resultado de años de trabajo, de decisiones tomadas bajo presión, de no ceder cuando los que pedían ceder eran precisamente los que hoy están callados. Y ahí es donde Messi entra de nuevo, porque ese video, ese 2006 a 2026 que publicó con la música del indio Solari fue interpretado por millones de aficionados en México como algo que iba más allá del fútbol argentino.
La gente en redes sociales, mexicanos de a pie, empezaron a conectar ese posteo con lo que estaban viviendo en ese momento. su país, anfitrión por tercera vez en la historia de un mundial, el único país en hacerlo. Y es que te cuento, la reacción fue inmediata. La publicación de Messi se llenó de comentarios en español, de mexicanos que le escribían gracias por venir a nuestra casa de aficionados que mezclaban el orgullo por el fútbol argentino con el orgullo por México como sede.
Fue un momento raro de esos que solo pasan cuando el deporte hace algo que la política no puede. Une lo que parecía separado. ¿Recuerdan cuando pregunté por qué el nombre de Shine Baum salió primero de la boca de Infantino? La respuesta tiene que ver con algo que ocurrió meses antes del inicio del torneo y que la oposición preferiría que olvidáramos.
Retrocedamos porque para entender lo que pasó el 11 de junio hay que ir a marzo de 2026. Hay que pararse en Palacio Nacional en esa conferencia mañanera donde Shane Boom salió a decir con una calma que a muchos incomodó que el mundial se iba a hacer y que no había ninguna notificación de cancelación.
La prensa opositora esperaba nerviosismo, esperaban dudas, esperaban que el tema de la CNTE y los bloqueos en la Ciudad de México le complicara la respuesta. Pero Shane Baum dijo, “Se va a desarrollar el mundial.” Y ya está. Fue directo, tranquilo y no se dio ni un milímetro a la narrativa de que México era un problema para la FIFA.
Esa actitud, pues, tuvo consecuencias concretas. Infantino visitó México varias veces en los meses previos. Se reunió con Shaba en Palacio Nacional, recorrió Monterrey y Guadalajara. Y en cada ocasión el hombre repitió la misma frase: “Va a ser una fiesta para México.” Había algo en esas visitas que no era protocolo, era confianza.
La misma confianza que Infantino expresó públicamente el día que llegó al Azteca para la conferencia de prensa previa a la inauguración y que repitió después del partido. Ahora bien, la historia tiene más capas porque Shainbaum tomó una decisión que esta, bueno, en realidad no fue tanto una decisión política como un gesto que terminó siendo político, aunque no lo buscara.
Me explico, su boleto para la inauguración, el boleto que como presidenta de México le correspondía por protocolo para el partido inaugural de la Copa del Mundo en el estadio histórico de su país. Ese boleto lo regaló a una niña de escasos recursos. No fue a la inauguración, se quedó en Palacio Nacional y mandó a una niña en su lugar.
La oposición intentó convertir eso en un escándalo. Intentaron decir que la presidenta abandonaba el evento más importante del año, que era una falta de respeto a México, que era una señal de que algo estaba mal. Lily Tellez, a ver, lo usó como munición en redes, Alito Moreno también. Y sin embargo, ¿qué pasó realmente esa noche? México ganó, el Azteca tronó y el primer jefe de estado que fue mencionado por la FIFA no fue Trump, que tampoco fue al estadio, no fue Carney, el canadiense que tampoco apareció, fue Shanbound.
La que no fue al partido fue la que más reconocimiento recibió por él. Eso es lo que la oposición no supo calcular. Y Messi, mientras todo esto pasaba, seguía en Kansas City preparando su sexto mundial, llevando en su camiseta una insignia especial que solo tienen los futbolistas que han llegado a seis torneos mundiales, un [música] grupo que comparte con Ochoa y con Cristiano Ronaldo.
Listo para enfrentar a Argelia el martes 16 de junio, listo para intentar lo que casi nadie en la historia del fútbol ha podido hacer, ganar dos mundiales consecutivos. Pero el video, ese video con el indio Solari, ese 2006 a 2026, publicado antes de que empezara el torneo en México. Ese video fue más que una publicación. fue una declaración de que el fútbol tiene memoria, que un estadio tiene historia y que cuando el jugador más famoso del mundo elige ambientar su sexto mundial con música argentina roquera y con una frase de 20 años, lo que está diciendo, sin decirlo es que
esto importa, que este torneo importa, que esta sede importa y México es esa sede. La sede que casi arruina el gobierno de Shinbaum según los críticos. La sede que casi pierde la inauguración según los rumores. La sede que, según Lily Téz, iba a ser una vergüenza mundial. Esa sede resultó ser la que abrió el mundial más grande de la historia con 550 millones de personas mirando, con Infantino agradeciendo a Shane Baum, con Messi publicando ese video y ahora viene algo que te va a cambiar la perspectiva de todo lo que
acabas de escuchar, porque la historia de cómo México llegó a ser sede de este mundial no comenzó en el gobierno de Shanbown, viene de mucho antes y las maniobras que hubo en el camino para sacarse o para mancharla tienen nombres y apellidos que vale la pena conocer. Ahí te va. Cuando la FIFA evaluaba las sedes candidatas para el Mundial 2026, Colin Smith, director general de torneos y eventos del organismo, vino a México a inspeccionar el Azteca.
Era una revisión técnica, sí, pero también era una revisión política. La FIFA quería saber si las autoridades locales podían garantizar seguridad. quería saber si el gobierno de la ciudad estaba dispuesto a coordinar. En ese momento, Claudia Shainbaum era jefa de gobierno de la Ciudad de México. Ese encuentro, en esa oficina, en esa reunión, fue parte de lo que terminó siendo el expediente que convenció a la FIFA de que México podía hacerlo.
Eso fue en, bueno, espérate, fue antes de las elecciones de 2024, fue cuando Shinbaum todavía gobernaba la CDMX y la coordinación que estableció con la FIFA en esa etapa fue el cimiento de todo lo que vino después. cuando ganó la presidencia en junio de 2024, heredó ese proceso y lo continuó. Nombró a Gabriela Cuevas como responsable de la organización de la inauguración.
Apostó a que el equipo que había construido podía llevar a buen puerto algo de esa magnitud. Y lo que la oposición hizo en ese tiempo, pues, fue exactamente lo contrario de ayudar. Fíjate, mientras el gobierno federal y el de la Ciudad de México coordinaban seguridad, movilidad, logística y protocolo para recibir a más de medio millón de turistas extranjeros durante el torneo, las voces de la derecha dedicaban su energía a sembrar duda, a filtrar a medios amigos la narrativa de que la FIFA tenía un plan B, a inflar

los conflictos con la CNT e como si eso fuera evidencia de que México estaba al borde del colapso. ¿Y sabes qué hicieron los propietarios de Palcos del Azteca? Prepararon una acción colectiva contra la FIFA porque los iban a excluir de los partidos durante el mundial. Eso es mexicanos con poder económico, peleando contra la FIFA en vez de apoyar al país como sede.
El resultado de esa pelea fue básicamente nada, porque el torneo siguió adelante igual. Pero el dato es revelador porque mientras ese sector peleaba por sus palcos, el gobierno de Shane Baum garantizaba que 80,000 personas pudieran entrar y salir del Azteca sin incidentes el día del partido inaugural. el decreto de suspensión de clases en el área metropolitana para reducir el tráfico ese día.
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Los planes de movilidad coordinados entre gobierno federal y capitalino, el trabajo de meses que no se ve porque cuando funciona no se nota. Todo eso fue lo que Infantino agradeció cuando dijo el nombre de Shin Baum. Y Messi, que llegó a este torneo cargando 20 años de historia mundialista y el peso de defender un título ganado en Qatar, elige México como el marco de su sexto capítulo.
No eligió dónde concentrarse, no decidió las sedes, pero cuando publicó ese video con el indio Solari y las imágenes de sus cinco mundiales anteriores, el mundo entero interpretó ese gesto desde aquí, desde este torneo, desde esta sede, desde México. Y eso importa más de lo que parece a primera vista, o sea, piénsalo un momento. El jugador más seguido en la historia de Instagram, el futbolista con más partidos jugados en copas del mundo, el único que ganó el trofeo y volvió a defenderlo.
Elige musicar su despedida previa al arranque con un artista argentino recién fallecido. Es un gesto íntimo, casi privado, que se convirtió en millones de interacciones. Y ese gesto vivió en el contexto de un mundial inaugurado en México, un México que el mundo aplaudió. Eso no lo digo yo, lo dice la reacción global al partido inaugural, lo dicen las cifras de audiencia que Infantino mencionó como sin precedentes en diversos rubros.
Lo dice el hecho de que el partido México Sudáfrica fue trending en decenas de países que ni siquiera tienen selección clasificada y el juego político en México alrededor de todo esto fue tan grotesco en algunos momentos que merece un párrafo aparte. Porque hubo un episodio, híjole, que resume perfectamente la mentalidad de la oposición durante este mundial.
Salma Hay, que estuvo en la ceremonia de inauguración junto a Infantino, fue como embajadora de la FIFA, no como representante del gobierno mexicano. La FIFA la invitó. El gobierno de Shainbaum no tuvo nada que ver con esa decisión, pero algunos periodistas y políticos opositores insinuaron que Shainbaum había elegido a Hayek para que la representara en el estadio, como si eso fuera una evasión de responsabilidades, como si la presidenta hubiera mandado a una actriz en su lugar porque no quería aparecer. La presidenta tuvo que aclarar
en conferencia mañanera que Hayek fue invitada por la FIFA, no por ella. Eso es lo que hacen cuando no tienen nada real de qué agarrarse. Inventan el escándalo. Mientras tanto, Argentina empezaba a prepararse para enfrentar a Argelia el 16 de junio en Kansas City. Messi entrenando, Rodrigo de Paul diciendo que lo necesitamos, lo queremos y vamos a hacerlo otra vez por él.
Una frase de compañero que dice mucho sobre el estado de ese equipo, sobre la energía que rodea al hombre que tiene en su agenda terminar de escribir la historia del fútbol mundial en este torneo. Pero hay algo que la gente suele olvidar cuando habla del mundial en México y que le da otro color a todo lo que estamos contando.
Porque México no es sede por primera vez. México ya organizó el mundial en 1970 y en 1986 tres veces. el único país en la historia del fútbol mundial que lo ha hecho y los dos mundiales anteriores dejaron momentos que no se borran. El del 70 tuvo a Pelé, el 86 tuvo a Maradona y el del 2026 tiene a Messi. Y si alguien necesitaba una señal de que el destino del fútbol tiene algo muy especial con México, ahí está.
Los tres jugadores que más veces se han discutido como los mejores de todos los tiempos pasaron por el Azteca en sus respectivos mundiales. Pelé se consagró ahí. Maradona anotó el gol del siglo y el de la mano de Dios en ese mismo estadio y Messi llegó a jugarse su sexto torneo con el trofeo en el bolsillo y la historia esperándolo.
La FIFA rindió homenaje a Maradona y a Pelé durante la ceremonia inaugural. Lo hizo precisamente en el mismo estadio donde ambos escribieron sus páginas más recordadas. El homenaje fue parte del show, sí, pero tuvo un peso que iba más allá del espectáculo. Y luego salió Shakira y cantó Die, la canción oficial del mundial que meses antes en su video oficial apareció con imágenes de Messi y de Mbappé.
Los dos jugadores que van a definir quién gana este torneo, probablemente apareciendo en la misma producción visual que abrió la Copa del Mundo en México. Este, mira, eso no es casualidad de calendario, es el retrato de una generación entera del fútbol y México es el escenario. Y mientras todo eso pasaba adentro del estadio, había miles de personas afuera.
Maestros de la CNTE que llevan años peleando por mejoras salariales. Madres buscadoras que no detienen su lucha por nada, ni siquiera por el mundial. Transportistas, ciudadanos molestos con la inseguridad, todos ellos afuera, en las calles de la Ciudad de México, el mismo día que el Azteca se llenaba y el TRI ganaba 2 a0.
Y eso también es México, un país que puede albergar el evento más grande del mundo y al mismo tiempo tener ciudadanos exigiendo lo que creen que les corresponde. Un país que no se congela cuando hay una fiesta, que sigue moviéndose, pues, aunque le cueste. La oposición quiso usar esas protestas para decir que el gobierno de Shinbaum estaba en crisis, que el país estaba dividido, que el mundial era una máscara, pero el mundo vio las imágenes del Azteca lleno y las imágenes del Zócalo en el Funfest, con miles de aficionados sin boleto
viendo el partido en pantalla gigante y cantando a todo pulmón. y entendió que las dos cosas pueden existir al mismo tiempo. La fiesta y la exigencia, el orgullo y el dolor. Eso es lo que la oposición no puede aceptar, que México es mucho más complicado de lo que ellos describen y que en ese mundo complicado, el gobierno de Shan Baum logró que la inauguración saliera exactamente como tenía que salir.
Y México como sede, como anfitrión, como el país que por tercera vez en su historia recibe el evento deportivo más grande del planeta, ya anotó los primeros goles del torneo. Quiñones en el 8o, Jiménez en el 66, dos goles, dos puntos. Primera victoria en un partido inaugural en la historia del tri. Primera, ¿ves? En la historia.
Eso no se había logrado en el 70 ni en el 86. Lo lograron el 11 de junio de 2026 y la presidenta, que se dio su boleto a una niña de escasos recursos, se enteró de ese resultado desde Palacio Nacional y mandó un mensaje. Muchas felicidades a la selección. Felicidades a todas las mexicanas y los mexicanos.
Al día siguiente, en su conferencia mañanera, entró aplaudiendo y dijo con esa tranquilidad que tanto irrita a sus críticos que el que apuesta en contra de México siempre le va a ir mal. Lo dijo mirando a cámara, lo dijo sin mencionar nombres, pero todos sabían a quién le hablaba, a los que dijeron que iba a ser una vergüenza, a los que filtraron el rumor del plan B de la FIFA, a los que apostaron por el fracaso de México como sede del mundial más grande de la historia.
Y aquí está lo que más me parece fascinante de todo este momento, fíjate, porque cuando conectas el posteo de Messi con la respuesta de Infantino y con la decisión de Shanba de regalar su boleto, tienes tres gestos que no tienen ninguna relación formal entre sí, pero que juntos cuentan la misma historia. Messi dice, “Esto importa.
20 años este torneo, este momento.” Infantino dice, “Esta presidenta hizo posible que viviéramos aquí este mundial. Shainbow dice, “Hay una niña que merece estar en el Azteca más de lo que yo.” Tres gestos, tres personas que no coordinaron nada. Y sin embargo, la imagen que construyeron juntos ese día fue la imagen de un México que le ganó a la narrativa del fracaso.
La oposición llevaba meses construyendo esa narrativa, meses diciéndole al mundo que México estaba en llamas, que la inseguridad lo paralizaba, que un gobierno de izquierda no podía organizar un evento de esta escala. Y el mundo los ignoró porque el mundo vio otra cosa. El mundo vio el Azteca lleno, vio a Shakira, vio los goles, vio a Infantino agradeciendo, vio el posteo de Messi, vio la fiesta en el Zócalo.
Y la pregunta que quedó flotando esa noche en millones de pantallas fue una sola. ¿Qué estaban viendo los que decían que esto iba a fracasar? Porque el video que lo cambió todo no fue uno solo, fueron varios. El de Messi con el Indio Solari, el de Shakira en el Azteca, el de Quiñones entrando al primer gol del Mundial, el de Infantino frente al micrófono pronunciando el nombre de Shanbown, el de miles de personas en el zócalo sin boleto, sin estadio, con la pantalla gigante y el corazón en la garganta. Todos esos videos publicados
desde México, vistos desde el mundo entero, son la respuesta a los que apostaron por el fracaso. Y quedan más partidos por jugarse, quedan más decisiones por tomar. Argentina todavía no ha pisado la cancha mundialista. Messi todavía no ha anotado un gol en este torneo. El tri todavía no ha pasado de grupos, que ha sido la maldición histórica de los últimos 40 años.
Pero lo que ya pasó el 11 de junio no se puede deshacer. México inauguró el mundial más grande de la historia y lo inauguró bien. Lo que viene en los próximos días de este torneo va a definir muchas cosas. Si Argentina puede repetir el título, si Messi puede ampliar sus récords y acercarse a los 16 goles de close como máximo goleador histórico, si México puede por fin romper la barrera de cuartos de final que lleva décadas sin cruzar.
Y si la narrativa que construyó la oposición contra este gobierno, contra esta sede, contra esta organización, termina de derrumbarse con cada resultado que entra. Porque la historia de México en este mundial está apenas empezando y tú ya la estás viendo.
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