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​​HARFUCH CATEA la Mansión de MARCO ANTONIO SOLÍS…Y lo que Encontraron fue Devastador

 

Lo que encontraron esa madrugada del 3 de febrero de 2026 en la mansión de Marco Antonio Solís en Morelia, Michoacán, dejó sin palabras hasta los agentes federales más experimentados en casos de delitos financieros complejos. El Booky, el hombre que había vendido más de 100 millones de discos a lo largo de su carrera entre los Bookis y su trayectoria como solista.

 El compositor cuyas canciones como Si no te hubieras ido, o me voy o te vas y más que tu amigo, habían sido la banda sonora de tres generaciones de latinoamericanos. El artista que había llenado el estadio Azteca en septiembre de 2022 con más de 82,000 personas en una presentación histórica de la reunión de los Bookis enfrentaba ahora el escrutinio más devastador de su vida.

 Porque cuando Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, autorizó personalmente la orden de cateo en la propiedad de 12,000 m² que Marco Antonio había construido en las afueras de Morelia como refugio principal para él y su esposa Cristi Solís, nadie imaginaba la magnitud de lo que estaban a punto de descubrir.

 un sistema de cámaras acorazadas subterráneas construidas debajo del estudio de grabación personal con tecnología de nivel bancario que contenían 247 kg de oro en lingotes y monedas antiguas con un valor estimado de 242 millones de pesos que jamás habían sido declarados ante el Servicio de Administración Tributaria.

 documentos contractuales que revelaban que Marco Antonio había recibido 89 millones de dólares en pagos por la gira de reunión de los Bookis en 2021 y 2022, pero que solo había reportado 34,000ones en sus declaraciones fiscales, ocultando más de 55 millones dó equivalentes a más de 1100 millones de pesos en ingresos no declarados.

 Escrituras de 31 propiedades distribuidas por siete estados de México y tres países adicionales: Estados Unidos, Colombia y España. Ninguna registrada a nombre de Marco Antonio, sino bajo una red de 18 empresas offshore establecidas en Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Luxemburgo, que los investigadores determinaron eran controladas completamente por él a través de prestanombres y estructuras corporativas diseñadas específicamente para evasión fiscal.

 Contratos secretos con tres cadenas de radio importantes de México que databan desde 1998 hasta 2019, donde Marco Antonio había pagado más de 340 millones de pesos en sobornos para asegurar que su música recibiera rotación preferencial en horarios Prime, contratos que violaban leyes de competencia justa y que explicaban parcialmente por qué sus canciones habían dominado las estaciones de radio mexicanas durante más de dos décadas, incluso cuando artistas más jóvenes con números digitales superiores recibían menos tiempo de transmisión y

lo más explosivo de todo, registros contables manuscritos que documentaban pagos mensuales por más de 15 años a funcionarios del Servicio de Administración Tributaria en las delegaciones de Michoacán y Ciudad de México. Sobornos que totalizaban más de 180 millones de pesos pagados, específicamente para evitar auditorías fiscales profundas que habrían descubierto todas estas irregularidades antes.

 La pregunta que resonaba en cada rincón de México esa mañana no era si Marco Antonio Solís había construido una fortuna extraordinaria durante sus más de 45 años de carrera musical. La pregunta era, ¿cuánto de esa fortuna estimada por Forbes México en 2023 en aproximadamente dólar, pero que claramente era mucho mayor, había sido acumulada legalmente versus cuanto representaba evasión fiscal sistemática, lavado de activos y corrupción activa que había operado en las sombras durante décadas, mientras él proyectaba públicamente la imagen de un

artista humilde de Ario de Rosales, Michoacán, que simplemente hacía música del corazón para el pueblo. La historia comenzó 9 meses antes, en mayo de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera, que ya estaba investigando a múltiples figuras del entretenimiento mexicano después del caso explosivo de Pepe Aguilar, decidió expandir su alcance para incluir de generaciones anteriores, cuyas fortunas parecían artistas desproporcionadas respecto a sus ingresos declarados oficialmente.

Marco Antonio Solís a sus 65 años en 2025 era un objetivo obvio. Había estado activo en la industria musical desde 1975 cuando formó los bookies a los 15 años en su pueblo natal de Ario de Rosales. Durante 21 años con los bookies de 1975 a 1996, la banda había vendido estimados de 25 millones de álbumes.

 Había realizado giras masivas por todo México, Estados Unidos y Latinoamérica. Había llenado arenas y estadios consistentemente. Cuando Marco Antonio decidió disolver los buquis en 1996 para lanzarse como solista, muchos predijeron que su carrera decaería sin la banda, pero pasó exactamente lo opuesto.

 Como solista, Marco Antonio alcanzó niveles de éxito, incluso mayores. Álbumes como Trozos de mi alma en 2006. Gracias por estar aquí en 2013 y más de mi alma. En 2001 habían vendido millones de copias cada uno. Sus giras como solista llenaban consistentemente lugares de 10,000 a 20,000 asientos en ciudades por todo el continente americano.

 Y luego en 2021, cuando anunció la reunión de los bookies después de 25 años de separación, la respuesta había sido absolutamente masiva. La gira, una historia cantada que corrió de 2021 a 2022. Había incluido 48 presentaciones en estadios de Estados Unidos y México, incluyendo la noche legendaria en el estadio Azteca en septiembre de 2022, donde 82,000 personas habían pagado entre 500 y 15,000 pesos por boleto para ver a los bookies reunidos.

 Los analistas de la industria musical habían estimado que esa gira había generado ingresos brutos de aproximadamente 200 millones de dólares. Incluso después de pagar a todos los miembros de la banda, a los promotores, los costos de producción y todos los gastos asociados, Marco Antonio como líder y compositor principal debería haber recibido una porción sustancial de esas ganancias.

Pero cuando los analistas de la Unidad de Inteligencia Financiera comenzaron a revisar las declaraciones fiscales que Marco Antonio había presentado para los años 2021 y 2022, encontraron informes de ingresos que parecían dramáticamente bajos comparados con lo que una gira de esa magnitud debería haber generado.

 Las alarmas se encendieron cuando cruzaron esa información con datos de la investigación más amplia sobre redes de lavado de activos en la industria del entretenimiento. Varias empresas que habían sido identificadas como posibles vehículos para ocultar ingresos en otros casos tenían conexiones que eventualmente llevaban de vuelta a personas asociadas con Marco Antonio Solís, su gerente de larga data, su contador principal, su abogado corporativo.

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