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Así Vive Juan García Ábrego en la Cárcel: De Dueño de Tamaulipas a Pudrirse en Colorado y

Hay un hombre de 81 años encerrado en una prisión federal de máxima seguridad en Estados Unidos. Lleva 30 años ahí, 30 años sin pisar suelo mexicano, 30 años sin ver a su familia, 30 años cumpliendo una sentencia que no tiene fin. 11 cadenas perpetuas consecutivas, no 11 años, 11 veces la vida entera. un castigo diseñado para que ese hombre no salga jamás de esa celda, ni en 100 años, ni en 200, ni en 1000.

Y lo más perturbador de su historia no es la sentencia. Lo más perturbador es que casi nadie se acuerda de él. El hombre que fue el narcotraficante más buscado de México, el primer mexicano en entrar a la lista de los 10 más buscados del FBI en toda la historia. El dueño de Tamaulipas, el fundador del cártel del Golfo, tal como lo conocemos hoy, el hombre que caminaba por las calles de Monterrey, sin un solo guardaespaldas porque todo estaba arreglado.Los policías, los jueces, los políticos, todo ese hombre. Se llama Juan García Ábrego y está tan olvidado que si le preguntas a cualquier mexicano menor de 40 años quién es, no va a saber responderte. El hombre que controló la frontera más lucrativa del narcotráfico mundial. Se convirtió en un fantasma encerrado en una celda de concreto en algún lugar de Estados Unidos donde nadie lo visita y a nadie le importa.

Para armar esta historia cruzamos los expedientes judiciales del distrito sur de Texas, los archivos desclasificados del FBI sobre la inclusión de García Ábrego en list de los 10 más buscados. los registros del Bureau of Prisons sobre su ubicación actual y los documentos de la operación leyenda que llevó a su captura en enero de 1996.

Y lo que encontramos es la historia de un hombre que heredó un imperio de contrabando de su tío. Lo transformó en la gran organización mexicana de Tráfico de Cocaína en la frontera del Golfo. Corrompió al gobierno de México desde los municipios hasta la presidencia de la República.

se convirtió en el hombre más buscado del continente y terminó encerrado de por vida en una prisión de la que nunca va a salir, olvidado por todos, borrado de la historia como si nunca hubiera existido. Pero hay algo en la forma en que lo detuvieron y lo sacaron de México que revela el nivel de poder que tenía.

Algo que tiene que ver con un avión, con el miedo y con las menos de 24 horas que tardó el gobierno mexicano en expulsarlo del país como si le quemara las manos. Eso lo vamos a ver. Para entender quién es Juan García Ábrego hay que entender Tamaulipas. Y para entender Tamaulipas hay que entender a un hombre que casi nadie fuera de la frontera conoce.

Juan Nepomuseno Guerra, el tío de García Ábrego, el patriarca, el hombre que lo empezó todo. Juan Nepomuseno Guerra fue un contrabandista legendario de Matamoros. Tamaulipas, que hizo su fortuna durante la ley seca americana de los años 20 y 30, mientras Estados Unidos prohibía el alcohol, Nepomuseno Roguerra cruzaba whisky por el río Bravo y lo vendía del otro lado a precios que hacían millonario a cualquiera.

Cuando la ley seca terminó, Nepomuseno siguió traficando. Ya no solo whisky, sino todo lo que pudiera cruzar la frontera y generar dinero. construyó un imperio de contrabando que abarcaba toda la frontera tamaulipeca. tenía rutas, tenía contactos, tenía policías comprados, tenía políticos en el bolsillo y tenía algo que era más valioso que todo eso junto.

Permiso, el permiso tácito del poder político mexicano para operar sin ser molestado. Nepomuseno Guerra nunca fue condenado por narcotráfico. Murió viejo y libre y le heredó a su sobrino Juanía Abrego algo más valioso que propiedades o dinero. heredó el negocio, las rutas, los contactos, la estructura y el permiso para mandar.

Juan García Abrego nació el 13 de septiembre de 1944. Y aquí hay un dato que resultaría cruciastra su destino, un dato que parece insignificante, pero que determinó cómo terminó su vida. Nació en el condado de Cameron, Texas, en suelo estadounidense, no en Matamoros, Tamaulipas, como todo el mundo asumía. En el condado de Cameron, al otro lado del río, en territorio de los Estados Unidos de América, su familia se dedicaba al agricultura y cruzaba con frecuencia la frontera.

En esos años, los años 40, la frontera entre Tamaulipas y Texas era porosa, laxa, casi inexistente para las familias que vivían de ambos lados del río. Cruzar de Matamoros a Brownsville era cuestión de caminar un puente. No había muro, no había drone, no había sensores de movimiento, solo un río que se podía cruzar a pie en época de secas.

El 17 de mayo de 1965, García Ábrego obtuvo un certificado de nacimiento estadounidense número 100,741, folio 59,895, del condado de Cameron. Ese pedazo de papel lo convertía en ciudadano americano por nacimiento. Y esa ciudadanía que durante Dexdas le sirvió para moverse libremente entre los dos FISIS, para abrir cuentas bancarias en Texas, para comprar propiedades en territorio americano, para tener acceso legal al mercado donde vendía su cocaína.

se convertiría después en el instrumento legal que usó el gobierno mexicano para expulsarlo del país en menos de 24 horas. La misma nacionalidad que le dio poder se convirtió en la llave que abrió la puerta de su celda americana. El dato sobre su nacionalidad permaneció relativamente oculto hasta 1993, cuando las autoridades de Texas fueron notificadas de la existencia del acta de nacimiento.

Para entonces, García Abrego ya era el narcotraficante más poderoso de la frontera del Golfo. Y para el gobierno mexicano, la confirmación de que era ciudadano americano fue un regalo del cielo. significaba que podían deshacerse de él sin juicio, sin proceso, sin riesgo de que hablara frente a un juez mexicano. A mediados de los años 80, cuando su tío Nepomuseno Guerra se retiró del negocio activo, el viejo patriarca se había hecho multimillonario y quería disfrutar sus últimos años sin precios.

García Abrego tomó las riendas de la organización y lo primero que hizo fue reinventarla desde los cimientos. Lo que heredó era una red de contrabando eficiente pero anticuada. Rutas para cruzar whisky, mercancía de contrabando, productos ilegales de bajo perfil. Lo que construyó fue una máquina de narcotráfico moderna que cambió para siempre la dinámica criminal en la frontera del Golfo de México.

García Abrego no era un hombre de sierra con botas y sombrero. No era un pistolero de rancho, era un empresario criminal con una visión clara. México estaba a punto de convertirse en el principal corredor de cocaína del mundo y quien controlara las rutas de la frontera Tamaulipeca. 800 km de frontera con Texas, desde Matamoros hasta Nuevo Laredo, iba a controlar una parte enorme de ese negocio multimillonario.

La organización que construyó fue bautizada por las autoridades como el cártel del Golfo, un nombre que García Ábrego probablemente nunca usó. pero que se quedó fa para siempre en el vocabulario del narcotráfico mexicano y la transformó en una estructura que su tío, con todo su poder de contrabandista de la ley seca, nunca habría podido imaginar.

Nepomuseno Guerra había sido un contrabandista clásico, whisky, mercancía robada, productos ilegales de bajo perfil. García Ábrego vio algo más grande, vio la cocaína y vio la oportunidad de convertir las rutas de contrabando de su tío, que cruzaban toda la frontera de Tamaulipas en autopistas de cocaína colombiana. Estableció una alianza comercial directa con el cártel de Cali, el rival principal del cártel de Medellín de Pablo Escobar en Colombia.

La negociación que logró García fue excepcional incluso para los estándares del narcotráfico, mientras otros narcotraficantes mexicanos comprababan una tarifa fija por kilo transportado, García Ábrego negoció darse con el 50% de toda la cocaína que cruzara la frontera a través de sus rutas. la mitad, no una comisión, la mitad del producto.

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