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FILTRADO el CONTRATO de ALITO con un EMPRESARIO ÁRABE: 40 MILLONES que NADIE PUEDE EXPLICAR

Este, espérate, hay que ser preciso aquí. Lo que los reportes señalan es que ese proyecto, tal como estaba diseñado, beneficiaba principalmente a dos personas. Una era Luis Antonio Espinoza Campos, el contador del hermano de Alito, Emigdio Gabriel Moreno Cárdenas. La otra era Mohamad Yusuf Amdani Bay, el empresario de Grupo Karims, el mismo que le había vendido esos casi 40,000 m² a 4 pesos el metro.

Eso es lo que hace que la operación de noviembre de 2014 deje de parecer una simple compraventa inmobiliaria. El terreno barato no era una ganga en el mercado libre, era una pieza de algo más grande. Pero el programa de Palma era solo uno de los canales. Hay más. Cuando la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Campeche presentó en julio de 2025 la solicitud de declaración de procedencia, es decir, el desafuero formal contra Alejandro Moreno Cárdenas ante la Cámara de Diputados, los documentos que sustentaban esa solicitud hacían referencia a un

presunto desvío de 83,illones y medio de pesos. Y entre las carpetas de investigación, según lo que MCCI pudo confirmar, había contratos que no tenían respaldo documental de que los servicios se hubieran prestado, contratos pagados, sinentregables verificables, recursos públicos entregados y desaparecidos en el papel de servicios que nunca existieron. Híjole, 83 m000ones.

Y ese número no incluye todo, porque la red de triangulación que encontraron la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera iba mucho más allá del terreno de Campeche Hills. Tenía brazos en propiedades de lujo en la Ciudad de México. tenía operaciones que pasaban por el hermano de Alito, Emigdio Gabriel Moreno Cárdenas, quien según los investigadores del MCCI construyó un imperio inmobiliario y empresarial mientras su hermano ascendía en la política.

Tenía cuentas con depósitos que la UIF detectó como inusuales y tenía empresas constituidas justo en los momentos correctos con los socios correctos para recibir los contratos que el gobierno de Campeche repartía. La lógica de esa red cuando la miras completa es la siguiente. El terreno casi regalado de 2014 fue el primer movimiento, un favor previo al poder.

Después vino el poder y después del poder vinieron los contratos. Y los contratos son la parte que todavía muchos no conocen. Fíjate en los números. Una sola empresa vinculada al jefe de asesores de alito durante la gubernatura, Gabriel Escalante Castillo, facturó 41,2 millones de pesos solamente por la segunda etapa del acueducto Omobó.

Eso fue con una empresa llamada Promociones Casa Arca, pero había más empresas del mismo coordinador de asesores. Grupo constructor Patterson, 13,1 millones. construcciones y materiales peninsulares, 3 millones adicionales. En total, las empresas vinculadas a Escalante Castillo, sus hermanos y un cuñado, recibieron durante la gubernatura de Alito contratos que sumaban 77,1 millones de pesos.

Según la investigación de MX, publicada en 2019 con datos de compran y el registro público de Campeche, 100 m000ones aquí, 80 allá, 4 pesos el metro cuadrado acá. El patrón es siempre el mismo. Alguien cercano a Alito recibe el contrato o alguien que le hizo un favor previo termina siendo el beneficiario de decisiones del gobierno.

Y los campechanos, los contribuyentes que pagaron esos contratos con sus impuestos, nunca supieron que el dinero no estaba comprando lo que decían los papeles. Pero hay una arista de esta historia que muy poca gente ha contado con suficiente detalle. La conexión con el Medio Oriente. Grupo Karims, el conglomerado de Yusuf Amdani, tiene operaciones en los Emiratos Árabes Unidos y eso importa.

Cuando investigadores y medios empezaron a rastrear los flujos de dinero en el entorno de Alito, encontraron que el mundo de negocios de Amdani cruzaba fronteras que un gobernador de un estado mexicano no debería tener razón para cruzar. Y los expedientes hablan de triangulaciones, recursos que salen de Campeche, pasan por estructuras empresariales y terminan en cuentas que la UIF describe como de origen no justificado.

Ahora, aquí hay que ser precisos y es importante que lo digo como corresponde. Lo que los documentos del expediente de la UIF y la FGR revelan son patrones de transacción que encendieron alertas financieras, versiones que circularon entre funcionarios de la fiscalía y que luego filtraron medios como MCCI, apuntan a que parte de esas operaciones tenían como destino cuentas fuera del país.

Trascendió que algunas de esas transferencias fueron rastreadas hasta estructuras empresariales con conexiones en Centroamérica y más allá. Los investigadores no han podido establecer con certeza absoluta cuánto dinero siguió ese camino internacional, pero lo que sí está documentado en expedientes públicos es el punto de partida, cientos de millones de pesos en movimientos que la autoridad financiera consideró inusuales.

Y Amdani, el empresario que le vendió la tierra, no era un simple prestanombres local. era el cuarto hombre más rico de Centroamérica según Forbes, con operaciones en ocho países, con acceso a estructuras corporativas en jurisdicciones, donde el dinero puede moverse sin dejar rastro fácilmente rastreable. Su relación con Alito era tan fluida que según lo que publicó El Universal, el futuro gobernador le prestó el jet Sabreliner del gobierno de Campeche, esa misma aeronave que después fue vendida para que Amdani viajara desde Campeche hasta San Pedro Sula, la

sede de Grupo Karims en Honduras. Bueno, en realidad lo que los reportes señalan es que la acusación circuló con fuerza suficiente como para que el propio Amdani quedara marcado públicamente por esa vinculación. Y meses después, en 2021, su nombre volvió a los titulares por otra razón, vacunas contra el COVID-19 decomizadas en el aeropuerto internacional de Campeche, que según las autoridades, se trasladaban clandestinamente hacia Honduras, presuntamente con el apoyo de personas cercanas al entorno político de

Alito, vacunas, en plena pandemia, decomizadas. Te cuento eso porque el patrón de conducta es el que importa. Un empresario con conexiones internacionales, operaciones en el Medio Oriente y decenas de millones en negocios con el gobierno de Campeche no aparece en la historia de Alito Moreno por accidente.

Aparece porque fue construyendo esa relación durante años con favores específicos que fluyeron en las dos direcciones. Y ahora viene la parte que más incomoda, la que conecta todo lo que hemos visto hasta aquí. La casa, la declaración patrimonial, el abismo entre los dos. En diciembre de 2021, Alito Moreno presentó ante la Cámara de Diputados su declaración patrimonial.

Ahí decía que era propietario de 13 inmuebles, dos casas y 11 terrenos. Total reportado de esas adquisiciones entre 2012 y 2021 12,963,000 pesos, 9 años, cuatro cargos públicos diferentes y el patrimonio inmobiliario declarado suma poco más de 12 millones. El terreno de Campeche Hills, ese de los 39,251 m² que compró a 4 pesos el metro, estaba en esa declaración, valuado, por supuesto, al precio de compra original, no al precio de mercado, que en ese momento ya multiplicaba por 500 veces el valor del metro cuadrado. Ese mismo

predio junto con otras propiedades vinculadas a su madre Yolanda Cárdenas y a su hermano Emigdio, fue asegurado por la Fiscalía de la FGR en diciembre de 2019 como parte de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Meses después, las retenciones se cancelaron y las propiedades regresaron a los nombres donde estaban.

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