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SHEINBAUM FRENA en SECO la EXTRADICIÓN de ROCHA MOYA: el MENSAJE que HUMILLA a WASHINGTON

Tiene respaldo en los tratados, tiene respaldo en el derecho internacional y tiene respaldo en algo que Washington a veces olvida cuando habla con México. Que la soberanía judicial de México no es una cortesía que se otorga cuando conviene, sino un principio que se defiende cuando se necesita. Y hay algo sobre la manera en que Shane comunicó esa decisión que quiero que notes, porque la forma dice tanto como el fondo.

La presidenta no se dio al tono agresivo que el gobierno de Trump ha usado en distintos momentos para presionar a México. Mantuvo el registro de la firmeza sin el registro de la confrontación gratuita. Dijo que México respeta sus compromisos internacionales y al mismo tiempo exige que esos compromisos sean respetados de manera recíproca.

dijo que coopera con Estados Unidos en materia de seguridad y al mismo tiempo que esa cooperación tiene un límite que se llama Constitución mexicana. Eso requiere un tipo de habilidad diplomática que no todos los gobiernos tienen. La tentación cuando Washington presiona es responder de dos maneras igualmente equivocadas. La capitulación que borra la soberanía o la confrontación abierta que produce costos que México no puede pagar.

Shane Baum encontró el tercer camino, la firmeza tranquila del que sabe que tiene el derecho de su lado y que no necesita subir el volumen para que el argumento funcione. Pues mira, hay gente que va a decir que Shain Bound protege a Rocha Moya, que frenar la extradición es un favor político, que el gobierno de Morena cuida a sus gobernadores aunque tengan expedientes comprometidos.

Esa lectura existe y merece ser respondida de manera directa. Primero, el gobierno de Shinbaum ha tomado acciones propias contra Rocha Moya. El documento que entregó a García Harfuch, los procesos que la Fiscalía Mexicana tiene abiertos, el seguimiento que las autoridades mexicanas le dieron a su situación después de su salida del gobierno estatal.

Todo eso dice que el gobierno federal mexicano tiene sus propias investigaciones y que no está cubriendo a Rocha Moya con manto de impunidad. Segundo, frenar la extradición. Mientras el proceso mexicano sigue su curso, no es proteger a alguien. Es exactamente lo que cualquier estado soberano hace cuando su propio sistema judicial tiene competencia sobre un caso.

Si México tiene procesos abiertos sobre Rocha Moya, la pregunta de si la justicia debe ocurrir aquí o en Washington tiene una respuesta que la soberanía y el derecho internacional dan de manera bastante clara. Aquí primero. Tercero, los que piden que México entregue a sus ciudadanos a Washington antes de que sus propios procesos concluyan deben responder una pregunta incómoda.

¿Qué ocurrirá cuando sea México el que pida algo a Washington? La misma disposición que exigen de México. La historia dice que no. Estados Unidos tiene un registro largo de no extraditar a sus propios ciudadanos cuando los intereses de Washington lo determinan. que ahora presionen a México con tanta intensidad para que entregue a uno de los suyos.

Dice mucho sobre quién tiene poder en esa relación y quién está aprendiendo a usarlo con dignidad. Y hay algo más sobre ese tercer camino de Shanba que quiero que pienses, porque lo que la presidenta está construyendo en esta relación bilateral va más allá de un episodio puntual. La relación México Estados Unidos tiene la peculiaridad de que sus dos protagonistas principales necesitan que funcione.

México no puede darse el lujo de una confrontación abierta con Washington porque la integración económica entre los dos países es tan profunda que cualquier fractura severa produce daños que los mexicanos sienten en sus bolsillos. Y Washington tampoco puede darse el lujo de una ruptura con [música] México, porque el país que tiene la frontera más larga del mundo con ellos, que es su principal socio comercial y que gestiona los flujos migratorios que llegan a su frontera sur, es demasiado importante para tratarlo como un adversario. Esa

interdependencia es el contexto en que Shane Bound puede decir que no a ciertas cosas sin que el mundo se acabe, porque la relación tiene suficiente peso propio como para absorber los momentos donde México ejerce su soberanía. La clave está en elegir bien cuándo y sobre qué decir que no.

Y la extradición de Rocha Moya mientras los procesos mexicanos siguen su curso fue exactamente el tipo de caso donde decir que no tenía la solidez jurídica y moral para sostenerse. Déjame hablarte ahora de la historia de la soberanía mexicana frente a las presiones de extradición de Estados Unidos, porque esa historia es el contexto que hace que la decisión de Shabom tenga el peso que tiene.

México y Estados Unidos han tenido tensiones sobre extradición desde que el tratado bilateral existe. Hubo periodos donde México negó extradiciones que Washington pedía invocando principios constitucionales. Hubo periodos donde la presión norteamericana fue tan intensa que los gobiernos mexicanos se dieron de maneras que la opinión pública mexicana no olvidó.

La extradición del Chapo en 2017 es el episodio más visible de esa historia reciente. Ese día Peña Nieto entregó a Joaquín Guzmán Loera a las autoridades de Estados Unidos, en lo que muchos analistas del derecho internacional leyeron como un acto que priorizó las demandas de Washington sobre el propio proceso judicial mexicano que tenía al Chapo en sus manos.

Shane Bumir esa historia con Rocha Moya y eso vale la pena decirlo con toda la fuerza que merece porque la historia de la extradición del Chapo todavía duele en la memoria de muchos mexicanos que vieron como ese día el gobierno de Peña Nieto demostró que la soberanía tiene un precio, que ese gobierno estaba dispuesto a pagar con tal de agradar a Washington.

El hombre que Mexico había capturado, que Mexico tenía en su cárcel, salió por una puerta trasera del aeropuerto internacional de la Ciudad de México rumbo a Nueva York y el gobierno que lo entregó dijo que era cooperación bilateral. Shain Baum llama a eso por su nombre y lo llama diferente. Esa decisión dice algo sobre el tipo de gobierno que ella encabeza y dice algo sobre la diferencia entre gobernar con la mirada puesta en los titulares del día siguiente en Washington y gobernar con la mirada puesta en la soberanía del propio país y en el principio de que la

justicia mexicana tiene el derecho y la responsabilidad de resolver los asuntos de los mexicanos. Y hay algo más sobre esa diferencia que quiero que los ciudadanos mexicanos que ven este video entiendan con claridad. Durante décadas la relación México Estados Unidos en materia de seguridad y de justicia tuvo una dinámica donde Estados Unidos fijaba los términos y México los aceptaba con mayor o menor resistencia.

Esa dinámica produjo resultados que el análisis histórico registra. la DEA operando en México con niveles de libertad que ningún otro país del mundo le hubiera dado a esa agencia. las presiones sobre la política de drogas mexicana, que respondían más a la agenda de Washington que a las necesidades de las comunidades mexicanas afectadas por el narcotráfico, las extradiciones que se apresuraban cuando Washington las necesitaba y se complicaban cuando México intentaba mantener su propio proceso.

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