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¡INCREIBLE! NIEVES CONCOSTRINA HUMILLA A ANA ROSA QUINTANA EN DIRECTO

Hay una periodista de 61 años, una veterana que entró en una redacción cuando muchos de los que hoy presentan telediarios todavía no habían nacido, que se ha sentado delante de un micrófono y ha dicho en voz alta lo que toda España sospecha, pero casi nadie se atreve a pronunciar con nombres y apellidos.

Y lo que ha dicho es demoledor. Ha hablado de periodistas que sabían que una noticia era falsa, que la calificaron de Burda en privado y que aún así la lanzaron a millones de espectadores. Ha hablado de presentadoras estrella convertidas en shows de feria. ha hablado de cómo los grandes jefes de los grandes periódicos tapaban durante décadas lo que sabían de la corona y ha contado en primera persona cómo a ella le censuraron una columna por criticar a la presidenta de la Comunidad de Madrid en plena pandemia. Todo eso en una sola

conversación y hoy vamos a desmenuzarlo entero porque detrás de cada frase de esta señora hay una historia que explica por qué tú y yo ya no nos creemos casi nada de lo que sale en la tele. Así que ponte cómodo porque esto que vas a ver te va a cambiar la forma de mirar tu telediario.

Y créeme, cuando lleguemos a la parte de la corona y a la columna que le tumbaron sobre Ayuso, vas a entender de golpe cómo funciona la maquinaria de verdad. Vamos allá. La periodista de la que hablamos es Nieves con costrina. Si escuchas la radio por las mañanas, la conoces de sobra. Lleva más de 40 años en esto.

Empezó en prácticas en Diario 16 a principios de los 80 y lleva desde entonces viéndolo todo. Y cuando alguien lleva 40 años viéndolo todo, llega un punto en que deja de tener miedo. Ese punto es el que a mí más me interesa, porque es justo cuando empiezan a salir las verdades. Y la primera verdad que suelta es una bofetada para toda una profesión.

Dice que hay periodistas que han arrastrado el oficio por el fango y que ella como periodista no se lo perdona. Fíjate en el matiz. No dice no se lo perdono yo, dice no se lo perdono como periodista. O sea, lo vive como una traición a algo más grande que ella misma, a una función que ella aprendió que era casi sagrada, vigilar al poder para cuidar a la opinión pública.

Esa frase no es suya, por cierto. La idea viene de Rizard Kapucinski, uno de los grandes reporteros del siglo XX, que decía que para ser periodista hay que ser, antes que nada buena persona, no dejarse corromper y no olvidar nunca cuál es tu oficio parece una obviedad. Pues bien, a la vista está que para mucha gente que sale en tu pantalla cada noche no lo es en absoluto.

Y aquí está el problema, el problema de verdad, el que a mí me quita el sueño cuando pienso en este país. Porque cuando un periodista famoso se vende, no se hunde solo él, nos hunde a todos. Con Costrina lo explica perfectamente. Cuando la gente ve a un periodista comportándose como un corrupto, mete a todo el gremio en el mismo saco.

Estos son unos corruptos, igual que los políticos, igual que los jueces. ¿Y entonces, ¿en quién confías? Si el que tenía que vigilar al poder está comiendo de la mano del poder, ¿quién te avisa a ti de que te están robando? Esto es muy grave y es mucho más grave de lo que parece, porque no es un problema de un señor concreto, es un problema de sistema.

Cuando se rompe la confianza en el periodismo, se rompe el último filtro que tiene una democracia para defenderse de la mentira. Y una sociedad, sin ese filtro, es una sociedad a la que puedes contarle cualquier cosa, cualquiera. Y ahora viene la pregunta incómoda, esa que la derecha mediática de este país no quiere que te hagas.

¿Quién se beneficia de que tú desconfíes de absolutamente todo? Piénsalo 2 segundos. El que miente sale ganando cuando consigue que pienses que todos mienten igual. Porque si todos mienten igual, da igual a quién votes, da igual lo que denuncies, da igual que un partido tenga 20 casos de corrupción y el otro tenga uno.

Total, son todos iguales. Ese son todos iguales. Es la frase favorita del que más tiene que esconder. Pero no te vayas todavía porque aquí es donde esta historia pasa de ser una reflexión bonita a ser una bomba con nombres y apellidos. Porque con costrina no se queda en lo abstracto. Ella señala y lo que señala lo podemos comprobar dato por dato, porque está documentado, está publicado y está grabado, literalmente grabado.

Hablemos de los audios. En 2016, el periódico digital o Diario dirigido por Eduardo Inda, publicó una noticia espectacular que Pablo Iglesias, entonces líder de Podemos, tenía una cuenta secreta en un paraíso fiscal, las Islas Granadinas, donde el gobierno de Nicolás Maduro le habría ingresado una fortuna.

El típico bombazo que tiene todos los ingredientes para incendiar una campaña. El líder de la izquierda, dinero oculto, y un dictador bolivariano financiándole. Perfecto. Demasiado perfecto. Esa noticia falsa de principio a fin no se quedó en un periódico digital de combate. Saltó a la televisión. La difundió la sexta, la cadena de Antonio García Ferreras y de ahí saltó al resto.

Millones de personas la vieron, la oyeron, se la creyeron. Justo en el momento en que Podemos podía disputar de tú a tú la hegemonía de la izquierda. Y sabes qué es lo que destaparon años después unos audios grabados por el comisario José Manuel Villarejo y publicados por varios medios en 2022, pues que Ferreras sabía sabía que aquello no se sostenía.

En una comida, conversando con Villarejo, el propio Ferreras reconoce que él le dijo a Inda palabras textuales: “Es menor que cite index = 3 – 1. Es mayor que voy con ello, pero es demasiado burdo. Es menor que cite, es mayor que burdo. Esa es la palabra que usó. Demasiado tosco, demasiado grosero, demasiado evidente para ser verdad.

Para respira y léelo otra vez porque esto es lo más grave de toda esta historia. Un director de informativos te está diciendo en privado que sabe que algo es burdo, que no se cree que Iglesias abra una cuenta a su nombre y con dos apellidos para que Maduro le mande el dinero el mismo día, que son bastante más listos que todo eso. Y aún así lo emite. Lo emite igual.

Con todas las dudas del mundo en la cabeza, decide que tú, espectador, te lo tragues. ¿Te das cuenta de lo que esto significa? Esto no es un error. Un error es equivocarte de buena fe. Esto es lo contrario de un error. Esto es saber que algo huele a podrido y servírtelo en bandeja igualmente.

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