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La Historia Prohibida de La Caída de Tannya Varela – Historia Completa

37,000 páginas, un juramento por un hijo y un país entero mirando hacia otro lado, de heroína de la policía a la madrina del crimen organizado. El nombre de Tania Varela empezó a sonar en los puertos, en las llamadas encriptadas y en el informe que nadie debía ver. León Troya. ¿Puede una sola mujer sostener el peso de toda una nación sobre sus hombros mientras en su bolsillo guarda el secreto que podría hacer caer a un presidente? Díganmelo ustedes.

¿Es posible jurar por la vida de un hijo una mentira tan grande que termine por desangrar a todo un país?  Bienvenidos a la historia que el poder intentó borrar. Bienvenidos al informe que nadie debía ver. Hoy vamos a desenterrar la historia prohibida de Tania Varela, la mujer que pasó de ser la heroína invencible de la Policía Nacional a convertirse  presuntamente en la sombra protectora de la mafia más peligrosa del mundo.

Prepárate porque lo que vas a escuchar hoy no solo te va a indignar, te va a cambiar la forma en que miras a quienes juraron protegerte. Todo comienza con una imagen de perfección. Mírenla bien. Tania Yoconda Varela Coronel nació en la ciudad de Ibarra. El 16 de noviembre de 1966 era el orgullo de Imbabura.

Sus padres, Stalin Varela y Magdalena Coronel criaron a una guerrera. Desde adolescente Tania no conocía la derrota. Era una atleta de élite, seleccionada provincial de baloncesto, campeona nacional de atletismo. A los 14 años ya ganaba medallas de oro corriendo 10 km bajo el sol y el frío de la sierra. Esa disciplina, esa mente fría y competitiva fue la que la llevó a la cima, pero también la que años más tarde la ayudaría a construir  un imperio de secretos.

Se imaginan la fuerza necesaria para ser una de las  pocas mujeres en un mundo de hombres en los años 80. El 3 de septiembre de 1983,  un simple anuncio en el periódico cambió su vida. un llamado para la segunda promoción de mujeres oficiales.  Tania vio la foto de la coronel Teresa Carranza y se dijo, “Eso es lo mío.

Pero, ¿era realmente el servicio lo que buscaba o era el poder absoluto lo que la seducía desde el principio?” Entró a la Escuela Superior de Policía en 1984  con solo 17 años. Era una niña frente a un monstruo institucional, pero Tania no se dejó a Milanar. Se graduó en 1987  en una promoción donde las mujeres eran una anomalía.

Empezó patrullando las calles de Ibarra y Pichincha, donde las papas queman, viendo la realidad cruda del país. Se ganó el respeto  de la tropa. Mae pasó por la Interpol, por Galápagos y finalmente aterrizó en Guayaquil en 1996. Guayaquil, el puerto donde el destino de Tania Varela se sellaría para siempre.

Fue jefa de distrito, directora de escuelas de formación y se vendía como una oficial con sensibilidad social. Ayudó a crear el Departamento de Violencia intrafamiliar y la Dina Pen. Parecía la oficial perfecta, la pionera que el Ecuador necesitaba. Pero detrás de esa fachada de madre de la institución se estaba gestando un alias que hoy nos hiela la sangre.

Escuchen bien esto, porque es aquí donde la historia se divide en dos. Mientras en los pasillos de la policía la llamaban la generala, en los bajos fondos del narcotráfico, en las reuniones secretas de los puertos y en las llamadas encriptadas de la mafia albanesa, Varela empezó a ser conocida como la madrina.

Qué nombre tan cargado de ironía y terror. ¿Saben por qué los narcos la llamaban así? No fue un apodo puesto por sus compañeros. Fueron los chuecos, los capos de la mafia albanesa como Dritan Jika, quienes la bautizaron. Porque una madrina es la que cuida, la que protege, la que asegura que el camino  esté libre de obstáculos y vaya que el camino estuvo libre.

¿Cómo es posible que una mujer  que llegó a ser la primera comandante general de la Policía Nacional terminara siendo señalada como la arquitecta de la seguridad del crimen organizado? Es una pregunta que nos quema el alma. Y si tú también sientes que nos han engañado durante décadas, este es el momento de que te unas a nosotros.

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Esto es lo que el poder no quiere que sepas. Existía una táctica llamada el carpeteo. Ojo con este término. No se investigaba para meter presos a los delincuentes. Se investigaba a los políticos recién electos, a los futuros ministros y hasta a los candidatos a la presidencia. Pero no buscaban su honestidad, buscaban sus vicios.

Tania Varela presuntamente tenía carpetas detalladas sobre qué político era adicto a la cocaína, qué ministro tenía amantes secretas o quién había abandonado hijos. Con esa información en su escritorio, nadie podía decirle que no. Taña Varela no solo mandaba en la policía, presuntamente tenía al estado entero agarrado por el cuello.

¿Quién se atrevería a denunciar a la madrina si ella sabía  el secreto que destruiría tu carrera en un segundo? Pero la ambición tiene un precio y ese precio se empezó a pagar con el informe más peligroso de la historia reciente, el caso León de Troya. 37,000 páginas de pura dinamita.

Los investigadores Rodney Rengel y José Luis Erazo habían hecho lo que nadie se atrevía, seguir el rastro del dinero de la mafia albanesa hasta el círculo más íntimo del presidente Guillermo Lazo. Allí estaba el nombre de Danilo Carrera, el cuñado del mandatario, y su amigo Rubén Cherres. Estum el informe detallaba cómo se movían los contenedores contaminados de cocaína, cómo se repartían los puestos en las aduanas y cómo la mafia albanesa  había infiltrado el gobierno.

Era el informe que nadie debía ver. ¿Y qué hizo Tania Varela cuando este informe llegó a sus manos? Aquí es donde la traición se vuelve monumental. Se registra una reunión el 7 de julio de 2021 en el palacio de Carondelet. Una cita fuera de bitácora, clandestina. Varela entró junto al coronel Erazo al despacho del Aso.

Solo ellos saben lo que se dijeron en ese momento, pero los hechos hablan más que las palabras. Poco después de esa reunión, la investigación que vinculaba al cuñado del presidente con el narco fue archivada. Sí, enterrada viva. La policía solicitó el cierre por falta de elementos en un caso que tenía audios, muchos seguimientos y fotos de los capos albaneses brindando con funcionarios públicos.

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