a nadie del personal técnico y jamás volvió a aparecer públicamente en las arenas del país sobre los siguientes 18 meses. Esa fue la última aparición pública del perro Aguayo Damián en el cuadrilátero principal del país y la humillación del 12 de noviembre del año 2017 marcó el principio del fin sobre la vida personal del ídolo.
Te lo advierto, lo que pasó las siguientes 80 semanas en la casa familiar del pueblo de Tala del estado jaliciense fue lo más asqueroso que viviría el padre sobre toda su existencia personal. Porque el perro Aguayo Damián cayó en una depresión brutal después de la humillación pública de la Arena México del año 2017. Una depresión que el periódico Heraldo Deportes confirmó textualmente en los archivos.
Cito literal del periódico Heraldo Deportes. Según el reporte del padre, el perro Aguayo. Damián no pudo vencer la depresión profunda después de la muerte del hijo en el cuadrilátero. Cargó durante años con un dolor. Cierro la cita. textual del periódico Heraldo Deportes no pudo vencer la depresión. Esa frase específica del medio nacional resume el final del ídolo en la historia porque sobre los siguientes 18 meses, el perro Aguayo Damián se encerró en la habitación principal del segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala. Una
habitación pequeña con una sola ventana hacia el patio interior, una cama matrimonial en el centro del cuarto familiar y una mesa de noche con la fotografía favorita del hijo del perro Aguayo sobre el marco dorado. Dejó de comer normalmente diario del pueblo jaliciense. Tres comidas se redujeron a una sola comida ligera.
72 kg de peso del cuerpo entero bajaron a 58 kg en la balanza médica del clan. 14 kg perdidos en 12 meses. Empezó a tomar tequilo. En la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar. Una botella diaria sin amigos cerca, sin compañía familiar y con cero testigos del consumo personal. Solo la fotografía del hijo junto a la mesa de noche del segundo piso y la esposa Luz Ramírez lo veía apagarse cada amanecer.
Cito literal a Luz Ramírez en las entrevistas posteriores. Pedro hablaba solo en la habitación del segundo piso. Le decía cosas a la fotografía del muchacho. Mi muchacho, ya estoy yendo. Mi Pedrito de mi alma del clan campesino. Espérame del otro lado. Yo no quiero seguir aquí sobre esta tierra sin tu sonrisa del cuadrilátero principal.
Cierro la cita textual de la esposa Luz Ramírez. Ya voy, Pedrito. Tres palabras del padre en la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar. Tres palabras que se cumplirían exactamente 16 meses después. Pero la verdadera humillación del perro Damián durante los últimos 18 meses de vida personal estaba apenas por empezar, porque el padre había investigado durante 4 años seguidos la muerte del hijo en la libreta verde de pasta dura.
4 años de cartas anónimas amenazantes en la casa familiar del pueblo de Tala. 4 años de información clasificada. 4 años de nombres anotados con tinta negra en la libreta verde del segundo piso y exactamente sobre el 2 de julio del año 2019. Un día antes de su propia muerte, el perro Aguayo Damián escribió la última anotación de la libreta verde de pasta dura en el segundo piso de la casa familiar.
¿Qué decía exactamente esa última anotación del padre? 19 palabras escritas con tinta negra en la última página de la libreta verde de pasta dura. Cito literal, la última anotación del perro Aguayo Damián en la libreta verde del segundo piso. Si me pasa algo, busquen a los que callan. Ellos saben quién mató a mi propio muchacho.
Cierro la cita textual de la última anotación. 19 palabras del padre en la libreta verde del segundo piso. Y exactamente 24 horas después de esa anotación, el perro Aguayo Damián fue encontrado muerto en la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala del estado jaliciense. 3 de julio del año 2019. 11 de la mañana.
La esposa Luz Ramírez subió las escaleras del segundo piso con el desayuno del padre. café negro sin azúcar, una rebanada de pan tostado del horno familiar y un vaso de jugo de naranja natural del jardín trasero del pueblo de Tala. Tocó la puerta de la habitación principal del segundo piso. No hubo respuesta del padre. Tocó tres veces más familiar y entonces abrió la puerta por su cuenta.
El perroayo Damián yacía sobre la cama matrimonial del segundo piso, inmóvil del cuerpo entero, sin pulso del corazón rudístico, sin respiración en los pulmones, 73 años de edad, causa infarto agudo al miocardio. El C de Nochislán había muerto oficialmente sobre la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala.
4 años y 3 meses exactos después de la muerte del hijo del perro Aguayo en el cuadrilátero del auditorio municipal de Tijuana y junto al cuerpo inmóvil del padre en la cama matrimonial del segundo piso de la casa familiar. La libreta verde de pasta dura estaba abierta en la última página escrita.
Las 19 palabras de la última anotación estaban firmadas con tinta negra en el margen superior de la página y la fotografía del hijo junto a la mesa de noche del segundo piso. Tenía una pequeña gota seca de tinta sobre el marco dorado. ¿Casualidad o eliminado por lo que sabía sobre la muerte del hijo? La respuesta a esa pregunta específica apenas empezaba a tomar forma en los archivos del país.
Porque la muerte del perro Damián el 3 de julio del año 2019 no fue una muerte aislada. Fue la tercera muerte de una serie macabra dentro del clan Perros del Mal en exactos 6 años seguidos. Recuerda esa facción que El hijo del Perro Aguayo había fundado en el año 2008 en el cuadrilátero del Consejo Mundial.
Seis luchadores rudos del bando profesional, una sola familia simbólica, un solo destino durante los próximos 6 años del calendario rural. Y la maldición empezó a cumplirse exactamente en mayo del año 2013, 2 años antes de la muerte del hijo del perro Aguayo en el cuadrilátero del Auditorio Municipal de Tijuana.
26 de mayo del año 2013. Monterrey, Nuevo León, hospital privado del Centro Regio Montano. Recuerda esa fecha específica porque sobre el 26 de mayo del año 2013 murió el primer integrante del clan Perros del Mal en los archivos, Héctor Solano Segura. Nombre artístico: Héctor Garza el querubín, luchador regio montano. Nacido el 12 de junio del año 1969.
Miembro fundador del clan Perros del Mal, junto al hijo del perro Aguayo desde el año 2008 y compañero personal de pareja del muchacho en las funciones estelares del calendario. Cáncer pulmonar terminal. Diagnóstico del 15 de octubre del año 2012. 6 meses de quimioterapia agresiva, pérdida total del cabello rubio característico del bando rudo, pérdida progresiva del peso muscular del clan Garza Solano y un final en la cama del Hospital Regio Montano del Nuevo León.
43 años de edad en la fecha. Héctor Garza era considerado el hermano espiritual del hijo del perro Aguayo en los archivos del Consejo Mundial. Los dos habían crecido juntos profesionalmente desde el año 1995. Los dos habían fundado juntos el Perros del Mal en la facción rudística. Los dos habían viajado juntos a la World Wrestling Federation estadounidense y los dos habían soñado durante 15 años seguidos con coronarse en el cuadrilátero principal.
Pero el cáncer pulmonar terminó con la vida de Héctor Garza el 26 de mayo del año 2013 sobre la cama número 14 del Hospital Regio Montano del Nuevo León a las 5:47 de la tarde norteño. Primera muerte del perros del mal en los archivos. Te lo advierto, lo que sucedió las semanas siguientes a la muerte de Héctor Garza fue una serie de coincidencias macabras sobre el rudístico.
Porque exactamente 22 meses después de la muerte de Héctor Garza, el querubín, en la madrugada del 21 de marzo del año 2015, falleció el hijo del perro Aguayo en el cuadrilátero del auditorio municipal de Tijuana, 35 años de edad. causa paro cardiorrespiratorio por traumatismo cervical alto. Segunda muerte oficial del Perros del Mal en los archivos y 4 años y 3 meses después de la muerte del muchacho en la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala.
Falleció el perro Aguayo Damián el 3 de julio del año 2019, 73 años de edad. causa infarto agudo al miocardio. Tercera, muerte oficial del perros del mal en los archivos. Tres muertes en 6 años exactos. Tres figuras centrales borradas para siempre. Tres tragedias consecutivas a la propia familia simbólica de los perros del mal.

Imagina por un momento la coincidencia macabra en las arenas del país. Tres muertes sobre 6 años consecutivos. Tres luchadores fundadores del bando profesional. Tres cuerpos enterrados sobre los panteones del país mexicano. Casualidad estadística del perros del mal o maldición específica en la facción rudística.
Pero las muertes no son lo más oscuro de toda esta historia. Lo más oscuro tiene nombre y apellido en los archivos. Los sobrevivientes. Recuerda los seis fundadores originales del Perros del Mal del año 2008. Hijo del perro Aguayo. Líder. Héctor Garza el querubín. Hermano simbólico del muchacho, Pedro Aguayo Damián, padre fundador del campesino.
Damián 666, integrante fronterizo del puerto de Tijuana, Halloween, compañero fronterizo del bando rudo y Mr. Águila, gladiador veterano. De los seis fundadores, exactamente tres, siguen vivos hasta el día de hoy del país. Damián 666, Halloween y Mr. Águila. Pero hay un detalle macabro sobre los tres sobrevivientes del Perros del Mal.
Damián 666 y Halloween viven en Tijuana, la misma ciudad fronteriza donde murió el hijo del perro Aguayo en el cuadrilátero del auditorio municipal, la misma ciudad fronteriza donde se firmó el contrato televisivo de los $300,000 con la empresa estadounidense de Crash lucha libre. La misma ciudad fronteriza que el perro Aguayo Damián investigó durante 4 años seguidos.
Casualidad del Pacífico mexicano. Damián 666 y Halloween eran integrantes de la familia de Tijuana en los archivos. Una facción anterior del bando rudístico que el hijo del perro Aguayo había absorbido sobre el año 2008, convirtiendo a los dos luchadores fronterizos sobre los principales colaboradores del Perros del Mal. Pero los dos luchadores fronterizos jamás quisieron hablar sobre la muerte del hijo del perro Aguayo del 20 de marzo del año 2015.
Cito literal El silencio público de Damián. 666 sobre las cuatro entrevistas entre el año 2016 y el año 2020. Yo no sé nada sobre la muerte de Pedrito Ramírez. Yo no estaba en el camerino esa noche del 20 de marzo. Yo no tengo información sobre la inyección. Yo no quiero hablar sobre el tema. Cierro las citas textuales de Damián 666.
Y el silencio público de Halloween del país fue idéntico al silencio del compañero Damián 666. Cito literal a Halloween en las entrevistas posteriores del año 2018 del programa Más lucha. No tengo nada que decir sobre la muerte del hijo del perro Aguayo. Lo que pasó esa noche fue un accidente del cuadrilátero. Punto final.
Cierro la cita textual de Halloween en el programa Más Lucha. ¿Por qué exactamente los dos luchadores fronterizos jamás quisieron hablar sobre la muerte del hijo del perro Aguayo durante los siguientes 10 años? La respuesta apareció exactamente en noviembre del año 2025, 10 años exactos después de la muerte del muchacho.
Sobre el programa La granja, Mindimo Abominerop de la televisión nacional, cuando Alberto Rodríguez, mejor conocido como Alberto del Río, rompió el silencio público sobre lo que realmente había pasado esa noche del 20 de marzo del año 2015. Cito literal a Alberto del Río en el programa La granja cumpe por mí del año 2025.
Hicieron un movimiento antes de lo que sacaron en la televisión nacional. Rey Misterio no tuvo nada que ver con la muerte del muchacho. Ya estaba muy lastimado de las cervicales. Pedro había llegado al camerino cojeando del cuello. La empresa lo sabía perfectamente, pero la transmisión televisiva estaba contratada y el show debía continuar en el cuadrilátero principal.
Cierro la cita textual de Alberto del Río. Pero la verdadera bomba informativa del programa La granja, un pulmón Pepe, llegó tres minutos después de la cita anterior, cuando Alberto del Río confirmó lo que la familia Aguayo Ramírez había sospechado durante 10 años seguidos. Cito literal a Alberto del Río en el programa La granja, Mique a los médicos del auditorio municipal Les prohibieron entrar al cuadrilátero cuando Pedro cayó desplomado en las cuerdas principales.
La gerencia de The Crash dio la orden directa de seguir con la lucha en la lona principal. La transmisión televisiva no podía cortarse sobre los $300,000 contratados. Cierro la cita textual de Alberto del Río. Les prohibieron entrar a los médicos. Esa frase específica de Alberto del Río destapó la verdad más durísima de toda la historia reciente, porque los médicos del auditorio municipal de Tijuana estaban listos para entrar al cuadrilátero principal apenas vieron al hijo del perroayo colgado de la segunda cuerda principal. Tenían el equipo de
reanimación preparado en el costado del ring. Tenían las ampolletas de epinefrina cargadas para la inyección cardíaca de emergencia y tenían la camilla profesional lista para el traslado urgente al Hospital del Prado. Pero la gerencia de The Crash lucha libre dio la orden directa de no entrar al cuadrilátero principal por 2 minutos completos.
Mientras el cuerpo del muchacho colgaba inerte en la segunda cuerda principal del auditorio municipal de Tijuana. Mientras Rey Misterio Junior ejecutaba la coreografía del 619 sobre el cadáver del hijo del perro Aguayo y mientras Manik y Extreme Tiger seguían intercambiando golpes coreográficos en la lona principal, 2 minutos que pudieron haber salvado la vida del muchacho.
2 minutos que la gerencia sacrificó por $300,000 estadounidenses del contrato televisivo. 2 minutos que sellaron la muerte oficial del hijo del perro Aguayo del 20 de marzo del año 2015. Te lo advierto, lo que reveló Alberto del Río en noviembre del año 2025 fue solo la punta del iceberg, porque exactamente dos meses antes de la entrevista de la granja Kum Pope, la AAA, había sido vendida a la empresa estadounidense World Wrestling Entertainment por la cantidad histórica de 245 millones de dólares estadounidenses en los archivos corporativos.
Septiembre del año 2025. World Wrestling Entertainment 245 millones de dó. La empresa que ocultó durante 10 años seguidos la verdad sobre la muerte del hijo del perro Aguayo. Ahora pertenecía a Vince McMahon de la dobelude estadounidense y los archivos completos de aquella noche del 20 de marzo del año 2015.
Pasaron a la oficina corporativa de Stanford Connecticutat Internacional. El video sin editar del combate estelar de las cuatro esquinas del auditorio municipal de Tijuana, las grabaciones del camerino de The Crash lucha libre, las cintas internas de la sala de prensa y los archivos financieros del contrato televisivo de los $300,000. Todo archivado sobre las oficinas corporativas de Stanford, Connecticut, Internacional.
¿Por qué exactamente la World Wrestling Entertainment no ha liberado el video completo del combate estelar del 20 de marzo del año 2015? 10 años seguidos sin transparencia, 10 años seguidos sin investigación judicial sobre la muerte del muchacho y 10 años seguidos con el silencio absoluto de la empresa estadounidense del pancracio mundial.
Pero la verdadera respuesta más asquerosa de toda la historia del perros del mal apareció durante el funeral del perro Aguayo Damián del 4 de julio del año 2019. Recuerda esa fecha familiar, 4 de julio del año 2019. Funeraria Galloso de la Avenida México de la ciudad de Guadalajara, velorio del Perro Aguayo Damián.
La esposa Luz Ramírez había enviado las invitaciones por correo a más de 250 luchadores activos, compañeros de carrera del Consejo Mundial, ex pupilos del gimnasio Tapatío de Cuautemoc Velasco, rivales históricos del toreo de Cuatro Caminos y figuras estelares del Perros del Mal. 250 invitaciones por correo familiar. ¿Sabes exactamente cuántos luchadores activos acudieron al funeral del perro Aguayo Damián en la funeraria Galloso del Centro Tapatío? Tres, solamente tres luchadores activos del Consejo Mundial del País. Sus nombres en
los archivos del velorio del 4 de julio del año 2019 fueron los siguientes textuales. El satánico, veterano del bando rudo del Consejo Mundial, 67 años de edad, carrera profesional iniciada en 1977. Can del Mal, luchador joven del Consejo Mundial, 34 años de edad. Discípulo lejano del Perros del Mal. Maldad.
Luchador independiente, 41 años de edad. Sin relación familiar directa con el Aguayo Damián. Tres luchadores activos sobre 250 invitaciones. Familiar. Imagina por un momento la soledad atroz de la familia Aguayo Damián en la funeraria Galloso del Centro Tapatío. La esposa Luz Ramírez recibiendo el pésame de tres luchadores activos del país, la hija Yuriria Aguayo Ramírez cargando sola el peso del campesino y el cuerpo del perro Aguayo Damián en el ataúdrado de la funeraria Galloso.
Cero luchadores fundadores del Perros del Mal durante el funeral del padre. Conan del bando rudístico no llegó al velorio. Damián 666 no apareció en la funeraria tapatía. Halloween del fronterizo no se presentó sobre el último adiós del padre. Rey Misterio Junior del bando técnico no envió siquiera una corona floral y la World Wrestling Entertainment International.
La misma empresa que 4 años después compraría la AA por 245 millones de dólares estadounidenses. No envió ningún mensaje oficial al funeral del Perro Aguayo Damián. Ninguna corona floral, cero condolencias y cero mensaje corporativo. La AA, la misma empresa donde había debutado y muerto el hijo del perro Aguayo en el cuadrilátero principal.
envió un comunicado de prensa de tres líneas. Cito literal, el comunicado de la AA del 4 de julio del año 2019. La AA lamenta profundamente el fallecimiento de Pedro Aguayo Damián. Una leyenda nacional. Nuestras condolencias para la familia. Cierro la cita textual del comunicado de prensa de la AA. Tres líneas frías en el papel membretado de la empresa.
La misma empresa que había obligado al hijo del perro Aguayo a luchar lastimado del cuello cervical el 20 de marzo del año 2015. La misma empresa que había prohibido la entrada de los médicos al cuadrilátero principal de Tijuana en la noche de la muerte. la misma empresa que 4 años después se vendería a la World Wrestling Entertainment por 245 millones de dólares estadounidenses en los archivos corporativos internacionales.
Esa misma empresa enterró al perro Aguayo Damián con tres líneas de comunicado de prensa y la familia Aguayo Damián vio enterrar al padre sobre el panteón Mesquitán de la ciudad de Guadalajara del estado jaliciense junto al cuerpo del hijo del perro Aguayo. sobre la sepultura familiar y bajo el silencio de toda la industria, 4 años, 3 meses y 13 días exactos.
Esa fue la distancia entre la muerte del hijo del perro Aguayo y la muerte del perro Aguayo Damián en los archivos del panteón Mesquitán de Guadalajara. Pero la libreta verde de pasta dura quedó bajo la custodia de la hija Yuriía Aguayo Ramírez en la casa familiar del pueblo de Tala del estado jaliciense.
Y dentro de la libreta verde de pasta dura quedaron anotados tres nombres tachados por el propio perro Aguayo Damián en las páginas finales del cuaderno familiar. Tres nombres específicos. Tres responsables presuntos de la muerte del hijo del perro Aguayo del 20 de marzo del año 2015.
¿Quiénes son exactamente esos tres nombres tachados en la libreta verde de pasta dura del padre? Yuri Aguayo Ramírez se ha negado a publicar los tres nombres específicos en las entrevistas posteriores por dos razones salvaje. Razón número uno, la AA ha ofrecido cantidades específicas de dinero a la familia Aguayo Damián para que la libreta verde se destruya en los archivos privados del país.
La hija Yuriria se ha negado durante 6 años seguidos. Razón número dos. La propia hija del padre ha recibido amenazas anónimas idénticas a las que recibió su propio padre. Cartas sin remitente, llamadas con números bloqueados y mensajes específicos por correo electrónico desde cuentas falsas. Cito literal una carta anónima reciente dirigida a Yuriía Aguayo Ramírez.
Señorita Aguayo, su padre y su hermano ya están descansando en paz. Deje cerrado el tema en los archivos. Si publica la libreta verde, le va a pasar lo mismo que a su propia familia. Cierro la cita textual de la carta anónima. Te lo advierto, la maldición de los perros del mal mexicano no ha terminado del país.
Sigue activa hasta el día de hoy en los archivos privados sobre la libreta verde de pasta dura del segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala, sobre los tres nombres tachados con tinta negra del padre y sobre el silencio de los dos sobrevivientes que viven hasta hoy sobre el puerto fronterizo del Pacífico Mexicano. Damián 666 y Halloween siguen sin hablar del país.
La World Wrestling Entertainment sigue sin liberar el video completo del 20 de marzo del año 2015 y la familia Aguayo Damián sigue esperando justicia desde hace exactamente 11 años seguidos del país. Pero la pregunta más oscura de toda esta historia no es, ¿quién mató al hijo del perro Aguayo? En el cuadrilátero del Auditorio Municipal de Tijuana del 20 de marzo del año 2015.
La pregunta más oscura es por qué el perro Aguayo Damián supo 4 años antes que iba a perder a su muchacho en el cuadrilátero del Pacífico Mexicano? ¿Recuerdas las palabras textuales del padre durante el bautizo del hijo recién nacido del 23 de julio del año 1979? Cito literal nuevamente al perro Aguayo Damián durante el bautizo del recién nacido.
Mi hijo, tú vas a ser luchador, pero por favor no escojas el cuadrilátero como destino. Es un camino que te puede costar la vida. Cierro la cita textual del Padre durante el bautizo familiar. Esas palabras del año 1979 del padre durante el bautizo familiar fueron una premonición oficial del padre rudístico sobre el destino del muchacho. Una premonición que tardó exactamente 35 años y 8 meses en cumplirse en los archivos del cuadrilátero del auditorio municipal de Tijuana.
35 años de espera dolorosa del padre en el segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala del estado jaliciense. 35 años cargando una premonición oscura en la sangre rudística del campesino y 35 años de saber que algún día específico su hijo único iba a morir en el cuadrilátero principal del país. Esa fue la verdadera tragedia personal del perro Aguayo Damián en la historia del deporte mexicano.
La tragedia de saberlo antes que sucediera, la tragedia de llamar al hijo cinco veces durante la semana anterior al 20 de marzo del año5 advirtiendo del peligro feroz. El hijo no le hizo caso a la voz del padre. La empresa fronteriza nunca permitió bajarse al muchacho y el médico de The Crash Lucha Libre jamás logró firmar el certificado.
La tragedia de saber lo que iba a pasar y no poder evitarlo a la propia familia. Esa es la herida más profunda en los archivos del panteón Mesquitán del centro Tapatío. Una herida que ningún hombre puede curar sobre la vida personal. Una herida que ningún padre debería cargar en los hombros del campesino. Una herida que el propio perro Aguayo Damián cargó durante 4 años y 3 meses exactos en la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar del pueblo de Tala del estado jaliciense, hasta que el corazón rudístico del padre se detuvo el 3 de
julio del año 2019. en la cama matrimonial del segundo piso y la única forma posible de reunirse con el muchacho fue acompañarlo definitivamente al panteón Mesquitán del Centro Tapatío del estado jaliciense. Mi muchacho, ya voy. Tres palabras del padre en la habitación oscura del segundo piso de la casa familiar.
Tres palabras que resumen toda la tragedia sobre el pancracio mexicano. Tres palabras de la herida más profunda del padre en la historia del deporte mexicano. Si esta historia te hizo pensar en alguien de tu propia familia, en el padre que no estuvo, en el hijo que se fue antes que tú, en el sueño que destruyó a un ser amado, compártele este video esta misma noche, porque a veces el dolor más del familiar no es la muerte del hijo en el cuadrilátero.
A veces el dolor más durísimo del padre es haberlo presentido 4 años antes y no haber podido evitarlo en la sala familiar del segundo piso de la casa del pueblo de Tala del estado jaliciense. Suscríbete al canal Estrellas Caídas si quieres que sigamos contando estas historias que nadie se atreve a contar enteras en los archivos del país.