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JOSÉ ALFREDO JIMÉNEZ: Lo que ALICIA Juárez CONFESÓ… y el SECRETO que su familia quiso DESTRUIR

Una fiesta. Ciudad de México. Décadas de los 60. Decenas de testigos presentes. José Alfredo Jiménez agarró a una mujer del cabello y la arrastró por el suelo. Nadie se movió. Nadie dijo una palabra, nadie fue a levantarla. El compositor más importante que México ha producido en toda su historia.  El hombre que le escribió canciones de amor a Lucha Villa, a María Félix, a Irma Serrano,  el autor de El Rey de Paloma querida, de Si nos dejan, arrastró a su esposa por el piso de una fiesta llena de artistas y camarógrafos

y periodistas, y no hubo una sola persona dispuesta a interponerse. La mujer que estaba en el suelo tenía 17 años cuando él la conoció. Él tenía 40. Y lo que les hizo a las mujeres que lo amaron es una  historia que nadie se atrevió a contar completa hasta que ella misma lo hizo  meses antes de morir en un libro que la familia intentó destruir en cuanto salió a la luz.

Hay canciones que el país canta como si fueran himnos  y que en realidad son confesiones. Hay hombres que el país venera como leyendas y que en realidad son expedientes. Y hay verdades  que esperan décadas para ser contadas porque la persona que las vivió no tuvo el espacio, ni el momento, ni la distancia suficiente para ponerlas en palabras, hasta que ya no quedaba más tiempo disponible para seguir esperando el momento correcto.

Esta es una de esas historias. Hoy vas a conocer cuatro cosas que van a cambiar para siempre. La manera en que escuchas las canciones más famosas de México. Primero, el libro que su última esposa publicó meses antes de morir. Se llama Cuando viví contigo. Y lo que revela sobre el hombre más romántico de México es tan grave que la familia  intentó desacreditarlo en cuanto salió a la luz.

Nadie ha contado lo que dice ese libro. como te lo voy a contar hoy. Segundo, la verdad sobre para quién fueron escritas las canciones más famosas de José Alfredo. Hay cartas secretas que  su esposa encontró con sus propias manos. Hay un testimonio de la hija de Lucha Villa que confirma lo que todo  México sospechaba. Y hay una canción que millones celebran en Fiestas Patrias sin saber que nació la noche más oscura de su vida.

Tercero, la pelea con Vicente Fernández. Una humillación pública que ninguno de los dos perdonó jamás. Una canción que uno acusa al otro de haberle robado y una mujer en medio de los dos que lo incendió todo. Y cuarto, la herencia. Más de 30 herederos peleados, 300 canciones atrapadas en un limbo legal y un catálogo multimillonario que hoy no tiene quien lo administre.

Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas  antes del final, te pierdes la parte que la familia ha querido borrar durante medio siglo. Escríbeme en los comentarios algo ahora mismo. ¿Cuál es la canción de José Alfredo que más has cantado en tu vida? Solo el título, porque cuando termines este video vas a mirarla de otra manera.

Y quiero saber cuál es antes de que eso ocurra. Dolores Hidalgo, Guanajuato. Año de 1926. El origen de la herida. José Alfredo nació en la calle Guanajuato número 13 de Dolores Hidalgo, en una familia de farmacéutico. Tres hermanos,  Conchita, Víctor e Ignacio. Una vida modesta, pero estable tipo que no prepara a nadie para lo que ocurre cuando esa estabilidad desaparece de un golpe.

Porque la estabilidad cuando existe desde siempre se vuelve invisible hasta que deja de existir. Esa calma duró exactamente  10 años. En el año de 1936, su padre murió  y con esa muerte se derrumbó todo con la simultaneidad brutal de  los derrumbes, que no esperan que uno procese una pérdida antes de producir las siguientes.

La botica cerró, los ahorros desaparecieron. Su madre, doña Carmen, empacó lo que quedaba y se llevó a los cuatro hijos a la Ciudad de México  en un camión de tercera clase con dos maletas y ninguna certeza sobre lo que esperaba del otro lado del viaje. Abrió  una fonda, fracasó, abrió una tienda, fracasó otra vez.

Y a los 11  años, José Alfredo dejó la escuela y empezó a trabajar como mesero en un restaurante llamado La Sirena, en la colonia Doctores. Un niño con las manos mojadas de jabón, los zapatos  rotos y la cabeza llena de melodías que no sabía cómo sacar porque nunca aprendería a tocar un instrumento,  ni guitarra, ni piano, nada.

Las sacaba Silvando. Se las comunicaba a un arreglista llamado Rubén Fuentes, quien las transcribía nota por nota. Y de esa manera 300 canciones nacieron de un silvido de un hombre que nunca aprendió a leer una partitura. Guarda ese detalle del silvido porque lo vas a necesitar para entender cómo nació la canción más famosa de México.

En la sirena, un músico llamado Andrés Huesca lo escuchó cantar. mientras limpiaba mesas y le gustó lo que oyó. En el año de 1948, José Alfredo cantó por primera vez en la radio. Meses  después, Jorge Negrete grabó un disco completo con sus canciones. Pedro Infante las pedía para sus películas.

Lola  Beltrán las convertía en himnos. En pocos años, el mesero huérfano pasó de servir platos a llenar el palacio de bellas  artes con la velocidad que tienen los talentos genuinos cuando el momento correcto los encuentra en  el lugar correcto. Pero espera, porque lo que vino con la fama fue también lo que lo destruyó a él y a todas las personas que cometieron el error de quererlo.

Junto con los aplausos llegó  el alcohol. Y junto con el alcohol llegaron las mujeres. Y junto con las mujeres, una cadena de destrucción que duró 25 años y que todavía medio siglo después de su muerte sigue cobrando víctimas. Recuerda eso de los 30 herederos peleados. Vamos a llegar ahí. Pero primero la primera mujer. Paloma Gálvez.

La serenata. La promesa que empezó con una mentira. Se llamaba  Paloma Gálvez y la forma en que José Alfredo la conquistó  fue una de las cosas más aparentemente románticas que se han hecho en la historia de la música mexicana. Diciembre de 1949.  José Alfredo tiene 23 años y está perdido de amor, así que hace lo que mejor sabe.

Compone una canción y se la lleva como serenata una noche helada de diciembre. Parado bajo su ventana con un trío de guitarras, canta por primera vez Paloma querida, la misma que hoy suena en bodas y quinceañeras de todo el continente, la que millones tararean sin saber que fue escrita para pedirle matrimonio a una mujer que él mismo iban a abandonar sin firmarle el divorcio.

Se casaron el 27 de julio de 1952, boda por la iglesia en la ciudad de México. Las revistas publicaron fotos de la pareja perfecta, paloma radiante con vestido blanco y un ramo de azaares entre las manos. José Alfredo en traje oscuro con corbata de seda y los ojos brillantes de un hombre que cree o que quiere que el mundo crea que lo tiene todo.

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