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Joan Crawford: Cuando Su Hija Reveló Todo… Hollywood La Abandonó

Cuatro maridos, cuatro hijos adoptados, un Óscar. 40 años de carrera en Hollywood. Una fortuna estimada en $,000 al momento de su muerte. Y en 1979, 2 años después de su entierro, un solo libro escrito por su propia hija adoptiva iba a destruir para siempre la imagen pública que ella había construido cuidadosamente durante cinco décadas.

El libro se llamaba Mommy Dearest. Su autora era Christina Crawford, hija mayor adoptiva de la estrella. Y en él, según contaba Cristina, su madre la había golpeado con ganchos de alambre, la había encerrado en armarios oscuros, la había despertado a las 3 de la mañana para hacerla limpiar la cocina y la había castigado en formas que ningún niño debería tener que vivir.

La estrella ya no podía defenderse. Estaba muerta desde hacía 2 años, enterrada en un cementerio de Westchester County en Nueva York. Y sin embargo, según los testimonios que iban a circular en las décadas siguientes, esas acusaciones podían ser completamente ciertas. Esta es la historia de John Crawford, la actriz que el mundo entero conoció como una de las reinas absolutas del Hollywood dorado.

La mujer cuyas películas durante los años 30 y 40 y 50 llenaban los cines de Estados Unidos cada vez que aparecía en pantalla. la que ganó un Oscar a la mejor actriz en 1945 por la película Mildred Pierce, la que tuvo una rivalidad pública con Bet Davis, que se convirtió en uno de los enfrentamientos más legendarios de la historia del cine, la que se casó cuatro veces, adoptó a cuatro niños y construyó una de las carreras más largas y más exitosas del Hollywood clásico y la que dos años después de su muerte muerte fue acusada por una sola de esos cuatro

hijos de haber sido un monstruo dentro de su propia casa. 10 de mayo de 1977, Nueva York, Estados Unidos. Edificio Imperial House en el Upper East Side Manhattan. Son las 10 de la mañana en el apartamento del piso 22. Una mujer de 72 años está acostada en su cama vestida con un camisón rosa pálido.

Su cabello, todavía oscuro, a pesar de la edad, está cuidadosamente peinado. Sus uñas están perfectamente pintadas. Sus joyas están guardadas en una caja sobre la mesa de noche. Esa mujer ya no respira. Una mucama llamada mamacita, que había trabajado para ella durante los últimos 15 años, llamó a la doctora alrededor de las 11 de la mañana.

Cuando los médicos llegaron al apartamento, declararon oficialmente la muerte de Lucille Fur, conocida en todo el mundo como John Crawford. La causa oficial, un infarto cardíaco fulminante, según los testimonios cercanos, consecuencia de un cáncer de páncreas que la actriz había escondido al mundo durante los últimos meses de su vida.

Joan Crawford había muerto sola en su apartamento de Nueva York. No había ningún familiar a su lado en ese momento. Sus dos hijos mayores, Christina y Christopher, habían sido completamente desheredados en el testamento que ella había firmado 6 meses antes. Sus dos hijas menores, las gemelas Cathy y Cindy, vivían en Nueva Jersey con sus propias familias y sus cuatro exmaridos estaban muertos o vivían lejos de Nueva York.

Solo mamacita, la mucama latina que la había acompañado durante los últimos años de su vida, estaba esa mañana en el apartamento. Y según contaría décadas después, John Crawford, en sus últimos momentos antes de morir le habría dicho una frase que la mucama recordaría hasta el final de su vida.

Le habría dicho en voz baja, “Mamacita, no recen por mí. He vivido la vida que quería vivir. He visto todo lo que quería ver. He sido la mujer que el mundo quería que fuera. Solo quiero descansar ahora. Y según la mucama, después de esa frase, John Crawford cerró los ojos, sonrió y se durmió por última vez. Cuando dos años después su hija mayor adoptiva Christina Crawford publicó Mommy Dearest, el mundo entero descubrió otra John, una John distinta, una John que según el libro había sido cruel con sus hijos durante toda su infancia. Una John que había

roto las perchas de alambre dentro de los armarios por su obsesión psicótica con la limpieza. Una John que había bebido demasiado, gritado demasiado, golpeado demasiado. Pero esta historia, antes de Hollywood, antes de los maridos, antes de los hijos adoptivos, antes incluso de las acusaciones de su propia hija, empieza mucho antes, 73 años antes, en una pequeña ciudad de Texas en marzo de 1904, donde nació una niña que iba a convertirse contra todos los pronósticos en una de las actrices más legendarias del siglo XX. Para

entender qué pasó esa madrugada en Nueva York, tenemos que volver a San Antonio en 1904, donde todo empezó. 23 de marzo de 1904, San Antonio, Texas. En una casa modesta del barrio sur de la ciudad, una mujer de 22 años llamada Annabell Johnson está dando a luz a su tercera hija. Su marido, un trabajador francés llamado Thomas Ler, ya había abandonado a la familia 3 meses antes del parto.

Y Annabelle esa noche dio a luz a una niña completamente sola en la casa con la ayuda solamente de una vecina anciana. A las 2 de la mañana nació una niña. Le pusieron el nombre de Lucil Fey Les, pero durante toda su infancia todos en la familia la iban a llamar simplemente Billy.

La pequeña Billy nace en una familia rota. Su padre Thomas Lour había desaparecido completamente antes de su nacimiento. Su madre, Annabell, sin oficio ni dinero, no podía mantener sola a sus tres hijos. Y antes de que Billy cumpliera 3 años, en 1907, Annabell se volvió a casar con un hombre que iba a marcar profundamente la vida de su hija.

Su nombre era Henry Cassin, propietario de un pequeño teatro de Valdeville en Laon, Oklahoma. La familia se mudó a Laon. Henry Cassen, según contaría décadas después la propia John Crawford en sus memorias, fue el primer hombre que le mostró el mundo del entretenimiento. Tenía un teatro pequeño donde se presentaban bailarinas, cantantes, magos, pequeñas obras de teatro itinerantes.

Y para la pequeña Billy, que tenía entonces 5 años, ese teatro era el lugar más mágico del mundo entero. Pero la felicidad de la familia Cassen Lesur duró muy poco en 1915, cuando Billy tenía 11 años, su padrastro, Henry Cassen fue acusado falsamente de un robo de oro en Oklahoma. La familia, sin recursos para defenderlo legalmente, tuvo que escapar de Loton de noche y mudarse a Kansas City, Missouri.

Allí Henry Casson perdió el negocio del teatro. empezó a beber y 2 años después, en 1917, abandonó completamente a Annabelle y a sus hijos. Annabelle, con tres hijos a cargo y sin dinero, tomó una decisión que iba a marcar para siempre a la pequeña Billy. la inscribió en una escuela católica privada de Kansas City llamada Rockingham Academy.

No tenía dinero para pagar la matrícula, pero según el acuerdo que firmó con la directora, la pequeña Billy podía estudiar allí gratuitamente a cambio de trabajar como sirvienta en la escuela, limpiar habitaciones, lavar platos, hacer las camas de las niñas más ricas, 14 horas al día, desde los 12 hasta los 16 años.

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